El pasado 2 de octubre de 2017 tuvo lugar una nueva conmemoración del Día de la Aviación de Transporte Militar y del Tripulante de Transporte Aéreo, en esta oportunidad la unidad anfitriona fue la II Brigada Aérea.
El traslado de autoridades e invitados desde Buenos Aires se realizó con el Fokker F-28 Mk.1000C TC-53, mientras que autoridades de la III Brigada Aérea hicieron lo propio en el Cessna 182N PG-380.
Para dar marco a esta ceremonia fueron dispuestos estáticamente en la plataforma el Fokker F-27 Mk. 400M Troopship TC-79, el FMA IA-50 GII T-110 y el Cessna 182 PG-379.
La misma estuvo presidida por el Comandante de Adiestramiento y Alistamiento, Brigadier Oscar Charadía y el Jefe de la II Brigada Aérea, Comodoro Carlos Alberto Grzona.
El inicio tuvo lugar cuando el Jefe del Grupo Aéreo 2 presentó a los efectivos al Brigadier Charadía, quien saludó a la Agrupación “Día de Tripulante de Transporte Aéreo”, seguidamente se dio lectura a una carta del Gobernador de Entre Ríos quien por razones de fuerza mayor no pudo asistir a la ceremonia.
Tras ello la Banda Militar de Música “Brigadier General Don Antonio Parodi” ejecutó los acordes del Himno Nacional Argentino y el Capellán de la unidad, Presbítero Héctor José Rodríguez realizó una invocación religiosa y bendición de premios, certificados, escudos y pañuelos.
Esto dio paso a un toque de silencio en memoria del personal de transporte aéreo caído en cumplimiento del deber durante el cual el Gates Learjet 35A T-26 efectuó un pasaje rasante.
Seguidamente el Brigadier (R) VGM Marcelo Uriona, Presidente de la Asociación de Tripulantes de Transporte Aéreo (ATTA) se refirió a este aniversario con las siguientes palabras:
“Hoy 2 de octubre la II Brigada Aérea hace un alto en sus actividades diarias para realizar la ceremonia central del día del Transporte Aéreo Militar y día del Tripulante, que se conmemora tradicionalmente el 29 de septiembre según resolución 895 del año 2004 del Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina. Esta fecha fue tomada de la conmemoración que anualmente nuestra Asociación realiza en el día de nuestro patrono San Miguel Arcángel y bajo cuya advocación se encuentra nuestra parroquia del barrio aeronáutico de la I Brigada Aérea de El Palomar, cuna de la aeronáutica nacional y de la aviación militar argentina.
La provincia de Entre Ríos está también bajo la advocación de nuestro santo patrono San Miguel Arcángel, desde que el Deán Francisco Dionisio Álvarez en 1825 así lo decidió después de una consulta a la feligresía de la ciudad de Paraná. La historia dice que en estos campos de la Bajada del Paraná, como se la llamaba entonces a la ciudad, había estado enclavada la estancia jesuítica de San Miguel, de allí la devoción del pueblo a San Miguel Arcángel y su entronización como patrono de la provincia. Esta coincidencia de nuestro patrono y su relación con la aviación de transporte nos lleva a hacer algunas reflexiones históricas sobre sucesos notables que tuvieron lugar en el siglo pasado, que dieron origen a la aviación de transporte militar y en consecuencia al día del Tripulante de Transporte Aéreo.
El origen de la aviación militar y civil de nuestro país se produce a principios del siglo XX cuando un grupo de civiles y militares apasionados por la posibilidad de volar y preocupados por la defensa nacional a través del medio aéreo creó el 10 de agosto de 1912 la primera Escuela de Aviación Militar de Latinoamérica, dando inicio a la aeronáutica nacional.
