
Sin duda es de celebrar que la aviación argentina tenga un evento importante, trascendente y abierto a todo el público al menos una vez al año, todo ello organizado desde las instituciones estatales, que parece que son la únicas capaces de reunir a casi todos los actores de esta actividad.
Que la organización de un evento de estas características corra por cuenta del estado o de un privado, no es la cuestión. Importa que el festival sea abarcador y la organización del mismo sea correcta. Ambos objetivos, en general, se cumplieron.
El marco de la muestra y el show aéreo fue la conmemoración del 102º aniversario de la aviación militar. A priori la idea del evento fue acercar a toda la ciudadanía el quehacer diario de los hombres y mujeres de la Fuerza Aérea Argentina (FAA). Otro objetivo cumplido y con creces.
Hasta aquí todo se sucedió normalmente, pero la aviación militar es mucho más que la FAA, y por ello la tímida participación de otras fuerzas armadas y de las fuerzas de seguridad se agradece, pero debería ser mayor. El pedido se cursó a todas ellas, y respondieron, a su manera. Lo hicieron mejor respecto de los últimos «Air Fest» celebrados en Morón.
Fuerzas armadas y de seguridad
Aunque inicialmente podríamos aventurarnos a sacar la rápida, y errónea conclusión, que él escaso material de vuelo expuesto por las otras FF.AA. y las FF.SS. se debe a que las otras fuerzas no se sienten del todo cómodas en un evento que no organizan, o que no les es propio, la cuestión pasa por otro lado y es multicausal. El ciudadano de a pie, y el entusiasta aeronáutico, no sabe, ni quiere saber, de internas, de cuestiones logísticas u organizativas, solo quiere ver los aviones y helicópteros de todos. Afortunadamente se alcanzó esa representación mínima después de algunos años de altibajos (ver Catálogo de Aniversarios de la Fuerza Aérea Argentina) y si bien es menester ampliar el grado de participación de ellas con el material de vuelo comprometido, en el caso del Argentina Vuela 2014 compensaron este tema de otras maneras:
- En el caso de las Fuerzas de Seguridad, confluyen varios elementos: la disponibilidad de máquinas debido a que parte de ellas están en plenos trabajos de inspección, su número muy justo de unidades en su línea de vuelo por base de asiento y rol, el despliegue de sus medios en el interior del país prestando apoyo en catástrofes o en operativos de lucha contra el delito, en especial el narcotráfico, etc. Mientras que algunos trabajan para terminar las inspecciones de sus aeronaves, otros siempre tienen las máquinas justas para operar (aun teniendo todo el parque en servicio).
- Es de destacar la participación del COAN con un Lockheed P-3B Orion. Bien es sabido que desde hace algún tiempo la Aviación Naval no participaba con algún avión en eventos de este tipo, amén de que no atraviesan por un momento muy benévolo en materia de operatividad de sus aeronaves. Otro dato destacable, es el hecho que el Museo de la Aviación Naval (MUAN) haya expuesto en el MNA parte del material de su colección, todo un logro.
- En el caso del Ejército Argentino y su Dirección de Aviación, siempre hace presencia con su nave insignia, el eterno y noble UH-1H-BF, pero esto no quedo allí. En un verdadero despliegue de comunicación institucional, no se limitó a exponer sólo sobre sus institutos de formación, como la mayoría ha hecho anteriormente, sino a hacer visible su faceta operacional y sus desarrollos. Mostró material y equipos de las Fuerzas de Despliegue Rápido y de Inteligencia en Combate, el VLEGA «Gaucho», los distintos prototipos para la modernización del Fusil Automático Liviano (FAL), su presencia en el Sector Antártico y su sistema de Incorporación y Reservas en cinco stands distintos distribuidos a lo largo de toda la muestra, lograron concitar la atención de la gente.

Para el visitante atento a las circunstancias, se hizo visible que la relación en la FAA y la ANAC no es todo lo fluida que debería ser. Ninguna parece tener claro cuál es el espacio que debe ocupar, ni cual el ámbito de jurisdicción de cada una.
Expositores y participantes civiles, comerciales e institucionales
Si no estuvieron todos, estuvieron presentes muchos de los actores de la aviación argentina. Eso es bueno. La inclusión de organismos estatales como la ANAC, el ORSNA, la JIAAC, la PSA (que incluyó armamento), el SNM, el PNMF, el Ministerio de Defensa, es muy positiva. En general estos organismos no emprenden eventos propios abiertos al público general, por tanto que se aproveche un acontecimiento como este para dar a conocer su actividad es una buena idea.
