{"id":7734,"date":"2014-02-06T13:00:00","date_gmt":"2014-02-06T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gacetaeronautica.com\/gaceta\/wp-101\/?p=7734"},"modified":"2022-01-12T14:21:03","modified_gmt":"2022-01-12T13:21:03","slug":"vamos-a-la-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gacetaeronautica.com\/gaceta\/wp-101\/vamos-a-la-luna\/","title":{"rendered":"&iexcl;Vamos a la luna!"},"content":{"rendered":"<figure style=\"width: 648px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.gacetaeronautica.com\/gaceta\/wp-101\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/luna6.jpg?resize=648%2C432\" alt=\"\" width=\"648\" height=\"432\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Los astros siempre estuvieron en el imaginario del hombre. En el principio de la civilizaci\u00f3n solo fueron alcanzables para los dioses. Los avances tecnol\u00f3gicos y los descubrimiento cient\u00edficos le hicieron imaginar al hombre que podr\u00eda llegar a estar a su alcance, cosa que finalmente ocurri\u00f3 con la llegada del hombre a la luna en 1969. Alcanzado el objetivo y satisfecha la curiosidad, uno de los logros mayores de la humanidad perdi\u00f3 inter\u00e9s y ya nadie se desvive por ir a la luna o por llegar a Marte\u00a0 (imagen: archivo Gaceta Aeron\u00e1utica).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Cuando volar era un sue\u00f1o, una parte de ese sue\u00f1o era que, una vez lograda la capacidad del vuelo, llegar a la luna ser\u00eda una cuesti\u00f3n de volar m\u00e1s alto. Nadie pensaba en ese entonces que se trataba de una materia fundamentalmente diferente. En una linda noche, el sat\u00e9lite parece estar al alcance de la mano, e incluso, a veces, da la impresi\u00f3n de que las nubes pasan por detr\u00e1s del mismo.<\/p>\n<p>Pero lo cierto es que la distancia entre la tierra y la luna, aunque es variable, es del orden de los 384.400 kil\u00f3metros, el equivalente a algo menos de diez vueltas a nuestro planeta por el ecuador. Desde antes de Cristo algunos astr\u00f3nomos lo sab\u00edan, pero era informaci\u00f3n \u201cclasificada\u201d, generalmente por cuestiones religiosas.<\/p>\n<p>Como en todos los \u00f3rdenes, los primeros que \u201cviajaron\u201d a la luna fueron los artistas, que imaginaron muchos viajes espaciales fant\u00e1sticos, en los que se describen los m\u00e9todos m\u00e1s diversos para volar, algunos con sustento cient\u00edfico y otros absolutamente imaginativos. El escritor franc\u00e9s Cyrano de Bergerac (1619-1655) en sus libros <em>Historia c\u00f3mica de los estados e imperios de la luna<\/em> e <em>Historia c\u00f3mica de los estados e imperios del sol<\/em>, describe m\u00e9todos para llegar a la luna tales como llenar frascos de roc\u00edo que es evaporado por el sol, una caja llena de cohetes, o un sistema magn\u00e9tico por el que un im\u00e1n concentrado por un proceso especial es atra\u00eddo por una bola de hierro arrojada al aire por el astronauta.<\/p>\n<p>M\u00e1s cerca en el tiempo el norteamericano Edgard Allan Poe (1809 \u20131849) public\u00f3 en 1835 un cuento denominado <em>La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall<\/em>, en el que relata una ascensi\u00f3n en globo que llega a la luna. El relato es absolutamente fant\u00e1stico, pero mezcla con la fantas\u00eda diversos elementos que dan al lector la idea de que se trat\u00f3 de una pensada expedici\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>No pod\u00eda faltar una experiencia de este tipo en la obra de Julio Verne (1828 \u2013 1905). <em>De la tierra a la luna<\/em> (1865) es la narraci\u00f3n de un viaje espacial que, partiendo de Florida, en Estados Unidos, alcanza y rodea el sat\u00e9lite tras un viaje de 97 horas. Desde el punto de vista t\u00e9cnico, el objetivo se alcanza con un veh\u00edculo que es una suerte de bala gigante, lanzada desde un enorme ca\u00f1\u00f3n construido bajo la superficie terrestre, tripulada por tres astronautas.<\/p>\n<p>Georges Meli\u00e8s (1861-1938), autor de las primeras pel\u00edculas con argumento realizadas para su exhibici\u00f3n comercial, hizo una interpretaci\u00f3n sin ning\u00fan rigor de la obra de Verne, que es en realidad un show cinematogr\u00e1fico en estado puro, con la curiosidad de que se trata de una pel\u00edcula de 1902.<\/p>\n<div align=\"center\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube-nocookie.com\/embed\/_FrdVdKlxUk?rel=0\" width=\"640\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/div>\n<h2>La problem\u00e1tica real<\/h2>\n<p>Cuando empezaron a volar los globos los alpinistas ya ten\u00eda cierta conciencia de que la atm\u00f3sfera variaba a medida que aumentaba la altura, y que hab\u00eda dificultades para respirar, la presi\u00f3n disminu\u00eda y hac\u00eda m\u00e1s fr\u00edo. Evidentemente, viajar a la luna ten\u00eda complicaciones que hab\u00edan pasado desapercibidas, y hay que reconocer que uno de los logros de la aerostaci\u00f3n fue un mejor conocimiento de la atm\u00f3sfera, en todo sentido.<\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os el l\u00edmite pr\u00e1ctico de la aviaci\u00f3n, en todas sus variantes, estuvo en el entorno de los 4.000 metros, que era la m\u00e1xima altura a la que se pod\u00eda respirar bien. Las aeronaves pod\u00edan llegar a niveles muy superiores, pero sus tripulantes no, y a partir de all\u00ed comenz\u00f3 a desarrollarse la biolog\u00eda de las grandes alturas, comenzando por los equipos de ox\u00edgeno para respirar en vuelo.