El transporte aéreo que he vivido (8/8)

Solicitada de Aerolíneas Argentinas durante la gran huelga de APLA (imagen archivo).

Cuando “renuncié” a la gerencia general de Aerolíneas, me reintegré de pleno al estudio. Domingorena se desvinculó, dando fin a una relación de amistad que me dejó muy gratos recuerdos, y los otros los enterré en lo más profundo del olvido. Nunca lo volví a ver y me quedó una duda: creo que al final nunca supe quién era.

Retomé mi labor periodística, en Radio Mitre, de donde fui despedido por telegrama colacionado, cuando la compró el grupo “Clarín”, blanqueando una relación que era “black” (sic). Continué en otras radios hasta mitad de la última década del siglo pasado.

En junio de 1986 APLA declaró una huelga por tiempo indeterminado que se prolongó durante casi todo el mes.

Creo que fue el último o penúltimo lunes de junio, cuando Aldo Depetris, que continuaba siendo director nacional de Transporte Aéreo, y con quien mantenía relación personal, incluso más adelante hicimos trabajos de consultoría en conjunto para terceros, me llamó a mi estudio y me invitó a tomar un café en el bar Casablanca, en la esquina de Rio Bamba y Rivadavia, Congreso.

Luego del saludo, me dijo: «voy directo al grano. ¿Vos conoces a Mario Massolo?» Era presidente de APLA en ese momento. «Si. es amigo», le respondí.

El ministro quiere terminar con el conflicto, también, por supuesto Enrique Olivera, que no recuerdo que cargo tenía.

Mario Massolo (imagen archivo).

Seguimos conversando del tema y al final me preguntó: “Volverías a Aerolíneas? Solo como presidente. La verdad, por lo menos yo te extraño».

Al día siguiente lo llamé a Mario, creo que vino a mi estudio y conversamos y le dije que se estaba en un punto en el que era fácil y difícil, llegar a un acuerdo, porque las dos partes debían retroceder y las dos partes habían cometido errores.

Al día siguiente se reunieron Massolo con autoridades del ministerio y el paro se levantó. El sábado se reanudó la actividad.

En el año 1990 cuando Aerolíneas Argentinas, estaba al borde del colapso, ya que su flota era comercialmente obsoleta y no “había plata” y tampoco aeroplanos adecuados para las rutas que se explotaban, “se privatizó” y fue comprada en una operación muy extraña por Iberia, empresa en ese momento propiedad del estado español también al borde del colapso.

Concurso de acreedores y estatización

Si bien la suerte de Aerolínea parecía sellada, esa sucesión de errores y horrores, Marsans incluida, la salvaron, se estatizó en 2008 y, mal que bien, sigue en actividad.

La empresa se concursó, en manos de la SEPI a fines del siglo XX y allí otra vez se salvó de la quiebra, por una maniobra fraudulenta del grupo Marsans, tolerada por el tribunal interviniente, que admitió que la sociedad controlante de Aerolíneas Argentinas-Air Comet-, pagara el total del capital insinuado a un grupo de empresas, entre ellas, el BBVA, el Citibank NA y el Amro Bank, Repsol, Argentina y Chile y la propia SEPI. Luego Air Comet como subrogante votó en el concurso y eso posibilitó la aprobación del acuerdo de pago con una quita del 40% delo Capital verificado.

Publicidad de Marsans presentándose como salvadora de Aerolíneas en octubre de 2001 (imagen archivo).

Vale la pena trascribir este párrafo de la resolución homologatoria del 26 de diciembre de 2002; “…Digo esto porque la exclusión de Air Comet SA, como acreedor votante en el acuerdo provocaría fatalmente la no homologación del concordato, la apertura del juego de los arts. 48 y siguientes de la ley concursal, y, finalmente la eventual quiebra de Aerolíneas Argentinas SA.

“Llegar a tan gravísima consecuencia a través de una interpretación forzada del art. 45 de la Ley 24.522, y sin prueba fehaciente de la existencia de irregularidades por parte de la concursada o sus acreedores, parece repudiar el sentido lógico y de justicia que debe asistir una decisión jurisdiccional.

“Eventualmente, si en el futuro se llegara a demostrar la existencia de los hechos denunciados cabrá apreciar, con los alcances correspondientes, su incidencia sobre este proceso concursal y, para el caso de haberse causado perjuicio a los acreedores (aspecto que el Tribunal debe proteger), se arbitrarán los mecanismos indemnizatorios correspondientes a cargo de aquéllos que cometieron los aludidos actos. Pero es evidente que tal decisión no gravitará, como lo haría ahora, sobre la continuidad de una empresa que, en los últimos tiempos, ha demostrado voluntad y expectativas serias de evolución comercial…”

Esta demás decir, que nunca se continuó la investigación y el fraude quedo impune.

En España fueron procesados Gonzalo Pascual, que murió durante el proceso, y Gerardo Diaz Ferran que fue condenado a tres años de prisión por fraude fiscal, en relación a la administración de Aerolíneas Argentinas y Air Comet

Antonio Mata Ramayo, el tercer integrante de los dueños del grupo Marsans, desapareció del medio. Lo último que supe es que estaría viviendo en el Sur de España.


 

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