También estuvieron presentes numerosas escuelas técnicas e institutos de formación, siempre de la vertiente aeronáutica. De FAdeA no hubo representación alguna. La superficie de stands que incluyó este Argentina Vuela 2014, fue sensiblemente mayor a las anteriores, que siempre había quedado limitada al MNA y al Hall del Aeropuerto. Esta vez hubo de emplearse uno de los hangares donde se guarda el material de vuelo de la base. Las Jornadas Educativas, además de ocupar en pleno las instalaciones del CIATA, permitieron mostrar de lleno a dicha institución, con una serie continua de charlas y conferencias, tanto en ella como en el MNA. Una muestra más amplia se notó, quizás realizada con el mismo o menor presupuesto de jornadas anteriores (Air Fests).
El stand de la ANAC no pasó desapercibido. La institución dispuso de una importante construcción exterior y exposición en su interior. A esta, sumó dos autobombas Oshkosh Striker de reciente incorporación y dos ITBA 912i Petrel, uno de ellos realizando una serie de impresionantes demostraciones en vuelo por parte de Cesar Falistocco durante las jornadas. Asimismo, hizo entrega de la primera unidad de los 10 ejemplares adquiridos en el marco de su plan de fomento para la formación de pilotos y reequipamiento de Aeroclubes.
Por su parte el ORSNA exhibió interesantes gigantografías de planos de ingeniería sobre futuros proyectos para el Aeroparque o Ezeiza. Una muestra discreta, pero para el visitante interesado en estos temas, este tipo de exposiciones tiene un alto valor.

La participación del INVAP fue llamativa. Su producto estrella estuvo en Morón, pero se lo divisó a lo lejos. Es cierto que el Radar Primario Argentino 3D (RPA) allí instalado esta en evaluación y no es para que pasen a visitarlo todos los asistentes a la muestra, pero pudo ser una buena ocasión para brindar la oportunidad de conocerlo. Los visitantes debieron conformarse con el clásico TPS-43. Valido para saber lo que es un radar, pero no para conocer un producto nacional tecnológicamente puntero a nivel internacional. Es cierto que durante los días institucionales y con expresa invitación se pudo acceder a conocer el radar. Dado que es un producto que necesita mucho marketing y difusión mediática para apoyar su comercialización en el exterior, no hubiera estado de más ofrecer varias visitas a la prensa especializada con alcance internacional.
La falta de regularidad y previsibilidad en la realización de este tipo de eventos conspira contra la presencia de invitados internacionales que ayudarían a darle mayor variedad y a ilustrar a los ciudadanos sobre el material del que disponen países amigos. Dentro de este apartado, un elemento importante es la reciprocidad, pero desafortunadamente se torna extremadamente complejo obtener los permisos legislativos para que el personal y los medios militares salgan del país, y lo representen, al menos, en la región.
Dicha falta de asiduidad y previsión también juega en contra de la participación de un mayor número de empresas comerciales. No se pretende que el festival aéreo en Morón se transforme de un día para otro en el salón de Le Bourget, pero sí que sea económicamente autosustentable y pueda mejorar los puntos débiles gracias a la disposición de un mayor presupuesto.

El Museo Nacional de Aeronáutica
Aunque hace años que el Museo Nacional de Aeronáutica está en Morón (ver Museo Nacional de Aeronáutica: Más de medio siglo de preservación), de un tiempo a esta parte se desconocen los días y horarios de apertura para el público individual. En principio esta situación daría a entender que está cerrado, que se accede con algún tipo de cita previa, o mediante invitación especial. Lo cierto es que el escasísimo presupuesto del que dispone la institución impide una actividad regular, y solo abre para visitas previamente coordinadas con instituciones y escuelas.
En estas circunstancias, Argentina Vuela 2014 fue una excelente ocasión para poder visitar el museo y disfrutar de su magnífica colección, en muchos casos de piezas únicas e irrepetibles, de nivel internacional. La multitud de público que lo visitó y la multiplicidad de actividades que este ofreció durante toda la muestra, es una cabal prueba del valor e importancia que tiene el museo.
Algunas reflexiones
Existen algunas cuestiones semánticas que es bueno tener en cuenta. Argentina Vuela 2014 no fue, ni puede ser entendida una jornada de puertas abiertas, sí como un festival aeronáutico. Por lo tanto es lógico que a futuro se presente este tipo de muestra de otra manera. Una jornada de puertas abiertas —como su nombre lo indica— es un día durante el cual una base militar, una institución estatal o una empresa, que habitualmente está cerrada al público, permite el ingreso libre de visitantes. El objetivo es mostrar a los contribuyentes o clientes lo que hace la institución o empresa. Esto hasta es válido para cosas como fábricas o clubes. Morón no es una base militar al uso, nunca está muy cerrada, y lo que se vio durante el fin de semana se parece más a un museo que a algo en actividad. Los aviones “de verdad” pasaron volando sobre el público. Los que estaban en exposición, en su mayoría, ya no eran capaces de volar, y probablemente nunca más lo hagan.
Los vuelos de demostración de lo que la gente quiere ver, los reactores militares, tuvieron su “fuerte” durante las últimas dos jornadas, aunque fue escaso. Los días de las Jornadas Educativas los cielos fueron ocupados principalmente por las prácticas de desfile aéreo y parte del material de vuelo que quedaría en estático. Lo que impresiona y gusta al público asistente es apreciar un A-4AR volando a baja altura, o unos Mirages pasando como una exhalación. Por lo que se vio y por las cifras de aeronaves operativas que se estiman, el esfuerzo para movilizar al área de Buenos Aires la cantidad de aviones de caza y ataque desplegados, no fue menor, y requirió de un importante esfuerzo de las Brigadas Aéreas y en particular del denodado sacrificio (siempre anónimo y no reconocido) que realizan los Grupos Técnicos de las mismas. Desafortunadamente esto habla de un contexto algo complicado, que el Ministerio de Defensa está empeñado en revertir a fuerza de propaganda y no de hechos palpables acompañados de presupuestos realistas.

La aviación comercial estuvo representada únicamente por Aerolíneas Argentinas. La empresa participó con un 737-800 que hizo varios pasajes en vuelo. Del resto de empresas aerocomerciales, y hay varias en el país, no hubo noticias. No se sabe si no estuvieron invitadas, si estuvieron invitadas y no quisieron asistir, o hubo otros factores que impidieron una mayor presencia aerocomercial.
Es destacable la demostración que realizó un operador aeronáutico privado, como fue la demostración de rescate realizada el día Sábado 9 por parte de los Bö-105 de la empresa Modena HEMS, contratada por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para la realización de tareas evacuación sanitaria, búsqueda y rescate, u operaciones especiales con la Policía Metropolitana.
Mil veces anunciada la reactivación de la Escuadrilla Cruz del Sur, una vez más no pudo ser. No se sabe nada de los IA-63 Pampa que la integrarían según se anunció en 2012, menos aún de los Su-29AR, que es de suponer están desactivados. Al día de hoy la situación de la reactivación de la misma nos deja pensando en la frase «sueño que muere sin florecer».
Acudieron a solventar las acrobacias aéreas varios clásicos argentinos del métier. Los deportistas privados no solo complementaron la actividad de vuelo, sino que también ayudaron a rellenar espacios de tiempo, en los que de otra manera no hubiera volado nada. En este apartado, llamó la atención la ausencia de la Escuadrilla Argentina de Acrobacia Aérea, que suele participar en infinidad de festivales aeronáuticos a lo largo y ancho de todo el país, como así también en países vecinos y en eventos comerciales tan importantes como FIDAE.
Un tema destacable es la coincidencia del evento con el Día del Niño en Argentina. En un día en que los sentimientos infantiles están a flor de piel, nada mejor que brindar un espectáculo distinto, único y muy poco habitual, para que los pequeños conozcan de primera mano y comiencen a apreciar la aeronáutica nacional. La labor que debe desarrollar el Estado para dar a conocer e impulsar una actividad estratégica tan trascendente como la aviación y la industria aeronáutica, se basa en la educación y el conocimiento. Este tipo de eventos son un fantástico apoyo a ese esfuerzo que debe realizarse formalmente en las instituciones educativas y extenderse con las adecuadas políticas de estado al ámbito tecnológico, industrial y empresarial.

Accesos y seguridad
El acceso a la base y sus inmediaciones, históricamente nunca fue cómodo ni especialmente fácil, y cuando sucede un evento capaz de reunir una importante cantidad de público la cosa se complica. A este respecto, la organización de futuros eventos deberá ser más creativa a la hora de implementar más y mejores accesos, y de generar amplios lugares de estacionamiento, y ¿por qué no? de fomentar el acceso en transporte público desde lugares clave de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Una mayor coordinación y despliegue del personal de Transito del Municipio local, es menester realizar.
