
Más de 100 años atrás, cuando los pioneros vislumbraron que estaban poniendo en marcha un nuevo transporte totalmente revolucionario, y que iba a llegar muy lejos, no sospecharon de su rápido crecimiento y diversificación. En la actualidad esta actividad sigue siendo tan asombrosa como en sus inicios y de aquellos diseñadores, mecánicos y pilotos hoy tenemos especialistas en cada rama, además de un sinnúmero de actividades que gira en torno a la aviación.
Una de las actividades que estuvo ligada desde aquellos albores fue el aeromodelismo, utilizado para realizar los modelos a escala, empleados en los ensayos de los futuros aerodinos que sus mismos diseñadores pilotearían. En el presente esta actividad está más relacionada al hobby, mediante el diseño y construcción a escala de aparatos que vuelan por diferentes medios, controlados de distintas formas y se ha diversificado tanto que ya se ha convertido en una actividad propia. Una de sus extensiones es el modelismo estático aeronáutico, y la gente que lo practica canaliza sus sueños de vuelo a través del modelo que arma. Esta gente que alguna vez tuvo en sus manos una maqueta del avión de sus sueños, no se iban a imaginar que podrían llegar a tener al avión verdadero al alcance de sus manos, transformándose así en auténticos restauradores. Esta es la historia de los plastimodelistas que tienen su lugar en el Museo Nacional de Aeronáutica (MNA) que de a poco se fueron sumando a la actividad de conservación del parque aeronáutico de esta institución. Ellos son el Grupo Técnico de Restauraciones Aeronáuticas (GTRA).

El grupo nació como un desprendimiento de la Asociación Plastimodelistas del Oeste, que también tiene un espacio físico en el Museo, un salón de exposiciones de maquetas en el Hangar 3, surgiendo la idea de incursionar en las restauraciones porque se hacía evidente que había muchas tareas en las que podían colaborar. Es así que ayudaron en los trabajos finales del Douglas C-47 TA-05 “El Montañes” y en la reparación del tren de aterrizaje del MS-502 Criquet LV-ZIV “La Cigüeña”, entre otros, obviamente todos ellos ad honorem. Al haber participado en tareas de restauración cada vez más ambiciosas y ver cuánto podían lograr, surgió la idea en el grupo de trabajar en una de las joyas del Museo, el Avro 694 Lincoln B-010, uno de los cuatro sobrevivientes que quedan conservados en el mundo, de los cuales dos de ellos se encuentran en el país. De allí en más comenzaron a planear y discutir el alcance de los trabajos y la participación de la Asociación en los mismos. Aquí, como en todo grupo surgieron diferencias y no todos pensaban de la misma forma respecto al tema de la restauración.
El lugar para realizar los trabajos ya se había otorgado junto con el salón y el MNA no tuvo ningún problema en cederlo ya que este tenía una clara visión de cuanto podía hacer la Asociación por la recuperación y puesta en valor del patrimonio histórico de aquel. Nada más que este era uno de los talleres del Hangar 4 que estaba inutilizable, ya que se lo usaba como depósito de restos de aeronaves y otros elementos en desuso. Es así que los miembros de la Asociación tuvieron que trabajar incansablemente para poner en condiciones el espacio. Se tuvo que limpiar, construir las rejas para las ventanas, recablear el tendido eléctrico mono y trifásico, organizar una oficina, una cocina y un comedor, construir bancos de trabajo, equipar y organizar un pañol de herramientas, construir estanterías y recolectar latas y cajas para ellas, a fin de ordenar un sinnúmero de piezas que servirán para las restauraciones, recuperar un compresor y una sierra sin fin y reparar una grúa y escaleras que se encontraban allí, entre otras cosas y así finalmente poder llamarlo taller. Hasta se tuvieron que engrasar los portones de acceso del hangar. Una vez que este lugar estuvo utilizable los trabajos comenzaron con gran velocidad.

