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Preservados: Deutches Museum
El gran museo de Munich

El antiguo edificio del aeródromo de Oberschleissheim ha sido reciclado como anexo aeronáutico del Deutsches Museum. Diseñado hace tan solo unos 20 años atrás, y a pesar de los nuevos edificios añadidos (a la izquierda y fuera de la imagen), el espacio interior escasea dada la importantísima colección que alberga.

 

Textos de Fernando Puppio  / [email protected]

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Quizas cada país tiene los museos que merece. Una nación con la importancia y trascendencia técnica e histórica de Alemania, sin duda es capaz de crear y sostener durante mas de cien años una institución de altísimo nivel como es el Deutsches Museum. El museo esta básicamente dedicado a las ciencias y la tecnología, agrupándose los temas por secciones, que ocupan las distintas alas del edificio. Ubicado en una isla del río Izar en pleno centro de la capital bávara, la institución alemana es referencia en su genero.

Sus colecciones muestran el desarrollo histórico de la ciencia y técnica, desde sus inicios hasta la mismísima actualidad. Completo y atractivo, recibe al año 1,3 millones de visitantes, en general muy interesados por temáticas particulares. Dada la amplitud del museo es normal ver visitantes que se dedican a recorrer a fondo exclusivamente áreas especificas. En su mayoría, el publico visitante es muy respetuoso y demuestra particular interés en las colecciones. Valga como ejemplo la inquietud de jóvenes adolescentes en los túneles de viento expuestos, haciendo todo tipo de preguntas sobre el comportamiento de un ala en vuelo.
Este caso es extrapolable a otras áreas, donde niños, jóvenes y adultos, se interesan por temas tan diversos como la minería, la navegación o la electricidad.

En el caso concreto de la sección aeronáutica, esta no solo es muy completa abarcando con prolijidad y precisión temas teóricos y prácticos del vuelo, si no que también la historia, el transporte aéreo, motores, sistemas, etc. Tal es la importancia que el Deutsches Museum le da a este tema, que se creo una sección anexa en el aeródromo de Oberschleissheim, al norte de la ciudad de Munich. Este otro edificio no solo es complementario del principal, si no que podría ser visto como un segundo museo tan relevante como la sección aeronáutica de la cede central.

Deutsches Museum: Museuminsel

La sede central del Deutsches Museum esta ubicada en la Isla del Museo o Museuminsel, una isla del río Izar en el centro de la ciudad de Munich. En términos de su tamaño y contenidos, la sección de aviación y astronáutica podría fácilmente ser vista como un museo independiente dentro del propio edificio principal. Resulta un poco extraño descubrir junto en el centro de una capital europea un edificio que albergue semejante muestra aeronáutica. Dicha muestra, proporciona una visión completa de los campos científicos y técnicos relativos a la aviación y astronáutica en el contexto de su desarrollo histórico, con 8.000 m² de espacio de exhibición, más de 50 aeronaves originales y  exposiciones que van desde los planeadores de Lilienthal a una sección de un Airbus A300.

Túneles de viento
Túnel subsónico. Túnel supersónico. Modelo para túnel de viento.

Las secciones en que se dividen las salas básicamente son: "Los primeros años del vuelo hasta 1918", la "Aviación de 1918 a 1945", "Aviones Jets", "Helicópteros", la "Aviación Comercial", la "Física del Vuelo", "Motores", el "Control de Tráfico Aéreo", los "Cohetes, la Astronáutica y el Espacio". A lo largo de todas estas salas, numerosos dioramas recrean diversos momentos de la historia de la aviación . Vale hacer un alto en cada uno de ellos. Su excelente, detallada y precisa factura dejarían impresionado a algún avezado modelista.

El recorrido histórico comienza en la sala de los inicios del vuelo, con los aeróstatos de los hermanos Montgolfier del siglo XVIII, continúa con los vuelos en planeador de Otto Lilienthal allá por 1891, que para el pueblo alemán es la primer persona que construyó y voló una aeronave, y no los hermanos Wright que hicieron lo propio en 1903. Seguramente una cuestión de orgullo nacional.

