En perspectiva: El cambio de mando en la FACH en 2006

Dos Lockheed Martin F-16C y dos F-16D esperando turno para despegar (foto: Luis Quintana).

Repasemos los detalles y el ambiente que rodeaba el despliegue aéreo preparado para la ceremonia de cambio de mando de la FACH, ocurrida el 3 de noviembre de 2006, cuando pudo apreciarse sobre Santiago, el mayor despliegue de aeronaves FACH visto hasta el momento:

Cuando se aproxima la fecha de una celebración institucional o nacional, que tradicionalmente considere un desfile aéreo, por lo general, comienzan a crecer las expectativas de los fanáticos aeronáuticos acerca de las posibles aeronaves participantes y en las que se desplegarán. Es por eso que mirando hacia atrás, es fácil distinguir, en el tiempo, una ceremonia en particular que marcó un antes y un después, debido no solo a la cantidad y variedad de aviones que alzaron el vuelo, sino que también por el momento histórico que se vio reflejado tanto en tierra como en aquellas formaciones de aparatos que surcaron los cielos, aquel viernes 3 de noviembre de 2006, con motivo del cambio de mando de la Fuerza Aérea de Chile. Ese día llegaba a su fin el mandato del General del Aire, Osvaldo Sarabia, a quien le sucedería en el mando el General del Aire, Ricardo Ortega Perrier. La ceremonia, que como es tradicional, se llevó a cabo en la Base Aérea El Bosque, fue presidida por la Presidenta de la República, Michelle Bachelet y la Ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, lo que en sí ya constituía un hecho inédito al ser una, la primera gobernante y la otra, la primera ministro de defensa en la historia del país.

Mientras tanto, en la base aérea Pudahuel, se alistaban a despegar los aviones que participarían en el desfile aéreo de dicha ceremonia. Existía gran expectación acerca de cómo sería esta presentación debido a diversos factores. Uno de ellos era que, en el mes de septiembre de ese año, con motivo de la parada militar, por las glorias del ejército, la FACH presentó solamente 13 aeronaves de ala fija y 5 helicópteros. Por otra parte, el proceso de incorporación de los aviones F-16 en la FACH, ponía una nota de incertidumbre con respecto a si se presentarían o no los aviones a los que estaba sustituyendo, como los Mirage Pantera, Mirage Elkan y el A-37 Dragonfly, y en qué cantidades. Dicho proceso de compra dio como fruto la selección del modelo Lockheed Martin F-16, el cual se transformaría en la columna vertebral de la aviación de combate chilena. Fueron adquiridos al fabricante Lockheed Martin, 10 aparatos nuevos, modelos C y D; y a finales de 2005, a la Fuerza Aérea de Holanda, 36 F-16 modelos A y B, actualizados al estándar MLU. Los F-16 C y D comenzaron a llegar en enero de 2006 y los primeros 6 F-16 MLU llegaron en vuelo a Antofagasta, en agosto del mismo año. Esto permitió que la FACH pudiera exhibir ambos modelos en la parada militar de ese año, con un total de 10 aviones desplegados.

El taxeo de los aviones rumbo al cabezal para comenzar los despegues, empezó a clarificar las dudas y fue creciendo la conclusión de que sería una jornada única. Los primeros en despegar serían 7 F-16C/D, del Grupo 3, provenientes desde Iquique, seguidos por los 6 F-16 A/B, que habían llegado al país desde Holanda, hasta esa fecha. Estos últimos provenían desde Antofagasta, donde el Grupo 8 de la FACH envió también 5 Mirage Elkan, a los cuales estarían destinados a reemplazar. Así como los F-16 realizaron una formación mixta, la familia Mirage también, ya que detrás de los Elkan, venían 6 Mirage Pantera provenientes del Grupo 4, ubicado en Punta Arenas. Pero esto no era todo, ya que cerraban la sección de aviación de combate 6 Northrop F-5 E/F de grupo 7, provenientes de Antofagasta y 9 Cessna A-37 Dragonfly del Grupo 12, provenientes de Punta Arenas. Es así que, entre los aviones que llegaban al final de su servicio operativo y los que entraban, la cuenta ya iba en 39 aeronaves de combate. Una formación de estas características no se volvería a ver en el futuro, ya que los Mirage Elkan fueran desactivados en una ceremonia oficial en la misma base Pudahuel, solo un mes después de este desfile.

Así llegaba el fin de una era en la aviación de combate chilena. Cuando la apreciación general de los observadores de ámbito defensa, preveían la operación de la familia Mirage de al menos un par de años más, debido al excelente estado de alistamiento operativo que se veía en las unidades que los operaban, rápidamente la FACH, por un tema de racionalización de costos, anunció la desactivación de los Mirage Elkan, en diciembre de 2006. Una confirmación del estado de las cosas se produjo para el desfile del aniversario de la FACH en el mes de marzo de 2007, ya que no fueron desplegados ni los A-37 Dragonfly, ni los Mirage Pantera. La siguiente vez que los Mirage Pantera serian desplegados en Santiago fue en el mes de septiembre, y sería para ellos la última parada militar en la que participarían, ya que, en diciembre de 2007, en la ciudad de Punta Arenas, se llevó a cabo la desactivación de los últimos Mirages operados por Chile. Resulta irónico ver que el Cessna A-37, de inferiores características, pero también mucho más económico de operar, sobrevivió en las líneas de la FACH hasta el año 2009, y además fue el único en poder ser enajenado a otros países con la compra de 10 unidades por parte de El Salvador.

No solamente el despliegue de la aviación de combate fue numeroso ese día. La aviación de transporte y utilitaria se presentó en pleno, representados por la totalidad de C-130 Hércules (3), que poseía la FACH a la fecha, así como también la totalidad de Cessna Citation CJ-1 (4) del Grupo 5, basado en Puerto Montt, además de CASA C-212 (3), y nada menos que 9 DHC-6 Twin Otter, provenientes de las diferentes brigadas aéreas, incluidos ejemplares con colores antárticos del Grupo Nº6, basado en Punta Arenas. El otro multiplicador de fuerza, aparte de los aviones de transporte, enlace, ambulancia y entrenadores de instrumentos, como los mencionados anteriormente, fue el imponente avión AEW Boeing EB-707 Condor, con su característica figura. Un total de 21 aeronaves en este apartado, que adicionando las de combate, daba un total de 61 aparatos operando desde Arturo Merino Benítez, a los que hay que sumar los T-35 Pillan, de la Escuela de aviación, los Extra 300, del grupo de acrobacia Halcones, y los helicópteros del grupo 9, dando un total de casi un centenar de aeronaves, quedando este como el mayor despliegue observado sobre Santiago, superando por mucho al del año 2018, bastante recordado por su politizada polémica en cuanto a la cantidad de aeronaves desplegadas y el coste de su despliegue.

Conclusión

Dos generaciones de aeronaves de combate se unieron en los cielos de Santiago, en aquella oportunidad, y fue un momento único e irrepetible. El rostro de la FACH no volvería a ser igual, ya que el proceso de incorporación del material F-16, no sólo causó un salto cualitativo importante en las diferentes áreas institucionales, sino que también causó desactivaciones de material (Familia Mirage y Cessna A-37), traslado de material (F-5E/F Tigre III de Antofagasta a Punta Arenas), activación de unidades (Grupo Nº3) y desactivación de unidades (Grupo Nº 4). Sin embargo, aquel día de Noviembre todas esas aeronaves y unidades estuvieron presentes reflejando habitual optimo estado de operatividad de la Fuerza Aérea de Chile.


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