Club Aéreo de Santiago de Chile celebra el 87 aniversario resaltando su aporte social y humanitario

Con el marco de una jornada de sol y clima inusualmente agradable para el otoño capitalino, el Club Aéreo de Santiago de Chile (CAS) celebró su 87 aniversario con una elegante ceremonia en la que la institución destacó su compromiso social y solidario, los esfuerzos por forjar lazos más cercanos a la comunidad, la modernización tecnológica de su flota y sus operaciones y su histórico liderazgo de la aviación general chilena.

En su condición de único orador, el presidente del CAS, Kuno Otipka Bittkau, resaltó en su discurso la participación del club en la campaña humanitaria que, organizada por la Municipalidad de La Reina, permitió trasladar a Tierra Amarilla (III Región) más de 20 toneladas de agua envasada, 600 kilos de pañales, 275 litros de leche y 550 kilogramos en artículos de aseo, «labor que fue posible gracias a los aportes realizados por nuestros vecinos y a la colaboración de nuestros pilotos, muchos de ellos en sus aviones privados», señaló el directivo en su alocución.

De igual manera, destacó los esfuerzos con que el CAS busca potenciar su relación con la comunidad y materializar su vocación altruista, organizando eventos tales como sobrevuelos de Santiago para 200 vecinos del aeródromo o (por cuarto año consecutivo) 200 pacientes menores de edad de la unidad oncológica del Hospital San Borja Arriarán; o bien colaborando con actividades de vuelo a la labor que desarrolla COANIQUEM (Corporación de Ayuda al Niño Quemado).

Recordando a quienes contribuyeron a que el club sea reconocido «en todo el país por su excelencia aeronáutica, su inigualable infraestructura y su cuidada flota de aviones» y proyectando ese prestigio hacia las generaciones futuras, el presidente del CAS recordó la reciente incorporación de dos nuevos entrenadores Diamond DA-20 «que se unen a los dos previamente adquiridos en el año 2013», afirmó que «ya se encuentra certificado (matrícula CC-AYD), el primero de dos aviones [Rans] RV-9 experimentales, adicionales a los dos que ya tenemos armados en nuestra maestranza» y que «el segundo de estos estará disponible dentro de los próximos meses».

En lo más medular y estratégico de su discurso, que sorprende por lo breve y compacto (menos de 1.200 palabras), Otipka aseguró también que la «escuela de vuelo se encuentra desarrollando un plan de trabajo orientado al año 2018, con el objetivo de mantener y mejorar sus resultados con un claro énfasis en la seguridad de operación, para lograr una escuela más moderna, tecnológicamente más avanzada, integrada a sus socios [y] manteniendo el alto estándar académico y de vuelo que todos conocemos».

Demostrando la vitalidad de la institución, el acto celebró también la graduación de una nueva camada de casi 25 nuevos pilotos aviadores civiles a quienes se entregaron distintivos y diplomas tras haber completado su curso de instrucción en 2014. Por primera vez en la historia de la escuela, también se entregó un galardón a la excelencia académica y a las aptitudes de vuelo, premio que recibió Nahuel Nemiña. También fueron reconocidos los socios de mérito Velko Violic y Patrick Wenborne, los nuevos instructores del club Álvaro EspinozaAntonio Otonel, Mauricio RetamalesRoberto Rozas y el instructor del año 2014, Carlos Rocca R., en este caso galardonado por la Dirección General de Aviación Civil. Y la propia institución también recibió reconocimientos del alcalde de La Reina, la Fuerza Aérea (FACH) y la Junta de Vecinos No. 11 de La Reina.

Demostrando lo que el presidente del club describió como el «lugar de privilegio» que la institución ocupa dentro de la aviación civil de Chile, la ceremonia contó además con la presencia de destacadas figuras del gobierno central o local. Entre otros, destacaban las presencias del Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, General del Aire Jorge Robles Mella, del Director General de Aeronáutica Civil, General de Aviación Maximiliano Larraechea Loeser, del alcalde de La Reina, Raúl Donckaster Fernández, y del alcalde de Colina, Mario Olavarría Rodríguez. También estuvieron presentes otros cuatro generales de aviación integrantes del alto mando de la FACH, incluyendo al hijo del primer presidente de la institución, General de Aviación Arturo Merino Núñez.