Pero precisamente en el lado izquierdo de esta sala encontramos una particularidad interesante. Se analiza y explica el vuelo en la naturaleza. Varias vitrinas y paneles informativos enseñan como son capaces de volar insectos y aves, o la aerodinámica de diversas semillas capaces de trasladarse volando con ayuda del viento.

La zona central de la sala destinada a los principios de la aviación luce numerosos aparatos de principios del siglo XX y de la I Guerra Mundial, donde destacan algunas piezas. Suspendido del techo un Flyer Standard Type A de 1909, el único ejemplar original sobreviviente en nuestros días, fue llevado por los propios hermanos Wright desde EE.UU a Europa, y empleado en demostraciones en Alemania en aquel año.

Otro modelo destacable es el Rumpler C IV, un típico biplaza alemán de la I Guerra Mundial. Este avión fue restaurado en 1977 por Messerschmitt-Bölkow-Blohm, equipado con un motor Daimler III, y tiene la particularidad que uno de sus laterales no ha sido cubierto, con lo cual se puede observar su estructura e interiores, resultando de lo mas didáctico.

En el segundo piso, la sala de la Aviación de 1918 a 1945, reúne los siguientes modelos: Bücker "Jungmann", Fieseler Storch, los Junkers A-50 "Junior", F-13 y Ju-52, un Klemm L-25, los Messerschmitt M-17 (el primer diseño del famoso constructor alemán), Me-108 y Me-109E. Cada cual destaca por ser o un gran clásico o un modelo especialmente particular, lo que sin duda atraerá la atención del visitante.

El Junkers F-13 fue  el primer avión de pasajeros diseñado como tal. La aeronave expuesta fue vendida a Afganistán en 1932. Redescubierta en 1968 en estado calamitoso en Kabul, fue recuperada y trasladada a Alemania para su restauración. Colgado, arriba a la derecha, el M-17 primer diseño de Messerschmitt.

El magnifico Ju-52 expuesto fue construido bajo licencia en Francia en 1947 y su decoración original se corresponde con la del país galo donde operó. Al Ju-52 se puede acceder y recorrer su interior. Algunos paneles exteriores, e interiores, estan cubiertos por material plástico transparente y permiten ver la estructura e interiores del aparato.

Cabe puntualizar, la política del museo al respecto de ciertas aeronaves. En el caso de aquellas que siendo de origen germano e interesa exhibir, pero no fue posible obtener un ejemplar original con los colores alemanes. Puestos en ese punto el Deutsches Museum ha buscado modelos construidos bajo licencia y los ha restaurado a su estado original, fuere cual fuere. Por eso es posible ver algunos clásicos alemanes con esquemas de pintura de otros países. Esta excelente política conjuga el máximo rigor histórico, con la exhibición de diseños puramente alemanes.

También agrupados en esta zona del museo, y encuadrados a caballo entre las secciones de la "Aviación de 1918 a 1945" y la correspondiente a los Jets, podemos ver a los grandes clásicos del final de la guerra. Aeronaves que fueron la vanguardia tecnológica en aquella época: el extraño Bachem Natter, el Fieseler Fi-103 también conocido como V1, los Messerschmitt Me-163 B y Me-262 A.

Por su parte, dicha planta también alberga las aeronaves de la sección "Jets", en este caso: una sección del fuselaja y ala del Airbus A300, la sección del cockpit de un Boeing B-707 de Lufthansa, el experimental EWR-Süd VJ-101 C, el bizjet HFB-320 Hansa-Jet y un Lockheed F-104G Starfighter. Aqui vale la pena hacer un alto en el recorrido y dedicarle cierta atención a un modelo único, el EWR-Süd VJ-101 C-X2, uno de los tres diferentes prototipos de experimentales V/STOL que conserva la institución muniquesa. El VJ-101 fue pensado como un sucesor del F-104 con esa tan buscada capacidad de despegue vertical de los años 60´s.

Otra aeronave poco vista en general es el particular avión ejecutivo alemán HFB-320 Hansa-Jet. Construido en pocas cantidades, no ha sido habitual verlo con frecuencia en los aeropuertos del mundo. Por ello, es interesante aprovechar la visita al Deutsches Museum para observarlo de cerca, en detalle y con toda tranquilidad.

El particular bizjet HBF-320 Hansa Jet D-CLOU con sus alas de flecha negativa en 15º basado en el diseño del Junkers Ju-287. Nótese detrás, la torre de control simulada. En su interior se exhiben elementos originales propios de las funciones de la torre.

El interés del museo en brindar un conocimiento general de la actividad aeronáutica llevó a la creación de un área dedicada al Control de Tráfico Aéreo y la las operaciones de vuelo. La exposición comienza con la sección de la cabina de mando de un Boeing 707,  y sigue con una maqueta a escala natural de una torre de control. La historia del control de tráfico aéreo en Alemania se muestra en una habitación separada. Son de particular interés dos consolas de control, una dada de baja en 1975 y la otra en 1994.

Un gran modelo del aeropuerto de Munich emplea un sistema de video interactivo para describir la infraestructura y el funcionamiento de un aeropuerto internacional moderno y de primera categoría. El enorme modelo de 20 m², cuenta con más de 1.000 cables de fibra óptica y ofrece una demostración real de la operación de las pistas y calles de rodaje. Una vez más se le da participación al visitante, quien puede activar las diferentes áreas de la maqueta, brindándose en una pantalla de plasma varios vídeos explicativos y diversa información. 

Tambien se exhibe un servicio de control radar aprovechando la enorme antena parabólica Würzburg Riese de Segunda Guerra Mundial. Dicha antena, siguió siendo usada después de la guerra por la Universidad de Utrecht para la radio astronomía antes de ser enviada al Deutsches Museum en 1991.

El primer avion a reaccion del mundo voló el 27 de agosto de 1939, cerca de Rostock en el norte de Alemania, impulsado por el reactor S3B Heinkel/Ohain. El motor original ya no existe. Sin embargo, en 1981, se construyeron dos réplicas utilizando los planos preparados personalmente por von Ohain para este propósito. Una de ellas se exhibe en el Deutsches Museum.

Por su parte, la sección de Motores, merece una visita pausada y en detalle. Quizás esta sección resulte menos llamativa, pero es igual de importante y trascendente que cualquier otra.

Las plantas de poder jugaron un papel decisivo en el rendimiento de las aeronaves y de su evolución, no pudiéndose comprender el desarrollo de los unos sin los otros. La producción de motores de aviación se convirtió rápidamente en una industria por derecho propio, con la producción especializada de motores de alto rendimiento.

La industria, impulsada por las acuciantes demandas de la Segunda Guerra Mundial, llevó la  tecnología de motor de pistón a los límites de su en la década de 1940. La culminación de este desarrollo incluyen los motores, como el motor radial BMW 803, de 3.900 CV, con 28 cilindros en cuatro hileras,   desarrollado en los últimos años de la guerra para poder bombarderos de largo alcance.

Por todos es conocido que tras finalizar la guerra, los motores de pistón fueron superados por los más potentes motores a reacción. La idea de tales motores surgió mas o menos en simultaneo en Inglaterra y Alemania justo antes del comienzo de las hostilidades, el desarrollo maduró durante la guerra y su utilización masiva como planta de poder aeronáutica llegaría tras el conflicto mundial con la Guerra Fría.

La exposicion sobre Cohetes, la Astronáutica y el Espacio, resulta especialmente importante si tenemos en cuenta que fueron los alemanes quienes comenzaron con el desarrollo practico de la cohetería a gran escala con el diseño y construcción de los cohetes A4 (popularmente conocidos como V2 debido a la propaganda nazi). El cohete fue desarrollado como un arma en las altamente secretas instalaciones de Peenemündee durante la Segunda Guerra Mundial. El A4 (V2) cohete fue el primer gran cohete propulsado por combustibles líquidos capaz de volar a unos 250 km de distancia y transportar de 1 tonelada de explosivos. El museo expone tanto un motor cohete de 1944 (cortado para revelar detalles del interior), y un cohete A4 completo. La máquina exhibida fue capturada por los norteamericanos y enviado a los EE.UU. al final de la guerra. Volvió a Alemania en los años cincuenta para una película y finalmente el Deutsches Museum se hizo con ella pra su preservación.