Este desarrollo no tuvo la misma celeridad de los países centrales de la época, producto del empleo de la aviación en la primera guerra mundial. La Escuela de Aviación Militar era la única unidad aérea y tenía como misión la formación e instrucción de pilotos, recién en 1922 se creó el Grupo 1 de Aviación en El Palomar, la primera unidad aérea operativa con tres escuadrillas, de caza, de bombardeo y de observación. Hasta ese momento los aviones que cumplían misiones de entrenamiento, observación y bombardeo también llevaban pasajeros en vuelos de exhibiciones o bien traslado de autoridades hacia distintos puntos del país, lo que podría catalogarse hoy como operaciones de transporte aéreo con aeronaves no específicas. Un ejemplo de estas operaciones de transporte aéreo con aeronaves no específicas fue la gira realizada por el Ministro de Guerra General Agustín Pedro Justo desde El Palomar hasta Asunción del Paraguay a bordo de una escuadrilla de aviones de observación comandada por el Mayor Pedro Zanni, entre el 11 y el 23 de julio de 1926. Esta afición del Ministro de Guerra de utilizar el avión para su traslado aéreo lo llevó a protagonizar un hecho que tendría consecuencias importantes en la futura aviación de transporte. Es así que el 12 de abril de 1927 una escuadrilla de aviones del Grupo 1 de Observación de El Palomar y del Grupo 3 de Observación de la Base Aérea de Paraná lo trasladaba de Córdoba a La Rioja, en una maniobra brusca por acción del viento provocó que el General Justo se desprendiera del avión y al no tener los arneses colocados cayera al vacío salvando su vida por el paracaídas y tocando tierra en la estación Patquia cerca de Chamical.
No sería forzar al extremo los hechos si admitimos que ese incidente afortunado aceleró la incorporación a la aviación militar del primer avión de transporte específico, el Junkers F13L, asignado al Grupo 1 de Observación de Palomar el 15 de mayo de 1927. La incorporación de este avión de transporte y otras aeronaves llevaron a formar el Comando de Aviación de Ejército en 1938 y a la organización de las unidades aéreas en Regimientos de Bombardeo Pesado, de Bombardeo Liviano, Caza y Grupos de Observación con un Escalón de Transporte de tres escuadrillas cada unidad, dando origen, ahora si, a la primera organización específica de la especialidad en la estructura orgánica de la aviación militar.
Esta organización fue la que en definitiva dio origen a la Fuerza Aérea Argentina a partir del 5 de enero de 1945. Los 33 años pasados desde la creación de la Escuela de Aviación Militar en 1912, como integrante del Ejército Argentino son nuestra historia y los que la forjaron son nuestros fundadores y precursores, sentimos que los años transcurridos a la fecha tienen una continuidad histórica, siendo el surgimiento de la Fuerza Aérea producto de la evolución del medio aéreo de la organización necesaria y de su capacidad para la guerra.
Desde aquella época la especialidad de transporte aéreo continuó su crecimiento operacional y orgánico logrando un salto cualitativo y cuantitativo con la incorporación de los aviones turbohélices C-130, Fokker 27, DHC-6 Twin Otter en la década del 60, para las operaciones de transporte operativo y ordinario, y posteriormente en la década del 70 y en adelante, aeronaves específicas para el transporte aéreo ordinario y otras misiones con la incorporación de aviones a reacción como los Boeing 707, los Fokker 28 y los Learjet 35A que nos permitió ampliar las operaciones de transporte aéreo operativo y ordinario solamente limitada por la capacidad del adiestramiento de nuestros tripulantes. Estas innovaciones en el material aéreo y la ampliación de las expectativas profesionales produjo un profundo cambio, no solo en el adiestramiento, en el estudio y en la permanente actualización de los procedimientos, sino también en las exigencias del personal, con una dedicación y disposición sin límites para con el servicio los 365 días del año. Ello no hubiera sido posible sin el invalorable espíritu de equipo, sacrificio y ansias de superación de nuestros tripulantes, la recompensa siempre fue la maravillosa posibilidad de volar. Esta preparación y eficiencia que se logró en las operaciones de transporte aéreo fue determinante en el conflicto de Malvinas, para nosotros el único cambio de la paz a la guerra es al ambiente operacional con la presencia del enemigo. Las operaciones de transporte aéreo son siempre las mismas.
