El C-130 Hercules bombardero: Combatiendo en el Atlántico Sur

Con sus seis bombas Expal de 250 kg. instaladas, el TC-68 descansa en la plataforma de la I Br Aé a la espera de una oportunidad de atacar (foto: vía Juan Carlos Cicalesi).

En esta novedosa configuración, entre el 28 de mayo y el 8 de junio el Hercules bombardero cumplió siete misiones de exploración y reconocimiento ofensivo.

La primera misión de bombardeo efectivo fue a las Georgias y demandó 11:05 horas de vuelo partiendo de, y volviendo a, El Palomar.

La segunda misión de bombardeo efectivo fue al petrolero “Hercules” y demandó 11:20 horas de vuelo, también operando ida y vuelta desde El Palomar.

La misión más extensa fue el 1 de junio con 14:10 horas de vuelo continuo y, como en los casos anteriores, operó también desde y hacia la I Brigada Aérea (I Br Aé).

La primera experiencia operativa

Esta tuvo lugar el 29 de mayo, cuando el TC-68 protagonizó un inusual ataque contra el petrolero civil “British Wye” de bandera británica e integrante de la Task Force.

El carguero “British Wye” de bandera británica anclado en las Georgias del Sur. Nótese el helicóptero naval Westland Wessex que sobrevuela la zona al fondo de la imagen (foto: vía Juan Carlos Cicalesi).

Este se encontraba en la posición 47º 54´ Sur y 30º 19´ Oeste, al Norte de las Islas Georgias del Sur, y a casi 2.000 kilómetros de Comodoro Rivadavia (Chubut).

El C-130 realizó una pasada de reconocimiento a baja altura y 10 minutos después realizó una segunda pasada a unos 150 pies de altura y le lanzó ocho bombas de 250 kg. desde los MER sub-alares: Cuatro cayeron al mar sin estallar, tres detonaron a babor y la última pegó y rebotó sobre la cubierta, sin explotar.

Posteriormente, el improvisado bombardero estratégico regresó a su base en El Palomar a la espera de una nueva oportunidad.

Si bien este ataque no fue reconocido por la Argentina sino hasta marzo de este año, la descripción del ataque que hicieron los tripulantes del petrolero deja pocas dudas sobre la posibilidad de una misión de bombardeo de largo alcance del avión argentino.

Tanto por razones logísticas como de necesidad imperativa, los británicos también habían fletado buques de terceros países, uno de los cuales protagonizaría la segunda misión del C-130 bombardero argentino.

El superpetrolero “Hercules” en plena navegación (foto: vía Juan Carlos Cicalesi).

En efecto: El petrolero de bandera liberiana “Hércules”, un buque tipo VLCC (Very Large Crude Carrier) perteneciente a United Carriers (compañía estadounidense) fue charteado por Amerada Hess Shipping Corp (compañía inglesa) para transportar petróleo crudo desde el oleoducto Trans-Alaska en la costa Oeste de Estados Unidos, girando alrededor del Cabo de Hornos por no poder pasar por el Canal de Panamá, dado que poseía 220.000 toneladas de desplazamiento, con una eslora de 250 metros y una manga de 45 metros,  hasta llegar a Hess en las Islas Vírgenes.

El 25 de mayo de 1982, el “Hércules” inició uno de sus viajes de regreso a Alaska, habiendo descargado petróleo crudo en el Caribe.

Aparentemente, lo hacía casi sin carga liquida; aunque lo que en verdad llevaba era carga bélica, consistente en municiones, trajes térmicos, repuestos de vehículos, aviones y electrónica, combustible aeronáutico y algo de petróleo crudo.

Se sospechaba que, una vez vacío, había sido cargado nuevamente en Belice desde donde también partían buques logísticos ingleses hacia el Atlántico Sur… sonaba particularmente extraño que un armador invirtiera en un largo viaje hasta Alaska, haciéndolo totalmente anti-económico si no transportaba ninguna carga.

Operando con el indicativo “Buque 1”, el Boeing 707 TC-91 fue el responsable de detectar y rastrear al superpetrolero “Hercules” en navegación por el Atlántico Sur. Aquí lo vemos en una imagen de época que lo muestra dentro de los talleres de Aerolíneas Argentinas en Ezeiza, punto de partida de sus vuelos de exploración (foto: vía Carlos Abella).

El 8 de junio de 1982, el buque navegaba por aguas internacionales a unas 600 millas náuticas de la costa argentina y a 500 millas náuticas de las Islas Malvinas cuando se presentó la oportunidad de atacar.

“Hércules contra Hércules”

Un día antes, los dos Boeing 707, con áreas de reconocimiento denominadas “Tronco 1” (asignada al TC-91) y “Tronco 2” (al TC-92), habían despegado del aeropuerto internacional de Ezeiza a las 05:20 horas para efectuar una misión de exploración y reconocimiento lejano.

Empleando el indicativo “Buque 1”, el TC-91 detectó un blanco muy grande que en principio interpretaron que se podía tratar de un portaaviones.

Sin embargo, luego de un cuidadoso descenso, los observadores de abordo, entre los que se encontraba el mayor José Baroni, comprobaron que se trataba de un superpetrolero.

La aeronave, al mando del mayor Horacio Genolet, radió la posición y se planificó el ataque.

El Hawker-Siddeley HS-125 LV-ALW, perteneciente a Yacimientos Petrolíferos Fiscales, fue asimilado al Escuadrón Fénix durante la guerra y cumplió la función de Elemento Control Aéreo Táctico durante el histórico ataque al petrolero Hercules (foto: Enrique Abeledo).

Por la velocidad de un buque de este tipo (no más de 18 nudos) no fue difícil localizarlo al día siguiente: Bastaba con hacer un pequeño cálculo y pronto se localizaría semejante blanco.

La operación de ataque estuvo al mando del vicecomodoro Alberto Vianna y se denominó “Tigre” (tal como era el indicativo de Vianna), aunque internamente se la había bautizado con el nombre “Matilde”, el que solo se utilizó de manera extraoficial.

La misión de ataque se planificó de la siguiente manera: Como bombardero adelantado (por su menor velocidad), primero saldría el TC-68 y luego lo seguirían el Hawker-Siddeley HS-125 LV-ALW, perteneciente a la flota aérea de Yacimientos Petrolíferos Fiscales y asimilado al Escuadrón Fénix, en función de Elemento Control Aéreo Táctico (ECAT) y dos bombarderos medianos Canberra Mk.82.

El primero en sobrevolar el buque fue el C-130 Hércules, que por medio de la frecuencia internacional le pidió que se identifique, a lo que este mantuvo silencio de radio.

En su declaración, el capitán de la tripulación de origen italiano asegura que el ataque se efectuó a las 13:00 horas, que no vieron el avión y solo escucharon ruido de un cuatrimotor.

Después de sobrevolarlo varias veces, inició la corrida de tiro, entrando desde la popa y en 45º, a una altura aproximada de 60 metros, lanzando las bombas e impactando una de ellas en el combés (cubierta superior a proa).

El Canberra B-105 muestra con orgullo sus “kill marks” del Conflicto del Atlántico Sur. Destacan entre ellas la silueta del buque hundido el 8 de junio (foto: Carlos Ay).

Inmediatamente después, llegaron los dos Canberra: El primero en “entrar” fue el B-105 que, al mando del mayor Jorge Chevalier, acertó con las dos bombas Mk.17 de 500 kg. (de fabricación inglesa) que portaba en su bodega.

Al iniciar la corrida de tiro el segundo Canberra (B-108), al mando del capitán Juan Nogueira, llegó la orden de cesar el ataque.

Los indicativos de las aeronaves intervinientes fueron “Buque 1” y “Buque 2” para los Boeing 707 de exploración lejana y búsqueda de blancos navales de superficie, “Viejo” para el puesto de comando de la FAS, “Ranquel” para el ECAT, “Negro” para los bombarderos Canberra, «Tigre” para el C-130 y “Mudo” para la I Br Aé.

El C-130 despegó de El Palomar a las 06:00 horas y regresó a las 17:20 horas.

Los Canberra partieron desde la BAM Mar del Plata a las 11:06 horas, se reunieron con el C-130 en el área del blanco, efectuaron su ataque incompleto y retornaron a Mar del Plata luego de cinco horas de vuelo.

Vista del superpetrolero «Hercules» desde el TC-68 minutos antes del primer ataque (foto: vía Fundación Marambio).

De esta manera concluyó para sus integrantes la acción de guerra en que se neutralizó, por no decir “hundió”, el buque más grande jamás atacado en la historia de la guerra.

Más del C-130 bombardero argentino

Reconocimientos: Esta serie de tres artículos no hubiese sido factible sin la valiosa cooperación de Juan Carlos Cicalesi (QEPD).

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