
La Escuadrilla Argentina de Acrobacia Aérea efectúa a muy baja altura las últimas maniobras de su rutina, convirtiendo al aeródromo en un caos de ruido. Delante de mí, a sólo 100 metros, las siluetas de algunos miles de personas aparecen y se tornan borrosas detrás de la cortina de humo generada por los aviones, que al inyectar aceite sobre sus partes calientes producen el tradicional olor ácido que acompaña las presentaciones. Una vez más, la batalla está perdida: las sombras de los bosques situados en el lado oeste de la pista ya la han alcanzado en su totalidad, a la vez que los sesenta hangares han mutado su tradicional gris metálico por espectaculares dorados y ocres. A mí alrededor, unos cuarenta fotógrafos y camarógrafos se colocan abrigos y efectúan las últimas tomas. Todos sonríen, comparten algún mate o simplemente se toman unos segundos para admirar el espectáculo. La llanura pampeana nos regala un atardecer bellísimo, y por trigésima segunda vez consecutiva, la Convención Anual en Vuelo está llegando a su fin. Lo que tres semanas antes parecía imposible, no sólo se ha conseguido sino que ha sido un verdadero éxito: noventa aviones y quince mil personas así lo atestiguan. No caben dudas que las cifras son menores si se comparan con años anteriores, pero resulta necesario poner en contexto el desarrollo de los eventos.
La Asociación Argentina de Aviones Experimentales, Entidad organizadora del evento, sufrió una serie de problemas internos desde mediados de 2012, degradando su situación a tal punto de que a principios de febrero de 2013, quedó en riesgo la operatividad de su aeródromo. Frente a esta perspectiva, la Comisión Directiva de la Institución comunicó formalmente la peor noticia: la suspensión de la 32 Convención Anual en Vuelo. Fue en ese momento, y a sólo cuatro semanas de la tradicional fecha de realización, que un grupo de socios de la Entidad decidió tomar el tema a su cargo y llevar adelante el evento. Les esperaba una tarea verdaderamente titánica, dado que organizar la Convención en situaciones normales ocupa regularmente varios meses de trabajo. Para complicar aún más las cosas, a sólo días de la reunión se produjo la renuncia del Jefe de Aeródromo, provocando inmediatamente la inhabilitación de las instalaciones. En tiempo record, los organizadores hicieron las presentaciones del caso ante la ANAC, logrando la rehabilitación sólo 48 horas antes del comienzo de las actividades.

Es este el contexto en el cual debe analizarse la 32 Convención en Vuelo. A la hora del balance, seguramente los organizadores encontrarán numerosas situaciones a corregir, pero el coraje empeñado y la cantidad de trabajo realizado merecen sin dudas el reconocimiento de todos los asistentes.
La edición 2013 de la Convención en Vuelo comenzó formalmente el sábado 9 de marzo, en una jornada calurosa con pronósticos de lluvias y tormentas para la tarde. Durante esa mañana hicieron su arribo tres de las aeronaves más interesantes del fin de semana: procedente de Chile, un inmaculado Robinson R-44 (matrícula CC-PXH, c/n 1966); desde Bolivia, un tradicional asistente: el Lancair Super ES (CP-AD005); y de parte del Ejército Argentino otro asiduo visitante, el UH-1 matrícula AE-431 (c/n 5917). Cerca del mediodía se hizo presente en la plataforma otra de las grandes estrellas: un inmaculado Beech H18 (matrícula LV-JFH, c/n BA-752), verdadera sorpresa para los asistentes a la Convención. Como es habitual en este evento, durante el mediodía y las primeras horas de la tarde la actividad se volvió intensa, con despegues y aterrizajes de diversos aviones particulares, interrumpidos por esporádicas demostraciones de los equipos de acrobacia aérea. Entrada la tarde, comenzó sus operaciones el Aero L-29 matrícula LV-X468, con electrizantes pasadas a baja altura…. tal como lo demuestra la foto que acompaña estas líneas. Casi al mismo tiempo, el H-18 entraba en escena para efectuar también varias pasadas a baja altura y gran velocidad, utilizando un sistema de humo debajo de sus motores, lo que otorgaba aún mayor espectacularidad a la demostración. Resplandeciente en su acabado metálico, resultó emocionante oír el rugido de sus motores radiales y observar su pasaje rápido y sereno. A última hora de la tarde se cumplieron los pronósticos meteorológicos, dejando sobre el aeródromo una importante amenaza de tormenta, con espesos nubarrones y numerosas descargas eléctricas. A pesar de que la mayor parte del público decidió retirarse, los pocos que decidimos retar a la naturaleza tuvimos la oportunidad de disfrutar de numerosos vuelos ejecutados casi sin luz natural y con un espectacular marco de climático…. inolvidable!. Finalmente la gran amenaza de tormenta no se concretó, y las personas que habían instalado sus carpas en el predio del aeródromo pudieron disfrutar de los tradicionales asados y cenas de camaradería.

