
El 11 de diciembre de 2014 tuvo lugar en el Aeródromo Militar de Campo de Mayo, Provincia de Buenos Aires, el egreso de la Sexta Promoción del Curso Conjunto de Pilotos de Helicópteros (CCPHEL). La ceremonia estuvo presidida por el Segundo Comandante Operacional del Estado Mayor Conjunto, Vicealmirante I. M. Guillermo Adolfo Uberti, el Jefe III – Operaciones del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas General de Brigada José Luís Figueroa y el Director de Aviación de Ejército General de Brigada Mariano Antonio Cuevillas.
En esta oportunidad, realizaron su egreso 13 oficiales, 7 de Ejército, 4 de la Fuerza Aérea y 2 de la Armada Argentina.
Luego de efectuarse el saludo a la formación “Agrupación Virgen de Loreto” se procedió a entonar las estrofas del Himno Nacional. A continuación el Capellán de Aviación de Ejército, Padre Eduardo Castellanos, bendijo los diplomas, brevets y premios a entregarse.

Seguidamente hizo uso de la palabra el General Cuevillas, quien expresó lo siguiente:
“Hoy la Aviación de Ejército y su Escuela de Aviación honran para saludar y felicitar al personal de oficiales de las tres Fuerzas Armadas que egresan del Curso Conjunto de Pilotos de Helicópteros, dirigido por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Es responsabilidad de esta centenaria Escuela de Aviación desde hace seis años, la impartición en este Curso de la totalidad de sus contenidos y prácticas. Desde su comienzo en el año 2009, se ha desarrollado de manera oportuna y continuada año tras año sumando a la fecha 43 egresados del Ejército, 15 de la Armada y 25 de la Fuerza Aérea Argentina.
El logro de los objetivos es el resultado del esfuerzo de todo el personal de la Escuela de Aviación, instructores de las tres Fuerzas Armadas, mecánicos de aviación, suboficiales, profesores, equipo médico de psicólogos y médicos clínicos, personal administrativo y civil, en síntesis, una organización dedicada a servir a todas las Fuerzas Armadas en la formación de sus pilotos de helicópteros. Es justo resaltar que en los logros de la Escuela de Aviación de Ejército depositaria de la responsabilidad, son también fruto del esfuerzo y compromiso sistémico de la Aviación de Ejército, encabezado por la Agrupación de Aviación de Ejército, con su Batallón de Helicópteros de Asalto 601 y Escuadrón de Exploración y Ataque 602 quienes reforzaron los medios aéreos de la Escuela de Aviación y el Batallón de Mantenimiento, ejecutando el mantenimiento programado y correctivo para mantener la alta tasa de disponibilidad de aeronaves exigida por el curso, a todos mi agradecimiento y reconocimiento.
En este marco es un honor para la Aviación de Ejército aceptar el reconocimiento del Instituto Newberiano a la Escuela de Aviación de Ejército por su trayectoria como instituto de formación de aviadores, mecánicos e instructores de vuelo. Nuestro agradecimiento sincero por tal distinción ya que consideramos que tal instituto, que es parte de nuestra historia común sellada a fuego por Jorge Newbery, y militares como el Teniente Agneta, Sargento Barrufaldi, Teniente Brihuega, entre otros. Por último agradecer a la madre del cielo, la Virgen María, Virgen de Loreto, por sus innumerables intervenciones durante este curso, intercediendo por nosotros, por nuestros instructores, por nuestros cursantes, intervenciones que fuimos incapaces de registrar pero que estamos convencidos que fueron reales y que existieron ya que somos conscientes que nosotros podemos hacer todos los esfuerzos para llegar al objetivo pero el que permite que las cosas pasen o no pasen es nuestro padre del cielo. Muchas gracias.”