Proveyendo el debido marco aéreo, la ceremonia estuvo acompañada de una vibrante exhibición estática y en vuelo. El desfile aéreo constó de tres segmentos bien diferenciados que se desarrollaron al inicio, al centro y al cierre de la ceremonia. En la apertura, sobrevolaron Tobalaba los T-34A Mentor CC-PNV/34, KST y KXT (los últimos dos del CAS) y los Extra 300L 1 a 5 de la escuadrilla Halcones de la FACH. Después del discurso del presidente del club, tocó el turno de los entrenadores PA-38 Tomahawk CC-KSS, KSJ, KSO y KXA y Diamond DA-20 CC-AHF, AHG, ANK y ANL. Al cierre, se presentó una secuencia de aeronaves antiguas y clásicas integrada por el Champion 7EC CC-PWL/377, el J3C-65 Cub CC-PJO, el PA-12 Super Cruiser CC-PDI y los PA-18 Super Cub CC-PIU y KXF (el último del CAS).

En la muestra estática, el club anfitrión expuso los American Champion 8KCAB CC-KSQ, los Cessna 172S CC-ADF y ADG, el Cessna R182 CC-KSR, el Diamond DA-20 CC-ANK (luego del pasaje en formación), los PA-28-180 Cherokee CC-KXJ y KXK, el PA-28-181 Archer II CC-KXL y los Rans RV-9A CC-AYD, LYA y LYB (todos montados en el CAS). Varios socios de la institución también aportaron con aviones propios, exhibiéndose el Aviat Husky A-1 CC-PWJ, los Cessna 140 CC-PEW y PGC, los Cessna 180 CC-POQ y PQE, el Champion 7EC CC-LBA y el Luscombe 8A Silvaire CC-POT, el avión civil más antiguo que se mantendría en vuelo en Chile.

87 años en pocas palabras

Emblema institucional (fuente: CAS).
Emblema institucional (fuente: CAS).

Presidida por el polifacético Comandante Arturo Merino Benítez, la institución nación el 5 de mayo de 1928 con el nombre de Club Aéreo de Chile e inició su primer curso regular de vuelo el 11 de mayo de 1929 operando desde la Base Aérea El Bosque con un avión biplano Moth Cirrus cedido por la aviación militar.

Gracias a una donación realizada al gobierno de Carlos Ibáñez del Campo por el filántropo norteamericano Daniel Güggenheim, el club tomó posesión de su primera sede propia, en el Aeropuerto Los Cerrillos, el 28 de septiembre de 1930. Esas instalaciones iniciales se ubicaban en el Suroeste del aeródromo y constaban de dos hangares de madera y una casona patronal. Catorce años después, el 9 de diciembre de 1944, se inauguraron nuevas dependencias en el costado Este del aeropuerto y permitieron a la institución disponer de un amplio casino con terrazas y un moderno hangar.

En el año 1950 llegó a la presidencia del club Eulogio Sánchez Errázuriz, aviador visionario que con gran voluntad hizo posible la adquisición de, y el traslado a, sus actuales dependencias en el entonces flamante aeródromo de Tobalaba (La Reina) y que hoy lleva su nombre. El aeródromo fue inaugurado el 6 de noviembre de 1954 y contaba con pista asfaltada de 1.000 metros de longitud, calles de rodaje, iluminación, hangares colectivos de gran capacidad, torre de control, casino, salas de clases y secretaría.

En el año 1964, la institución cambió de nombre y adoptó el que lo identifica hasta nuestros días.


Bibliografía: R. W. Simpson: “Airlife’s General Aviation” (Airlife Publishing, England, 1995). Fuentes consultadas en Internet: Club Aéreo de Santiago de ChileDGAC Chile, Modo Charlie y Fuerza Aérea de Chile.


Deja un comentario sobre esta nota

Descubre más desde Gaceta Aeronautica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo