Aunque todas las profesiones, oficios, labores, enfermedades, industrias e instituciones de la especie humana (y otros tantos animales y plantas) parecen tener un día mundial o un día nacional, resulta sorprendente que los «Spotters Argentinos» no tengamos adjudicada todavía una fecha para celebrar nuestra actividad… ¡así que aquí vamos con una propuesta!

Dado que esta (muchas veces incomprendida) actividad conmemorará en 2028 nada menos que setenta años desde su primera manifestación documentada, proponemos establecer una fecha concreta y comenzar a conmemorarla todos los años.

Para aquellos que no saben de qué se trata, el spotting aeronáutico es un pasatiempo que consiste en observar y rastrear aeronaves, aeropuertos, operadores aeronáuticos, comunicaciones de tráfico, rutas, uniformes de tripulaciones, esquemas de pintura de aeronaves, vehículos de apoyo, amenities de abordo y muchos otros detalles representativos de la actividad aérea.

La evolución tecnológica ha generado un crecimiento exponencial de èsta actividad, la cual ha logrado algún nivel de reconocimiento del público en general, los medios masivos y las empresas y los organismos oficiales aeronáuticos y, aunque veces se lo confunda con la simple práctica de la fotografía o la videografía de aeronaves, es muy relevante destacar que sus intereses son mucho más diversos y mucho más profundos.

El spotter que surgió del frío
Sus primeras manifestaciones en Argentina replicaban prácticas surgidas en Europa durante la II Guerra Mundial y la Guerra Fría, cuando los gobiernos beligerantes alentaban a sus ciudadanos a convertirse en «observadores aéreos» y los adiestraban en el reconocimiento a larga distancia de aeronaves en vuelo utilizando binoculares, manuales con perfiles de referencia y radiotransmisores para dar alerta de la inminente llegada de raids aéreos.

Acompañando la evolución del hobbie en el Primer Mundo, en la década de 1960 surgieron los primeros practicantes del spotting moderno, los que comenzaron a investigar ya no sólo siluetas y característica técnicas de las distintas aeronaves sino también detalles individuales de cada una de ellas, tales como su número de serie, historial de matrículas, propietarios, operadores, esquemas de pintura, accidentes, hitos relevantes en su historial operativo, su persistencia tras la baja, etc.

Su existencia, sin embargo, se haría evidente recién a partir de la década de 1970, cuando algunos de ellos comenzaron a publicar sus investigaciones en medios escritos nacionales y extranjeros, tales como Aeroespacio (la revista oficial de la Fuerza Aérea Argentina), el boletín spotter brasileño Manche/South American Aviation News o su contraparte norteamericana, Pucará, que se reconocía una fuerte influencia argentina.

Primeras publicaciones «químicamente puras»
A inicios de la década de 1980, la incipiente población spotter argentina comenzó a crecer sostenidamente e interconectarse cada vez más, lo que daría lugar al primer intento de conformar una asociación argentina de spotters, el GIA/Grupo de Información Aérea, y la aparición de las primeras publicaciones especializadas nacionales, inicialmente en forma de humildes boletines periódicos, tales como los del propio GIA o la Biblioteca Aeronáutica Mendoza o publicaciones independientes tales como ALA/Aviación Latinoamericana, Ámbito Aeronáutico, Aviación Argentina y LAW/Latin American Wings.

El crecimiento económico de principios de la década de 1990 aportó una nueva dosis de madurez: Los boletines de los ochenta convergieron en una revista de circulación nacional (Pista 18) y Jorge Núñez Padín comenzó a publicar monografías a color que, inspiradas en la británica Profile (y más adelante la norteamericana Squadron Signal), dieron vida a las series «Aeronaval» y «Fuerza Aérea Argentina» (que subsisten hasta nuestros días y se han expandido a otras líneas editoriales bajo la marca Australis) y su creador también exploró el complejo negocio de publicar su primer libro hecho y derecho.

Explosión «milenial»
La llegada del Siglo XXI y la explosión tecnológica dispararon el crecimiento y la dispersión de nuestro hobbie a niveles impensables en el pasado: Mientras algunos «veteranos» se mantenían fieles al papel (tales como la revista Lima Víctor, las monografías Australis y los libros Avialatina), muchos otros entusiastas nos embarcamos en un escabroso periplo para (infructuosamente) dejar marca persistente y reconocible en una Internet cada vez más grande, fluctuante y pasatista.

Buscando captar la atención de las nuevas generaciones de spotters, tanto ellos mismos como «los más viejos» nos vimos arrastrados hacia una vorágine en la que aprendíamos, explotábamos y generalmente terminábamos descartando casi todas las «novedosas tecnologías» de los últimos 30 años (grupos de correo electrónico, sitios web propios y ajenos, foto logs, blogs, wikis, redes sociales cerradas y abiertas, aplicaciones de chat, etc., etc., etc.) que, a pesar de su facilidad de uso y bajo costo de implementación inicial, no subsistieron por mucho tiempo.

