Develando los misterios del Guaraní Tango Uno Dos Dos

El protagonista de nuestra historia comenzó a ser construido a mediados del año 1967 en el Hangar 90, mítico pabellón en el cual se han montado, modernizado o mantenido casi todas las aeronaves procesadas por la Fábrica Militar de Aviones argentina desde mediados del Siglo XX. Identificado con el número de serie 14, el aparato fue dado de alta en julio de 1968 y recibió la matrícula militar T-122 de la Fuerza Aérea Argentina (FAA).

Trayectoria histórica

El aparato se distingue por haber sido el primer IA-50 asignado a la más alta jerarquía de la institución, por haber protagonizado al menos dos vuelos históricamente relevantes y por haber prestado servicio exclusivamente como transporte VIP de los altos mandos de la FAA. Cinco meses después de su entrada en servicio (04 al 12/12/1968), el T-122 trasladó al entonces Comandante en Jefe de la FAA, brigadier mayor Jorge Martínez Zuviría, hasta Panamá para para participar de la ceremonia de egreso de 328 suboficiales aeronáuticos “graduados en diversas especialidades y pertenecientes a 17 países de América Latina” junto con el Comandante Sur de los EE.UU., general mayor Kenneth O. Sanborn.

Pero su vuelo históricamente más relevante tuvo lugar cinco años más tarde, cuando se transformó en el primer avión de fabricación nacional en llegar a las Islas Malvinas. El vuelo tuvo lugar el 13/02/1973, ocasión en la que el Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, brigadier general Héctor Luis Fautario, se trasladó a la capital isleña para conmemorar los logros alcanzados por la FAA en los tres primeros meses de operación de la pista provisional de Punta Rompientes (inaugurada en noviembre de 1972) y para evaluar el cumplimiento de la misión encomendada a Líneas Aéreas del Estado.

El resto de su carrera se desarrollaría esencialmente desde el Aeroparque de la Ciudad de Buenos Aires prestando servicio a los comandantes de Instrucción, de Operaciones Aéreas y, brevemente, de Regiones Aéreas. Tras su retiro del servicio activo, fue donado al Aeroclub Argentino, quien lo mantuvo en condiciones razonables en sus instalaciones de San Justo (Provincia de Buenos Aires) desde abril de 1999 hasta el cese de sus operaciones en ese aeródromo. Desde entonces, la máquina se encuentra abandonada a su suerte en terrenos que hoy administraría un club deportivo local.

¿#Original o #Mellizo?

Otra peculiaridad de esta matrícula es que algunas fuentes la asocian no al 14 sino al número de serie 32, que inició su carrera operativa en la Provincia de Catamarca y terminó su carrera en la FAA con la matrícula T-111 (segundo uso de la misma). Según esos autores, a inicios de la década de 1990 se decidió hacer un enroque de fuselajes entre ese T-111 y el T-122 porque este último presentaba un grado de corrosión que no justificaba su recuperación. Pero una reciente inspección de la célula demuestra que al menos el fuselaje delantero (uno de las tres secciones que componen la célula de todos los IA-50s) pertenece al ejemplar original y no a su supuesto reemplazante…

Con toda la información a nuestra disposición, hemos hecho una completa actualización de la bitácora spotter de esta aeronave, valioso exponente de nuestra historia aeronáutica que no merece el triste presente que transita. Si te interesa ayudarnos a ampliar esta investigación, no dudes en completar este formulario o bien esta planilla (que permite reportar varias novedades en un solo documento) para que incorporemos tus aportes a nuestra base de datos y a esta historia.

Clic para acceder a la bitácora spotter del Tango Uno Dos Dos…

Reconocimientos: Rafael Reca y DAD/BAIRES Aviation Photography participaron en esta investigación.


 

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