Este espacio no fue dado por el Museo por un tiempo determinado, sino siempre y cuando exista el ahora GTRA. Para la reparación del taller y de los trabajos de restauración fue necesario golpear muchas puertas para poder conseguir los insumos necesarios.
Y como no todos pensaban de la misma forma con respecto a la restauración y dentro de la Asociación solamente algunos iban a trabajar en ese tema, otros solamente armar modelos y otros tanto ambas cosas, gradualmente se fue desprendiendo una parte que conformó el GTRA. Hoy en día, de aquel grupo de plastimodelistas solo quedan tres miembros, que obviamente no han abandonado su hobby y siguen realizando maquetas en sus respectivas casas y todos los sábados se reúnen en el H4, como cariñosamente llaman al taller, para “meter mano” en los aviones, pero esta vez en escala 1/1. Con el paso del tiempo se fue sumando gente nueva, algunos también despuntan el plastimodelismo, otros la historia aeronáutica y otros son apasionados por la preservación. Pero durante la semana a esas mismas personas las encontramos sentadas en oficinas como administrativos, jefes o gerentes en empresas, bancos o colegios, como abogados en tribunales, recorriendo la calle como vendedores, en un domicilio como electricistas, en talleres como mecanizadores o mecánicos aeronáuticos, o en una escuela como estudiantes. Para todas estas personas lo más importante es la predisposición a trabajar y además en grupo y todos sus oficios cada sábado se juntan en uno solo, que es el de “geterrero”, (término nacido de las siglas GTRA, hagamos la aclaración), que es sin duda el oficio que los reúne a todos y en el que piensan mientras están en sus trabajos remunerados.

Actualmente están inscriptos en el GTRA 23 socios que abonan su cuota social. De ellos no todos realizan tareas activas, ya que algunos por trabajar los sábados no pueden participar de las actividades. Hay mucha gente del grupo que puede asistir solo una vez al mes y otros que realizan las actividades que pueden desde sus casas. Es obvio que se hace difícil dejar la familia en uno de los pocos días que tienen para descansar y la prioridad siempre la tiene el trabajo asalariado que es el que lleva el pan a la mesa. Pero así y todo el grupo no ha dejado de trabajar nunca desde el inicio de sus actividades y se nota que la pasan bien realizándolas juntos, ya que se ha formado un espíritu de camaradería muy gratificante para ellos.
Varias cosas son aportadas por los mismos miembros, como sus propias herramientas y materiales que muchas veces compran con dinero de su bolsillo porque con la cuota social no les alcanza, es por eso que el grupo esta abierto a recibir donaciones de elementos que estén en desuso o no, como herramientas aeronáuticas, maquinaria, herramientas en general, (actualmente están tratando de conseguir un yunque), repuestos, bibliografía, entre otras cosas, y lo más importante mano de obra de aquel que tenga ganas de trabajar y ponerse a disposición del GTRA.
Una de las cosas que refrenda al Grupo es que poseen personería jurídica desde el 13 de marzo de 2012, además de tener todos los libros rubricados según la normativa para el tipo de asociación que formaron. Esto principalmente los posiciona en un marco de convivencia institucional con la Fuerza Aérea Argentina, institución de la cual depende el Museo, ya que en definitiva están trabajando en una de sus dependencias y es muy importante para el grupo hacerlo en un ámbito organizativo reconocido por el Estado Nacional y con la responsabilidad civil que ello conlleva.