Si bien varias de esas tecnologías sobreviven hasta el día de hoy y nos permiten acceder a información «casi en vivo», su dispersión es exagerada y sólo dos categorías han logrado consolidar posiciones dominantes en nuestro país, en buena medida porque son extranjeras: Las bases de datos de fotos de aviones (donde se almacenan millones de imágenes específicas) y las aplicaciones de rastreo de aeronaves (que permiten seguir en vuelo aquellas que cuentan con dispositivos digitales ADS-B y transmiten su información de modo público).

Así las cosas, resulta totalmente indicado y oportuno establecer una fecha que conmemore el «Día del Spotter Argentino» en base a los antecedentes históricos de las siguientes nominaciones.
Los candidatos
-
28 de febrero (1958): Aparición de la sección «Identificación» en la Revista Nacional de Aeronáutica, creada por «Spotter», seudónimo de Federico Giró, pionero de nuestra actividad en el país.
-
31 de diciembre (1968): Aparición del primer listado de matrículas, cuando «Aviónico», seudónimo del entonces capitán (escalafón técnico) H. Santiago Rodoni, quien publicó en la revista Aeroespacio la lista de todos los Avro Lancaster B.1 y Lincoln B.2 adquiridos por la Fuerza Aérea Argentina después de la II Guerra Mundial.
-
31 de octubre (1974): Publicación del primer historial individual de una aeronave. Escrito por Marcelo W. Miranda, el relato se publicó en la revista Aeroespacio en una sección con identidad específica: «De nuestra fauna aérea».
-
18 de noviembre (1982): Lanzamiento de ALA/Aviación Latinoamericana, la primera publicación periódica spotter argentina nacida como tal. Bajo la conducción de Francisco Halbritter, el boletín contaba con la flamante participación de varios representantes de la «generación de los ochenta».
-
31 de enero (1993): Lanzamiento de la primera monografía de orientación spotter, Serie Aeronaval 1 «McDonnell Douglas A-4Q Skyhawk». Redactada y publicada por Jorge Núñez Padín, fue el inicio de una larga trayectoria editorial que perdura hasta nuestros días bajo la marca Australis.
-
21 de junio (1996): Transformación de Pista 18 en la primera revista spotter de circulación nacional. De la mano de Juan José Castro, el boletín creado dos años antes por Carlos Abella y Sergio Minchiotti evolucionó en sólo dos ediciones hasta convertirse en una revista hecha y derecha que se distribuía en kioskos de todo el país.
-
31 de marzo (1997): Aparición de RollOut, el más longevo de los medios electrónicos de spotting. Comenzó a circular en archivos de procesador de textos y, tras transformarse en un blog, subsiste hasta nuestros días bajo la permanente dedicación de Carlos Abella.
-
31 de agosto (1998): Publicación del primer libro de orientación spotter: «Gloster Meteor F.4 en Argentina», escrito por Atilio Marino y publicado por Jorge Núñez Padín.
-
12 de diciembre (1999): Publicación de la primera foto argentina en una base de datos de fotos de aviones, cargada por Cristóbal Apalodimas en Airliners.net.
Y el ganador será…
Para definir la fecha, proponemos que se resuelva mediante una consulta electrónica que esperamos llegue a toda la comunidad spotter argentina mediante esta encuesta de Google Forms en la que se puede elegir cualquiera de las alternativas anteriores, o bien proponer alguna otra que no esté contemplada en el padrón.
La consulta se mantendrá abierta por 45 días y los resultados definitivos se darán a conocer por este medio después de certificar que todos los votos recibidos sean legítimos y carezcan de errores, omisiones o cualquier otro tipo de vicio… ¡a votar se ha dicho!

Reconocimientos: Alberto O. Domínguez, Carlos Abella, Fernando Puppio y Horacio Clariá (h) colaboraron en la elaboración y revisión de esta propuesta. Bibliografía consultada: F. Halbritter: «Alas de Papel: El periodismo aeronáutico en Argentina» (Grupo Argentinidad, Buenos Aires, 2020). Fuentes consultadas en Internet: Wikipedia.
Yo agregaría otra candidata a la lista, elegida con un criterio distinto, que es el 30 de abril de 1949, fecha de inauguración del aeropuerto de Ezeiza, con sus espectaculares terrazas.
La idea es que con ese proyecto el Estado Argentino reconoció que la observación de aviones era algo posible y decidió darle facilidades únicas. Buena parte de lo que vino después fue consecuencia de esto.
Agregala a la lista y seleccionala como tu voto. Al final de la lista de opciones se pueden agregar #otros.