Luego el ayudante del Director de la Escuela de Aviación de Ejército, procedió a dar lectura a la resolución del Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas mediante la cual se dio por aprobado el Curso Conjunto de Piloto de Helicóptero correspondiente al año 2014, lo que fue seguido por la entrega de los diplomas y brevets a los egresados, por parte del Vicealmirante Uberti, el General de Brigada Figueroa y el Jefe de Estado Mayor del Comando de Adiestramiento y Alistamiento, Brigadier Roberto Andreasen. Posteriormente se procedió a la entrega de los premios a los oficiales recientemente egresados que se destacaron por su desempeño.
A continuación, el ayudante del Director de la Escuela de Aviación de Ejército dio lectura a la resolución mediante la cual el Jefe del Estado Mayor General del Ejército acepta la imposición de la Orden Newberiana a la Bandera de Guerra de la Escuela de Aviación de Ejército. Acto seguido, el jefe de tropa ordenó el desplazamiento de la Bandera de Guerra de la Escuela de Aviación de Ejército al frente del dispositivo de la formación, tras lo cual el Presidente del Instituto Nacional Newberiano, Comandante Mayor Aviador, Profesor, Licenciado, Salvador Roberto Martínez, se refirió a este hecho de la siguiente manera:
“Traigo el mensaje de la Ministra de Cultura Doña Teresa Parodi, y que agrega a esta importante ceremonia llevada acabo en este Aeródromo Militar, como ustedes comprenderán por cuestiones lógicas de su cartera de estado no puede estar acá. También traigo el mensaje de mis camaradas egresados un día 11 de diciembre de 1974, muertos en combate en la guerra interna y externa que libró la Aviación de Ejército. Viene hoy el Instituto Nacional Newberiano dependiente del Ministerio de Cultura de la Presidencia de la Nación a entregar un patriótico tributo a la Bandera de Guerra de la Escuela de Aviación de nuestro glorioso Ejército Argentino, no significa esto solo dar el cumplimiento a una ley de la Nación, significa un profundo y puro sentimiento de argentinidad reconocer la herencia impetuosa del Ingeniero y aviador Jorge Newbery, fundador de la aviación argentina. La imposición de la Orden al Mérito Newberiano, distinción prescripta en el Decreto Ley Nº 468/97 del superior gobierno de la Nación subsume las virtudes del valor, la audacia, la hidalguía, la contracción a la formación de profesionales de vuelo y el desprendimiento en bien de nuestros compatriotas. En sus aulas sabemos que se forman aviadores de las Fuerzas Armadas y también en tiempos pasados lo hacían hombres de las Fuerzas de Seguridad y policiales, teniendo todos los egresados el mismo patrón de enseñanza el cual lógicamente se adaptaría al regreso a sus instituciones madres acorde a las misiones asignadas a cada una de ellas dentro del espectro en que les toque actuar, sin perder por ello la vertebración formativa integral.

Constituía así una perfecta armonización operacional que se consolidaría a posteriori con la puesta en vigencia de las leyes de defensa y seguridad interior a través de su reglamentación.
El Estado Nacional poseía de tal manera de una formidable y homogénea herramienta aeromóvil potenciando su actuación en los más variados escenarios que la situación del momento imponía.
Me cabe el gran honor de imponer a la bandera de esta, mi Escuela la distinción que me conmueve en lo más profundo de los pliegues de mi alma.
Dicho esto con sinceridad absoluta, ello se debe a mi egreso allá por el año del señor de 1974, de la por entonces División de Instrucción de Vuelo del Ejército Argentino, que cumplió el pasado año su cuadragésimo aniversario.
Marché a mi institución con un gran bagaje de conocimientos aeronáuticos sustantivado en los cursos llamados por entonces Fase 1 y Fase 2, que puse al servicio de nuestra amada patria cumpliendo el sagrado deber militar, al igual que los camaradas de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y policiales conformando un verdadero fin propuesto el cual es servir a ultranza.
A la luz del tiempo considero que sería importante que las autoridades de la Nación en forma enjundiosa estudiaren la posibilidad de contextualizar lo que he expresado, incorporando alumnos de las fuerzas que he nombrado que hoy no están, se optimizaría altamente no solo la formación profesional, sino de contribuir a una perfecta interrelación tanto en la paz como en la guerra y sobre todo al conocimiento personal, lo que favorece al servicio sin compartimientos estancos, todos bajo la misma bandera.

Esta Escuela que hoy nos enorgullece como argentinos, es producto del esfuerzo, el sacrificio y la coherencia de las sucesivas conducciones que todo lo dieron sin desmayo, sin trepidar en dejar horas de descanso y amando con pasión el arte del vuelo, al mismo tiempo que la profunda contracción al estudio de los señores alumnos cursantes dando sus frutos a lo largo del tiempo.
Los modernos sistemas de armas, en lo que hace fundamentalmente dentro de los distintos teatros de operaciones, ya sean terrestres, aéreos o marítimos mundiales, debiendo enfrentar nuevos desafíos en lo referente a las fuerzas de alta aeromobilidad en la defensa y la seguridad de los distintos actores, unido eso a la incertidumbre estratégica siempre cambiante exigen una alta profesionalidad.
Nos corresponde a los argentinos el privilegio que mucho antes que los países mal llamados centrales un ciudadano argentino, el ingeniero y aviador Don Jorge Alejandro Newbery haya sentenciado: “La nación poseedora de la máquina aérea más perfecta será en lo sucesivo el árbitro supremo y absoluto de las demás por el inmenso poder que pondrá a su disposición.”
Este es uno de los conceptos más prístinos que se adelantó a los conceptos que (ilegible) y William “Billy” Mitchell hizo, uno en Europa y otro en Estados Unidos, y fue publicado el 9 de abril de 1910 en el diario La Nación.
La aviación militar nace de la aviación civil en la Argentina gracias al decidido impulso de Newbery y otros soñadores y a la contribución del pueblo de la Nación que apoyó voluntariamente para la compra de los tres primeros aviones que desfilaron un 25 de mayo de 1913 sobre el cielo de Buenos Aires.
Seguramente en los espacios celestes, de guardia, allá en la glorias peregrinas Jorge Alejandro Newbery, padre de la patria aeronáutica sonreirá acunado por los vientos de la nostalgia, de la nostalgia del ayer, viendo el logro de sus hijos, soldados alados, herederos de los ideales de los padres fundadores no renunciando jamás a ellos y haciendo honor al profundo sentimiento de amor a esta, nuestra Argentina.

