
Admito que se siente un poco extraño esto de comentar un libro en el cual se habla, entre muchos otros protagonistas de la historia, de mí mismo…
Pero no puedo dejar de hacerlo dado que el maestro Francisco Halbritter, «mi maestro», expande con esta obra la envolvente de su trabajo historiográfico para hacer que aquella llegue hasta los propios relatores o cronistas de la historia aeronáutica nacional…
En una amena obra de aproximadamente 150 páginas, Francisco toma inventario de todas las publicaciones periódicas que jalonaron la historia de la aeronáutica nacional, desde los primeros cronistas aeronáuticos de los medios masivos de principios del Siglo XX hasta el primer Boletín del Aeroclub Argentino, de la revista «Aviación» del Centro Pro Aviación Civil de Buenos Aires a la «Avia» de Miguel A. Maccor, de la «Aero Mundial» de Alberto Mirkin a la «Alas» de Carlos A. García, del Boletín de Informaciones Aeronáuticas del Ejército a la revista «Aeroespacio» de la Fuerza Aérea; sin por ello dejar de documentar emprendimientos que no sobrevivieron más que un par de ediciones…
La obra se divide en un prólogo (a cargo de Marcelo W. Miranda, otro maestro de la historia aeronáutica nacional), una introducción y nueve capítulos que transitan desde la pre-historia aeronáutica hasta nuestros días reseñando títulos, editores, orientaciones y devenires de más de una incontable lista de proyectos editoriales nacionales.
Periodismo aeronáutico: Espejo de la historia argentina contemporánea…
Tal como acostumbra hacer Francisco en todos sus escritos, su relato no sólo elabora una crónica minuciosa de la historia contingente de los distintos sujetos de su investigación.
También le da contexto histórico, político, institucional y económico para que los lectores podamos entender el devenir de las múltiples publicaciones mencionadas en su relato con una perspectiva más amplia que las propias «pequeñas historias individuales» de cada una de ellas.
Fuertemente influenciado en su particular interés por la historia aeronáutica civil argentina, el relato alinea siete de sus nueve capítulos con la evolución institucional de la aeronáutica civil nacional: Desde la «era fundacional» (1810-1916) hasta la recuperación de la independencia de la aeronáutica civil tras la creación de la Administración Nacional de Aviación Civil (2003-2020).
Además de documentar cada uno de los emprendimientos editoriales de cada época, Francisco los evalúa en cuanto a su calidad y relevancia mediática según la época en la cual se publicaron y también explica cual fue el marco institucional o macroeconómico que determinó su surgimiento, auge u ocaso.

Destacan en esta crónica por su longevidad la estatal Revista Nacional de Aeronáutica (RNA), publicación de la Fuerza Aérea Argentina que actualmente conocemos como Aeroespacio y se publica con bastante regularidad desde el año 1948, y el semanario (luego mensuario) Aero Mundial, incisivo pasquín mimeografiado que existió desde 1939 hasta el fallecimiento de su creador, Alberto Mirkin, a fines de la década de 1970 «sin tener nunca un avisador»…
Epílogo «spotter»
En el capítulo 9, sin embargo, Francisco nos sorprende con la que probablemente sea la primera crónica de las publicaciones pergeñadas desde mediados de la década de 1970 por quienes nos identificamos como «spotters clásicos», entusiastas interesados en la identificación de aeronaves, el seguimiento de sus historiales individuales, los propietarios u usuarios que los han operado y un sin fin de actividades afines a ellas… ¡¡y también sacarles fotos!!
Además de describir la prehistoria de ese hobby en Gran Bretaña durante la I Guerra Mundial y su llegada a la Argentina durante la Guerra Fría, el autor rinde homenaje a Federico Giró, primer «spotter» argentino que logró publicar artículos de esa orientación en la RNA en la década de 1960, y a Manche y Pucará, dos publicaciones extranjeras donde abrevaríamos los spotters de segunda generación antes de emprender nuestros propios proyectos locales.
En las nueve páginas restantes del capítulo, Francisco pasa revista de todos los proyectos concebidos por nuestro movimiento desde inicios de la década de 1980 hasta nuestros días, comenzando con experimentos tales como el Boletín AIG, ALA/Aviación Latinoamericana, LAW/Latin American Wings, Ámbito Aeronáutico, Aviación Argentina y Roll Out y evolucionando hasta la cumbres nunca superadas de Pista 18, que «ocupó un lugar de privilegio entre las revistas de la época», y su continuadora civil, Lima Víctor, que está cerca de superar 70 ediciones de «periodicidad perfecta» y dos décadas de existencia.

En lo único que me permito disentir, tanto con Francisco (último capítulo) como con Marcelo (prólogo), es con su melancólica visión sobre la desaparición de los periódicos en papel como «víctimas de la nueva era informática que brinda a los fugaces lectores artículos abreviados y superficiales sobre cualquier tema».
Habiendo sido uno de los pioneros del movimiento en dar el salto al ciberespacio, creo que la tecnología digital es una fantástica oportunidad de dar continuidad y exposición global a proyectos comercialmente inviables como muchos de los medios de nuestra especialidad, que dificilmente lograrán «parar la olla» pero se destacan por contenidos de una calidad editorial y documental que supera la de muchos medios profesionales y otros tantos historiadores académicos con «sobredosis de doctorados»…
Irónicamente, la clave del éxito para este tipo de proyectos se esconde a plena vista en uno de los últimos párrafos de este libro, cuando Francisco afirma que que «los jóvenes [consumidores de contenidos pasatistas del mundo virtual] son jóvenes y nadie puede añorar lo que no conoció»… ¡¡pero esos jóvenes algún día llegarán a viejos y querrán acunar (aunque más no sea en forma digital) los recuerdos de la historia que a ellos les tocó vivir!!
Y, si es que ya no existen medios escritos, de todos modos podrán acudir a blogs tales como Gaceta Aeronáutica, Rollout o proyectos más experimentales, tales como la constelación de redes sociales que encarnan la tercera generación de Pista 18, para recuperar los recuerdos de un pasado que ya fue… ¡mil gracias Maestro!
Conservo en mi poder un ejemplar del Nº 1 – Año 1 (ABR MAY JUN 1981), del “Boletín Informativo de Aeronáutica Militar”. Saludos.
¡¡Ese sí que es un #TesoroIncunable!!