La Fuerza Aérea estaba preparada en el adiestramiento, equipamiento, planeamiento y en lo doctrinario para un conflicto regional y no contra una potencia de la OTAN en un escenario aeronaval que solamente nos correspondía como responsabilidad secundaria. Enfrentamos el desafío operacional de la mejor manera posible tratando se suplir las deficiencias con inteligencia, mucha audacia y un tremendo esfuerzo y especialmente con una inclaudicable pasión por la defensa de la patria. Este compromiso que asumimos al iniciarnos en la aviación de transporte perdura a lo largo de toda nuestra carrera profesional y esta ceremonia en la que están participando es la consumación de ese compromiso. Hoy vemos que la carrera profesional de cada uno de los tripulantes que ha cambiado de etapa y se va cumpliendo de acuerdo con las exigencias que las normas del adiestramiento impone, las expectativas que se tuvieron cuando iniciaron la especialidad se están concretando y la satisfacción personal por los logros alcanzados los deben llenar de orgullo.
Finalmente quiero hacer un reconocimiento a los tripulantes que van a recibir la distinción Brigadier General Parodi, los oficiales y suboficiales designados para hacerse acreedores de este premio han sido elegidos por sus méritos profesionales y personales, es uno de nuestros objetivos como asociación reconocer la labor meritoria de quienes se destacan en el accionar diario por su idoneidad, dedicación y espíritu de servicio, que ello les impone el compromiso de mantener el esfuerzo para que sirva de estimulo y ejemplo para todos los integrantes de la unidad.
Por último quiero hacer un breve reconocimiento de esa entrega en defensa de la patria a las tripulaciones de transporte aéreo de esta unidad que durante la guerra de Malvinas cumplieron con aeronaves Learjet 35A las riesgosas misiones de exploración y reconocimiento que permitieron obtener valiosa información sobre el enemigo para así poder planificar las acciones de ataque a la flota como también las operaciones aéreas de guiado de aviones de combate hasta la misma zona de operaciones y finalmente las misiones de engaño y diversión para inducir al error a la defensa aérea de los buques y atraer sobre si las patrullas de aviones Harrier permitiendo la irrupción de nuestros aviones de combate sobre los blancos navales.
Esto funcionó en muchas oportunidades y no solo delató la defensa enemiga sino que también facilitó la sobrevivencia de los pilotos de combate, pero el 7 de junio una escuadrilla de estos valientes tripulantes fue atacada con misiles Sea Dart del destructor HMS Exeter y derribó al guía de la formación cobrándose la vida de los cinco tripulantes, hoy héroes nacionales, hacia ellos nuestro reconocimiento por su entrega cuando la patria se los reclamó.
Finalmente invoco a nuestro patrono San Miguel Arcángel príncipe de la luz y jefe de las milicias celestiales para que cumpla una misión especial ante Dios, nuestro señor, fuente de toda sabiduría y justicia para que proteja nuestra especialidad y guíe a nuestros tripulantes por el camino correcto y permita que nuestros vuelos siempre lleguen a buen destino. Muchas gracias.”
Seguidamente el ayudante del Jefe de la II Brigada Aérea procedió a dar lectura a la Resolución de ATTA a través de la cual se destaca a tripulantes que se distinguieron en sus funciones durante al año 2017 con la Distinción Brigadier General Don Antonio Parodi que consiste en una bandeja, diploma y copia de la presente. En esta oportunidad recibieron la misma un miembro del Escuadrón Verificación Aérea, dos del Escuadrón Aéreo II, que fue entregada por el Brigadier Uriona.
Tras ello fue el momento de la entrega de certificado de habilitaciones y cambio de etapa a los tripulantes del Sistema de Armas Learjet 35A, del Sistema de Armas Cessna 182, del Escuadrón Verificación Aérea, a los tripulantes operadores de sensores de imágenes y auxiliares técnicos de sensores de imágenes, y a los tripulantes de Guerra Electrónica, este momento fue coronado con una “Diana de Gloria” luego de la cual los presentes entonaron las estrofas de la marcha “Alas Argentinas.”
Posteriormente se dio la orden de retirar la Bandera de la II Brigada Aérea y del Grupo 1 de Comunicaciones Escuela a su lugar de guarda y custodia, y se el Jefe de Agrupación procedió a informar la culminación de la ceremonia. Tras ello se produjo un nuevo pasaje del T-26 antes de su aterrizaje.
Finalmente tuvo lugar un almuerzo de camaradería en el Casino de Suboficiales donde se realizó el tradicional intercambio de presentes entre y brindis.
Agradecimientos
Al Brigadier (R) VGM Marcelo Uriona, Presidente de la Asociación de Tripulantes de Transporte Aéreo y al personal de la II Brigada Aérea.