
El uso de dispositivos móviles no es una novedad en el ámbito aeronáutico. Desde hace ya muchos años los ordenadores y otros equipos informáticos portátiles han tomado los hangares de mantenimiento o los cockpit de los aviones. La irrupción de las tablets llevó esa experiencia aun más lejos con la incorporación de la Electronic Flight Bag (EFB), que permite a las tripulaciones de vuelo la virtual eliminación de los manuales impresos en la cabina o el acceso a una gran cantidad de datos meteorológicos o de la compañía que estén relacionados con el vuelo. En cuanto a la atención del pasajero a bordo, algunas compañías comienzan a usar aplicaciones que les permiten a sus TCP conocer mejor los gustos y necesidades de los viajeros (por ejemplo pedidos especiales de catering, pasajeros en conexión, etc.).
Allí es donde está el próximo paso en cuanto al uso de los dispositivos móviles, la cabina de pasajeros. Y no ya por el uso que le puedan dar los profesionales aeronáuticos, sino ya por los propios pasajeros y sus equipos.

Transformando el entretenimiento en vuelo
Lo que se viene para el sistema de entretenimiento en vuelo en los aviones comerciales (In-Flight Entertainement – IFE), serán los dispositivos electrónicos móviles, ya que son portátiles, rentables y más atractivos para los pasajeros.
En 2012 las ventas de tabletas se duplicaron con respecto al año anterior. Con ese ritmo de crecimiento vertiginoso, se estima que para 2016, se habrán vendido 370 millones de tablets en todo el mundo. Obviamente, muchos de esos usuarios viajaran en avión.

Esto significa que los propios pasajeros acarrean con un equipo capaz de brindar tanto posibilidades de entretenimiento, como la oportunidad de trabajar a bordo, todo ello con una alta conectividad gracias a las conexiones 3G/4G, WIFI y Bluetooth que incorporan este tipo de aparatos. Esto ha llevado a pensar a las aerolíneas que los sistemas de entretenimiento en vuelo incorporados a los respaldos de los asientos, podrían perder utilidad o su razón de ser frente a las tablets, o los smartphones, o incluso los ordenadores portátiles.
La modernidad que nos agobia
El desarrollo de nuevos dispositivos móviles y sus servicios asociados acabaran por desplazar a los sistemas y servicios IFE tradicionales, ya que tienen un importante coste de adquisición, son complicados de implementar y mantener. Las tendencias del IFE móvil ya se están instalando en algunas compañías que prestan o alquilan tablets a sus pasajeros.
Pero esto puede ser una medida provisoria, ya que hay algunos problemas prácticos asociados con este enfoque, tales como el almacenamiento de los dispositivos a bordo o el reparto entre los pasajeros. También estos aparatos son relativamente onerosos a la hora de tener que remplazarlos por roturas o hurtos. Por otra parte, esta modalidad tampoco terminaría por evitar que el pasajero cargue con su propio dispositivo, donde tiene almacenada información personal como su agenda, contactos, documentos, juegos, música, videos favoritos, etc.

Pero para los pasajeros que ya viajan con estos aparatos, el único problema es tener tasas de conectividad aceptables a costes razonables. El uso de dispositivos personales a bordo es tan frecuente que la conexión con el exterior de la aeronave se ha convertido en una necesidad, en lugar de un servicio de valor añadido.
Algunos números
Alentar a los clientes a llevar sus propias tablets a bordo implica un beneficio para las compañías más allá de la venta de servicios o contenidos. Lufthansa Systems estima que la eliminación del IFE en aeronaves a partir de 250 asientos podría ahorrar unas 80 toneladas de combustible o U$D 90.000,- al año, derivados directamente del ahorro del peso de los sistemas.
Por otro lado, a la hora de incorporar estos equipos a una aeronave comercial, la inversión puede llegar a los U$D 3 millones para un wide body, Además, deben tenerse en cuenta el mantenimiento y las actualizaciones de los sistemas IFE a lo largo de la vida útil de la aeronave, que apriori se estima en unos 20 años. En ese período temporal, la electrónica y las tendencias de consumo pueden cambiar muchísimo. La solución de ofrecer una red inalámbrica a bordo brinda la posibilidad a la compañía de ahorrar en mantenimiento y operación de la aeronave, a la vez que le permite a los pasajeros usar sus propios equipos.

Una red inalámbrico puede ofrecer diversos contenidos al pasajero y la compañía aprovechará para vender aquellos que considere de tipo Premium. Las compañías que lideran esta nueva tendencia como American Airlines y Delta Air Lines ofrecen películas o episodios de serie televisivas entre U$D 0,99 y U$D 3,99. Las compañías aéreas también tienen la oportunidad de ofrecer diferentes precios para diferentes tipos de conexión a Internet. Con estas ofertas de entretenimiento y conectividad, los grandes aviones intercontinentales de fuselaje ancho podrían convertirse en una interesante fuente de ingresos.
¿Veremos un futuro sin cables a bordo de los aviones?
Dado lo trascendente que puede ser el negocio del entretenimiento a bordo, las compañías deberán tomarse en serio el abanico de posibilidades que ofrece un mundo de comunicaciones inalámbricas, e invertir en sus flotas para brindar este tipo de servicios con un enorme potencial económico para las empresas. Las posibilidades de la oferta de contenidos y comunicaciones sin cables a los pasajeros, no solo deberá llegar a los aviones que realizan vuelos de largo recorrido, sino que será posible brindar este tipo de servicios en aviones de corto radio.

Ofrecer este tipo de servicios puede ser un diferencial que distinga a una compañía del resto y además permitirle generar ganancias con la venta de contenidos y conexiones. Todo ellos habiéndose ahorrado el coste de adquisición de los IFE fijos en todos los asientos de la aeronave, y el de estar transportando continuamente su peso de un lado a otro, con el consiguiente ahorro de combustible.
Aunque aún parece ser necesaria la existencia de sistemas de IFE fijo, especialmente en vuelos de largo recorrido, la industria aerocomercial deberá permanecer atenta a las tendencias en el mercado de electrónica de consumo.
Fuentes consultadas: CAPA, IATA, Platts, SITA y Virgin Atlantic.