Dogfight en un Mirage Gaucho (I): El piloto cazador

El Mirage V Mara C-630 el día de la ceremonia de despendia del SdA en la VI Brigada Aérea de la FAA (foto: Gabriel Pavlovcic)

Por tratarse de algo muy creativo donde existen trucos y secretos, esta es solo una opinión personal sobre la manera de combatir aire-aire, de un piloto que por un tiempo tuvo la fortuna de operar como Caza Interceptor, volando una considerable cantidad de horas en este tipo de vuelo. Lo expresado, solo tiene como objetivo dar un punto de vista sobre un tema que despierta interés a muchos admiradores de la aviación de combate, los que tienen una marcada curiosidad sobre la manera que un Cazador opera un avión de altas performance y distintos detalles de una vida muy particular. Con respecto al vocabulario y distintas explicaciones, son expresadas en forma sencilla y en un léxico entendible para un amante de este tipo de vuelo, y no para camaradas expertos pilotos con experiencia en Combate Aéreo.

Los que acumulan años de muchas fuerzas “G” revolcándose en el aire, pueden expresarse con autoridad sobre el “Dogfight”, traducido literalmente del inglés: “Pelea de Perros”, que en texto claro significa: “Combate Cercano” o “Combate Aéreo Cerrado”. Para ponerlos más en foco con el tema, podemos agregar que en este tipo de enfrentamiento entre aviones, sobresale la persistencia e incansable búsqueda de la ventaja sobre nuestro rival, con la sola finalidad de abatirlo o dejarlo fuera de combate.

Lograr un derribo no es nada fácil, la tarea es ardua y para ello se utilizan ingeniosas maniobras de combate aéreo, inventadas en las primeras batallas aéreas protagonizadas por los pilotos de la Primera Guerra Mundial, maniobras perfeccionadas y adaptadas en el tiempo a la evolución constante de los aviones de combate en lo que respecta a performance y armamento. Para bucear en los orígenes de esta fascinante contienda, nos debemos introducir de lleno en la historia del Combate Aéreo. Los alemanes, franceses e ingleses, sin tácticas ni reglas, comenzaron a enfrentarse en el aire empleando aviones como un arma letal, estos fueron los primeros esbozos en la búsqueda de la superioridad aérea. Este hito de luchar en un medio nunca empleado para combatir con anterioridad, nos permite visualizar en retrospectiva una evolución sin pausa en el arte de hacer combate en el cielo.

Unos de los Mirage V Mara de la FAA en Tandil a fines de los años 90 (foto: Christian Amado).

Por aquellos tiempos de gloria, se trataba de luchas entre aviones de diferentes bandos, donde existía un tácito código de honor, la confrontación era similar a llevada a cabo siglos atrás por los caballeros medievales, en un medio distinto y con armas diferentes, pero con una espíritu similar y valores idénticos, un enorme respeto por el aviador enemigo, donde aquellos que perdían la vida en combate, eran sepultados con los máximos honores por su adversario, ¡eran otras épocas!

En la Segunda Guerra Mundial el Combate Aéreo dejo de ser una sucesión de figuras acrobáticas coordinadas, pasando a los ataques a gran velocidad disparando para luego ascender buscando energía y comenzar el combate aéreo nuevamente. Por estos tiempos la efectividad del armamento comenzó a tener un peso específico mayor y los vuelos dejaron de ser individuales pasando a las formaciones que otorgaban poder de fuego y defensa a la vez.

En la actualidad, los pilotos siguen empleando las mismas tácticas, a diferencia, que estas fueron adaptadas a la permanente mejora en performance de estas máquinas voladoras empleadas para la guerra, eso sí, ¡el alma del combate aéreo se mantiene intacta!. La tecnología ha posibilitado que un piloto pueda dispararle a un avión enemigo un misil a gran distancia, lo que se conoce como “Combate más allá del Alcance Visual, en un escenario con cambios significativos, en detrimento del combate aéreo tradicional. Para los románticos amantes del Dogfight, la buena noticia es que el Combate Cerrado sigue vivo! Eventualmente, en un ambiente Multibogey (Combate donde participan gran cantidad de aviones de ambos bandos), cuando las ventajas de lanzamiento y detección a larga distancia son neutralizadas por medios electrónicos o de otro tipo, aquí, no es la tecnología la que decide el duelo, sino la pericia y astucia del piloto en Combate Cerrado a distancias cercanas, quien en un marco altamente hostil y complejo, debe colocarse en una posición de ventaja buscando lograr su objetivo, el derribo en un lapso de tiempo muy corto. La diferencia entre los inicios y el combate aéreo actual, es que no siempre se llega al Dogfight, y cuando tiene lugar, es pasando por varias fases, lo que evidencia la gran complejidad del combate aéreo por estos días.

Vista de la nariz del Mara donse se distinguen las antenas del sistema RWR (foto: Christian Amado).

Introduciéndonos de a poco en nuestra temática, cuando hablamos de Combate Aéreo Cerrado, aparece en nuestra mente fantasiosa, la archivista película TOP GUN, imaginamos pilotos con musculatura marcada por el rigor del gimnasio, los más guapos, los más rebeldes, los que en vuelo mediante piruetas increíbles salen victoriosos de cualquier combate, lamentablemente, les tengo que dar una mala noticia, nada más lejos de la realidad!!!

El combate aéreo cercano y visual, es la parte más hermosa y romántica para un aguerrido Cazador, quien emplea y aprovecha todos los conocimientos, experiencia y dominio sobre la performance del avión, buscando la victoria sobre su oponente. Para los amantes de estos temas y buscando una visión más realista, es importante saber, que en combate aéreo real se trata de negar el Combate Cerrado, excepto en los casos donde se llega a una situación de ventaja. Esto no significa falta de valentía!, por el contrario, es pura inteligencia!, hay que evitar perder un poderoso y oneroso avión combate, y lo más valioso: un irremplazable y experimentado Fighter en el arte del Combate Aéreo.

¿Cuál es el paradigma de los pilotos de caza?

La contestación a esta interesante pregunta nos permite entender la esencia, el comportamiento y el deber ser del Piloto de Caza, para ello vemos necesario dirigir la mirada hacia aquellos Cazadores Precursores en el arte del Combate Aéreo:

Frío, calculador, astuto, paciente, para tener un cabal ejemplo de ello recurrimos a un histórico del Combate Aéreo, Manfred Von Richthofen, el legendario Barón Rojo, buscaba a su presa, se colocaba en la mejor posición y la abatía con eficacia y puntería. No por nada, fue el más prestigioso de los Cazadores que participaron en la Primera Guerra Mundial con 80 aviones enemigos destruidos.

Determinación, valor y audacia, virtudes de las que hizo gala Douglas Bader, el mítico piloto sin piernas (que las había perdido en un accidente haciendo acrobacia aérea). No sólo fue un líder nato que condujo grandes formaciones de caza en la Batalla de Inglaterra, en la Segunda Guerra Mundial, sino que además, se destacó por su espíritu indomable y fiereza en el combate.

Dotes en la conducción de hombres, virtud distintiva de Adolf Joseph Galland, piloto de combate y as de la aviación alemana, quien combatió hasta el final de la SGM, alcanzando más de 100 derribos. A temprana edad llego a ser General en la Luftwaffe.

De ellos y muchos otros ases del Combate Aéreo desciende el coraje y valentía del Piloto de Caza, como así también, innumerables tradiciones que se repiten hasta nuestros días y nos enorgullecen, muchas con algunos toques propios aportados por cada Fuerza Aérea.


Descubre más desde Gaceta Aeronautica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo