
Una aeronave más, se suma a otras tantas en Argentina, que, en exposición estática, recuerdan y homenajean a los caídos y ex combatientes de la guerra de las Malvinas. En este caso se trata de un Grumman Tracker, cedido por la Armada Argentina (ARA) a la municipalidad de Navarro.
El sitio elegido para su emplazamiento, fue el Parque de Ex Combatientes, ubicado en el boulevard 119 y la calle 18 de la ciudad de Navarro, la cual se encuentra a unos 125 kilómetros de la capital del país.
El parque es un espacio público destinado al recuerdo continuo de los que estuvieron involucrados en el conflicto. En él se erige una escultura de hierro reciclado, representando a un soldado abanderado, a modo de líder de los 31 mástiles, individualizados con el nombre de cada veterano navarrense y que dan forma al callejón de las banderas.

Gradualmente, se va convirtiendo en un museo al aire libre de interés turístico. Se pueden apreciar allí, además del Tracker, un cañón sin retroceso FM Czekalski y un tanque M4 Sherman Repotenciado, en este caso donados por el Ejército Argentino, una pala de hélice Hamilton Standard de C-130 Hercules, obsequiada por la Fuerza Aérea, un ancla, por la Prefectura Naval, una mina de orinque y una bomba de profundidad de práctica, por el Museo Naval de la Nación y una hélice de submarino, también cedida por la marina.
Malvinas nos une
Este lema fue el utilizado por los navarrenses para el proceso que finalizó con la instalación del avión donado, como monumento.
Por iniciativa de los ex combatientes, las gestiones ante la Armada se habían iniciado durante la intendencia de Santiago Maggiotti y se terminaron de concretar por su reemplazante Facundo Diz.
El avión se encontraba almacenado en la Base Aeronaval Comandante Espora (BACE), asiento de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina (EA2S), conocida como los Búhos y la cual opera actualmente una versión turbinizada del Tracker.
Fue preparado en el Arsenal Aeronaval Comandante Espora (ARCE), donde se le quitaron los semiplanos, el timón de dirección, se le cercenó parte del empenaje y un par de palas de cada hélice, para poder transportarlo por ruta.

El traslado fue planificado por integrantes del Centro de Ex Combatientes de Malvinas de Navarro, funcionarios del municipio y colaboradores del proyecto. La maniobra comenzó el 19 de diciembre del ‘22 con la carga del fuselaje en un carretón de una empresa de transporte privada y el resto de las piezas en uno similar de la municipalidad.
El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires le proporcionó custodia a la caravana y los gobiernos de cada partido que eran transitados por ella, aportaron móviles policiales propios para facilitar su circulación.
Después de hacer escala en las ciudades de Coronel Dorrego y Azul, arribó el día 23 al Parque, donde fue recibida por autoridades municipales, vecinos e instituciones de Navarro.
Las tareas de restauración comenzaron a mediados de enero de 2023 y estuvo a cargo de los ex combatientes, a los que se sumaron entusiastas, como Enrique Banegas, mecánico jubilado de la aviación naval y residente de la zona, el Instituto Aeronaval, a través de su presidente, capitán de navío retirado Juan José Membrana, piloto de Tracker y veterano de la guerra del Atlántico Sur y trabajadores del municipio.

Al avión se le retiró el revestimiento plástico, aplicado antes de su traslado a Argentina y que aún conservaba en gran parte de su fuselaje, se le fabricaron algunas piezas faltantes, ensamblaron las partes cortadas para posibilitar el acarreo, obturaron cavidades para que no anidaran insectos ni aves y así lo degradaran, se lo cableó para dar energía a sus luces y pintó.
El 20 de marzo, con una grúa, fue instalado con su tren de aterrizaje desplegado, sobre tres pilares de hormigón que lo elevan del terreno.
Inauguración del monumento
Fue llevada a cabo el 2 de abril, en el marco del 41° aniversario del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas. La ceremonia, presidida por el intendente Facundo Diz, contó con la presencia del gobierno nacional, a través del intendente licenciado y actual Ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Santiago Maggiotti, del contraalmirante Marcelo Jorge Calvete, Director General del Material de la Armada, quien concurrió en su representación y del presidente del Instituto Aeronaval.
Con gran concurrencia de residentes, antiguos pilotos, tripulantes y mecánicos de Tracker, la entrada al escenario de los veteranos y familiares de aquellos que ya no están, dio inicio al acto.

Al término del himno nacional ejecutado por una banda de música de la ARA, irrumpió raudamente en el cielo, para rendir honores, el Grumman S-2T Turbo Tracker, 2-AS-23, operado por la aviación naval.
Luego fascinaría al público presente con dos pasadas más, una con el radomo ventral del radar desplegado y el botalón del detector de anomalías magnéticas extendido y la de despedida, mientras el doctor Fernando Bugallo entonaba Aurora.
Una de las alocuciones más emotivas fue la del presidente del Centro de Ex Combatientes, Daniel Torres, quien resaltó la importancia de que finalmente se encuentre la aeronave en el predio, homenajeando a los que combatieron en el conflicto del Atlántico Sur y expresó su agradecimiento a quienes cooperaron en la concreción del proyecto. A los ya mencionados, destacó a Octavio Frias del Ministerio de Defensa, que ayudó con las tramitaciones ante la Armada, Gastón Ponce de León, de ANSES (Administración Nacional de Seguridad Social) que colaboró para el traslado del avión, Walter Bo, quien puso a disposición su empresa Transporte Puerto Nuevo para el acarreo, Eugenio Chavanne, dueño de la fábrica Colores Especiales, que donó la pintura para la restauración, Walter Weigandt, quien elaboró y cedió las impresiones gráficas de las marcas de identificación y Raúl Lambert, funcionario del gobierno municipal durante varios años y quien siempre estuvo secundando a los veteranos navarrenses.
Ya en horas de la noche, dio culminado el acto la inauguración formal del monumento, cuando una larga bandera argentina que envolvía a los pilares que soportan la aeronave, fue desatada por el intendente, junto a los representantes de las diferentes instituciones. Tras los vivas y aplausos, fueron encendidas las luces del Tracker.

Accidente del 2-AS-26
Si bien durante la ceremonia fueron descubiertas placas de agradecimiento y reconocimiento hacia la Armada, Navarro y veteranos de Malvinas, el acto valió para que el Instituto Aeronaval homenajeara mediante una de ellas, a las tres víctimas fatales del accidente del Grumman S-2E Tracker, 2-AS-26, producido el 26 de noviembre del ’90, cuando cayó a tierra en las inmediaciones de la BACE.
En el mismo perdieron la vida su piloto, teniente de fragata Javier Diamante, copiloto, teniente de fragata José Gahn y mecánico, cabo segundo Gustavo Márquez.
El 26 estaba siendo utilizado en adiestramiento junto al 2-AS-22, tripulado por el, en ese entonces, capitán de corbeta (VGM) Juan José Membrana, comandante de la EA2S.
Este Tracker era veterano de la guerra de las Malvinas. Estuvo embarcado en el ARA 25 de Mayo (V-2), durante la Operación Rosario, que se ejecutó el 2 de abril para la recuperación de las islas y siendo parte de la Fuerza de Tareas 79, cuyo objetivo era atacar a la flota británica y luego de la Fuerza de Tareas 80, desde la Estación Aeronaval Río Gallegos.

La aeronave expuesta
Es un model G121 de la Grumman Aircraft Engineering Corporation. Construido en su planta de Bethpage, estado de New York y marcado con el manufacturer serial number, 310C. Su comprador original, la United State Navy (US Navy), lo designó S-2E Tracker y le otorgó el Bureau Number 152841.
La cantidad fabricada de este tipo de aviones, fue de 252 y en un principio, la marina estadounidense los denominaba S2F-3S, hasta la unificación de designaciones en 1962.
El VS-31 Topcats (Air Anti-Submarine Squadron 31), fue el primer escuadrón que lo utilizó. El mismo fue parte del CVSG-52 (Carrier Anti-Submarine Air Group 52), hasta su desactivación en 1969, pasando a pertenecer al CVSG-56, hasta que también se disolvió en el ’73.
En el primero la aeronave utilizó el código AS-34, mientras que al pasar a depender del Group 56, cambió a AU-334. El asiento del VS-31, mientras el Tracker estuvo asignado al mismo, fue la Naval Air Station (NAS) Quonset Point en el estado de Rhode Island. El Group 52 embarcaba en el portaaviones USS Wasp (CVS-18) y el 56 en el USS Intrepid (CVS-11).

Mientras la US Navy esperaba entrara en servicio el Lockheed S-3 Viking, decidió mejorar electrónicamente cincuenta Tracker de la versión E, cuya denominación paso a ser S-2G. Los módulos fueron hechos por Martin Marietta Corporation y las modificaciones comenzaron a realizarse en 1972 por la marina en la NAS Quonset Point.
Uno de los rasgos distintivos del G, son los tres lanzadores fumígenos, en la góndola motriz de estribor. Este avión fue uno de los elegidos para la conversión.
En 1973 es asignado al Air Anti-Submarine Squadron 38 (VS-38), conocido como Red Griffins, aunque momentáneamente también se lo llamó Claw Clan.

El escuadrón estaba basado en la NAS North Island (estado de California) y se encuadraba dentro del CVW-11 (Carrier Air Wing 11), embarcada en el USS Kitty Hawk (CV-63). El código que utilizó en esta ocasión fue el NH-714.
En enero del ’76 el Tracker fue depositado en el MASDC (Military Aircraft Storage and Disposal Center), inventariándoselo con el PCN (Process Control Number) 1S595.
Años después fue adquirido junto a otros dos de su mismo tipo por la ARA.
Los mismos arribaron por vía marítima a Base Naval Puerto Belgrano (BNPB) en octubre de 1995 y desde allí llevados por tierra a la BACE.
Aunque se los matriculó, no fueron puestos en servicio, ni modernizados y solo sirvieron como fuente de repuestos.
Al actual monumento de Navarro se le había asignado el número de serie de la DIMA (Dirección del Material Aeronaval) 0861 y registrado como 2-AS-28.

Agradecimientos:
Lucas Gianni y Lorenzo Borri contribuyeron en este artículo. El autor también desea agradecer la entrevista brindada a Gaceta Aeronáutica por Daniel Torres, presidente del Centro de Ex Combatientes. Torres, como soldado conscripto clase 62 del Ejército Argentino, combatió bajo el mando del subteniente Esteban Vilgré La Madrid, en la Tercera Sección, de la Compañía B, del Regimiento de Infantería 6 en el monte Tumbledown, la noche del 13 al 14 de junio. Casado con Roxana, es padre de cinco hijas y abuelo de cuatro nietos.
Quedan hermosos hasta que llega la hora del mantenimiento.Estuve en Salta donde pare en una plaza con un Gloster en un estado lamentable.Mal pintado y sucio.Es imposible mantener esto en buen estado a la intemperie y en tal caso seria muy cososo.El lugar ideal es un museo .
Dejan una imagen opaca y fea para la FA.
Esperemos que lo mantengan bien.