Entre el diverso personal participante de la muestra, la prensa y el público general sobrevoló una vez más la sensación de inseguridad que vive la Argentina. Estar dentro de una instalación militar no fue motivo de garantía y la circulación de individuos en actitud claramente sospechosa le llamó la atención a más de un concurrente con el ojo atento a sus pertenencias. Sabido es que las multitudes concitan el interés de los oportunistas amigos de lo ajeno. Aunque la seguridad general no es un tema achacable específicamente a la organización, un mayor despliegue de la PSA hubiera sido bien recibido, aunque la Gendarmería Nacional y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, fueron también las fuerzas encargadas de ella.
El catering
A los argentinos les encanta el buen comer, no hay duda. El apetito de los asistentes estuvo suficientemente bien atendido por un varios puestos de comida al paso atendidos por la empresa de catering Pierrade, que desde hace un tiempo tiene como cliente a la FAA para atender sus eventos y ágapes. Llama la atención el tema de los precios al compararlos con otros eventos de la región como FIDAE, o internacionales como Oshkosh. Un menú compuesto por hamburguesa, papas fritas y gaseosa en FIDAE 2014 cotizaba USD 7.-, en Oshkosh USD 8,50. En Morón la gaseosa y la hamburguesa se vendieron por ARG 40.- (lo que al cambio oficial equivale a unos USD 4,80). Papas fritas no había.

Con una asistencia de público importante (oficialmente se habla de un millón de personas entre viernes, sábado y domingo), es de presumir que el negocio es al menos rentable. Puestos en ese punto, surge una cuestión llamativa y es cómo hace una empresa del rubro para participar de la licitación del servicio de comidas y bebidas.
La relación con la prensa especializada y los spotters
Cuando se realiza un evento de estas características es de vital importancia que los medios de prensa, en particular aquellos especializados, transmitan las noticias que se van generando de una manera positiva. Esto no puede suceder cuando a pie de pista lo que reinó durante las primeras jornadas fueron las trabas, la falta de coordinación y jurisdicción entre la seguridad a cargo de la FAA y las competencias de la ANAC, y las incomodidades, en especial para aquellos medios especializados, que profesionalmente y durante años, han dado su continuo y sistemático apoyo a la difusión de la actividad aeronáutica argentina.
En tanto desde las oficinas se manejó muy correctamente la emisión y difusión de gacetillas de prensa, lo cual es de agradecer, el personal sobre el terreno no estuvo especialmente diligente viéndose rápidamente superado por la situación. El conflicto de jurisdicciones entre la FAA y la ANAC que mencionamos anteriormente, fue un elemento que complicó el trabajo.
La emisión de gacetillas de prensa parece tener varios orígenes, lo cual es normal habiendo un equipo dedicado al tema. Lo paradójico es que no todo el personal usa la misma libreta de direcciones a la hora de remitir la información. Esto redunda en que no todos los medios reciben toda la información que tan laboriosamente se prepara.
Para futuras ocasiones, no estaría demás adoptar el sistema europeo de acreditación y control de prensa por un lado, y para spotters por otro. Al spotter simplemente le apetece tener una posición cómoda para tomar imágenes, en tanto redactores o fotógrafos de prensa necesitan flexibilidad para poder registrar la información del evento a medida que se va sucediendo.
Como conclusión se puede afirmar que falta habilidad y medios para la atención personal, y la organización sobre el terreno. Por su parte el equipo dedicado a la emisión de comunicados oficiales va por buen camino y demostró prestancia en su trabajo durante la muestra.
Conclusiones
Hay que reconocer el esfuerzo tanto personal, como presupuestario que representó llevar a cabo Argentina Vuela 2014 y el impacto económicamente positivo en la economía de la zona lindera con el aeródromo.
El objetivo primordial de la exposición y festival aéreo, fue dar a conocer en primer lugar los medios y actividades de la FAA, lo que una vez más se logró con creces. Mirado desde ese punto de vista (el principalmente valido para la institución organizadora), las actividades previstas fueron un rotundo éxito. El millón de visitantes da prueba de ello.
Como colofón se puede afirmar que están dadas todas las posibilidades para que una futura reedición de un festival aeronáutico de estas características sea todo un éxito, solo habrá que aprender y solucionar errores, disponer de la cantidad de personal necesaria para atender a un millón de visitantes y poner en práctica todo lo bueno que puede dar de sí cada uno de los involucrados.