Советские авиалинии приветствуют!*
El día que Aeroflot aterrizó en Argentina

Guerra Fría
Irónico contraste de la historia: El CCCP-86532 rodando por Londres/Heathrow (Gran Bretaña) cuatro años después de iniciar la ruta a Buenos Aires por causa de la Guerra de Malvinas (foto: Nik French, 30/11/1987).

Debido a las represalias tomadas por diversos países europeos durante la Guerra de Malvinas de 1982, el gobierno militar argentino decidió denunciar varios de los acuerdos aerocomerciales que se habían suscripto con ellos.

Por este motivo, compañías importantes como Lufthansa (Alemania) y Air France (Francia) se vieron obligadas a suspender (al menos por varios meses) sus servicios hacia la Argentina, mientras que Aerolíneas Argentinas hacía lo propio con los vuelos que unían Ezeiza con esas naciones europeas.

Una vez concluido el conflicto y asumida la triste derrota bélica, el gobierno argentino abandonó a regañadientes su estrategia diplomática de alineación Primer Mundo e inició nuevos contactos diplomáticos orientados, principalmente, al bloque de los países no alineados y a naciones integrantes del Pacto de Varsovia.

Souvenirs
Recuerdos impresos de los primeros años de la ruta soviética a Buenos Aires. A la izquierda, una publicidad de Aeroflot aparecida en la revista Aeroespacio de la Fuerza Aérea en la edición mayo/junio de 1983. Al centro, uno de los diplomas que la aerolínea regalaba a sus pasajeros tras cruzar la línea del Ecuador. A la derecha, un poster soviético que promocionaba los vuelos de Aeroflot en Il-62 a Buenos Aires vía Berlín y Dakar (Revista Aeroespacio, Ernesto Francisco Cottone y Aviaposter vía Sebastián Popovsky).

Flirteando con el «oso soviético»…

No casualmente, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) fue uno de los contactos con los que más se incrementó el intercambio comercial y diplomático al amparo de ese giro de la política exterior argentina.

En ese marco, la URSS había iniciado una serie de obras energéticas en Argentina a cambio de los cuales recibía granos de producción nacional y, ya a mediados de 1982, algunos rumores indicaban la posibilidad de que las aerolíneas comerciales de ambos países comenzaran a intercambiar servicios regulares.

Estas versiones se hicieron más firmes hacia noviembre de 1982 durante la visita que el ministro de defensa, Dr. Julio Martínez Vivot, realizó a Moscú con motivo de la asunción del nuevo premier ruso Yuri Andropov, oportunidad en la que sus declaraciones a la prensa, si bien vagas, dejaban entender que «ya se habían entablado negociaciones a ese respecto».

Mostrador
Músicos de la «Porteña Jazz Band» posan delante del mostrador de Aeroflot en ocasión de embarcar rumbo a Europa en 1985. En algún momento de su historia, los servicios de Aeroflot se popularizaron como una opción barata para viajar a a Europa (foto: vía Marian Grano Cortínez).

A inicios de diciembre de 1982 Aerolíneas Argentinas reconoció la existencia de esas conversaciones afirmando en un comunicado de prensa que no tenía previsto iniciar vuelos a Moscú pero que en “las reuniones llevadas a cabo a nivel empresario con las autoridades de Aeroflot, Aerolíneas Argentinas simplemente expresó que no tiene inconvenientes [con] que la empresa soviética opere con servicios regulares a la República Argentina» y que la decisión «depende exclusivamente de lo que al respecto resuelvan ambos gobiernos».

Y veinte días más tarde, el propio presidente de Aerolíneas Argentinas, Juan Carlos Pellegrini, confirmaba el acelerado avance del proceso al asegurar que «momentáneamente Aerolíneas Argentinas no va a volar hacia la Unión Soviética pero [que] la empresa Aeroflot tiene la intención de realizar un vuelo semanal desde Moscú a partir del 01/02/1983 pues ya cuenta con el permiso correspondiente, con escalas probablemente en Viena y Dakar», lo que le resultaba sustentable para un país donde el 37% por ciento de sus exportaciones se destinaban a la Unión Soviética.

Así las cosas, a principios del año siguiente fueron tomando forma los detalles del acuerdo, que comenzaría con una frecuencia de un servicio a la semana, dejando en manos de Aeroflot la realización el servicio inaugural en el primer trimestre del primer año para que Aerolíneas Argentinas la siguiera en junio o en julio, alternativa que nunca se haría realidad en las cuatro décadas subsiguientes.

El primer soviético
El CCCP-86532, un Il-62M «flamante» entregado a la aerolínea soviética en 01/1983, acaba de acoplarse a la manga en la puerta #2 del «Espigón Internacional» de Ezeiza en su vuelo inaugural entre Moscú y Buenos Aires (foto: Eduardo «Teddy» Di Poi).

