Spotter Siglo XXI

¿Y cuándo celebramos el primer «Día del Spotter Argentino»?

Aunque todas las profesiones, oficios, labores, enfermedades, industrias e instituciones de la especie humana (y otros tantos animales y plantas) parecen tener un día mundial o un día nacional, resulta sorprendente que los «Spotters Argentinos» no tengamos adjudicada todavía una fecha para celebrar nuestra actividad… ¡así que aquí vamos con una propuesta!

La actividad spotter argentina de nuestros días no se restringe exclusivamente al territorio continental, también se desarrolla en otras partes del mundo e, incluso, llega hasta los confines de la Antártida Argentina (foto: Pablo Saibene, Base Carlini, 28/02/2019).
La actividad spotter argentina de nuestros días no se restringe exclusivamente al territorio continental, también se desarrolla en otras partes del mundo e, incluso, hasta en los confines de la Antártida Argentina (foto: Pablo Saibene, Base Carlini, 28/02/2019).

Dado que esta (muchas veces incomprendida) actividad conmemorará en 2028 nada menos que setenta años desde su primera manifestación documentada, proponemos establecer una fecha concreta y comenzar a conmemorarla todos los años.

Primer Spotter
Puede que hayan existido otros practicantes argentinos de nuestro hobbie antes que él, pero Alberto Giró fue el primero en publicar contenidos spotter en el país: Con su propio nombre o bajo un sugerente seudónimo, publicó material entre al menos 1958 y 1967. De izquierda a derecha: Su primera publicación y uno de dos catálogos publicados para conmemorar el 50 aniversario de la Fuerza Aérea Argentina documentando su flota histórica y todos productos desarrollados por la Fábrica Militar de Aviones (Revista Nacional de Aeronáutica 02/1958 y Revista Nacional de Aeronáutica y Espacial 08/1962).

Para aquellos que no saben de qué se trata, el spotting aeronáutico es un pasatiempo que consiste en observar y rastrear aeronaves, aeropuertos, operadores aeronáuticos, comunicaciones de tráfico, rutas, uniformes de tripulaciones, esquemas de pintura de aeronaves, vehículos de apoyo, amenities de abordo y muchos otros detalles representativos de la actividad aérea.

Spotter analógico
El spotting argentino de la «era analógica» era una actividad solitaria y sus principales herramientas eran un par de binoculares y una libreta de apuntes, datos recuperados de horarios de las aerolíneas o los diario locales y, algunas veces, una cámara fotográfica. La actividad no sólo estaba limitada por el costo de cámaras, rollos, revelados y copiados, libros y revistas y los gastos de envío correspondientes, también era poco comprendida por autoridades aeronáutica, militares y policiales (fotocomposición de Marcelo Morard ambientada en el Aeroparque de la Ciudad de Buenos Aires en la década de 1960).

La evolución tecnológica ha generado un crecimiento exponencial de èsta actividad, la cual ha logrado algún nivel de reconocimiento del público en general, los medios masivos y las empresas y los organismos oficiales aeronáuticos y, aunque veces se lo confunda con la simple práctica de la fotografía o la videografía de aeronaves, es muy relevante destacar que sus intereses son mucho más diversos y mucho más profundos.

<em>El spotting argentino de la "era digital" es una actividad esencialmente social, gregaria y grupal y se apalanca en todas las tecnologías modernas disponibles: Cámaras digitales, scanners de frecuencias, aplicaciones de rastreo de aeronaves, bases de datos accesibles desde el teléfono celular y comunicaciones vía redes sociales (foto vía Carlos Ay, Aeroparque Jorge Newbery, 23/07/2018).</em>
El spotting argentino de la «era digital» es una actividad esencialmente social, gregaria y grupal y se apalanca en todas las tecnologías modernas disponibles: Cámaras digitales, scanners de frecuencias, aplicaciones de rastreo de aeronaves, bases de datos accesibles desde el teléfono celular y comunicaciones vía redes sociales (foto vía Carlos Ay, Aeroparque Jorge Newbery, 23/07/2018).

