En la antesala del ejercicio multinacional Salitre 2022, organizado por la Fuerza Aérea de Chile (FACH), el director del ejercicio, general de aviación Leonardo Romanini, accedió a responder nuestras consultas sobre su planificación y desarrollo.
Gaceta Aeronáutica (GA): General Romanini, esta es la cuarta edición de estos ejercicios: ¿Porque es importante para la FACH realizarlos?
Leonardo Romanini (LR): Su importancia radica en que a través de estos ejercicios se logran satisfacer diversos aspectos que para nuestro país y para nuestra institución son de suma trascendencia.
Por un lado, se fomentan las relaciones internacionales y por otro se generan instancias de cooperación entre fuerzas aéreas, con lo cual se logra un entrenamiento común para crear la capacidad de interoperar de manera combinada entre los países participantes.
Lo anterior, permite a las fuerzas aéreas asistentes generar un traspaso de experiencias entre el personal participante lo que aporta al mejoramiento de los procesos de planificación y conducción de una componente aérea dentro de una coalición orientada a solucionar una situación de crisis internacional en los diferentes ámbitos de acción en que se puede utilizar al poder aéreo.
Por último, volver a destacar que a través de estas actividades y en concordancia con los lineamientos de nuestro país, fomentamos y fortalecemos las relaciones de cooperación y amistad entre miembros de los países participantes.

GA: ¿Cuántos países participarán en forma activa con medios aéreos y cuáles serán estos?
LR: En esta oportunidad tenemos a dos países vecinos que nos acompañarán con medios aéreos, la Fuerza Aérea de Argentina que participará con tres IA-63 Pampa y tres A-4AR, además de aeronaves B-737 y C-130 de apoyo logístico.
De igual manera, la Fuerza Aérea de Brasil, quienes vendrán con seis aviones de combate F-5M y un avión de reabastecimiento en el aire KC-390.
Respecto de la Fuerza Aérea de Chile, participaremos con aeronaves F-16, F-5, A-36, A-29, KC-135, KC-130, MH-60, UH-412 y nuestra nueva aeronave de alarma temprana, el E-3 Sentry.
Adicionalmente, se realizarán operaciones con especialistas JTAC (Joint Terminal Attack Controller) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, los que operarán en conjunto con personal de la Fuerza Aérea de Chile.
GA: ¿Qué países participaran como observadores?
LR: En esta versión del Ejercicio Salitre tendremos a siete países con delegaciones y participando como observadores, estos son: Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos, México, Perú y Uruguay.

GA: ¿Qué desafíos presenta coordinar y apoyar el despliegue de todas las delegaciones?
LR: El desafío inicial radica en las múltiples coordinaciones logísticas para el correcto funcionamiento de una gran cantidad de medios aéreos, los que producto de las diferencias técnicas y a la vez procedimentales requieren de acciones muy precisas para lograr la eficiencia requerida en este tipo de Ejercicios.
Luego, se encuentra la necesidad de coordinar operativamente a tripulaciones, medios, sistemas y capacidades para llevar adelante misiones coordinadas que permitan cumplir con el objetivo fijado por el escenario creado para este ejercicio y, en este contexto, ejecutar todos los vuelos y operaciones planificadas de manera segura y eficiente, en la búsqueda de interoperabilidad, traspaso de experiencias y obtención de conocimiento mutuo entre los países participantes.
Es importante destacar que, para el desarrollo de este ejercicio, nos hemos tomado meses de preparación, desde el punto de vista operativo y logístico, con el objetivo de satisfacer y cubrir todas las posibles necesidades de las delegaciones nacionales e internacionales que participarán.
En este sentido, se ha seleccionado la Base Aérea Cerro Moreno en Antofagasta para el asentamiento de los países extranjeros, lugar en el que se han desarrollado una serie de adecuaciones y mejoras con el fin de permitir el desarrollo de las actividades aéreas que se tienen planificadas.
Respecto de lo anterior, además de la dotación normal de la base estaremos recibiendo en ella más de 600 efectivos, entre delegaciones nacionales y extranjeras.