Deseo en este momento recordar a todos los señores profesores, al señor Jefe de la entonces División Instrucción de Vuelo, el señor Mayor don Juan Carlos Vernengo, que no está entre nosotros, a nuestro primer encargado, el Sargento Juan Carlos Troilo, a nuestros mecánicos, Cabo Primero Díaz y Cabo Primero Barbalarga, que hacían verdaderos milagros para mantener en servicio aquellos ya viejos OH-13H, hombres que formaban parte de esa División Instrucción de Vuelo y por último al encargado del entrenador terrestre de vuelo por instrumentos, Suboficial Principal Gamen, y sobre todo a mi instructor de vuelo, al entonces Capitán don Arturo Emilio Grandinetti, maestro de maestros, brillante soldado de nuestra Nación, mi padre en vuelo.
Finalizando expresaré un concepto que abarca a todos los hombres y mujeres que tienen la dicha de volar como aviadores y que dice así: “Los pilotos son una clase aparte de ser humano, ellos abandonan todo lo mundano para purificar su espíritu en el cielo, y únicamente retornan a la tierra después de recibir la comunión de lo infinito.”
Esto entonces entronca con lo expresado por Francesco, el discípulo dilecto de Leonardo, el gran Leonardo que dijera, “volar es ya dejar de ser uno contemplando la hermosa obra del señor desde el balcón de los ángeles y acercarse, acercarse un poco más a el nuestro Dios.”
Como gran maestre de la Orden de los Legionarios de la Virgen, nuestra señora de Loreto, patrona mundial de todos los aeronavegantes, según el decreto emitido por su santidad Benedicto XV en 1920 imploro a ella para que interceda entre el padre y que derrame ricas y abundantes bendiciones sobre la Escuela de Aviación del Ejército Argentino, “cuna del ala rotativa.” Que así sea.”
Seguidamente Martínez procedió a imponer la Orden Académica Newberiana a la Bandera de Guerra de la Escuela de Aviación de Ejército. Tras ello, el jefe de tropa ordenó el desplazamiento de la Bandera de Guerra fuera de la formación, para luego informar que la ceremonia había concluido.
Aeronaves observadas en Campo de Mayo
| Unidad | Modelo | Matrícula | Observaciones |
| EA – Batallón de Helicópteros de Asalto 601 (B Helic Asal 601) | Bell UH-1H-II Huey II | AE-464 | C/n 10803. Ex US Army Aviation 68-16144. Ex N16144 Demostrador Huey II Bell Helicopter Textron. Sección Comando y Enlace B Helic Asal 601. «Hornero 5». Traslado Autoridades. En Vuelo. |
| Bell UH-1H-II Huey II | AE-461 | C/n 5395. Bu Nº 66-00912. Ex AE-437. «Hornero 2». En Plataforma. | |
| Bell UH-1H-II Huey II | AE-470 | C/n 12519. Bu Nº 70-16214. Ex AE-452. «Hornero 11». En Plataforma | |
| EA – Batallón de Aviación de Apoyo de Combate 601 (B Av Apy Comb 601) | Grumman OV-1D Mohawk | AE-039 | C/n 12D. Ex US Army 69-16997. Ex Batallón de Aviación de Apoyo de Inteligencia 601 (B Av Apy Icia 601). Estático. |
| Grumman OV-1D Mohawk | AE-020 | C/n 23D. Ex US Army 69-17008. Esquema 10 Años OV-1D en Argentina 1992-2002. En Plataforma. | |
| Cessna 500 Citation I | LQ-CLW | C/n 500-0356. Ex N5366J. Ex N36848 Cessna. Ex AE-185 «Alvarez de Condarco» Instituto Geográfico Militar. LQ-CLW Instituto Geografico Nacional. Transferido Esc Av Apy Icia 601. Estático. | |
| CASA 212-200 | AE-264 | C/n 324. Ex LV-RBB Líneas Aéreas Santafesinas (LAS). Ex Escuadrón de Aviación de Apoyo General 603 (Esc Av A G 603). En Plataforma. | |
| Fairchild Swearingen SA226T Merlin IIIA | AE-179 | C/n T-281-174. Ex N5399M. Ex Escuadrón de Aviación de Apoyo General 603 (Esc Av A G 603). «Ejército del Norte». En Plataforma. | |
| Fairchild Swearingen SA226T Merlin IIIA | AE-178 | C/n T-280-171. Ex N5397M. Ex Escuadrón de Aviación de Apoyo General 603 (Esc Av A G 603). «Ejército del Sur». En Plataforma sin motores. | |
| FAA – VII Brigada Aérea | Bell 412EP | H-102 | C/n 36621. Ex C-GUKJ Bell Helicopter Textron Canada. Ex N496FB Bell Helicopters. |
Agradecimientos: TCnel Luís Ángel Bennardi y el TCnel Roberto Ceretti. Suboficial Mayor Dalbano. Escuela de Aviación de Ejército.