
A medida que comienza una nueva temporada de verano en los Estados Unidos, muchos estados y condados del país comienzan a prepararse para posibles incendios forestales. La ciudadanía es muy consciente de lo destructivos que pueden ser estos incendios.
Según fuentes oficiales, solo en 2021 en el estado de California, 2.568.948 hectáreas fueron consumidas por el fuego, provocando la pérdida de más de 3.000 viviendas y dejando 3 muertos. Ante este escenario, la aviación se ha convertido en un excelente aliado para evitar la propagación y extinción de estos eventos incendiarios.
Muchas empresas se vieron en la necesidad de modificar sus aeronaves para este fin, y en algunos casos, de adquirir aeronaves construidas específicamente para este fin. Un ejemplo de esto es Bridger Aerospace.
Esta empresa local fundada en 2014 con sede en el Aeropuerto Internacional Bozeman Yellowstone (KBZN) en Montana, ha trabajado arduamente en este sector para brindar una solución rápida y eficiente tanto a las instituciones civiles como al gobierno.

Decidimos contactarlos y nos permitieron hacerles una visita mientras estaban en Conroe, Texas, adiestrándose. Esto nos permitió conocer de cerca dos de sus icónicos modelos de aviones.
Una de las principales características de esta empresa es su potente avión Canadair CL-415 (variante turbohélice del CL-215). Esta aeronave diseñada exclusivamente para el combate aéreo de incendios es capaz de transportar hasta 6000 litros almacenados en sus dos grandes tanques.
Para recargar estos depósitos, la aeronave necesita navegar sobre la superficie del agua a una velocidad de 60 a 70 nudos, y en tan solo 10 segundos, recargar el agua, y una vez que los tanques estén llenos, el avión está listo para alzar vuelo y realizar la siguiente descarga. Teniendo en cuenta estas cifras, no es de extrañar que en las mejores condiciones esta aeronave pueda realizar decenas de descargas diarias, lo que la convierte en una de las máquinas contra incendios más eficaces.

Las tripulaciones
Pero, por supuesto, todo buen avión necesita un buen piloto, y un buen piloto necesita un buen entrenamiento. Es por ello que Bridger Company incorporó recientemente a su flota una aeronave De Havilland Canada DHC-300 «Twin Otter», modificada como aeronave anfibia, con el objetivo principal de brindar a sus pilotos un entrenamiento adecuado a las condiciones reales que enfrentarán al realizar tareas de extinción de incendios.
Cabe destacar, que la compañía también cuenta con aeronaves no tripuladas para monitorear y transmitir información precisa sobre focos de incendios, incluso en condiciones de vuelo con poca visibilidad.
Sin duda, el avance de la tecnología y el buen desarrollo de la industria aeronáutica ha permitido a empresas como Bridger Aerospace brindar a sus clientes un alivio en momentos de incertidumbre, y de esta manera ayudar a mantener intacta la vida, la propiedad y el medioambiente.
