En los once meses que estuve en la empresa también cometí errores que si bien, pasado el tiempo, me permite entender el error, me resulta más difícil justificarlo. Uno de ellos fue habilitar la ruta Madrid – Amsterdam.
En esos años Aerolíneas Argentinas operaba desde Madrid vuelos a Frankfurt, Paris-Charles de Gaulle y Zurich, que generaban pérdidas. No podíamos operar en directo esos destinos porque el 747 200 no tenía la suficiente autonomía para alcanzar esos aeropuertos.
Si bien teníamos el derecho para ejercer la quinta o sexta libertad, según como lo ponderemos, al no tener una frecuencia diaria nuestra competitividad era mínima, incluso ofreciendo tarifas promocionales.
Pues bien, explicaré porqué agregué Amsterdam.
MAD-AMS
No recuerdo el mes, creo que fue en marzo o abril de 1984, el embajador de Israel en Argentina nos invitó a una cena en su departamento en la calle Beruti, entre Pueyrredón y Larrea, fui con mi ahora ex esposa y Jose Chalen y Alicia, su mujer. Estuvo presente también un representante de “El Al” la línea aérea israelí.
La idea de volar a Israel, creo que era un objetivo de Aerolíneas Argentinas, pero difícil de concretar. En algún momento, la cancillería a cargo del ministro Dante Caputo, nos había planteado la posibilidad de establecer esa ruta, desde Madrid o Roma.
En esa cena surgió la posibilidad de operar esa ruta en acuerdo de “pool”, hoy seria código compartido, con “El Al” vía Amsterdam.
Por esa razón, tomé la decisión de extender uno de nuestros vuelos desde Madrid hasta la capital holandesa habilitando esa ruta. El llamado “tráfico étnico” garantizaba una ocupación promedio óptima.
Nuestra credibilidad, no solo la de Aerolíneas Argentinas estaba en duda, como lo está hoy, y consideré imprescindible demostrar que cumpliríamos con nuestra palabra.
Finalmente, el proyectado acuerdo nunca se concretó y la ruta fue un fracaso total. Paradojalmente, días pasados en un programa de TV se exhibía como mérito esa ruta, hoy desactivada.
Complicaciones en Antofagasta
También fue un error utilizar un avión de la flota 727 en la ruta Aeroparque – Miami con escalas intermedias en Jujuy, Quito y Bogotá, como lo hacían algunas líneas norteamericanas en rutas por el Pacífico, con escalas en Santigo de Chile, Lima, Quito y Bogotá.
Teníamos derecho de quinta libertad, pero de esa ruta solo funcionó un tramo Quito – Aeroparque, dado que había una colonia uruguaya en Ecuador, que le permitía acortar la duración de su viaje a Montevideo.
Ese vuelo se inauguró el 25 de mayo de 1984. El vuelo inaugural se hizo con agentes de viaje, diputados y senadores.

Al sobrevolar territorio chileno, fuimos obligados a descender en Antofagasta.
Una vez en tierra personal militar pretendió obligar al comandante del vuelo a descender del avión para ser interrogado.
Me opuse terminantemente y manifesté que yo como Gerente General de la empresa, en tierra era la autoridad máxima y que en todo caso me debían pedir explicaciones a mí.
Luego de un cabildeo, los carabineros, me autorizaron a bajar y como yo había sido testigo de la presentación del plan de vuelo en JUJ y de la concesión de la autorización o aprobación del plan de vuelo, me quejé por la indebida interferencia.
Luego de unas dos horas nos autorizaron a continuar el vuelo, pero teníamos un problema de combustible. La empresa Shell aceptó que pagara la carga con mi tarjeta de crédito personal American Express, así que dije: “¡Llenen el tanque!”. Fue la anécdota del vuelo.