En la sala dedicada al Espacio, un astronauta "flota" en el aire y atrae la atención de los visitantes, representando la transición entre las fantasías y las utopías, a la realidad de los vuelos espaciales en el siglo XX. La reproducción muestra la primer caminata espacial del astronauta estadounidense Edward White durante la misión Gemini IV en 1965.

Deutsches Museum: Flugwerft Schleißheim

El sitio ideal para un museo aeronáutico es un aeródromo. El Deutsches Museum también lo vió así, y decidió realizar la expansión del área destinada a la aeronáutica en el histórico aeródromo de Oberschleissheim, inmediatamente lindero con el palacio de Schleissheim, justo al norte de la ciudad. Este anexo, todo un museo en si mismo, esta algo apartado del núcleo urbano y acceder a él, requerirá algún tiempo de viaje tanto en tren de cercanías (conocido localmente como U-Bahn), como en cualquier otro tipo de vehiculo o transporte.

Llegar a esta sección separada del museo principal, es como llegar a cualquier otro del mundo ubicado en un aeródromo. Todo parece mas habitual y cercano a quien ha visitado cualquier museo aeronáutico. Las instalaciones se dividen en zonas, claramente temáticas. La entrada al museo es por el Hangar Histórico construido en 1918. Desde él se pasa a la Estación de Mando (edificio también histórico), y desde alli se accesde a la zona nueva donde es posible ver el Hangar de Restauración y el trabajo que allí se realiza. Siguiendo por la parte moderna, se llega al edificio principal que alberga la mayor área de exhibición que alberga piezas únicas y particularmente llamativas.

Básicamente, el Hangar Histórico alberga planeadores y aeronaves pequeñas, algunas de ellas en condición de vuelo. El avión más antiguo expuesto en esta zona es un Fokker D VII de 1918 y el mas moderno un Müller DDMH 22 de 1999. Al visitante argentino seguramente le llamará la atención el planeador Horten H IV de 1943, por su similitud con otros proyectos que Reimar Horten contruyó en Argentina.

En la Estación de Mando, ó Kommandantur, hay una sala dedicada a los orígenes de la aviación, donde se insiste con el legado del pionero alemán Otto Lilienthal, aunque casi resulta mas trascendente el fragmento de la estructura de un Vollmoeller de 1910, una de las primeras aeronaves motorizadas alemanas. Acceder a la torre de control resulta interesante para poder observar todo el aeródromo, e incluso el lindero palacio de Schleissheim.

Una de las rarezas del museo en el histórico aeródromo de Oberschleissheim, es el egipcio Hispano Aviación HA-300.

El Hangar de Restauración no solo permite ver en que está trabajando el personal del museo, si no que también permite anticipar que nuevos aparatos serán puestos en exposición. Para el aficionado más entusiasta, esta zona permite ver aeronaves parcialmente desmontadas, motores, y partes diversas que tras los necesarios trabajos de restauración volverán a tener un aspecto nuevo. Tal es el caso del biplano militar Otto de 1913, una pieza única. Cabe destacar que los restauradores del Deutsche Museum, han llevado a cabo importantísimos proyectos de restauración de máquinas únicas tales como el Casa 2.111, con sus colores españoles, ó el Dornier Do 31 E-3, ambos exhibidos en el hangar lindero.

El Hangar de Exposiciones es el mayor de todos, y está sectorizado en varias áreas que agrupan: aeronaves de la 2ª Guerra Mundial, aviones VSTOL, helicópteros, jets. cohetes y motores de aviación. Aunque el espacio de exposición es grande, la cantidad de aparatos exhibidos lo vuelven pequeño. Además, el gran volor historico de muchas de las piezas expuestas no hacen mas que cautivar al visitante.