El vuelo inaugural

Con el acuerdo aprobado por ambos gobiernos, se iniciaron los preparativos para recibir a los nuevos visitantes y ya a mediados de febrero se estaba acondicionando el despacho de pasajeros de Aeroflot que, no casualmente, ocupaba el lugar asignado previamente a la firma británica British Caledonian y la programación del vuelo inaugural se vio postergada hasta el 27 de marzo, fecha que se postergó un día más por tratarse de un domingo.

Así las cosas, el lunes 28 de marzo de 1983, día de huelga a nivel nacional que afectó en muy poco grado el funcionamiento del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, nos hicimos presentes en esa terminal aérea a fin de verificar el arribo del vuelo y, exactamente a las 10:55 hs, el Ilyushin Il-62MK CCCP-86532 (c/n 4243111, clic para revisar su historial), tocó pista en Ezeiza al término del vuelo inaugural de la transportadora soviética.

El vuelo estaba encabezado por el Viceministro de Aviación Soviética, Iván F. Vasin, quien venía acompañado de varias comisiones técnicas del gobierno y la propia empresa aérea, quien señaló que esta nueva comunicación podría servir en el futuro «como transporte para la colocación de productos y para la actividad importadora».

Custodiado
Perspectiva del Aeropuerto Internacional de Ezeiza de la década de 1980 en la que un Il-62 de Aeroflot aparece flanqueado por dos Boeing 747 y un Boeing 707 de Aerolíneas Argentinas (foto: Patricio Bravo vía Sebastián Popovsky, 1986).

Tras 22 horas de vuelo, la delegación soviética fue recibida por el ya citado titular de Aerolíneas Argentinas, Juan Carlos Pellegrini, el jefe del aeropuerto, comodoro Rogelio M. Morla, el ex agregado aeronáutico argentino en Moscú, comodoro Héctor L. Destri, y el embajador de ese país en la Argentina, Serguei Striganov.

El acontecimiento fue bastante llamativo para las personas presentes en el aeropuerto y tuvo una discreta cobertura de los medios de prensa de la época: Aeroespacio, la revista oficial de la Fuerza Aérea Argentina, citaba comentarios de Vasin promoviendo «las excelentes relaciones de ambos países y las interesantes perspectivas de intercambio que [existían] en las áreas comercial, cultural y tecnológica».

La ruta

El diario La Razón resaltaba la segunda ruta latinoamericana de Aeroflot, quien ya operaba «un servicio a Sudamérica que [finalizaba] en Lima [Perú], previa escala en La Habana [Cuba]» y El Buenos Aires Herald destacaba el aporte de la ruta argentina a la pretensión de expandir hasta el 1.500.000 millas la red de Aeroflot, en aquel entonces la aerolínea más grande del mundo por la cantidad de ciudades servidas (3.700 en la URSS y 93 fuera de ella) y el tamaño de su flota (160 Il-62, 30 Tupolev Tu-154 y más de 350 Tupolev Tu-134).

Aeroflot en Ezeiza
Típica postal del principal aeropuerto internacional argentino en la que se aprecia un Il-62M de Aeroflot frente al antiguo «Espigón Internacional» (foto: Sebastián Popovsky, 1985).

Además de insumir más de un día de viaje neto y recorrer una distancia de 15.000 km, el servicio hacía escalas intermedias en Berlín (Alemania Oriental) y Dakar (Senegal) y tenía capacidad para trasladar 189 pasajeros con una tarifa (para grupos de no menos de cinco personas) de US $4.649 (US $11.652 ajustados por inflación hasta 2020).

El vuelo SU351 partía de Moscú/Sheremetyevo los domingos a las 19:00 hs. y llegaba a Ezeiza a las 09:20 hs., mientras que el SU352 regresaba desde Ezeiza los martes a las 09:00 hs y llegaba a Moscú los miércoles a las 12:00 hs.

Poco más de un año después del vuelo inaugural, Aeroflot sería autorizada por la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos (ENCOTEL) para transportar correo entre Buenos Aires y Moscú y los servicios se mantuvieron vigentes, aunque variando las escalas de la ruta y el equipo de vuelo, hasta octubre de 2009.


Notas: (*) Sovetskiye avialinii privetstvuyut! o «¡Bienvenidas las aerolíneas soviéticas!» bien puede haber sido la salutación que recibió el primer vuelo regular de Aeroflot a su llegada a la Argentina en 1983. Para un gobierno que militó casi seis años en un anticomunismo acérrimo, su giro tercermundista y la apertura de puertas a la Unión Soviética no dejaba de ser en, aquel entonces, al menos ácidamente irónica…


Reconocimientos: Una versión más simple de esta nota apareció en la edición número 4 (mayo-junio de 1983) de ALA/Aviación Latinoamericana. Gustavo D’Antocchia, Sebastian Popovsky y Pablo Potenze colaboraron en el rescate, actualización y producción de esta variante actualizada y mejor ilustrada. Otras fuentes consultadas: Google Translate, Plane Logger, Roll Out – Aerospotter y Wikipedia.


 

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