Son las 6:30 de la mañana y la mañana es fresca en Dolgellau, a pesar de estar en pleno mes de julio el clima galés no perdona. Cargamos el coche con nuestro equipo fotográfico, una minitienda de campaña, comida, agua y un termo de café. Tras un trayecto de apenas 15 minutos en coche llegamos a un minúsculo parking situado en mitad de la nada, alrededor solo se ve el verde de las montañas y las ovejas pastando despreocupadas por las laderas. A pesar del madrugón el parking está repleto, apenas quedan dos sitios libres, respiramos con alivio y nos preparamos para una caminata de unos 45 minutos. El ascenso por la falda de la ladera se va haciendo cada vez más empinado, el sendero además está muy resbaladizo a causa de la lluvia de los días anteriores y del paso de las personas que nos preceden. Conforme vamos ganando altura empezamos a encontrar a gente con nuestro mismo equipamiento, es sorprendente la cantidad de personas que hay a nuestro alrededor, nunca sospechamos que nos íbamos a encontrar algo así.
Esta pequeña introducción bien podría aplicarse a fotografía de paisaje o deportes de montaña, sin embargo si añadimos que nos encontramos en el Mach Loop confirmaremos que nos encontramos en uno de los paraísos que hay en Europa para la realización fotografía aeronáutica. Se conoce como Mach Loop a un conjunto de valles situados en el corazón de Gales, Reino Unido, donde se ubica la Low FLying Area 7 (LFA7). La LFA7 es un área utilizada por la RAF y la USAF para vuelos de entrenamiento a baja cota. También es habitual poder ver aeronaves de otras fuerzas aéreas que, por diversas circunstancias, estén desplegadas en UK.
En numerosas páginas de internet se dan detalles específicos de cómo llegar a los diversos puntos de observación (es un pequeño conjunto de valles, así que hay múltiples ubicaciones para hacer fotos) así como de horarios de actividad de la LFA7 (horarios en los que está prevista su utilización por parte de aeronaves militares). Nuestro objetivo no es hacer un copia y pega de toda la información relevante, al contrario, lo que pretendemos en este artículo es describir someramente la experiencia que uno puede vivir en el Mach Loop.
Acudir al Loop es como una especia de peregrinación para todo aquel aficionado a la aviación militar. Si además uno es aficionado a la fotografía aeronáutica, el Loop es un lugar de obligada visita. Un día en el Loop es como un día de excursión en la montaña, es decir, la infraestructura y equipamiento deben ser, literalmente, los de ir a hacer senderismo de montaña. Además el tiempo en la zona central de Gales es cambiante y podemos encontrarnos con una mañana soleada y un mediodía con tormentas, por esa razón además de llevar ropa para eventualidades es muy recomendable llevar una tienda de campaña en la que poder refugiarse en caso de necesidad (no olvidemos que llevamos equipo fotográfico). Además de la incertidumbre climatológica, la otra gran incertidumbre es la de los aviones, no existe la certeza de que los aviones pasen donde y cuando a nosotros nos interesa. La LFA7 es un área enorme y el Loop es un punto muy concreto de esa zona, así que ir y volverse de vacío es una posibilidad. Además aunque la LFA7 esté activa eso no significa que los aviones pasen por nuestra ubicación.
En cualquier caso una recomendación interesante sería la de ir al menos dos o tres días para así poder probar suerte en ubicaciones diferentes, las más famosas son Cad East y Cad west. Otro de los factores que puede jugar a nuestro favor son las fechas ya que en verano y durante la época de los festivales existe la posibilidad de que aeronaves de otros países y que asisten a dichos festivales se dejen ver por el Loop. En nuestro caso los Thunderbirds de la USAF estaban de gira por UK para asistir al Air Tattoo y absolutamente todas las informaciones dentro del sector aficionado apuntaban a que iban a pasar por el Loop durante aquellos días. La realidad es que solo vimos uno de los Thunderbird haciendo un vuelo a media cota y bastante lejos de nuestra posición, de nuevo la evaluación de riesgos había salido mal. Todo el que sea aficionado a la fotografía aeronáutica es consciente de la cantidad de factores que entran en juego en este tipo de ecuaciones.
Una vez localizados en nuestra ubicación tendremos que mantenernos a la espera, normalmente mucha gente lleva walkies y se oyen las conversaciones entre controladores y aeronaves, así que al menos se sabe si hay aviones operando en la zona. Normalmente los aviones siguen unas rutas ya conocidas, así que todos los ojos se dirigen a las zonas desde donde se supone que aparecerán. Es curioso notar como, en medio de la calma más absoluta con mucha gente tumbada en la hierba descansando y quizás tomando el sol, de repente se oye un grito y todo el mundo salta como un resorte, coge el equipo fotográfico y con la vista empieza a buscar unos puntitos negros a lo lejos en el horizonte.
Desde el punto de vista fotográfico el Loop es una experiencia exigente, conseguir tomas de calidad exige experiencia y por supuesto un equipo de calidad razonable. No es extraño que la gente que se desplaza hasta allí lleve equipo fotográfico alquilado, asegurar buena calidad de cuerpo y objetivo son factores que incrementan las posibilidades de éxito. Si uno no está acostumbrado a ver aviones volando a baja cota lo primero que sorprende es la velocidad, hay que estar concentrado porque normalmente los aviones pasan muy rápido y al ir en grupo el espacio entre ellos es de muy pocos segundos.
De nuevo aquí juega a nuestro favor un equipo fotográfico de calidad. La fotografía en este tipo de situaciones está también muy influenciada por la experiencia y la repetitividad, no es lo mismo ir por primera vez al Loop que ser un afortunado que vive en las inmediaciones y puede ir varias veces al año. Si es la primera (y a veces única) vez en el Loop, lo más usual es hacer disparos conservadores, con elevadas velocidades de obturación para asegurar una imagen lo más nítida posible. Sin embargo si uno tiene la fortuna de ir de forma asidua seguramente optará por hacer barridos y obtener así unas tomas mucho más dinámicas, llenas de movimiento y energía. En cualquier caso, es esencial conocer las posibilidades de nuestro equipo y conocer nuestras propias capacidades como fotógrafo. No podemos engañarnos, las imágenes espectaculares son resultado de, además de una serie de factores de fortuna como luz y meteorología, la experiencia y un equipamiento semipro como mínimo.
A la pregunta “¿volverías a repetir la experiencia?”, la única respuesta posible es un “si” rotundo. El Mach Loop es, independientemente de si eres fotógrafo o no, una experiencia irrepetible, no comparable a eventos tales como festivales aéreos o jornadas de puertas abiertas. Ver los aviones volando a baja cota en un entorno natural es en sí una visión que difícilmente el aficionado olvidará.