Durante estos días un clásico de la aviación surca los cielos de la capital aragonesa, los habituales F-18, C-130 y A400M de las Alas 15 y 31 comparten espacio aéreo estas semanas con los Northrop F-5 pertenecientes al Ala 23 del Ejército del Aire.
El Ala 23 depende orgánicamente del Mando Aéreo General y operativamente del Mando Aéreo de Personal. A efectos de preparación de la fuerza esta unidad depende del Mando Aéreo de Combate, pudiendo desempeñar misiones de apoyo al combate dadas las características de sus F-5 modernizados.
Como fase esencial de la formación de los futuros pilotos de reactores de combate, el Ala 23 se despliega en Zaragoza periódicamente para poder realizar la calificación de sus alumnos en tiro aire-tierra volando para ellos misiones de entrenamiento en el polígono de tiro de Bardenas Reales.
Estos destacamentos en Zaragoza duran normalmente dos semanas y durante ese periodo la actividad de la unidad es más elevada de lo normal. Se pueden llegar a volar hasta tres salidas al día, la premisa esencial es cumplir todos los objetivos marcados en el plan de instrucción. Tal y como se recupera la aeronave de una salida, el personal de tierra reposta el avión, lo rearma y éste queda completamente preparado para la siguiente misión, en la que otra pareja alumno-instructor volara a Bardenas para realizar el correspondiente ejercicio de tiro aire-tierra.
Estas semanas la meteorología tan inestable presente en el Valle medio del Ebro ha puesto las cosas más difíciles, con numerosas cancelaciones por malas condiciones en la zona de Bardenas. Es en este tipo de entornos es donde el equipo humano del Ala 23 muestra su potencial con capacidad de reorganizar sus planes con un único objetivo: que todos los alumnos aprovechen al máximo la estancia en Zaragoza. En algunas ocasiones en las que Bardenas presenta unas condiciones fuera de parámetros los F-5 pueden realizar vuelos de instrucción aprovechando la colaboración del Ala 15, basada en Zaragoza.
Como bien dice el lema de Ala 23: “La calidad del aparato importa muy poco. El éxito de la misión depende del piloto que lo maneje”. Si a esto le añadimos la calidad humana y profesional de todos los miembros del Ala 23, el éxito en la misión está asegurado.
Facilitaron la redacción de este artículo el Ala 23 y la Oficina de Comunicación del Ejército del Aire.