Actitudes inusuales
Es de noche y vamos en picada hacía el océano. Tenemos entre 45 y 70 grados de alabeo, la altitud es de 1600 pies y descendemos a más de 2000 pies por minuto. Pero estoy tranquilo porque a mi derecha hay un instructor. Le pregunto si todo está todo bien. El sigue mirando fijo a los instrumentos y me contesta “por supuesto que si”. Ahora si, tengo mucho miedo.