El Martin se encuentra en el interior del USAF Museum, reproduciendo el YB-10 USAAC 33-146, que integró la formación que efectuara el histórico vuelo Washington-Fairbanks-Washington.
Consecuentemente, está pintado con los colores azul y amarillo del Cuerpo Aéreo del Ejército de los años 30.
Hasta principios de 1934, las aeronaves militares eran pintadas en dos colores: azul claro para los entrenadores y verde oliva para los aviones tácticos.

Esto generaba problemas de logística que obligaba a tener en depósito cantidades de pintura de ambos colores y también era necesario saber el rol en el que se empleaban los aviones para pintarlos de la forma correcta.
En enero de 1934 el jefe de la División del Material adoptó un criterio más sencillo: Se estableció para los aviones en general, al margen del rol, un esquema de azul claro para el fuselaje y amarillo cromo para las alas y el timón de cola.
Cuando las máquinas fueran utilizadas en funciones tácticas se les aplicaría una capa de pintura al agua de camuflaje, lo que hacía innecesario disponer de partidas de pintura verde oliva.

Por cuestiones prácticas, el repintado de la flota aérea se fue haciendo gradualmente, a medida que las máquinas pasaban a la etapa de overhaul y el proceso duró varios años.
Las fotos en blanco y negro de aeronaves del USAAC, tomadas a mediados de los años 30, dieron paso a algunas dudas sobre los colores aplicados en las mismas, pero la explicación está en los dos tipos de películas fotográficas empleadas en esa época: la ortocromática aclaraba los tonos en azul mientras que la pancromática los oscurecía, lo que a menudo dificultaba el poder distinguir entre el azul y el verde oliva, si bien no hay evidencias que acrediten que se siguiera utilizando este último.
Si bien al llegar a Wright Patterson, el aparato lucía el esquema azul/amarillo y el escudo de la expedición a Alaska, en algún momento de la década de 1980 o 1990 perdió ese distintivo porque los investigadores del museo llegaron a la conclusión de que el 33-146 lucía esquema verde/amarillo en el vuelo de 1934… ¡y les resultaba más fácil eliminar el escudo que repintar el avión completo!

Pero no hay dudas que los colores que reviste son los ostentados en el vuelo de 1934: Tal como afirmaba Jeffery S.Underwood en su libro The Wings of Democracy: The influence of Air Power in the Roosevelt Administration 1933-1941: “los bombarderos de Arnold dieron un espectáculo colorido para los habitantes de Washington, D.C. En lugar del fuselaje verde oliva y alas amarillas de las aeronaves tácticas del Cuerpo Aéreo, sus aviones ostentaban fuselajes azul claro con alas amarillas. Adecuadamente impresionado, el New York Times informó que los aviones arribaron a Washington con “sus fuselajes y alas brillando al sol…exactamente a tiempo. La travesía había sido ejecutada con la precisión de un tren ferroviario”.
La escuadrilla tenía un emblema consistente en un tótem sobre un mapa de Alaska, que decoraba la nariz de los aparatos, puede verse en diversas fotos (en algún momento el Martin del Museo ostentaba el emblema pero, a juzgar por las fotos publicadas en el sitio web de la entidad, el mismo ha sido removido) y también los tripulantes lo llevaban en sus camperas de vuelo.
Epilogo para argentinos nostálgicos
Allá por 2001 hicimos una visita virtual al entonces denominado USAF Museum, ingresando en su página web y allí encontramos la ficha relativa al Martin B-10.

Nos encontramos con una aeronave muy bien mantenida, pero pintada con los colores azul y amarillo del Army Air Corps de mediados de los años 30 y la ficha explicaba que eran los lucidos por las máquinas que habían hecho el legendario vuelo Washington-Fairbanks mencionado anteriormente.
Habiendo constatado que lo establecido en el artículo 2º de la ley de transferencia no se cumplía (es decir, que el Martin no ostentaba los colores nacionales), nos dirigimos por carta al director del USAF Museum a fin de señalarle dicho incumplimiento y solicitamos se analizase la factibilidad de revertir la situación… para lo que nunca recibimos respuesta.
Sin embargo, algunos meses después comprobamos que la ficha del B-10 de la página web del museo había sido ampliada con nueva información relativa a cómo había sido adquirida la máquina: Allí se resaltaba que la institución había buscado un Martin por años hasta que localizó un ejemplar en la Argentina, como elemento de la Escuela Industrial “Jorge Newberry” (sic), iniciando entonces las gestiones para su obtención.

Finalizaba diciendo que, como un magnífico gesto de amistad entre la Argentina y los Estados Unidos y en reconocimiento al tremendo valor histórico que el B-10 representaba para la Fuerza Aérea de aquéllos, la Armada Argentina había donado el avión el 21 de agosto de 1970, siendo aceptada la entrega por el entonces embajador americano, John David Lodge.
Lamentablemente, algo ya no tiene solución: Para ver el único Martin 139 (argentino)… ¡¡hay que ir a Ohio!!
Que ello nos sirva para desarrollar la conciencia de preservar el patrimonio histórico, sobre todo cuando se trata de piezas únicas que son parte de la historia de nuestra aviación.
Bibliografía consultada: Arguindeguy, Pablo E: “Historia de la Aviación Naval Argentina” Tomos I y II (Argentina, 1981), Keisel, Kenneth M: “Images of Aviation – Wright Field (Arcadia Publishing, EE.UU., 2016), Maurer, Maurer: “Aviation in the US Army 1919-1939 (EE.UU., 1987), Núñez Padín, Jorge F.: “Martin 139WAN (Serie Aeronaval Nº 8)” (Argentina, 1994) y Underwood, Jeffrey S.: “The Wings of Democracy: The influence of Air Power on the Roosevelt Administration, 1933-1941 (EE.UU., 1991). Revistas: Airman (EE.UU., 1977), The Air Reservist (EE.UU., 1977) y Mach 1 (Argentina, 2001). Fuentes en Internet: Air Force Magazine, AvStop.com, Blog Aeronaves Preservadas de la Aviación Naval Argentina, Blog “El MUAN”, Histarmar, Joe Baugher, National Museum of the Air Force, Port San Antonio, The National Interest, TVD.im, USAF, USAF Civil Engineering Center y Weapons and Warfare. Reconocimientos: Carlos Ay colaboró con documentación y fotos disponibles en su archivo.