El Poder Aeroespacial Nacional, ¿una utopía o una realidad posible?

El desarrollo tecnológico e industrial del país no puede desdeñarse, siendo FAdeA un actor fundamental en el campo aeroespacial nacional (foto: Guillermo Sentis).

El concepto “Poder Aeroespacial Nacional” (PAN) ha sido, en muchos casos, circunscrito a una cuestión de naturaleza militar. Quizás la razón esté en que la Fuerza Aérea Argentina (FAA) contemplaba en sus documentos básicos doctrinarios concepciones referidas a tal expresión asignándose, además, el gobierno y administración de tal Poder al Jefe de la misma.

Tales documentos expresaban lo siguiente:

“El Poder Aeroespacial está definido como la capacidad del Estado para actuar a través del aeroespacio contribuyendo al logro de los objetivos políticos, incluyendo tal definición el Potencial Aeroespacial (futura evolución y desarrollo)”.

“Atendiendo a la ambiente particular en que se lleva a cabo, el aeroespacio, la particularidad técnico- funcional de medios y sistemas de apoyo y la especialización diferenciada del personal involucrado, es que se determinan la interrelación y complementación de todas las manifestaciones aeronáuticas, privadas, estatales y militares lo cual implica el compartir sistemas de apoyo, infraestructura, comunicaciones, ayudas a la navegación, meteorología, industria aeronáutica, etc.”.

“Lo mencionado precedentemente determina la necesidad de que los diferentes componentes del PAN operen bajo los requisitos de Integridad e Indivisibilidad (economía de medios y conducción centralizada)”. En tal sentido, la actual organización del estado determina que el gobierno y administración del PA sea de competencia del Jefe de Estado Mayor General de la FAA”.

En otras palabras, puede definirse el PAN como “la conjunción de todas las capacidades aeroespaciales de un Estado, utilizadas armónicamente, para cumplimiento de los objetivos estratégicos del mismo, incluyendo las necesidades relacionadas con la Defensa Nacional”.

Estos conceptos merecen algunas consideraciones referidas a la presente dispersión de algunos de los actores relacionados, de una u otra manera, con el PAN:

  1. Los requisitos Integridad e Indivisibilidad, tal cual están planteados, no se aplican desde bastante tiempo atrás. También es cierto que el Jefe de la FAA no ejerce ni el gobierno ni la administración de lo que se ha definido como PAN, salvo el ámbito estrictamente militar y, mediante Decreto 1840/2011[1], la gestión del Transito Aéreo.
  2. La subsecretaria de Transporte Aerocomercial, dependiente de la Secretaria de Transporte (Ministerio de Planificación Federal) tiene como responsabilidad esencial “intervenir en todo lo relacionado con el transporte aerocomercial, tanto de cabotaje como internacional”.
  3. El Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), también dependiente del Ministerio de Planificación Federal, básicamente es responsable de “propender a la obtención de la infraestructura aeroportuarias adecuada para satisfacer las necesidades y la explotación de la actividad aeronáutica”.
  4. La Comisión de Actividades Espaciales (CONAE) creada en 1991, ahora en el ámbito del Ministerio de Relaciones Exteriores, fue el reemplazo de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales que dependía de la FAA.
  5. Han dejado de ser competencia de la FAA la Policía Aeronáutica Nacional, ahora Policía de Seguridad Aeroportuaria dependiente del Ministerio de Seguridad Interior y el Servicio Meteorológico Nacional ahora en el ámbito del Ministerio de Defensa Nacional.
  6. La Agencia Nacional de la Aviación Civil (ANAC) ha asumido las responsabilidades ligadas, básicamente, con habilitaciones de material y personal en el ámbito de toda la actividad aérea civil dependiendo del Ministerio de Planificación Federal.
  7. El Consejo de la Industria Aeronáutica, ubicado en el ámbito de Dirección Nacional de Aeronavegabilidad, con responsabilidad de “orientar, coordinar, fiscalizar el desarrollo y funcionamiento de la Industria Aeronáutica a fin de permitir el logro de los objetivos y políticas fijados para el sector”, en la práctica no ha tenido relevancia ni sustento político alguno, al menos cuando esa Dirección dependía de la FAA.
Plataforma, terminal aérea y torre de control del aeropuerto bonaeresne de San Fernando, una de las infraestructuras aeroportuarias que utiliza más asiduamente la aviación general en nuestro país (foto: Esteban Brea).

Ante la diversidad de actores relacionados con el PAN, independientemente de la validez de los argumentos que refieren a la necesidad de contemplar como un todo indivisible ese factor, debe admitirse la importante disgregación y falta de articulación entre las actividades ligadas al ámbito del campo aeroespacial. Debe aceptarse, también, que tal estado de cosas muestra la carencia de una política integral que permita vertebrar los elementos del PA para que puedan interrelacionarse y operar, de la mejor manera posible, como los engranajes de un mismo sistema

Es una realidad, además, que en muchos países las distintas manifestaciones del PAN pueden estar bajo la responsabilidad de diferentes organizaciones o estructuras, tanto civiles como militares, públicas o privadas. Eso sí, sistematizadas a través de una Política de Estado que permite que el poder aeroespacial contribuya significativamente, mediante sus distintas actividades, al desarrollo del país.

Lo que se desea expresar es, básicamente, que la integridad y la indivisibilidad del PAN deben ejercerse desde el más alto nivel político mediante una definida política de estado para el sector. Decididamente el Estado Nacional no contempla, hoy, una acción integradora en esa dirección.

En orden a tratar de apreciar a que nos referimos al mencionar a actores y actividades que se mueven en la esfera de la actividad aeroespacial argentina, en primer lugar y como eje esencial de ese medio, debemos señalar la Aviación Comercial, la Aviación General y la Aviación Militar. Como complemento imprescindible para el desarrollo ordenado de esas actividades podemos distinguir, sin pretender orden de prioridad alguno:

  • La Subsecretaria de Transporte Aerocomercial.
  • El Organismo regulador del Sistema Nacional Aeroportuario.
  • La industria aeronáutica (fabricación y mantenimiento).
  • La ANAC y la FAA (esta última en la gestión del tránsito aéreo).
  • Los concesionarios de aeropuertos.
  • El servicio meteorológico nacional.
  • Organismos de Control Aeroportuario (PSA, Aduana, Migraciones, etc.)
  • Comisión de Nacional de Actividades Aeroespaciales.

Debiera advertirse, por otra parte, que en nuestro país resulta común acotar las referencias a la actividad aérea, al menos en el plano político, a cuestiones vinculadas con la aviación comercial, en particular con Aerolíneas Argentinas y/o Austral Líneas Aéreas. De igual modo ocurre con la industria aeronáutica al asociar esta actividad, en algunos casos exclusivamente, a la Fabrica Argentina de Aviones (FAdeA).

Todo ello sucede sin reparar el relevante rol de la Aviación General cuya labor se materializa a través de más de doscientos Aeroclubes y aproximadamente cuarenta Escuelas de Vuelo y treinta Clubes de Planeadores, todas instituciones dedicadas a exaltar e incentivar la vocación aeronáutica, además del sustancial aporte que brinda al trasporte aéreo no regular, la aeroaplicación, la fotografía aérea, operaciones de búsqueda y rescate, la extinción de fuegos, entre otras prestaciones.

Debate parlamentario de la Ley 26.412, sobre la re estatización de Aerolíneas Argentinas, el 21 de agosto de 2008. Dada la complejidad, naturaleza e importancia de la actividad aeroespacial, el Congreso Nacional debería contar con una comisión especifica (foto: archivo Honorable Cámara de Diputaos de la Nación).

Cabe destacar que, en el orden internacional, se reconoce a la Aviación General como factor contribuyente a la economía de los países, de principal fuente de pilotos civiles, como facilitadora de acceso a regiones con economías e infraestructuras poco desarrolladas, demandante de modestas inversiones y como medio de transporte a potenciar en el orden mundial.

Como contracara de lo expuesto, un informe de la Federación Argentina de Aeroclubes (FADA) explicita, en el orden local, la siguiente situación para ese ámbito: decrecimiento de actividad de vuelo, disminución de egresos de pilotos, deterioro de escuelas de vuelo, degradación de capacidad de mantenimiento, desaliento para vocaciones aeronáuticas y, fundamentalmente, una general imposibilidad de rápida recuperación.

Ante esta suerte de disociación de actores y actividades en el campo de la aviación, y en la búsqueda de un mecanismo que pueda operar inicialmente como instrumento facilitador de articulación entre los mismos, es que debiera contemplarse la posibilidad de promover, en el ámbito del Congreso de la Nación, una “Comisión de Intereses Aeronáuticos y Espaciales” a similitud de la ya constituida “Comisión de Intereses Marítimos, Fluviales, Pesqueros y Portuarios”.

Definitivamente se puede expresar que solo la voluntad en los ámbitos políticos es la que posibilitará el acople de todos las actividades y actores del sector aeronáutico para lograr que el Poder Aeroespacial Nacional se convierta en una trascendente capacidad para, a través de aeroespacio, coadyuvar al logro de los objetivos estratégicos de la Nación.


Nota:

[1] Decreto 1840/2011: “Transfiérase las funciones de control de la prestación de los servicios de navegación aérea y de coordinación y de supervisión del accionar operativo del control aéreo a cargo de la ANAC al ámbito de la FAA”. Santa Cruz, Rio Gallegos, 12/11/2011.


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