Dieciocho años después, el Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina volvió a Reconquista

Con la consigna “Por siempre Malvinas”, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) conmemoró el martes 1 de mayo un nuevo aniversario del inicio de la Guerra Aérea por las Islas Malvinas en 1982.

Tras casi dos décadas fuera de esa unidad, el acto central se llevó a cabo en instalaciones de la III Brigada Aérea de Reconquista (Santa Fe) que, conducida por el comodoro Darío Quiroga, recibió la visita del Jefe de Estado Mayor de la Fuerza, brigadier general Enrique Víctor Amrein, y otras autoridades nacionales, provinciales y militares, veteranos de guerra e invitados especiales.

Después de la revista de tropas, la entonación del himno nacional y una invocación religiosa, el veterano de la campaña y del sistema de armas Pucará, brigadier (R) José Luis Pontecorvo, alcanzó uno de los momentos más emotivos del evento al leer a viva voz la nómina de caídos en los combates del 1 de mayo de 1982.

Un “Primero de Mayo” imborrable…

Como se recordará, ese día fallecieron “en cumplimiento del deber” el Capitán Gustavo García Cuerva (Mirage I-019); el primer teniente Mario González y el teniente Eduardo De Ibáñez (Canberra B-110), el primer teniente José Leónidas Ardiles (Dagger C-433); el teniente Daniel Jukic, los cabos principales Mario Duarte y Juan Antonio Rodríguez, los cabos primeros Miguel Ángel Carrizo, José Maldonado, José Luis Peralta, Agustín Montaño y Andrés Brasich y los soldados clase 1962 Guillermo García y Héctor Bordón (todos ellos en o alrededor del Pucará A-527).

Pero estos fueron sólo los primeros 15 de 36 oficiales, 14 suboficiales y 5 soldados que la FAA perdió en acciones de combate durante un conflicto que se extendió hasta el 14 de junio de 1982 y en el que se perdieron un total de 62 aeronaves derribadas, destruidas o capturadas por los británicos: 19 Skyhawks, dos Mirages, 11 Daggers, dos Canberras, 24 Pucaráes, un Hercules, un Learjet y dos Bell 212s.

El principal discurso estuvo a cargo del también piloto de Pucará y veterano malvinense, brigadier (R) Miguel Cruzado, quien hizo una cronología de los hechos del 1 de mayo de 1982, reconoció el coraje, la determinación y el profesionalismo de los combatientes de la FAA, expresó su agradecimiento a los familiares de los caídos y recordó a los actuales integrantes de la institución que “hoy tienen un desafío por delante, que es conocer la reciente historia de sus camaradas que como ustedes se formaron para servir a la Patria a través de la Fuerza Aérea Argentina y que manteniendo los más altos ideales fueron sorprendidos por la muerte en el fragor de la lucha”.

En el resto del país

En el mismo horario que en Reconquista, otras unidades de la FAA realizaron sus propias ceremonias, actos que nuestras investigaciones certificaron en la Jefatura de Estado Mayor General (Buenos Aires), la I Brigada Aérea de El Palomar (Buenos Aires), la IV Brigada Aérea de El Plumerillo (Mendoza), la VI Br Aé de Tandil (Buenos Aires), las bases aéreas militares Mar del Plata (Buenos Aires) y Río Gallegos (Santa Cruz) y la Escuela de Aviación Militar de Córdoba.

En un mensaje cursado a todas las unidades de la institución, el brigadier Amrein hizo una recapitulación del desafío encarado por la FAA en 1982 al recordar que “la Fuerza Aérea no estaba preparada para enfrentar objetivos navales” pero que sus “oficiales, suboficiales, soldados y civiles demostraron que por amor a la patria valía la pena tomar valor, coraje y determinación para enfrentar un teatro de operaciones con nuestras fuerzas claramente” inferiores.

Si bien reconoció que “por esos años no éramos la Fuerza Aérea más potente de Latinoamérica”, aprovechó a rescatar del olvido las capacidades desarrolladas por los aviadores de aquel entonces al asegurar que gracias “al adiestramiento adquirido durante la formación militar, nuestros pilotos demostraron que la Fuerza Aérea Argentina era el semillero de los aviadores de combate”.

Reconociendo la entrega de civiles y militares, Amreim expresó su “más sincero respeto, no solo a nuestro personal, sino también a las reservas militares, la Red de Observadores del Aire, el Escuadrón Fénix y quienes integraron las tripulaciones de líneas aéreas participando en las operaciones militares, quienes jamás dudaron en aunar fuerzas y representar al pueblo argentino” y no dejó de reclamar que todo el pueblo argentino tiene “la obligación moral de honrar a estos hombres que lucharon por la patria con el objetivo de recuperar nuestras islas Malvinas”.

Sin desfiles aéreos

Infelizmente, ninguna de las ceremonias del primero de mayo de 2018 pudo contar con el tradicional desfile aéreo a raíz del mal tiempo que imperaba en el Centro y Noreste del país, o bien o por la mera falta de aeronaves disponibles para organizar uno en otras unidades de la institución donde hubo mejor clima…

Entre los pasajes en vuelo cancelados por mal tiempo se encuentran los eventos de Córdoba, donde se esperaba que los entrenadores T-6C Texan II recibidos el año pasado debutaran en su primer desfile aéreo (veáse “Una historia argentinísima: Del Pampa 2000 al Texan II), y la propia Reconquista, donde cuatro Pucaraés y dos Fighting Hawks habrían dado un toque distintivo al evento si no hubiese sido por la compleja meteorología del Centro/Norte del país.

Aún a pesar de esa “escasez” de medios aéreos en vuelo, varias de las ceremonias y las jornadas previas al primero de mayo nos permitieron registrar la presencia de diferentes aeronaves participantes, visitantes o preservadas, incluyendo cuatro IA-58D Pucará y dos A-4AR Fighting Hawk que realizaron prácticas preliminares sobre Reconquista en la víspera del aniversario, y unas pocas aeronaves que trasladaron autoridades e invitados especiales hasta Reconquista el 01/05.

Entre los sobrevivientes y preservados, pudimos confirmar la presencia de los monumentos que se conservan en la Plaza “Héroes de Malvinas” de El Plumerillo (Mendoza) y tres IA-58A inactivos que se expusieron para la ceremonia central; más un IA-58D (que casi con certeza sería el A-577) que fue cedido después de la ceremonia para su exposición estática en la localidad de Campana (Buenos Aires).

En el aeródromo de Laboulaye, por su parte, se inauguró un monumento en honor al capitán (post-mortem) José L. Ardiles, nativo de esta localidad cordobesa, en la que destaca un Mirage IIICJ repintado para representar al Dagger C-433 en el que el piloto perdió la vida en los combates del primero de mayo.

Reconocimientos: Gonzalo “Fox” Altamirano, Facundo Rovira y Jona Zorzón colaboraron en la redacción de esta nota. Bibliografía: Joaquín A. Boccazzi: “Compilación Malvinas” (Ediciones Gráfica Sur, Argentina, 2004) y Rubén O. Moro: “La Guerra Inaudita” (Editorial Pleamar, Argentina, 1985). Fuentes consultadas en Internet: Club Tractores y Maquinaria AntiguaCrónica, El Eco de Tandil, El Liberal, En Línea Noticias, Info Brisas, IV Brigada Aérea en Facebook, La Voz 901, La Voz del Interior, LV20 Radio Laboulaye, Puntal y Noticias en Vuelo.

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