GA: ¿Qué escenario hipotético plantea este ejercicio?
LR: Este ejercicio se basa en una situación en que el país denominado «Rojo» realiza acciones hostiles sostenidas empleando una fuerza militar y ocupando ilegalmente territorios del país denominado «Amarillo», lo cual deriva en el desplazamiento de civiles fuera de sus tierras generando con ello graves situaciones de carácter humanitario.
En este contexto, mediante una resolución de Naciones Unidas se genera una coalición internacional con medios aéreos, la que se encuentra liderada por Chile y que en conjunto con países aliados crea una fuerza combinada, operando desde el país «Azul», que está a cargo de asegurar que el país agresor no continúe ejecutando acciones hostiles sobre civiles, además de repeler a estas fuerzas mediante la ejecución de operaciones aéreas sobre blancos estratégicos de «Rojo» y de esta forma forzar la restitución de territorios ocupados, revertir la situación y eliminar el problema de carácter humanitario generado.
Cabe destacar, que estas operaciones se desarrollan bajo una metodología de trabajo de planificación y conducción coordinado aplicando la doctrina OTAN, por lo tanto, este ejercicio representa la oportunidad de mejorar en todos los procedimientos que nos permiten una mayor interoperabilidad entre las fuerzas aéreas participantes.

GA: ¿Como están distribuidas las tareas entre los países participantes?
LR: La dirección del ejercicio será responsabilidad de la Fuerza Aérea de Chile, a través de un director, el cual contará con el aporte entregado por parte de codirectores de las delegaciones de Argentina y Brasil.
Para la ejecución del ejercicio se ha organizado una estructura de control y conducción tipo OTAN con personal de la Fuerza Aérea de Chile destacando que las delegaciones de las fuerzas aéreas de Argentina, Brasil y Estados Unidos también integrarán puestos en las funciones de mando y control, supervisión y control de las operaciones aéreas.
GA: ¿Qué duración tiene el ejercicio y que distintas etapas comprenden?
LR: El Ejercicio Salitre IV se desarrollará desde el 10 al 22 de octubre y consta de dos fases, en la primera semana se realizan misiones de familiarización con el objetivo de lograr un entrenamiento combinado para que las tripulaciones y delegaciones se familiaricen con la zona de operación, procedimientos y, además se logre un intercambio de experiencias.
Posteriormente, en la segunda semana se ejecuta la fase «LIVEX».
En esta fase se realizan operaciones aéreas bajo el marco de la situación ficticia mencionada anteriormente y por medio de una coalición internacional compuesta por aeronaves de Argentina, Brasil y Chile, se planifican, conducen, ejecutan y evalúan operaciones aéreas combinadas bajo metodología OTAN, orientadas a satisfacer las directrices y objetivos dispuestos para el ejercicio.