En general, hay varias aeronaves únicas en su genero, sea por que no se han preservado mas, o porque se han construido solo prototipos, y esos son los que se conservan. Al visitante occidental podrán parecerle especímenes raros algunos aviones del antiguo bloque soviético, incluso el sueco Saab J 35A Draken. Pero sin duda destacan el egipcio Hispano Aviacion HA-300, el indú Hindustan HF-24 Mk 1 Marut, o la magnifica restauración realizada en el propio museo, de un CASA-Heinkel 2.111, que luce sus originarios colores españoles. Una mención aparte, la merecen los prototipos de aviones VSTOL alemanes: Dornier Do 31E-3 y VFW-Fokker VAK 191B. Cerca de ellos, también se preserva el único X-31 superviviente.

Sin duda el Deutsches Museum merece una larga visita. Deberemos planear y meditar con antelación que nos interesa recorrer y ver en detalle, para priorizar esos temas, sobre otros. La cantidad y calidad de las exposiciones hace realmente complicado ver todo el museo en un día. Ni siquiera la sección aeronáutica es abarcable en una jornada si queremos repasar la industria aeronáutica alemana y la historia de la aviación en detalle.  En la medida de lo posible, el visitante deberá reservar al menos dos días, paro poder recorrer en detalle las áreas destinadas a la aviación en ambas sedes del museo.

CASA-Heinkel 2.111 perfectamente restaurado por el propio personal del museo.

Otras opciones interesantes en Munich

El aficionado aeronáutico de paso por Munich, también dispone de otras opciones interesantes, para aprovechar principalmente en los meses de buen tiempo. Se trata de las instalaciones que ofrece el Aeropuerto Internacional Franz Josef Strauss, para todos aquellos entusiastas de la aviación que se dedican a la fotografía, o que simplemente quieren ver el ir y venir de los aviones.

En el aeropuerto hay básicamente dos zonas de interés, en especial para el spotter. Una en el Centro de Visitantes, justo en las afueras de la Terminal 1 y ubicado en el área de servicios aeroportuarios. Allí existe un área destinada a la exhibición de algunas aeronaves comerciales antiguas y de un helicóptero del sistema alemán de salud y emergencias. También un pequeña colina artificial, en cuya parte superior existe un mirador que permite observar la Terminal 1 y el tráfico de la pista 08L-26R.

Por su parte en el nivel 7 de la Terminal 2, se encuentra el acceso a la Terraza de Visitantes, que previo el pago de € 2.- permite disfrutar de una interesante vista de la plataforma empleada mayoritariamente por Lufthansa, y en menor medida por sus socios de Star Alliance. El incesante trafico que rueda por esta zona,  hará las delicias de los aficionados al spotting de aviación comercial.

Sin duda la ciudad de Munich concentra varias atracciones de interés para el entusiasta aeronáutico, lo que hace que una visita a la capital bávara sea del máximo provecho, para quien busca una equilibrada mezcla entre la historia, conocimientos técnicos sobre la aeronáutica y el trafico aéreo en vivo y directo.

Centro de Visitantes del aeropuerto Franz Josef Strauss
CASA-Junkers 352L D-ANOY C-47A Skytrain HB-IRN L-1049G Super Constellation D-ALEM

 

El mapa aeronáutico de Munich
 

En el mapa interactivo podemos observar tres puntos de interés aeronáutico fuera del casco urbano de Munich y accesibles con trenes de cercanías (S-Bahn). Para acceder desde Munich a las instalaciones del Deutsches Museum en el aeródromo de Oberschleissheim deberemos   tomar la línea S-1 en dirección al aeropuerto internacional hasta la estación Oberschleissheim.
Para acceder tanto al Centro de Visitantes del aeropuerto, como al mirador de la Terminal 2 las líneas S-1 y S-8 son las que permiten llegar hasta ambos lugares. (Imagen: Google Maps).

Zaragoza 25 de Julio de 2011


Imagen de portada

La alta tecnología alemana del final de la II Guerra Mundial  reunida en una sola sala: en primer plano, con su motor Junkers Jumo 004 B sin los carenados, un Messerschmitt Me-262 A, sobre él un Messerschmitt Me-163 B, y detrás un Bachem Ba-349 Natter.



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