El spotter que surgió del frío

Sus primeras manifestaciones en Argentina replicaban prácticas surgidas en Europa durante la II Guerra Mundial y la Guerra Fría, cuando los gobiernos beligerantes alentaban a sus ciudadanos a convertirse en «observadores aéreos» y los adiestraban en el reconocimiento a larga distancia de aeronaves en vuelo utilizando binoculares, manuales con perfiles de referencia y radiotransmisores para dar alerta de la inminente llegada de raids aéreos.

Aviónico
Evidentemente influenciado por la escuela spotter, el entonces capitán H. Santiago «Aviónico» Rodoni fue el primer autor en publicar en un medio aeronáutico argentino un detalle de flota completo en su hoy famosa nota sobre los Avro Lancaster y Lincoln en la Fuerza Aérea Argentina. Nótese que también fue la primera vez que su reporte venía acompañado de una lámina de perfiles del histórico dibujante argentino, Jorge A. Rodríguez Argañarás (Revista Aeroespacio, 12/1968).

Acompañando la evolución del hobbie en el Primer Mundo, en la década de 1960 surgieron los primeros practicantes del spotting moderno, los que comenzaron a investigar ya no sólo siluetas y característica técnicas de las distintas aeronaves sino también detalles individuales de cada una de ellas, tales como su número de serie, historial de matrículas, propietarios, operadores, esquemas de pintura, accidentes, hitos relevantes en su historial operativo, su persistencia tras la baja, etc.

Salón de la Fama
Cenando con los fundadores del «Salón de la Fama del Spotting Argentino»: A la izquierda, con el autor de la nota entremedio, Marcelo W. Miranda y Francisco Halbritter, en quienes reconocemos a los dos primeros spotters modernos del país. A la derecha, Gabriel Pavlovcic y Esteban Raczynski, autores más jóvenes pero que también destacan por las obras que publicaron a partir de la década de 1990 (foto: vía Carlos Ay, Buenos Aires, 03/2019).

Su existencia, sin embargo, se haría evidente recién a partir de la década de 1970, cuando algunos de ellos comenzaron a publicar sus investigaciones en medios escritos nacionales y extranjeros, tales como Aeroespacio (la revista oficial de la Fuerza Aérea Argentina), el boletín spotter brasileño Manche/South American Aviation News o su contraparte norteamericana, Pucará, que se reconocía una fuerte influencia argentina.

Debut spotter moderno
Primera y tercera nota de la serie «De Nuestra Fauna Aérea» con la cual Marcelo W. Miranda hizo visible el spotting moderno en un medio aeronáutico nacional (Revista Aeroespacio, 1974).

Primeras publicaciones «químicamente puras»

A inicios de la década de 1980, la incipiente población spotter argentina comenzó a crecer sostenidamente e interconectarse cada vez más, lo que daría lugar al primer intento de conformar una asociación argentina de spotters, el GIA/Grupo de Información Aérea, y la aparición de las primeras publicaciones especializadas nacionales, inicialmente en forma de humildes boletines periódicos, tales como los del propio GIA o la Biblioteca Aeronáutica Mendoza o publicaciones independientes tales como ALA/Aviación Latinoamericana, Ámbito Aeronáutico, Aviación Argentina y LAW/Latin American Wings.

Los ochentas
Los dos proyectos editoriales spotters más destacados de la década de 1980 fueron LAW (LAW en Castellano a partir de 1988) y Aviación Argentina. Tal como se aprecia en sus propios nombres, el primero tenía un ambicioso alcance regional mientras que el segundo se orientaba exclusivamente a la aviación nacional.

El crecimiento económico de principios de la década de 1990 aportó una nueva dosis de madurez: Los boletines de los ochenta convergieron en una revista de circulación nacional (Pista 18) y Jorge Núñez Padín comenzó a publicar monografías a color que, inspiradas en la británica Profile (y más adelante la norteamericana Squadron Signal), dieron vida a las series «Aeronaval» y «Fuerza Aérea Argentina» (que subsisten hasta nuestros días y se han expandido a otras líneas editoriales bajo la marca Australis) y su creador también exploró el complejo negocio de publicar su primer libro hecho y derecho.