GA: ¿Qué tipos de misiones deberán ser ejecutadas por los participantes y en cuanto se estima la cantidad de horas de vuelo que deberán ser realizadas para poder cumplirlas?
LR: Lo que tenemos planificado para este ejercicio es la realización de diversas operaciones aéreas y terrestres dentro de un escenario simulado, orientado a solucionar una situación de carácter humanitario y para ello realizaremos alrededor de 310 vuelos entre los tres países, 40% se hará en la fase de familiarización y el 60% restante durante la fase LIVEX.
En este contexto, se ejecutarán misiones de carácter estratégico, de contra fuerza aérea y de apoyo.
GA: Considerando la variedad de los medios que participan en el ejercicio, ¿cómo se distribuyen las misiones para lograr que cada delegación saque eficaces conclusiones de su desempeño?
LR: En las misiones a realizar en el ejercicio se utiliza el concepto de LFE o «Large Force Employment» (empleo de grandes fuerzas), en el cual distintos tipos de aeronaves participan de manera coordinada en el cumplimiento de un objetivo táctico específico.
Según lo anterior, a cada participante se le asigna un rol acorde a las capacidades de cada material de vuelo.
En este ámbito, los países participantes intervienen en todas las misiones LFE, destacando que al término de cada vuelo se realiza un proceso de análisis y evaluación con todos los participantes mediante herramientas tecnológicas desarrolladas específicamente para este ejercicio.
Respecto de lo anterior, se cuenta con dispositivos GPS y softwares utilizados para enlazar y representar gráficamente después de cada misión las trazas de las más de 30 aeronaves que volaron en forma simultánea.
Finalmente, este proceso permite a cada país participante medir el desempeño y nivel de eficiencia de sus tripulaciones, obteniendo datos con los cuales se logra verificar el cumplimiento de objetivos, rendimiento en vuelo, determinar conclusiones y lecciones, que van desde el proceso de planificación hasta la ejecución de las misiones.

GA: Con su experiencia como codirector del ejercicio Cruzex, ¿que similitudes y/o diferencias ve Ud. con respecto de este importante ejercicio que se desarrolla en Brasil?
LR: El año 2018 tuve la oportunidad de asistir al ejercicio Cruzex, organizado por la Fuerza Aérea de Brasil, ejercicio que, al igual que Salitre, busca la interoperabilidad de aeronaves de distintos países bajo una doctrina de planificación OTAN, desarrollando misiones combinadas bajo el concepto de LFE y bajo el mando de una coalición con el objetivo de intervenir en un conflicto armado para el establecimiento de la paz.
Es así, que al igual que Cruzex, Salitre busca generar y mantener conocimiento, estandarizar procedimientos y alcanzar grados de interoperabilidad que faciliten el empleo futuro con fuerzas aéreas de otros países.
Por otra parte, una de las principales diferencias con el ejercicio Cruzex es el escenario que Chile ofrece para Salitre 2022, ya que permite a las delegaciones participantes operar en el desierto más árido del mundo, situación que no es común a todos los países y que por si representa desafíos al operar en un escenario tan distinto al habitual.
Además, es importante destacar la amplitud del área de operaciones de vuelo con que se cuenta, lo que permite generar un entrenamiento de calidad y con una gran variedad de alternativas respecto de la ejecución.
GA: ¿Qué nivel de protagonismo se espera que tendrán las mujeres al interior de las delegaciones participantes en este ejercicio?
LR: Respecto de la Fuerza Aérea de Chile, desde el año 2000 se integró a la mujer en todas las especialidades y funciones disponibles, sin ningún tipo de restricción, razón por la cual al día de hoy están completamente involucradas en todas las actividades Institucionales. Por lo anterior, para el Ejercicio Salitre se encuentran integradas participando en todas las áreas disponibles, tanto administrativas como operativas de la Fuerza Aérea de Chile.

GA: El ámbito espacial será incluido por primera vez en esta edición, ¿cómo será eso?
LR: Efectivamente, con el Sistema Nacional Satelital, se incorpora el dominio espacial como un factor de planificación en la realización de operaciones aéreas en el marco de una operación combinada como Salitre.
Es así que entre las capacidades incorporadas contaremos con observación de la tierra con imágenes ópticas y de radar que permitirán complementar el proceso de toma de decisiones.
En este contexto, es importante destacar que la incorporación del espacio como una nueva dimensión, muestra la evolución de sistemas complejos que pueden ser utilizados en diversas situaciones y el desafío está en la forma de incorporar dichos sistemas en beneficio del cumplimiento de la misión, en este caso de la coalición liderada por la Fuerza Aérea de Chile.
Destacamos que para el contexto de Salitre contamos con la participación de personal de la Fuerza Espacial de Estados Unidos (Space Force), quienes aportarán con sus conocimientos y experiencia durante el desarrollo del ejercicio.