Nació en Carlos Tejedor, provincia de Buenos Aires, el 12 de enero de 1930.
Desde temprano, sus intereses se manifestaron hacia lo aeronáutico, por lo que decidió formarse como piloto civil, decidiéndose por el Aero Club Argentino.
Se incorporó a las huestes de esta institución asociándose en 1947, para ver materializado su primer gran logro, al conseguir las “alas civiles” de Piloto Privado, que obtuvo en 1948.

Una vez que adquirió la experiencia y las horas de vuelo necesarias, se inscribió en la Escuela Nacional de Aviación Civil y cursó todas las materias teóricas que fueron necesarias para obtener la licencia de Piloto Comercial, completando la instrucción aérea en el Aeródromo de San Fernando, instruyéndose en vuelos nocturnos, por instrumentos y los elementos básicos de acrobacia.
Entre sus compañeros contó con quienes serían luego sus grandes amigos en la vida, entre ellos José “Pepe” Cuadrado y el Pancho Maluf.
Practicaban vuelo instrumental con los Faichild Cornell M-62 y Miles Magister, complementando horas en travesía con los Piper PA-12 y las acrobacias en los Miles Magistes y posteriormente con Focke Wulf FW-44J.
Siempre recordó, con gran orgullo, que pudo acompañar al gran instructor e inspector Carlos D’Alkaine en varios vuelos, realizados en bimotores De Havilland DH-104 Dove.
Con su flamante licencia de Piloto Comercial, comenzó inmediatamente a ofrecer servicios de vuelo corporativo en varias empresas, muchas de ellas “de sus pagos”, cercanas a Carlos Tejedor.
Obtuvo rápidamente la licencia superior, Transporte de Línea Aérea, en 1953, y la de Instructor de Vuelo, en 1975.
Realizó diversos cursos, fundamentalmente de operación y mantenimiento de aeronaves y motores, resaltando los hechos con aviones AeroCommander, Cessna, Beechcraft, Mitsubishi y LearJet, y motores Lycoming, siendo reconocido por sus graduaciones con elevadas calificaciones y sendos diplomas de reconocimiento.
Se desempeñó en diversas empresas e instituciones de nuestro país, cumpliendo funciones de piloto y gerenciales.
Se instaló con un taller de mantenimiento de aeronaves en la calle Fray Justo Santa María de Oro, “tranquera de por medio” con los predios de la VII Brigada Aérea, donde pudo alojarse a fines de los ochentas, cuando el Hangar 5 quedó libre, luego que la Compañía de Abastecimiento y Abastecimiento de Aeronaves 602 hubo dejado esa ubicación para instalarse en Campo de Mayo y el Grupo de Operaciones Especiales de la FAA, que se mudó con los demás efectivos de la Brigada a Mariano Moreno.
Allí nació AYRSA, Aeronaves y Representaciones Sociedad Anónima, estación autorizada de reparación y mantenimiento, y una escuela de vuelo, de la que fue apoderado y director.
Al producirse el Conflicto del Atlántico Sur, en 1982, fue convocado por la Fuerza Aérea Argentina, y se desempeñó como piloto-comandante de aeronave en el Lear Jet 25 LV-MBP –que entonces pertenecía al Banco de Intercambio Regional SA (BIR) – en el Escuadrón Fénix, en el que realizó tareas de traslado, patrullaje y diversión.
Inicialmente, se le otorgó el grado de alférez de reserva, y ulteriormente, el de teniente, en la FAA.
Como empresario, se desempeñó en forma ininterrumpida desde 1953, en diversas sociedades, relacionadas con el mantenimiento de aeronaves y la dinámica formación de nuevos pilotos.

Fue al Alma-Mater y miembro fundador de la FEDIAC (Federación para la Evolución y Desarrollo Integral de la Aviación Civil), una ONG con fines altruistas, con su centro de operaciones en el Hangar 5, en Morón.
En 2017, Aldo Pignato fue reconocido por el Municipio de Morón como Ciudadano Ilustre, otorgándosele una medalla recordatoria, y el Diploma monseñor Raúl Trotz.
Fue un gran mecenas para los jóvenes que abrazaron carreras aeronáuticas, destacándose el gran apoyo que brindó por décadas a alumnos y egresados del INAC-CIATA, a quienes favoreció enormemente en sus futuras salidas laborales, permitiéndoles completar las horas prácticas de talles y en “on-the-job-training” en su taller.
Solo la pandemia logró alejarlo de su lugar diario de trabajo, al que sistemáticamente concurría seis días a la semana, recluyéndolo por precaución en la calidez de su hogar, donde siguió manteniendo conversaciones telefónicas diarias con todos sus amigos.
El martes 12 de enero festejó su cumpleaños número 91, rodeado de un agradable círculo de personas que lo admiraron, presidiendo “su mesa” en el Hangar 5.
El jueves 27 de mayo de 2021, su luz se apagó en la Tierra y su alma despegó hacia el encuentro con el Señor.
Necesito el certificado de de funcion de Pignato para presentarlo en el juzgado 1 de moron .
Hice la pericia aeronautica y este faltante detiene el proceso y el cobro del trabajo.
Agradezco ayuda. 1564899353 rica.1948@hotmail.com
Después de tanto insistir y insistir Pignato me permitió entrar en su hangar para barrer, sebar mate y hacer mandados donde el encargado del taller era un tal de apellido Magarian y llegaba siempre junto a otro mecánico con un defecto en una pierna en un rastrojero. Pignato en ese hangar tenia un socio, que dos o tres veces me llevó en un Baron hasta Aeroparque y no les cuento mi felicidad. Yo era ya estudiante de mantenimiento en el INAC de la calle Azcuénada en CABA y talleres de práctica en la calle Sarmiento, cerca de Once, en la base de José C. Paz y en otra en frente del velódromo, detrás de los parques de Palermo. Supe en el tiempo que el socio se habia matado en un accidente con un helicóptero sobre el delta. Con el tiempo me daba una propina al fin de mes pero mi ganancia era la de vivir en medio de los aviones. Recuerdo de haberme pelado las yemas de los dedos lijando los fuselajes de tres Beechcraft 18 que debian ser pintados. Después pasé a Wollkopf como ayudante en el reparto de motores con Rotondi, un maestro. Después me fui a Italia a seguir mis estudios de Aviación y cuando en los años 79-80 volví como técnico representante de los Agusta A109 en Campo de Mayo me encontré con él para agradecerle aquella oportunidad que me habia dado para empezar mi vida aeronautica. Rafael Espada – Milano.
He tenido el honor de trabajar en su taller, sobre la calle Fray Justo Santa María de Oro, cuando se llamaba SAG srl. Una gran persona y amante de la actividad aeronáutica en general. Gracias por este reconocimiento de su trayectoria.
Lo conocía comercialmente cuando hacía los mantenimientos al IA50 del Ministerio de Salud y Acción Social. Luego ppr esas cosas de la vida profundice la relación al desempeñarme como instructor de vuelo en la Escuela. Mi impresión personal fue que había conocido a uno de los personajes de la Aviación que hacía honor a la profesión y que en tiempos difíciles honraba su palabra.
Muy emotiva nota, que bueno conocerlo más a través de esta reseña
Interesante crónica y una feliz forma de vida la de Aldo Pignato