Noventas
La estabilidad económica de la década de 1990 abrió la puerta a proyectos de notable calidad y amplia difusión, entre los que destacan las monografías de las series Aeronaval y Fuerza Aérea, libros pioneros como el del Gloster Meteor, los revipósters de Alas de Argentina y el Mundo y la aún venerada revista Pista 18.

Explosión «milenial»

La llegada del Siglo XXI y la explosión tecnológica dispararon el crecimiento y la dispersión de nuestro hobbie a niveles impensables en el pasado: Mientras algunos «veteranos» se mantenían fieles al papel (tales como la revista Lima Víctor, las monografías Australis y los libros Avialatina), muchos otros entusiastas nos embarcamos en un escabroso periplo para (infructuosamente) dejar marca persistente y reconocible en una Internet cada vez más grande, fluctuante y pasatista.

Siglo XXI
Tras la quiebra de Pista 18 en 2001, sus redactores de aviación civil fundaron la revista Lima Víctor, que devino en una referente de la historia aeronáutica civil argentina. También tomaron vuelo otros proyectos, tanto del mundo físico como del ciberespacio, entre los cuales destacan por su persistencia Roll Out (blog), Gaceta Aeronáutica (curadora de contenidos de Pista 18), Avialatina (libros), Ediciones Destroyer (monografías) y la propia Pista 18 del ciberespacio (redes sociales).

Buscando captar la atención de las nuevas generaciones de spotters, tanto ellos mismos como «los más viejos» nos vimos arrastrados hacia una vorágine en la que aprendíamos, explotábamos y generalmente terminábamos descartando casi todas las «novedosas tecnologías» de los últimos 30 años (grupos de correo electrónico, sitios web propios y ajenos, foto logs, blogs, wikis, redes sociales cerradas y abiertas, aplicaciones de chat, etc., etc., etc.) que, a pesar de su facilidad de uso y bajo costo de implementación inicial, no subsistieron por mucho tiempo.

Airliners.net
Un año despues del lanzamiento de Airliners.net, la primera base de datos de fotos de aeronaves del mundo, un poco conocido autor argentino fue el primero en conseguir que la plataforma aceptara un fotografía tomada en Argentina. Cristóbal Apalodimas, por tanto, sería el primer spotter argentino en dejar marca perdurable en una de esats plataformas (captura de Airliners.net).

Si bien varias de esas tecnologías sobreviven hasta el día de hoy y nos permiten acceder a información «casi en vivo», su dispersión es exagerada y sólo dos categorías han logrado consolidar posiciones dominantes en nuestro país, en buena medida porque son extranjeras: Las bases de datos de fotos de aviones (donde se almacenan millones de imágenes específicas) y las aplicaciones de rastreo de aeronaves (que permiten seguir en vuelo aquellas que cuentan con dispositivos digitales ADS-B y transmiten su información de modo público).

FlightRadar24
Una de las tecnologías más disruptivas nacidas al amparo de la revolución tecnológica es la de rastreo de vuelos. Esas herramientas entregan información en tiempo real de aviones que cuenten con dispositivos ADS-B, sin importar si son civiles o militares o si están cubriendo vuelos rutinarios, transportando estrellas artísticas, trasladando detenidos peligrosos y expatriados o si están participando en operaciones bélicas reales. Una muestra muy atingente para los spotters argentinos es que esas herramientas nos permiten monitorear la actividad aérea de las fuerzas británicas estacionadas en las Islas Malvinas, incluso la de algunos de sus cazas Typhoon FGR.1 (captura de FlightRadar24, 30/06/2025).

Así las cosas, resulta totalmente indicado y oportuno establecer una fecha que conmemore el «Día del Spotter Argentino» en base a los antecedentes históricos de las siguientes nominaciones.

Los candidatos

  • 28 de febrero (1958): Aparición de la sección «Identificación» en la Revista Nacional de Aeronáutica, creada por «Spotter», seudónimo de Federico Giró, pionero de nuestra actividad en el país.