<\/p>\n<p>Por otra parte se comenz\u00f3 la exploraci\u00f3n de la alta atm\u00f3sfera por medio de globos no tripulados con instrumentos, que dieron mucha informaci\u00f3n sobre las caracter\u00edsticas de la estrat\u00f3sfera. En mayo de 1931 el f\u00edsico suizo Auguste Piccard (1884-1962), en compa\u00f1\u00eda de Paul Kipfer alcanzaron, en un globo dise\u00f1ado por el primero, la altura de 15.781 metros, convirti\u00e9ndose en los primeros hombres que llegaron a la estrat\u00f3sfera. Aunque muy primitiva, su aeronave fue tambi\u00e9n la primera presurizada de la historia.<\/p>\n<figure style=\"width: 644px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.gacetaeronautica.com\/gaceta\/wp-101\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/luna0.jpg?resize=644%2C419\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"419\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Jorge Newbery con su equipo de ox\u00edgeno luego de alcanzar los 6.225 metros de altura con su Morane Saulnier, el 10 de febrero de 1914 (foto: Archivo General de la Naci\u00f3n, Argentina).<\/figcaption><\/figure>\n<p>El vuelo en avi\u00f3n a mayores alturas era tentador, porque significaba llegar a niveles adonde casi no hab\u00eda tormentas y donde la resistencia del aire al avance es menor, pero, adem\u00e1s de los inconvenientes biol\u00f3gicos, hab\u00eda l\u00edmites t\u00e9cnicos, por falta del ox\u00edgeno necesario para el correcto funcionamiento de los motores. Se ensayaron m\u00e1scaras de ox\u00edgeno individuales, pero desde temprano se comprendi\u00f3 que era necesario presurizar las cabinas, convertirlas en un recipiente, como las latas de gaseosas, en el que se mantiene una presi\u00f3n mayor que la atmosf\u00e9rica a esa altura. Fue una tarea muy compleja porque, se hiciera lo que se hiciera, los aviones ser\u00edan m\u00e1s pesados. Una de las primeras soluciones fue propuesta por Farman, la antigua f\u00e1brica francesa, que construy\u00f3, dentro de un avi\u00f3n preexistente, una cabina independiente que se presurizar\u00eda para los pasajeros, al tiempo que los pilotos usar\u00edan m\u00e1scaras de ox\u00edgeno. Los resultados fueron poco alentadores. Algunos pasajeros llegaron a morir de asfixia, sin tener comunicaci\u00f3n con los pilotos.<\/p>\n<p>En Estados Unidos se propuso que todo el avi\u00f3n estuviera presurizado. Esto exig\u00eda que las cabinas fueran redondas o bilobuladas, para repartir mejor las presiones sin que hubiera puntos sometidos a tensiones excesivas. Finalmente, el Boeing 307 Stratoliner se convirti\u00f3, en 1938, en el primer avi\u00f3n de pasajeros presurizado operativo de la historia.<\/p>\n<p>Para dar el ox\u00edgeno necesario para alimentar eficientemente a los motores se adoptaron diversos modelos de compresores que inyectaban aire en los cilindros a alta presi\u00f3n, un sistema que luego ser\u00eda adoptado por los autos de carrera.<\/p>\n<p>Pero nada de esto era comparable a las exigencias de un viaje a la luna.<\/p>\n<h2>La barrera del sonido y el vuelo estratosf\u00e9rico<\/h2>\n<p>Los ingenieros siguieron tratando de volar cada vez m\u00e1s alto. Construyeron aviones met\u00e1licos m\u00e1s livianos, los presurizaron y tambi\u00e9n lograron motores m\u00e1s potentes, pero estas tecnolog\u00edas, a fines de 1939, ten\u00edan l\u00edmites bastante precisos: 7.000 metros de altura y 2.500 HP. Pasando estos valores la eficiencia ca\u00eda y los problemas mec\u00e1nicos aumentaban.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n de estas limitaciones se encontr\u00f3 en un motor completamente nuevo, que fue la turbina. Durante la d\u00e9cada de 1930 Hans von Ohain (1911-1998) y Frank Whittle (1907-1996), trabajando por separado y sin tener ninguna referencia el uno del otro, llegaron a la misma conclusi\u00f3n: era posible impulsar un avi\u00f3n mediante un chorro de gases producido por una turbina. El primer jet alem\u00e1n (Heinkel 178) vol\u00f3 en 1939, y su par ingl\u00e9s (Gloster E28\/39) lo hizo en 1941. Sobre el final de la Guerra, ambos bandos operaban aviones de este tipo, que originariamente acusaron much\u00edsimos problemas, sobre todo de temperatura y alto consumo de combustible, pero eran m\u00e1s veloces y pod\u00edan volar m\u00e1s alto.<\/p>\n<p>Otro medio de propulsi\u00f3n que se desarroll\u00f3 durante la Guerra fue el motor cohete, que no depende del ox\u00edgeno de la atm\u00f3sfera para funcionar.<\/p>\n<p>A medida que los jets eran m\u00e1s veloces, apareci\u00f3 otro problema: cuando se aproximaban a la velocidad del sonido (alrededor de 1.220 kil\u00f3metros por hora al nivel del mar y 1.060 a 11.000 metros de altura) la aerodin\u00e1mica cambiaba radicalmente y aviones que se comportaban perfectamente a velocidades menores, comenzaban a tener problemas graves de estabilidad a partir de los 800 kil\u00f3metros por hora. Adem\u00e1s, fue evidente que en las inmediaciones de mach 1 es necesaria mucha m\u00e1s potencia que la esperable para aumentar la velocidad. Estas dificultades hicieron que se acu\u00f1ara el t\u00e9rmino \u201cbarrera del sonido\u201d.