El domingo 10 de marzo comenzó con una jornada mucho más calurosa que el día previo, pero sin amenazas de lluvias. Los arribos de la mañana se intensificaron, y una gran variedad de aeronaves colmó la amplia plataforma del aeródromo. En los sectores habilitados, el público pudo disfrutar de algunos stands de comercialización de productos aeronáuticos. De la misma forma, las charlas técnicas para constructores ocuparon el tradicional Hangar 3 de la EAA, continuando con una costumbre iniciada hace ya 32 años.
Por la tarde se repitieron los vuelos del día anterior, destacándose las demostraciones de los helicópteros experimentales CH-7 producidos por la firma Cicaré, en sus versiones monoplaza y biplaza en tándem. Resultan interesante resaltar las prestaciones del modelo monoplaza CH-7B: según su fabricante, es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 194 kms/h (crucero, 150 kms/h), un techo de servicio de 3000 metros y cuenta con una autonomía de 2 horas. El modelo está equipado con un motor Rotax de 4 cilindros y 100 hp de potencia.
Otro de los modelos que destacó con sus exhibiciones, con una impresionante capacidad de ascenso y potencia, fue el INPAER Explorer. Arribado desde Brasil, país en el que es producido, el Explorer es un cuatriplaza experimental de ala alta, tren fijo, cabina “de cristal” y fuselaje de materiales compuestos. Equipado con un motor Lycoming de 210 HP, tiene una velocidad de crucero de 148 kts y un alcance de 1370 kms. Su carga de pago máxima es de 503 kilogramos.
Como es tradicional, los organizadores premiaron en distintos rubros a varios de los aviones participantes. El listado de los principales ganadores es el siguiente:
- Gran Campeón experimental: “Malvinero” de Horacio Giagischia
- Campeón experimental de plano: Fly Baby LV X 079 de Miguel Tschopp
- Reserva Campeón experimental de plano: Tiger Moth de Víctor Serda
- Campeón Experimental de Kit: Rans coyote super Six LV X 351 de Matias Nosei
- Reserva Campeón Experimental de Kit: Sky Ranger LV X 508 de Alberto Zunino
- Campeón Clásicos Experimental: Beechcraft Staggerwing LV X 387 de Pablo Colombo y Alex Mochkosky
- Campeón Clásico: Piper PA 38, LV IYM de Jorge Rossotti
- Reserva Campeón Clásico: Piper PA 18, LV GCU de Jorge Blandi
Volviendo a los temas institucionales, y casi a un mes de la finalización de la Convención, corresponde mencionar que el día 6 de abril se reunió la Asamblea de Socios, con el objeto de elegir una nueva Comisión Directiva, en un intento por superar los problemas internos antes mencionados. Finalmente la única lista de candidatos, encabezada por el Sr. Ruben Weisbeck, resultó elegida por amplia mayoría. El Sr. Weisbeck es un respetado miembro de la actividad aeronáutica local, con experiencia en la construcción de aeronaves acrobáticas y buenos vínculos con la comunidad. Es de esperar que con su experiencia y gestión, la Institución pueda encontrar su rumbo.

Tal vez la 32 Convención Anual en Vuelo no será recordada como la más espectacular de todas las ediciones, pero seguramente permanecerá en el corazón de muchos de los asistentes por el fervor y la iniciativa de un grupo de personas que, a pesar de las dificultades, tomó la decisión de llevarla adelante. Queda mucho por aprender y mucho por mejorar, pero también, es justo reconocerlo, todos los asistentes debemos agradecer a ese puñado de socios por los gratos momentos disfrutados. En Argentina, un fin de semana con aviones, mates, asados, fotografías y amigos, no tiene precio…