El Grupo también ha sido invitado varias veces a participar con un stand en eventos aeronáuticos, como una forma de los organizadores de los mismos de ayudarlos a difundirlo lo que están haciendo por nuestra historia aeronáutica. Desafortunadamente para los socios la movilización implica el consumo de muchos de sus recursos y por el momento han decidido abocar sus reducidos ingresos únicamente a las tareas de restauración.
Las restauraciones
Los trabajos concretados son varios, pueden ser pequeños o grandes avances, y todos son encarados por el Grupo con las mismas ganas. Comenzando con establecer un lugar de trabajo y participar de eventos como se describió, los socios también han desarrollado una página web, están presentes en las redes sociales y en eventos con personal retirado y sus familiares, todo esto para la difusión de sus proyectos, han realizado fundas para proteger lo que queda bajo el flagelo de las palomas que vuelan por el hangar, realizan tarjetas de trazabilidad para cada pieza, investigan técnica e históricamente cada elemento en el que trabajan y lo más visible en el museo, han fabricado una llanta para la rueda trasera del I.Aé.22 DL E.a.-701, además de los trabajos ya mencionados. Actualmente se esta restaurando un JATO (Jet Assisted Take-Off), utilizado por los C-47 para despegues asistidos en las prácticas realizadas en el glaciar Upsala, previas al cruce antártico. También un motor Rolls-Royce Merlin Mk .24 que es la única pieza existente en el Museo de un Avro Lancaster, la recuperación íntegra del Beechcraft AT-11 Kansan E-110 y específicamente del Avro Lincoln en este momento se esta trabajando en la torreta de cola Boulton Paul del mismo.
También han realizado trabajos de repintado en el Fiat G-46 E.a.-441, en colaboración con el personal del Museo. Con ellos comparten algunas herramientas. Cabe destacar que dentro del hangar no solo tiene un lugar el Grupo, ya que como podemos ver el mismo es el lugar que la institución utiliza para restauraciones con personal propio y además dentro de otro taller tiene lugar la Asociación Amigos del Museo Nacional de Aeronáutica. Con quienes tienen una excelente relación que se ha afianzado desde que la Asociación comenzó a trabajar en aviones civiles y no dudan en consultarlos, aconsejarse mutuamente, prestarse las herramientas y por supuesto, pasar mate de mano a mano.

En lo que respecta a la restauración del Lincoln es idea de los socios poner en funcionamiento, hasta donde les sea posible llegar, la mayor cantidad de elementos que componen el avión (torretas, compartimento de bombas, y demás). Saben que es un camino muy difícil de transitar ya que los costos de una restauración como la que quiere llevar adelante el Grupo son muy altos. Ellos siguen trabajando y aprendiendo de cada uno de los proyectos que encaran y creen que lo único que perdurará al final, es aquel que sea bien realizado. Toma tiempo, es más complejo, más caro, pero es más duradero y gratificante. Quieren acercarse lo mas posible a las condiciones operativas del aparato, no dejarlo en condiciones de vuelo ya que implicaría una inversión económica alta, pero sí que pueda ser recuperado en sus interiores también, lo que significa que deberán fabricar todas aquellas piezas que han sido saqueadas o se han ido perdiendo a través de los años.
Para realizar estos trabajos se empezó contactando a ex tripulantes y mecánicos del aparato. A su vez fue muy gratificante que el grupo escuchara tantas anécdotas y estuviera en contacto con las personas que dedicaron tantos años de su vida y obviamente la arriesgaron en estas aeronaves. Así también pudieron conseguir varios elementos del avión, ya que cuando el sistema de armas fue dado de baja y fueron vendidos como chatarra muchos hombres que amaban realmente estas máquinas intentaron salvar algún recuerdo de las mismas. Tanto los sobrevivientes como los familiares de fallecidos se han comprometido con el Grupo a donar estos elementos para que vuelvan a ser uno solo con el Avro Lincoln.
También estuvieron en contacto con el representante oficial en el país de Rolls-Royce (fabricante de los motores de la aeronave), quien los ayudó con distintos elementos y materiales de trabajo, y vía Alemania y Estados Unidos, con asociaciones civiles parecidas a la nuestra, pero con una realidad económica muy diferente, aunque su amor por la historia aeronáutica es el mismo.
Los interesados en ponerse en contacto con el GTRA pueden hacerlo a través de los siguientes medios:
- En Facebook como: GTRA – Grupo Técnico de Restauraciones Aeronáuticas.
- Por correo electrónico: gtrasecretaria@gmail.com.ar
Agradecimientos: A todos los miembros del Grupo Técnico de Restauraciones Aeronáuticas.