  • 31 de diciembre (1968): Aparición del primer listado de matrículas, cuando «Aviónico», seudónimo del entonces capitán (escalafón técnico) H. Santiago Rodoni, quien publicó en la revista Aeroespacio la lista de todos los Avro Lancaster B.1 y Lincoln B.2 adquiridos por la Fuerza Aérea Argentina después de la II Guerra Mundial.

  • 31 de octubre (1974): Publicación del primer historial individual de una aeronave. Escrito por Marcelo W. Miranda, el relato se publicó en la revista Aeroespacio en una sección con identidad específica: «De nuestra fauna aérea».

  • 18 de noviembre (1982): Lanzamiento de ALA/Aviación Latinoamericana, la primera publicación periódica spotter argentina nacida como tal. Bajo la conducción de Francisco Halbritter, el boletín contaba con la flamante participación de varios representantes de la «generación de los ochenta».

  • 31 de enero (1993): Lanzamiento de la primera monografía de orientación spotter, Serie Aeronaval 1 «McDonnell Douglas A-4Q Skyhawk». Redactada y publicada por Jorge Núñez Padín, fue el inicio de una larga trayectoria editorial que perdura hasta nuestros días bajo la marca Australis.

  • 21 de junio (1996): Transformación de Pista 18 en la primera revista spotter de circulación nacional. De la mano de Juan José Castro, el boletín creado dos años antes por Carlos Abella y Sergio Minchiotti evolucionó en sólo dos ediciones hasta convertirse en una revista hecha y derecha que se distribuía en kioskos de todo el país.

  • 31 de marzo (1997): Aparición de RollOut, el más longevo de los medios electrónicos de spotting. Comenzó a circular en archivos de procesador de textos y, tras transformarse en un blog, subsiste hasta nuestros días bajo la permanente dedicación de Carlos Abella.

  • 31 de agosto (1998): Publicación del primer libro de orientación spotter: «Gloster Meteor F.4 en Argentina», escrito por Atilio Marino y publicado por Jorge Núñez Padín.

  • 12 de diciembre (1999): Publicación de la primera foto argentina en una base de datos de fotos de aviones, cargada por Cristóbal Apalodimas en Airliners.net.

Y el ganador será…

Para definir la fecha, proponemos que se resuelva mediante una consulta electrónica que esperamos llegue a toda la comunidad spotter argentina mediante esta encuesta de Google Forms en la que se puede elegir cualquiera de las alternativas anteriores, o bien proponer alguna otra que no esté contemplada en el padrón.



La consulta se mantendrá abierta por 45 días y los resultados definitivos se darán a conocer por este medio después de certificar que todos los votos recibidos sean legítimos y carezcan de errores, omisiones o cualquier otro tipo de vicio… ¡a votar se ha dicho!

Spotter Siglo XXI
Foto de portada: Un típico grupo de spotters argentinos del Siglo XXI en plena acción. Como esta es su manifestación más visible y evidente, esto ha llevado a confundir nuestro hobbie con la simple captura y publicación de imágenes. Otro rasgo distintivo de las nuevas generaciones es la creciente participación femenina, cosa impensable cuando el hobbie comenzó a difundirse en Argentina en la segunda mitad del siglo pasado (imagen creada con ChatGPT).

Reconocimientos: Alberto O. Domínguez, Carlos Abella, Fernando Puppio y Horacio Clariá (h) colaboraron en la elaboración y revisión de esta propuesta. Bibliografía consultada: F. Halbritter: «Alas de Papel: El periodismo aeronáutico en Argentina» (Grupo Argentinidad, Buenos Aires, 2020). Fuentes consultadas en Internet: Wikipedia.


2 comentarios sobre “¿Y cuándo celebramos el primer <b>«Día del Spotter Argentino»</b>?

  1. Yo agregaría otra candidata a la lista, elegida con un criterio distinto, que es el 30 de abril de 1949, fecha de inauguración del aeropuerto de Ezeiza, con sus espectaculares terrazas.

    La idea es que con ese proyecto el Estado Argentino reconoció que la observación de aviones era algo posible y decidió darle facilidades únicas. Buena parte de lo que vino después fue consecuencia de esto.

    1. Agregala a la lista y seleccionala como tu voto. Al final de la lista de opciones se pueden agregar #otros.

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