Calidad, seguridad y dedicación – Entrevista al subteniente José Martín Ronco, Supervisor de Armamento del Ala 15

El firme y a la vez amigable consejo que el supervisor subteniente José Martín Ronco da confianza al equipo (foto: José Luis Lezg)

El subteniente José Martín Ronco nació en 1969 en la ciudad de Zaragoza, es un hombre templado con mirada firme y contundentes argumentos avalados por muchos años de experiencia a sus espaldas, lo que de ninguna manera le permite relajarse en su zona de confort.

Es un entusiasta de su trabajo en el que se desenvuelve con seguridad y confianza. Mantiene la atención al máximo para estar al día de las innovaciones tanto tecnológicas como procedimentales, mejorando día a día los métodos de trabajo y con ello la seguridad y la eficacia de las unidades del Ejército del Aire.

Lleva treinta y tres años destinado en el Ala 15, ha pasado por todas las graduaciones y por casi todas las secciones del taller de armamento, hace catorce años pasó a la SINCA (Sección de Ingeniería y Calidad) al negociado de control de calidad, como inspector de calidad de armamento.

Hemos tenido la suerte de poder realizar esta entrevista que amablemente nos ha concedido, mostrándonos la importancia de la continua búsqueda de la excelencia y de la normalización de procedimientos.

El subteniente Ronco durante la conmemoración del día de la Virgen del Loreto (foto: via José Luis Lezg).

Gaceta Aeronáutica (GA) – ¿Cómo te decides por la vida militar, tradición familiar?

Subteniente Ronco (SR) – Unos primos habían entrado en la Academia Básica del Aire de León (ABA), todos en la especialidad de armamento y a mí me gustó la temática y decidí también ser armero. Se podían elegir varias especialidades y yo elegí entrar de armero.

Entré en la ABA el día uno de septiembre de 1987, muy poco tiempo después de la llegada del F-18 Hornet a la recién creada Ala 15 en Zaragoza.

GA – ¿Cómo era el proceso de ingreso en la ABA?

SR – En aquella época hacías una oposición y entrabas para formarte como ayudante de especialista. Al primer año en León le seguían dos años de prácticas a la unidad a la que fueras asignado, y al cuarto año de vuelta en León hacías el curso de sargento especialista y ya salías de suboficial.

GA – ¿En esos dos años de prácticas qué graduación tenías?

SR – El primer año de prácticas eres cabo y al año siguiente pasabas a ser cabo 1º, tras esos dos años volvías a la ABA como cabo 1º ayudante de especialista para hacer el curso de sargento.

GA – ¿Había mucha gente que tras esos dos años de experiencia sobre el terreno cambiaba de especialidad o se iba?

SR – No, en aquella época no se podía cambiar de especialidad y muy poca gente se echaba atrás, fueron muy pocos los casos de gente que no volvió a la ABA.

GA – ¿Actualmente cómo sería este proceso que has descrito?

SR – Ahora hay muy pocas plazas de acceso directo, por lo que muchas personas empiezan como soldado profesional y así, van obteniendo puntos para cuando se presentan a la Academia de suboficiales de León.

Colocando los misiles AIM-120 AMRAAM (foto: José Luis Lezg)

GA – ¿Una vez que entras recibes alguna formación específica desde el principio o es una formación genérica y elijes la especialidad al final?

SR – Debido a la implantación del Plan Bolonia en los planes de estudios del Ejército del Aire ahora la gente que entra está tres años en la ABA para salir de sargentos, y en esos tres años reciben la educación militar correspondiente, se les instruye en varias especialidades porque finalmente salen pudiendo trabajar de mecánico, armero, automóviles y electrónico. Para electrónico tras salir de la ABA reciben unos cursos de ampliación y las otras tres especialidades pasan directamente a trabajar en las unidades a las que son destinados.

GA – ¿Cuándo tú sales de la entonces Escuela de Especialistas de León cuáles son tus destinos o llegas directamente al Ala 15?

SR – Cuando salí de la Escuela de Especialistas de León como ayudante de especialista, los dos años de prácticas los pasé en el Ala 15, yo soy de Zaragoza, y cuando salí de sargento conseguí destino en el Ala 15 y llevo toda mi carrera en la misma unidad.

GA – ¿Siempre vinculado a la especialidad de armamento?

SR – Pues sí, he pasado por varias secciones del taller de armamento y desde hace catorce años estoy en la SINCA (Sección de Ingeniería y Calidad) en el negociado de control calidad llevando principalmente temas de armamento.

GA – La llegada del F-18 fue una revolución, pasamos de aviones con relojes a aviones con computadores ¿Qué recuerdas de aquella época?

SR – Más que nada lo que se palpaba era la ilusión, había muchísima ilusión, era una unidad nueva, un avión nuevo. Mucha gente vino destinada al Ala 15 y tuvieron que aprender la nueva manera de trabajar adaptada al nuevo avión. Todos los días había una enorme ilusión por trabajar, todos los días había algo nuevo como nuevas armas, nuevas OFP’s de vuelo (Operational Flight Plan).

Colocando un misil Taurus bajo el plano derecho del Hornet y la importancia del coordinado entrenamiento (foto: José Luis Lezg)

GA – ¿En aquella época existía una dependencia muy alta de la McDonnell Douglas y de los Estados Unidos y con los años ese cordón umbilical se ha ido soltando?

SR – Pues no tanto, desde el principio España tenía claro que quería quedarse con el desarrollo del software de vuelo del F-18 y desarrollar su industria nacional.

GA – ¿Has participado en misiones internacionales y qué experiencia te has traído de ellas?

SR – He participado en todas las misiones internacionales en las que ha destacado el Ala 15, Guerra de Bosnia, Kosovo, en la Guerra de Libia cuando destacamos en Cerdeña y últimamente en las misiones de Policía Aérea del Báltico (BAP), estuve en el 2017 en Estonia y este pasado verano de 2020 en Lituania.

Y la experiencia es que conoces a tus compañeros muy a fondo porque una cosa es el día a día que llega el final de la jornada y cada cual se va a su casa, y otra cosa muy diferente es convivir con ellos veinticuatro horas durante dos meses fuera de casa, llegas a hacer más piña con la gente.

Se aprende mucho porque en estos sitios se dan una serie de situaciones que en el día a día de la unidad son difíciles de ver. Y bueno pues a base de conocimientos y experiencia se van solventando los problemas que van surgiendo, se va añadiendo experiencia y en todas las misiones aprendes algo nuevo.

GA – ¿Es cierto lo que se dice de que los españoles somos buenos improvisando, que con pocos recursos somos capaces sacarles más rendimiento?

SR – Sí, es verdad pero podría ser nuestra virtud y defecto, porque nos acostumbramos a que no hace falta mucho material porque ya iremos improvisando, lo que tiene sus pros y sus contras.

Equipo de especialistas armeros trabajando bajo la atenta mirada del supervisor (foto: José Luis Lezg)

GA – En este momento formas parte de los equipos que hacen evaluación OTAN ¿de qué manera llegaste a ser evaluador?

SR – Pues fue por pura casualidad, en 2006 se hizo en la Base de Zaragoza el primer TACEVAL (programa de evaluaciones tácticas) del Ala 12, yo ya había participado en otros pero como miembro de equipo al que se estaba evaluando en el Ala 15. Y en 2006 llegó un día mi jefe que era evaluador y nos dijo que hacía falta gente que supiera ingles para trabajar como evaluador, me apunté y de eso hace ya catorce años.

GA – Describe brevemente en qué consisten las evaluaciones OTAN.

SR – Una evaluación TACEVAL consiste en poner al límite a una unidad durante sesenta horas afrontando en ese corto espacio de tiempo todos los problemas que le pueden surgir en un destacamento de meses, en una operación en un sitio con pocos elementos de apoyo. Y todos ellos se los pones en sesenta horas para que ellos te digan exactamente cómo irían resolviendo las sucesivas situaciones, entonces lo que hace el evaluador es supervisar que tienen planes para afrontar estas situaciones, que tienen los medios para solventarlas y que tienen la preparación técnica y operativa suficiente para salir del paso ante cualquier problema que les pueda surgir.

GA – ¿Qué importancia tiene la estandarización en un entorno OTAN?

SR – Tiene muchísima importancia porque cuando tu despliegas en un entorno OTAN en cualquier parte del mundo, la respuesta de las unidades en las que despliegas para ayudarles en su defensa aérea y las necesidades que tú tienes están cubiertas por los STANAG’s (acuerdos de normalización y entendimiento entre naciones) de la OTAN. Si dos naciones han firmado el mismo STANAG en teoría hablan el mismo idioma a la hora de resolver un problema, tú les planteas el problema que tienes durante la operación y ellos te lo tienen que solventar de acuerdo al STANAG.

La fundamental observancia de los procedimientos (foto: José Luis Lezg)

GA – No solo es algo técnico como que las tomas eléctricas o de combustible sean de una determinada manera para que todo el mundo pueda funcionar, sino incluso que la manera de resolver los problemas está estandarizada.

SR – No es solo técnicamente que todos los elementos cumplan unos requisitos para que todo el mundo los tenga iguales y puedan ser sustituibles por los del aliado sino que además operativamente se intentar encarar problemas para que todo el mundo los subsane de la misma manera.

GA – ¿Qué parte de tu carrera profesional recuerdas con más cariño o emoción?

SR – Cuando empecé las evaluaciones en el año 2006 a mí me descubrieron un mundo desconocido, el ver que diferentes países y diferentes unidades se enfrentaban a un problema y ver como lo resolvían a mí me gustó muchísimo. Yo siempre voy a un TACEVAL con la idea de aprender, ver cómo alguien es capaz de solventar un problema porque me lo traigo como enseñanza al Ala 15 y al Ejército del Aire.

GA – Además de las evaluaciones habrá un trabajo en paralelo de comités de trabajo, de estandarización etc,etc… ¿Eso supone mucha carga de trabajo?

SR – La verdad es que sí porque tienes que estar al tanto de todos los cambios normativos que van surgiendo con el paso del tiempo. Tú no puedes llegar a una evaluación con acuerdos de implantación de hace seis años, han podido cambiar y has de ser capaz de identificar los puntos en los que han cambiado porque no puedes corregir a alguien en algún procedimiento cuando lo está haciendo de acuerdo a un STANAG ya implantado y podrías estar anclado en un STANAG antiguo.

Marzo 2020 Red Flag en Nellis con los Eurofigther Alas 11 y 14 ensamblando GBU-16 Inertes (foto: via José Luis Lezg).

GA – ¿En la sección de armamento de un Ala del Ejército de Aire existen intercambios con otros países o unidades?

SR – No, no hay ningún tipo de intercambio entre nosotros.

GA – ¿Qué es lo que más te gusta en el día a día de tu trabajo?

SR – Lo mejor es que todos los días te tienes que enfrentar a algún reto nuevo. Nosotros en la sección de control de calidad estamos todo el día repasando cómo trabaja la gente, los cambios normativos que está habiendo y las adecuaciones que hay que ir haciendo. Todos los días descubres que algo se estaba haciendo bien, no tan bien o mal. El tema es que la gente vaya asimilando que hay que adecuarse a los cambios que van surgiendo y seguir avanzando día a día.

GA – ¿Qué sería lo más duro o lo menos gratificante?

SR – Convencer a la gente de la necesidad de cambiar, la inercia es muy buena porque mantiene en funcionamiento cualquier institución, el problema viene cuando quieres introducir un cambio en esa inercia que el volante de giro es monstruoso y hay que empujar mucho para conseguir hacer un cambio.

GA – El “esto siempre se ha hecho así”

SR – El “esto siempre se ha hecho así” es muy negativo a la hora de evolucionar y de moverte hacía en futuro.

Municionado del cañón M61A1 Vulcan del F-18 (foto: José Luis Lezg)

GA – El F-18 se ha mostrado como un sistema de armas que fue una buena elección para España.

SR – Fue la mejor elección del momento, era el avión más versátil de entre los candidatos (F-14,F-15,F-16,F/A-18, Mirage 2000 y el Tornado), las contrapartidas económicas e industriales fueron impresionantes y en estos momentos serían impensables. Y nos ha permitido ser punteros durante muchos años.

GA – ¿Qué hitos remarcarías en cuanto a armamento en él avión dentro de la historia de nuestro Ejército del Aire?

SR – El primer empleo operativo en Bosnia y luego las sucesivas integraciones de armamento que hemos ido introduciendo con el paso del tiempo. La primera mitad de los 90 fue espectacular, llegaban armas nuevas que no tenía nadie en Europa y teníamos unas capacidades en las que éramos punteros y eso nos permitió durante muchos años liderar operaciones en Bosnia y Kosovo. Éramos una de las pocas unidades en Europa que teníamos el misil AGM-88 HARM antirradar, el AGM-65 Maverick de ataque al suelo o anti buque, podíamos realizar todo tipo de misiones, navales, terrestres y aéreas. Mientras que otras unidades no tan polivalentes estaban anquilosadas en un solo rol, aire-aire o aire-suelo.

GA – ¿Eso al final puede ser una ventaja o un inconveniente, puede ser que al final sea mejor una cualificación específica?

SR – Pues no exactamente porque el avión es capaz y el personal también lo ha sido durante todos estos años de mantener los roles de un avión todo tiempo y multirol. Y la gente ha sido capaz de mantenerlo, el multi rol a los mecánicos les puede dar igual porque el avión vuela sí o sí pero para los armeros el cambio de rol variaba muchísimo y siempre hemos estado entrenados de la mejor manera posible.

GA – ¿La experiencia en Bosnia hizo que algunos procedimientos cambiaran?

SR – Totalmente, la primera vez que destacamos en Aviano (Italia) chocamos con los americanos, ellos tenían todo estandarizado, procedimentalmente eran impresionantes y nosotros no estábamos acostumbrados a esa manera de trabajar y los años que pasamos allí con ellos en Aviano nos cambió la mentalidad totalmente y fueron como ir a la universidad.

Reflejando todos los detalles (foto: José Luis Lezg)

GA – Al final el avión es naval y quién te podría nutrir de procedimientos sería la NAVY o los Marines más que la USAF. ¿Vosotros habéis sacado más lecciones de la NAVY o de la USAF?

SR – Pues sí y no, nuestro F-18 es un avión naval pero lo utilizamos como una fuerza aérea, por lo tanto muchas ordenes técnicas y procedimientos nos vienen de NAVY y Marines pero realmente mucho armamento y muchas tácticas nos vienen de la USAF.

Al ser un avión naval tiene la supervivencia por lema con todos los sistemas duplicados y tiene mucha capacidad de absorber daños en combate a la que muchos aviones de fuerza aérea no están adecuados para ellos. No llegamos a ser un A-10 para aguantar daños en combate pero el F-18 fue diseñado para soportar muchísimo daño, y tiene órdenes técnicas específicas de recuperación de daños en combate que muchos aviones no tienen.

El subteniente Ronco en traje de faena y listo para salir a la plataforma (foto: via José Luis Lezg).

GA – ¿Qué es lo mejor de trabajar con el F-18?

SR – Sin duda la versatilidad, todas tus posibles inquietudes militares aeronáuticas puedes colmarlas con un avión como este, un avión naval con rol de fuerza aérea.

GA – ¿Qué ventajas de diseño tiene este avión con respecto a otros de su época?

SR – Este avión fue diseñado por y para gente que trabaja con aviones, los ingenieros que diseñaron el F-18 habían trabajado en cubiertas de portaaviones toda su vida. La ergonomía del producto final es brutal, yo he realizado evaluaciones en Tornado, F-16, Eurofigther, F-18, Mig-21 y la comodidad para trabajar con el F-18 no la tienes en ningún otro avión.

GA – ¿Qué novedades vamos a ver a corto plazo en el sistema de armas F-18?

SR – Estamos a punto de recibir el casco Scorpion, a primeros de año vendrá la nueva OFP que incluye la posibilidad de lanzar bombas GBU-12 (basada en la Mk82 con sistema de guiado laser Paveway II) desde el C-VER, duplicando la capacidad de cada estación de portar bombas. Hasta el momento solo era capaz de portar dos bombas “tontas” Mk82 (250 Kg) y ahora podrá llevar GBU-12 pudiendo portar el F-18 hasta ocho bombas de guiado laser.

Actualmente todos los países están reduciendo los pesos y tamaños de las bombas y lo que se intenta es incrementar la posibilidad de llevar más cantidad de bombas en cada avión. Realmente lanzar una bomba de 500Kg o 1000Kg a un objetivo va careciendo de sentido, ya que los sistemas te permiten un nivel tan alto de precisión que con que alcances el objetivo aunque sea con menos explosivo es suficiente.

GA – ¿Qué le dirías a alguien que quiera venir a trabajar a la sección de armamento del Ala 15?

SR – Que venga con ilusión y con ganas de trabajar, porque hay mucho trabajo. Si bien es cierto que cuando un sistema de armas ya tiene sus años conlleva más carga de trabajo, el F-18 es un avión muy amable de trabajar debido a su excelente diseño.

Repostado del avión (foto: José Luis Lezg)

Desde la redacción de Gaceta Aeronáutica queremos agradecer al subteniente Ronco por su amabilidad y disponibilidad, a Miguel Ángel Blázquez por su inestimable apoyo, al Coronel Enrique Cuenca Jefe del Ala 15, a todos los integrantes del Ala 15 y a la Oficina de Comunicación del Ejército del Aire por darnos todas las facilidades posibles para la realización de esta entrevista.


Deja un comentario sobre esta nota

Descubre más desde Gaceta Aeronautica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo