De La Matanza a Ohio (4/5): La transferencia a los EE.UU.

Su cercana vinculación con la Aviación Naval permitió a la Escuela “Jorge Newbery” acceder a algunos ejemplares dados de baja para la instrucción de los futuros técnicos aeronáuticos, entre ellos un Grumman Duck, un SNJ-5 Texan y nuestro bombardero Martin 139WAN.

Si bien no había certeza acerca de cuál era el Martin recibido por el instituto, hoy sabemos que se trató del c/n 715 identificado originalmente como 2-B-1 (sin matrícula naval), uno de los que integraron la Escuadrilla Aeronaval de Bombardeo de la Escuadra Aeronaval Nº 2 y que, al disolverse la misma en 1944, fueron transferidos a Punta Indio.

En 1947 fue rematriculado 0080/3-B-6 en reemplazo del Martin que llevaba inicialmente esa característica y fue destruido en 1939.

El Martin embalado para su traslado en el ENET Nº 1 Jorge Newbery, con los responsables de su preparación (del frente al fondo, de izquierda a derecha): Néstor Alcoba, el mecánico coordinador de la USAF, Patricio Meneguzzo, Ricardo Tusedo, Carlos Briasco, Eduardo Carceglia, Edgardo Manzano, Ricardo Rasanz, Alfredo Martínez, Ricardo Cataldi, Alfredo Klausing, Fernando Larrañaga y Osvalo Canet (Fernando Larrañaga vía Fundación Histarmar, circa 1970).

Había llegado al país en noviembre de 1937 a bordo del buque S/S Rugeley y fue desactivado en 1949 con 1.297:30 horas de vuelo.

En la década de 1960, autoridades del USAF Museum tomaron conocimiento de la existencia de un Martin en la Argentina –precisamente, el ubicado en la Escuela Industrial– y a partir de ahí se inició un proceso tendiente a su adquisición y traslado a los Estados Unidos.

Finalmente, las negociaciones llevaron a la sanción y promulgación de la ley “de facto” Nº 18.719 del 30 de junio de 1970 que, firmada por el entonces presidente de la Nación, general Roberto Marcelo Levingston, se componía de dos artículos:

La trompa de avión siendo preparada para su traslado a los Estados Unidos, en el industrial Jorge Newbery (foto vía Fernando Benedetto, circa 1970).

Art.1º.- Facúltase al Poder Ejecutivo Nacional para efectuar la transferencia definitiva y sin cargo del avión Martin B-10, en el estado en que se encuentra, al Gobierno de los Estados Unidos de América, con destino al Museo de su Fuerza Aérea ubicado en la Base Wright Patterson.

Art.2º.- El Poder Ejecutivo Nacional queda autorizado para coordinar con las autoridades estadounidenses las medidas necesarias para que el avión citado en el artículo 1º de esta Ley, conserve en forma permanente las insignias de la Aviación Naval pertenecientes a la Armada Argentina.

Si bien la transferencia fue a título gratuito, los estadounidenses habrían entregado a cambio algunos elementos como material didáctico.

La sección posterior del fuselaje mientras se la preparaba para su envío a los EE.UU. en el industrial Jorge Newbery (foto vía Fernando Benedetto, circa 1970).

El Martin fue trasladado desarmado a los EE.UU. a bordo de una aeronave de la Guardia Nacional Aérea de Tennessee.

Una vez ahí, fue transportado por elementos de la Guardia Nacional Aérea de Minnesota hasta la Base Aérea Kelly, en San Antonio (Texas).

Allí, su recuperación quedó a cargo del 96º Escuadrón de Mantenimiento de la Reserva de la USAF, donde fue impecablemente restaurado entre 1973 y 1976.

Imagen del Martin a medio ensamblar, con indicios de haber sido objeto de algunos trabajos iniciales de restauración. Si bien no se especifica, por la extensión de las instalaciones probablemente haya sido tomada en la Base Aérea Kelly (foto vía Jorge Souto, circa 1970).

La Base Kelly fue durante décadas y, en especial, desde la Segunda Guerra Mundial, el principal centro de reparación y mantenimiento de aeronaves de la Fuerza Aérea estadounidense hasta su cierre parcial a principios de los años 2000.

Según testimonios del personal de mantenimiento, el avión llegó en un muy mal estado: A estar por las declaraciones del sargento John Broderick a la revista institucional Airman: “Estaba en tal mal estado que casi lloré cuando vi el avión por primera vez”: Tenía abolladuras, agujeros, corrosión, falta de piezas y partes de tela destruida.

Para cumplir su objetivo, los restauradores debieron reconstruir elementos como partes de aluminio corrugado, el tren de aterrizaje de acero o el parabrisas plástico.

Jefes y personal del Escuadrón de Mantenimiento de Reserva nº96, en el acto de presentación del Martin restaurado (foto: USAF, circa 1977).

La mayor parte de la restauración estuvo a cargo de unos 20 reservistas y 42 operarios civiles, invirtiéndose unas 8.600 horas hombre.

En palabras del director del USAF Museum, coronel Bernie Bass: “Su sobresaliente y hermoso trabajo de conservación y restauración de este único ejemplar de la historia de nuestra Fuerza Aérea es profundamente apreciado por la Fuerza Aérea y por el gran número de visitantes del museo”.

En 1976, el Martin fue formalmente ubicado en las instalaciones del museo y, como se puede verificar por una fotografía tomada en la ocasión, que muestra al equipo de restauración delante de la máquina, desde un principio fue pintado con los colores azul y amarillo de preguerra del US Army Air Corps en homenaje al histórico viaje Washington-Alaska de 1934.

El 0080/3-B-6 repintado como 33-346 y en la configuración de pintura original con la cual se expuso durante bastante tiempo en el USAF Museum de Wright Patterson (foto: USAF, circa 1977).

Es decir, que contrariamente a las versiones que circularon durante años en nuestro ámbito, reproducidas incluso en reconocidos textos, no se cumplió lo establecido en la ley de donación en cuanto a que se preservasen las insignias de la Aviación Naval Argentina.


Continuará con… “En el USAF Museum”


 

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