A lo largo del tiempo, en los aeropuertos del mundo, hay aviones que dejan de volar y con el tiempo quedan abandonados…
Problemas técnicos, accidentes, desventuras económicas de sus operadores, reclamos judiciales, trámites que no se terminan y otras incidencias determinan que, con el paso del tiempo, esos aviones quedan abandonados en distintos lugares del aeropuerto, lejos de la vista de los pasajeros y los visitantes legos en temas aeronáuticos.
El Aeropuerto Internacional “Islas Malvinas” de Rosario (Santa Fe, Argentina) no es excepción a esta regla y actualmente registra la presencia de media docena de estos “hulks” no operativos, todos ellos representativos de distintas eras de la historia aeronáutica nacional.
El más antiguo de ellos es el Fairchild Swearingen SA226-TC Metro II LV-WXW de Hawk Air S.A., dañado en un aterrizaje el 25 de agosto del 2000 cuando retrajo accidentalmente su tren de aterrizaje delantero y sufrió daños menores.
La máquina quedó estacionada en plataforma por unos días y después comenzó a “peregrinar” por distintas zonas de paños verdes (sin ningún tipo de preservación) hasta quedar abandonado junto al hangar de UTV Emergencias, antiguamente utilizado por Sol Líneas Aéreas.
Los “últimos rayos” de Sol Líneas Aéreas…
De esta aerolínea regional, uno de los pocos emprendimientos privados de aviación comercial nacidos en la década pasada y que llegó a operar siete Saab SF-340 de los modelos A y B, cinco aún se encuentran abandonados en el aeropuerto (los SF-340A LV-BEW, LV-CEI, LV-BEX y los SF-340B LV-CSK y LV-CYC).
Estos aviones habían comenzado a ser retirados progresivamente al ser reemplazados con bi-reactores Bombardier CRJ-200 de mayor capacidad, siendo preservados dentro y cerca del hangar de Sol Lineas Aéreas; pero a fines de 2017 fueron re-ubicados detrás de los hangares y su estado de preservación comenzó a empeorar ya que varios han ido perdiendo partes y piezas.
Dos de ellos, sin embargo, recuperaron sus plantas de poder durante 2018 y uno de ellos realizó pruebas de motores a fines de marzo con el objetivo aparente de poner a punto varios General Electric CT7 que la compañía mantenía en inventario, ya sea montados en los aviones dados de baja o en reserva.
Además, a un costado de la base de la Policía de Seguridad Aeroportuaria se encuentran el fuselaje de un bimotor liviano que sirve para instrucción para los bomberos del aeropuerto.
Se trata del Cessna 402 LV-JMT, que ingresó al país como LV-PMO en la década de 1960 y operó para la firma agrícola ganadera Bunge y Born.
Accidentado con pocos daños cerca de Miramar (Buenos Aires) en abril 1980, apareció desarmado en la ciudad de Funes circa julio de 1984 y, tras pasar abandonado muchos años en el aeropuerto, en diciembre de 2014 fue cedido a los bomberos para prácticas de rescate y lucha contra incendio en aviones pequeños.