<\/p>\n<p>Las altas velocidades abrieron un nuevo campo de investigaci\u00f3n, que ten\u00eda una exigencia emp\u00edrica b\u00e1sica, hab\u00eda que alcanzar la velocidad del sonido con una aeronave tripulada para poder experimentar realmente qu\u00e9 ocurr\u00eda.<\/p>\n<p>Una investigaci\u00f3n de esta magnitud estaba fuera del alcance de cualquier particular, y fue financiada por los pa\u00edses, en este caso por las fuerzas armadas norteamericanas y la NACA (National Advisory Committee for Aeronautics), una agencia oficial de investigaciones aeron\u00e1uticas que se transformar\u00eda luego en la NASA (National Aeronautics and Space Administration).<\/p>\n<p>As\u00ed se construy\u00f3 el Bell X-1, dise\u00f1ado exclusivamente para alcanzar la velocidad del sonido con los conocimientos disponibles en ese momento. El fuselaje ten\u00eda forma de bala, porque se sab\u00eda que esa forma era estable a esas velocidades, las alas eran rectas y muy resistentes y el conjunto de cola convencional. Para impulsarlo se suministr\u00f3 un motor cohete de combustible l\u00edquido. El avi\u00f3n no pod\u00eda despegar por sus propios medios, por lo que era llevado a gran altura colgado de la panza de un bombardero del que se separaba para operar libremente. As\u00ed, el 14 de octubre de 1947, se logr\u00f3 hacer un vuelo supers\u00f3nico horizontal (se sospecha que, posiblemente, antes de esa fecha aviones norteamericanos y alemanes pueden haberlo hecho en picada).<\/p>\n<figure style=\"width: 644px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.gacetaeronautica.com\/gaceta\/wp-101\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/luna1.jpg?resize=644%2C429\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"429\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">El Bell X-1 fue el primer avi\u00f3n tripulado capaz de superar la barrera del sonido en vuelo horizontal, en 1947 (foto: archivo Pablo Luciano Potenze).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Por \u00faltimo hay que consignar que la barrera del sonido no es la \u00faltima, porque m\u00e1s all\u00e1 de ella (superando mach 2,3) aparece otra barrera, que es la del calor. A esas velocidades la fricci\u00f3n con el aire recalienta la superficie de las aeronaves a valores incompatibles con muchos materiales tradicionales. La velocidad del Concorde, por ejemplo, es el l\u00edmite del aluminio.<\/p>\n<h2>Apuntando a la luna<\/h2>\n<p>Pero volar alto en aviones o globos no significaba estar cerca de la luna. La tierra es un planeta s\u00f3lido rodeado por una atm\u00f3sfera gaseosa de aire, que alcanza aproximadamente los 100 kil\u00f3metros de altura. Todas las aeronaves \u2014como su nombre lo indica\u2014 se mueven en el aire e interact\u00faan de diversas maneras con \u00e9l para volar. Si no hay atm\u00f3sfera, no hay vuelo, y entramos dentro de otro campo de la ciencia.<\/p>\n<p>Adicionalmente, todos los motores de combusti\u00f3n consumen ox\u00edgeno del aire atmosf\u00e9rico como comburente de su proceso de combusti\u00f3n. Si no hay aire, los motores tradicionales no funcionan. La alternativa es llevar de alguna manera el ox\u00edgeno necesario, o buscar otra forma de generar empuje. Para complicar el problema, la tierra tiene un di\u00e1metro de 12.700 kil\u00f3metros, y la Luna 3.470 kil\u00f3metros. Esto significa que si se tratara solamente de una cuesti\u00f3n bal\u00edstica exigir\u00eda apuntar con una precisi\u00f3n de un cent\u00e9simo de grado sexagesimal. Adem\u00e1s, ambas est\u00e1n en continuo movimiento.<\/p>\n<p>La historia de la astron\u00e1utica moderna comienza con la p\u00f3lvora, inventada por los chinos en el siglo IX. Se trataba de una sustancia explosiva cuya primera aplicaci\u00f3n fue la pirotecnia. M\u00e1s adelante empez\u00f3 a usarse para el arte de la guerra como impulsor de objetos, como piedras y balas primitivas, que pronto demostraron tener mucho mayor alcance que las flechas y otras armas arrojadizas de la \u00e9poca, aunque menor precisi\u00f3n. La p\u00f3lvora lleg\u00f3 a Europa, probablemente, en el siglo XIII.<\/p>\n<p>La tecnolog\u00eda del momento no estaba interesada en llegar a la luna, pero s\u00ed en tener armas eficientes, y as\u00ed fue que durante siglos la p\u00f3lvora se us\u00f3 como fuente de energ\u00eda de piezas de artiller\u00eda de todo tipo. El dise\u00f1o, con mil variantes, consist\u00eda en un tubo en el fondo del cual se colocaba p\u00f3lvora y sobre la misma el proyectil. La explosi\u00f3n de la p\u00f3lvora produc\u00eda una expansi\u00f3n muy importante de gases que impulsaba el proyectil con gran velocidad. Con el tiempo se mejoraron las balas \u2014que se hicieron m\u00e1s aerodin\u00e1micas\u2014, los tubos y el mecanismo para almacenar y encender la p\u00f3lvora pero, a grandes rasgos, el sistema es el original.<\/p>\n<p>El problema de este tipo de armas de fuego es que una vez que se produjo el disparo la trayectoria de la bala es inmodificable (hay que apuntar muy bien), y que toda la energ\u00eda que produce la explosi\u00f3n se agota en el tiempo durante el cual los gases impulsan la bala dentro del tubo, porque una vez que \u00e9sta sali\u00f3 es un cuerpo inerte describiendo una trayectoria que idealmente es recta pero que, por imperio de la ley de gravedad, en la tierra, es parab\u00f3lica.<\/p>\n<p>La idea del cohete, como veh\u00edculo, consiste en aprovechar todas las ventajas de un combustible explosivo como la p\u00f3lvora en un artificio con mayor alcance y, de ser posible, m\u00e1s controlable que una bala. Para ello se invierten los roles de las partes, el explosivo se coloca dentro de un tubo que forma parte del veh\u00edculo, y se produce la explosi\u00f3n, que no hace falta que sea instant\u00e1nea sino que puede dosificarse de alguna manera para tener un empuje a lo largo de todo el viaje. Esto permite que el veh\u00edculo tenga m\u00e1s alcance que una bala, no requiera una forma tan estricta como la que exige el tubo de un arma de fuego y, eventualmente, que tenga dispositivos de control aerodin\u00e1mico. Si se logra hacer un ingenio del tama\u00f1o suficiente, hasta podr\u00eda llevar un piloto.<\/p>\n<p>De todos modos, los primeros cohetes resultaron inmanejables, m\u00e1s parecidos a un buscapi\u00e9s que a cualquier otra cosa. Con el tiempo se les agreg\u00f3 una varilla, con lo que se form\u00f3 lo que hoy conocemos familiarmente como \u201cca\u00f1ita voladora\u201d, que fundamentalmente les dio una trayectoria bal\u00edstica m\u00e1s predecible pero, a pesar de que se usaron como armas en Europa desde el siglo XVIII, no eran precisos.<\/p>\n<p>El primer estudio cient\u00edfico sobre la aplicaci\u00f3n de los cohetes a la cosmon\u00e1utica lo hizo el ruso Konstant\u00edn Edu\u00e1rdovich Tsiolkovsky (1857 &#8211; 1935), que en 1903 public\u00f3 un trabajo en el que se propon\u00eda la investigaci\u00f3n del espacio por medio de motores cohete y plante\u00f3 la ecuaci\u00f3n del cohete (hoy conocida como ecuaci\u00f3n de Tsiolkovsky) que rige el funcionamiento de este tipo de artificios.<\/p>\n<p>Sus trabajos incluyeron diversos estudios de cohetes de combustible l\u00edquido, con sistemas de gu\u00eda girosc\u00f3picos, sistemas de control, cabinas presurizadas, asientos especiales para soportar la aceleraci\u00f3n y blindajes para minimizar los impactos de meteoritos. Tambi\u00e9n propuso mecanismos para hacer \u201cpaseos espaciales\u201d fuera de la nave y sugiri\u00f3 el uso de ox\u00edgeno e hidr\u00f3geno l\u00edquidos para propulsar el aparato.<\/p>\n<p>Su obra caus\u00f3 gran entusiasmo en Rusia (y luego en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica), pero no fue conocido inmediatamente en occidente. Tambi\u00e9n hizo estudios sobre control y propulsi\u00f3n de dirigibles.<\/p>\n<p>Pero la primera aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de un motor cohete en un veh\u00edculo tripulado le correspondi\u00f3 al automovilismo, en particular a un auto construido por la firma Opel en 1928.<\/p>\n<p>El norteamericano Robert Goddard (1882 \u2013 1945), comenz\u00f3 a estudiar el tema de los cohetes alrededor de 1914 y, en 1926, con subsidios otorgados por la Smithsonian Institution, prob\u00f3 un cohete de combustible l\u00edquido de unos cincuenta cent\u00edmetros de longitud que alcanz\u00f3 unos doce metros de altura. Continu\u00f3 investigando el tema durante toda su vida, pero no logr\u00f3 captar el inter\u00e9s de su pa\u00eds por sus ideas, pero s\u00ed el de la Alemania nazi, que desarroll\u00f3 una operaci\u00f3n de espionaje para robar algunos de sus documentos.<\/p>\n<p>El alem\u00e1n Hermann Julius Oberth (1894 \u20131989) no pudo doctorarse porque su tesis de 1922 fue desestimada, pero la public\u00f3 privadamente con el t\u00edtulo de Los cohetes hacia el espacio interplanetario. Posteriormente particip\u00f3 de diversos grupos de aficionados que experimentaban en coheter\u00eda.<\/p>\n<p>En 1929, con la colaboraci\u00f3n de un grupo de alumnos de la Universidad T\u00e9cnica de Berl\u00edn pudo construir y lanzar su primer cohete de combustible l\u00edquido. Posteriormente, estuvo vinculado con varios proyectos b\u00e9licos alemanes, incluido el de la bomba V-2. Terminada la guerra trabaj\u00f3 para Italia y Estados Unidos, con von Braun, y fue asesor de Convair en el proyecto del cohete Atlas.<\/p>\n<p>El estudio de la coheter\u00eda durante los a\u00f1os veinte y treinta avanz\u00f3 sin gran convocatoria p\u00fablica, fundamentalmente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y Alemania, donde se tom\u00f3 conciencia de su valor militar antes que de los probables viajes espaciales.<\/p>\n<h2>La mujer en la luna<\/h2>\n<p>Muchos escritores predijeron el vuelo atmosf\u00e9rico y los viajes espaciales en obras que tuvieron mayor o menor asidero cient\u00edfico, pero que cumplieron con la misi\u00f3n de mantener encendida la llama de la curiosidad en el p\u00fablico general y, fundamentalmente, alimentaron la idea de que eso era posible.<\/p>\n<p>Ahora ser\u00eda el turno del cine en este empe\u00f1o, y el encargado de llevarlo a cabo fue el director austr\u00edaco Fritz Lang (1890 \u2013 1976), uno de los directores m\u00e1s importantes de aquellos a\u00f1os, que ya hab\u00eda filmado cl\u00e1sicos de la ciencia ficci\u00f3n como <em>Metr\u00f3polis<\/em> (1927) y que, en 1928, realiz\u00f3 la pel\u00edcula muda <em>La mujer en la luna<\/em> (ver <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=cDf7l5zTIHc\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">parte 1<\/a> y <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=pDsjrkiO__M\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">parte 2<\/a>).<\/p>\n<p>La historia es un follet\u00edn de codicia, amor, celos, envidia y todas esas cosas que se usan en el cine; el viaje a la luna se hace para buscar oro, pero la realizaci\u00f3n es de un realismo impresionante, teniendo en cuenta los conocimientos de la \u00e9poca. La explicaci\u00f3n viene dada por el hecho de que Julius Oberth fue el asesor cient\u00edfico de la producci\u00f3n.<\/p>\n<figure style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption alignright\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.gacetaeronautica.com\/gaceta\/wp-101\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/luna2.jpg?resize=350%2C469\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"469\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Publicidad original de <em>La mujer en la luna<\/em>. El cohete es muy parecido a los que vendr\u00edan despu\u00e9s (imagen: archivo Pablo Luciano Potenze).<\/figcaption><\/figure>\n<p>El espectador ve un viaje espacial en un cohete de varias etapas,<sup><a href=\"#_ftn1_7821\" name=\"_ftnref1_7821\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/sup><a href=\"#_ftn1_7821\" name=\"_ftnref1_7821\"><\/a> que debe superar la velocidad de escape de la tierra para poder llegar al sat\u00e9lite, que usa los campos gravitacionales para manejarse en el espacio y, en general, tiene much\u00edsimos detalles que hoy considerar\u00edamos actualizados. El disparo se hace siguiendo una cuenta regresiva que debe llegar a cero, los astronautas deben estar acostados para soportar la tremenda aceleraci\u00f3n inicial, en el espacio deben adaptarse a la ingravidez, y la construcci\u00f3n de la nave respeta muchos principios que hoy nos parecen naturales de la astron\u00e1utica. Hasta tiene una puerta \u201ctap\u00f3n\u201d, como la que usan actualmente muchos jets de pasajeros para las cabinas presurizadas.<\/p>\n<p>La mayor concesi\u00f3n de la ciencia a las necesidades del argumento es que nos presenta una luna con atm\u00f3sfera respirable y con agua.<\/p>\n<p>Muchas pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n asociadas con la conquista del espacio vinieron despu\u00e9s, buenas, malas y regulares. Algunas se convirtieron en \u00edconos del s\u00e9ptimo arte.<\/p>\n<p>Con destino a la Luna de Irving Pichel (1891 \u20131954), estrenada en 1950 no aporta mucho en materia cient\u00edfica, pero plantea el tema de las luchas entre pa\u00edses por el conocimiento astron\u00e1utico.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la pel\u00edcula de ciencia ficci\u00f3n espacial m\u00e1s respetada en los ambientes intelectuales sea 2001, odisea del espacio de Stanley Kubrick (1928 \u2013 1999), estrenada en 1966, que trata de ser una reflexi\u00f3n sobre el progreso de la humanidad y la relaci\u00f3n de los hombres con las computadoras capaces de tomar iniciativas por su cuenta.<\/p>\n<p>M\u00e1s cerca en el tiempo est\u00e1 la interminable serie La guerra de las galaxias, de George Lucas (1944 &#8211; ), que vio la luz en 1977. En realidad es un relato \u00e9pico de tipo militar en el que combaten seres ficticios, pero el entorno es de naves espaciales cre\u00edbles.<\/p>\n<p>Hay much\u00edsimas pel\u00edculas que encaran el tema de los extraterrestres, ya sea planteando guerras o invasiones. No corresponde analizarlas aqu\u00ed, pero digamos que su inspirador m\u00e1s genuino fue el escritor brit\u00e1nico H.G.Wells con su libro La guerra de los mundos (1898), varias veces llevado a la pantalla. Otro cl\u00e1sico del cine de extraterrestres, fue Flash Gordon.<\/p>\n<h2>La carrera espacial<\/h2>\n<p>Durante la segunda Guerra Mundial se desarrollaron, sobre todo en Alemania, diversas aplicaciones pr\u00e1cticas del motor cohete, que si bien s\u00f3lo tuvieron objetivos militares, allanaron el camino para la moderna coheter\u00eda y la astron\u00e1utica.<\/p>\n<p>Los alemanes equiparon aviones de caza con motores cohete, habi\u00e9ndose llegado a tener, en 1944, un modelo operativo, el Messerschmitt Me 163 Komet, que pod\u00eda volar a m\u00e1s de 1.000 kil\u00f3metros por hora y trepar a 12.000 metros de altura aunque, por su poco alcance, fue un fracaso desde el punto de vista militar.<\/p>\n<figure style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption alignright\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.gacetaeronautica.com\/gaceta\/wp-101\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/luna5.jpg?resize=350%2C525\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"525\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Esta foto, que es un cl\u00e1sico, se ve en la parte inferior de esta r\u00e9plica del prototipo de la bomba voladora V-2, a la mujer en la luna. (foto: Fernando Puppio).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Pero lo m\u00e1s importante, desde el punto de la posterior investigaci\u00f3n espacial, fueron las bombas volantes V-2, desarrolladas por un equipo capitaneado por Wernher von Braun (1912 \u2013 1977). Los primeros experimentos se hicieron en 1942 y estuvieron operativas en septiembre de 1944. Se usaron, fundamentalmente, para atacar el territorio en poder de los aliados.<\/p>\n<p>El proyectil estaba impulsado por combustible l\u00edquido, ten\u00eda un primitivo sistema de gu\u00eda inercial, pod\u00eda alcanzar cerca de 100 kil\u00f3metros de altura (el borde de la atm\u00f3sfera) y superar varias veces la velocidad del sonido. Su carga \u00fatil estaba en el orden de los 900 kilogramos. Sin duda era un arma, pero era un arma que se pod\u00eda convertir en un veh\u00edculo de exploraci\u00f3n espacial. No deja de ser muy significativo que los dise\u00f1adores pintaron en el prototipo de la bomba volante V-2 el isotipo de La mujer en la luna.<\/p>\n<p>Terminada la Guerra, sovi\u00e9ticos y norteamericanos trataron de capturar la mayor cantidad posible de cient\u00edficos alemanes, y los expertos en coheter\u00eda fueron los m\u00e1s buscados. Von Braun fue captado por los norteamericanos, junto con gran parte de su equipo de cient\u00edficos, y pas\u00f3 a trabajar en el desarrollo de misiles diversos para uso militar que, con ciertas modificaciones, admit\u00edan su uso en vuelos espaciales. Uno de sus desarrollos, el Redstone, ser\u00eda el portador del primer sat\u00e9lite artificial norteamericano.<\/p>\n<p>Los sovi\u00e9ticos tambi\u00e9n consiguieron muchos ingenieros alemanes pero, por las caracter\u00edsticas de su programa espacial, luego de un primer momento, la direcci\u00f3n de todos sus proyectos estuvo en manos de personal nacional, prescindiendo de los extranjeros.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n de la coheter\u00eda, ahora financiada exclusivamente por los gobiernos, se desarroll\u00f3 de modo entusiasta durante la primera parte de los a\u00f1os cincuenta en ambos pa\u00edses, buscando en primer t\u00e9rmino lograr armas m\u00e1s efectivas, pero pronto fue claro, desde el punto de vista estrat\u00e9gico, que si el espacio pod\u00eda ser conquistado era necesario hacerlo antes de que otro lo hiciera. As\u00ed fue que la carrera espacial se convirti\u00f3 en una realidad mucho m\u00e1s dura de lo que hab\u00edan sido las disputas entre los primeros constructores de aviones. En rigor, fue una batalla de la guerra fr\u00eda.<\/p>\n<p>Un detalle que tambi\u00e9n diferencia los logros en la investigaci\u00f3n espacial, es que cada vez fue m\u00e1s dif\u00edcil sindicar a personas f\u00edsicas como inventores, porque ahora los logros ser\u00edan el fruto del trabajo y la experimentaci\u00f3n de equipos interdisciplinarios muy grandes que, si bien es cierto que tuvieron l\u00edderes, funcionaron de modo menos personal, am\u00e9n de que muchos de sus descubrimientos fueron secretos militares que no se divulgaron en su momento. Los pilotos tambi\u00e9n cambiaron, porque los inventores que probaban sus creaciones dieron lugar a astronautas profesionales, con gran experiencia como pilotos de prueba, y muy buen estado f\u00edsico.<\/p>\n<p>El primer paso un\u00e1nime de la conquista espacial fue el lanzamiento de sat\u00e9lites artificiales, que orbitaron la tierra para colectar informaci\u00f3n sobre lo que ocurr\u00eda en la parte m\u00e1s cercana del espacio. El programa norteamericano, denominado Vanguard, aspiraba a lograr su objetivo sobre fines de 1957, y fue ampliamente publicitado, pero los sovi\u00e9ticos, sin previo aviso, pusieron en \u00f3rbita su primer sat\u00e9lite, el Sputnik 1, el 4 de octubre de 1957, tomando la iniciativa y generando un golpe publicitario espectacular en una materia totalmente nueva. El ingenio era una esfera de aluminio de 58 cent\u00edmetros de di\u00e1metro y 83 kilos de peso, bastante m\u00e1s grande que el que estaban planeando sus competidores. Un mes despu\u00e9s se agreg\u00f3 el Sputnik 2, mucho m\u00e1s pesado (m\u00e1s de 500 kilos) que por primera vez llev\u00f3 una pasajera, la \u2014luego famosa\u2014 perra Laika.<\/p>\n<figure style=\"width: 644px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.gacetaeronautica.com\/gaceta\/wp-101\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/luna3.jpg?resize=644%2C479\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"479\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Imagen del Sputnik 1. Pesaba alrededor de 84 kilos y ten\u00eda 58 cent\u00edmetros de di\u00e1metro (archivo Pablo Luciano Potenze).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Como si fuera una pesadilla, el lanzamiento del primer Vanguard, programado para el 6 de diciembre de 1957, result\u00f3 un fracaso, ya que el cohete explot\u00f3 en tierra. Hubo que esperar hasta el 31 de enero de 1958 para que entrara en \u00f3rbita el primer sat\u00e9lite estadounidense, el Explorer 1.<\/p>\n<p>Los sovi\u00e9ticos apuntaron a la luna desde el primer momento. El 2 de enero de 1959 lanzaron el Luna 1,<sup><a href=\"#_ftn2_7821\" name=\"_ftnref2_7821\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/sup><a href=\"#_ftn2_7821\" name=\"_ftnref2_7821\"><\/a> una sonda impulsada por un cohete de tres etapas que deb\u00eda realizar diversas tareas cient\u00edficas y finalmente impactar en la superficie del astro, pero hubo fallas y pas\u00f3 a casi 6.000 kil\u00f3metros de distancia. El segundo intento, el Luna 2 tuvo \u00e9xito, y el 13 de septiembre de 1959, por primera vez en la historia, un ingenio fabricado por el hombre \u2014aunque no tripulado\u2014 lleg\u00f3 a la luna aunque, como estaba previsto, se destruy\u00f3 con el impacto.<\/p>\n<p>El paso siguiente, en octubre, lo dio el Luna 3, que fotografi\u00f3 la cara oculta de la luna, develando un misterio que nunca hubiera sido posible captar desde la tierra.<\/p>\n<p>Los sovi\u00e9ticos, en abril de 1961, fueron los primeros en poner un hombre en el espacio, Yuri Gagarin, a bordo de la nave Vostok 1, que orbit\u00f3 la tierra.<\/p>\n<p>El programa norteamericano para poner un hombre en el espacio fue m\u00e1s lento. Se hicieron algunos vuelos con el avi\u00f3n cohete tripulado X-15, que en 1962 super\u00f3 los 80 kil\u00f3metros de altura, lo que se consider\u00f3 un viaje espacial. El paso siguiente fue el programa Mercury, que tuvo dos etapas bien definidas, los vuelos suborbitales, que comenzaron el 5 de mayo de 1961 con Alan B. Shepard como tripulante, y los orbitales, que los pusieron en un pie de igualdad con los rusos, el 20 de febrero de 1962, llevando a John Glenn.<\/p>\n<p>La autoestima norteamericana, en abril de 1961, estaba en uno de los puntos m\u00e1s bajos de la historia. Hab\u00edan recibido varios cachetazos de los sovi\u00e9ticos en materia espacial, y en ese mes fracasaron en su intento de invadir Cuba por la Bah\u00eda de los Cochinos. En esta situaci\u00f3n, el presidente John F. Kennedy consider\u00f3 necesario tomar una iniciativa pol\u00edtica importante que nucleara a todo el pa\u00eds en un programa com\u00fan, y as\u00ed fue que, el 25 de mayo, anunci\u00f3 que antes del fin de la d\u00e9cada un norteamericano pondr\u00eda el pie en la luna.<\/p>\n<p>Lo que vino despu\u00e9s fue uno de los esfuerzos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos m\u00e1s importantes de la historia de la humanidad, que se llam\u00f3 Proyecto Apolo, y que culmin\u00f3, el 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong y Edwin Aldrin, descendieron de la nave Apolo 11 y caminaron sobre la superficie lunar.<\/p>\n<p>Los hermanos Wright hab\u00edan financiado sus aviones con los excedentes de los recursos que les daba su bicicleter\u00eda. Para llegar a la luna fue necesario contar de manera irrestricta con el tesoro del pa\u00eds m\u00e1s rico de la tierra.<\/p>\n<p>En apretada s\u00edntesis, el programa previ\u00f3 el env\u00edo de tres astronautas a la luna utilizando un cohete Saturno V, dise\u00f1ado bajo la direcci\u00f3n de Wernher von Braun. Los astronautas viajar\u00edan en un m\u00f3dulo de servicio que inicialmente orbitar\u00eda el sat\u00e9lite, para desprender un m\u00f3dulo lunar m\u00e1s peque\u00f1o, tripulado por dos hombres, que realizar\u00eda el alunizaje. Este veh\u00edculo tendr\u00eda capacidad para despegar y volver a alcanzar el m\u00f3dulo de servicio, acoplarse a \u00e9l y, despu\u00e9s de abandonar todos los elementos innecesarios, retornar al planeta, usando fundamentalmente la fuerza de gravedad. Si bien se mira, el plan era bastante parecido al de La mujer en la luna.<\/p>\n<figure style=\"width: 644px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.gacetaeronautica.com\/gaceta\/wp-101\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/luna4.jpg?resize=644%2C648\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"648\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Un hombre en la luna. Atr\u00e1s el m\u00f3dulo lunar Apolo 11. La foto fue tomada el 20 de julio de 1969 (foto: NASA).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Los sovi\u00e9ticos no compitieron en la carrera a la luna, y en cambio decidieron hacerse fuertes en materia de estaciones espaciales tripuladas y viajes de muy larga duraci\u00f3n, para lo que, a partir de 1971, lanzaron diversas estaciones orbitales (Salyut, Mir), que cada vez fueron m\u00e1s grandes, y donde sus astronautas pasaron per\u00edodos muy prolongados (Valeri Poliakov estuvo catorce meses seguidos en el espacio entre 1994 y 1995).<\/p>\n<p>Con algunas analog\u00edas con lo que hab\u00eda ocurrido cuando se logr\u00f3 el desaf\u00edo de volar, la llegada a la luna tuvo algo de decepci\u00f3n, porque m\u00e1s all\u00e1 de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica pura tuvo pocas o ninguna aplicaci\u00f3n utilitaria. S\u00f3lo se hicieron seis viajes tripulados al sat\u00e9lite de la tierra, en los que doce personas caminaron por su superficie. Desde 1972 no se han hecho, ni planificado en profundidad, m\u00e1s vuelos de este tipo.<\/p>\n<p>Pero sin la necesidad humana de llegar a la luna, el espacio result\u00f3 ser una excelente plataforma para mirar la tierra con todos los fines imaginables (militares, geogr\u00e1ficos, econ\u00f3micos), y tambi\u00e9n el espacio exterior. Adem\u00e1s, en combinaci\u00f3n con otras tecnolog\u00edas, permiti\u00f3 avances en telecomunicaciones, navegaci\u00f3n, meteorolog\u00eda, biolog\u00eda y muchas m\u00e1s. Para una cosa hoy habitual, como usar un GPS, es necesaria la participaci\u00f3n de por lo menos tres sat\u00e9lites artificiales al mismo tiempo.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1_7821\" name=\"_ftn1_7821\"><strong><span style=\"font-size: xx-small;\">[1]<\/span><\/strong><\/a><span style=\"font-size: xx-small;\"> Una de las ideas que estuvo en la mente de los dise\u00f1adores de veh\u00edculos espaciales desde casi el primer momento fue la construcci\u00f3n de cohetes sobre la base de m\u00f3dulos descartables en el espacio, denominados etapas. Como en realidad los cohetes son grandes tanque de combustible, no tiene sentido desperdiciar energ\u00eda en mover un tanque vac\u00edo, por lo que las etapas se van abandonando a lo largo del viaje, a medida en que se agota su combustible. <\/span><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2_7821\" name=\"_ftn2_7821\"><strong><span style=\"font-size: xx-small;\">[2]<\/span><\/strong><\/a><span style=\"font-size: xx-small;\"> En realidad se llamaba Mecta, que en ruso quiere decir sue\u00f1o. En occidente se lo conoci\u00f3 como Lunik 1, y el nombre Luna 1 fue una decisi\u00f3n administrativa del gobierno sovi\u00e9tico tomada a posteriori.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>La bibliograf\u00eda existente sobre temas aeron\u00e1uticos y astron\u00e1uticos es muy grande, y es posible encontrar obras dirigidas a lectores especializados y no especializados, incluyendo muchos libros infantiles y juveniles, algunos muy buenos.<\/p>\n<p>Fundamentalmente dos tipos de libros, las historias generales y los libros espec\u00edficos sobre temas particulares. Los trabajos del primer grupo suelen ser muy ilustrados, sobre todo los posteriores a la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Esta bibliograf\u00eda, aunque muchas veces lo disimula, est\u00e1 muy politizada, porque los autores, de un modo u otro, han tratado de llevar agua a su molino, por lo general tratando de demostrar que sus compatriotas lo hicieron antes, o fueron mejores.<\/p>\n<p>Existen muchas publicaciones peri\u00f3dicas, algunas casi centenarias, que en muchos casos forman verdaderos tratados de aviaci\u00f3n o de partes de ella.<\/p>\n<p>Adicionalmente, la aparici\u00f3n de internet ha potenciado la circulaci\u00f3n de informaci\u00f3n aeron\u00e1utica, facilitando el acceso a material antes dif\u00edcil de conseguir.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Libros de historia de la aviaci\u00f3n:<\/strong><\/p>\n<p>BERGET, ALPHONSE, La Route de L\u2019Air, Par\u00eds, Libraire Hachette, 1909.<\/p>\n<p>BLACK, ARCHIBALD, The Story of Flying, Londres, McGraw-Hill Book Company, 1943.<\/p>\n<p>BOFFITO, GIUSEPPE, Il volo in Italia, Florencia, G.Barb\u00e8ra Editore, 1921.<\/p>\n<p>CHAMBRE, REN\u00c9, Histoire de l\u2019Aviatyion, Par\u00eds, Flammarion, 1958.<\/p>\n<p>DAVIES R.E.G., Supersonic (Airliner) Non-Sense, Paladwr (Virginia), Paladwr Press, 1998.<\/p>\n<p>DONALD B., Air Mail, New York, Clarkson N. Potter Inc Publishers, 1981.<\/p>\n<p>Enciclopedia ilustrada de la aviaci\u00f3n, Barcelona, Editorial Delta, 1981 (es traducci\u00f3n de una edici\u00f3n inglesa).<\/p>\n<p>FERN\u00c1NDEZ BRITAL, OSCAR, Eu, Santos Dumont, Buenos Aires, Ediciones del Candil, 2006.<\/p>\n<p>Gran atlas de la aviaci\u00f3n (colecci\u00f3n), Madrid, SARPE, 1985 (es traducci\u00f3n de una edici\u00f3n italiana).<\/p>\n<p>Grandes \u00e9pocas de la aviaci\u00f3n (colecci\u00f3n), Barcelona, Time-Life \/ Folio, 1994 \/ 95 (es traducci\u00f3n de una edici\u00f3n norteamericana).<\/p>\n<p>KELLY, FRED C., Los hermanos Wright, Buenos Aires, Plaza y Jan\u00e9s, 1964.<\/p>\n<p>MITCHELL, AMBROSE LLOYD CHARLES y THOMAS, NICOLETTE, Making and Flyng Kites, Londres, Beaver Books, 1975.<\/p>\n<p>MORRIS, LLOYD y SMITH KENDALL, Techo ilimitado, M\u00e9xico, Hermes, 1955.<\/p>\n<p>POLLOG HANS y TILGENKAMP ERICH, Sobre continentes mares y polos, Buenos Aires, Peuser, 1953.<\/p>\n<p>SANTAL\u00d3 SORS, LUIS, Historia de la aeron\u00e1utica, Buenos Aires, Espasa Calpe, 1946.<\/p>\n<p>TOBIN, JAMES, Los hermanos Wright &#8211; La conquista de los cielos, Buenos Aires, El Ateneo, 2003.<\/p>\n<p>TOLAND, JOHN, The Great Dirigibles, New York, Dover Publications, 1972.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Referencias sobre aeronaves:<\/strong><\/p>\n<p>JANE\u2019S, All the World\u2019s Aircraft (Anuario), Londres, se publica desde 1909. Es un cat\u00e1logo de aviones mucho m\u00e1s completo que lo que normalmente se puede encontrar en internet.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Obras literarias:<\/strong><\/p>\n<p>POE, EDGARD ALLAN, Obras en prosa, San Jos\u00e9 de Puerto Rico, Editorial Universitaria, Universidad de Puerto Rico, 1969.<\/p>\n<p>VERNE, JULIO, De la tierra a la luna &#8211; Viaje directo en 97 horas, Barcelona, Ram\u00f3n Sopena, sin fecha.<\/p>\n<p>VERNE, JULIO, Due\u00f1o del mundo, Buenos Aires, Editorial Molino, sin fecha.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Publicaciones electr\u00f3nicas<\/strong><\/p>\n<p>Existen infinitas referencias a temas aeron\u00e1uticos en internet. Dentro de la tem\u00e1tica de esta obra son recomentables, entre otras, las siguientes:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.flyingmachines.org\/lilthl.html\">http:\/\/www.flyingmachines.org\/lilthl.html<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.wikipedia.org\/\">http:\/\/www.wikipedia.org\/<\/a> (var\u00eda el contenido seg\u00fan los idiomas en que se consulte).<\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando volar era un sue\u00f1o, una parte de ese sue\u00f1o era que, una vez lograda la capacidad del vuelo, llegar a la luna ser\u00eda una cuesti\u00f3n de volar m\u00e1s alto. 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