F-16 en la FAA (1/5): Perfilando el programa “PEACE CONDOR II”

F-16C Block 30 despegando a plena post combustión en una configuración para entrenamiento aire-aire dotado de pods AN/ASQ-T50 TCTS ACMI, AN/ALQ-131(V) ECM, AN/AAQ-28(V) LITENING y un mix de misiles AIM-9M/120B/C. El piloto lleva un sistema de mira SCORPION HObIT montado sobre el casco HGU-55/P configurado sin visor diurno para efectuar operación NVIS (foto: Mike Balserak – Fly High Photography. Jetphotos).

La incorporación del SDA F-16 es por estos días una realidad, transformándose definitivamente en un programa en plena implementación. Se trata de un hecho que tiene una inusitada relevancia si consideramos que la demora en su definición “se llevó puestos” dos SDA completos sin sustitución anticipada, pero que en el caso de la Fuerza Aérea Argentina ha generado además un bache peligrosísimo en lo que respecta a la defensa y seguridad de la Nación.

Es de esperar que de cara a la impostergable reconstrucción del poder aéreo nacional, las decisiones a futuro se tomen con un imprescindible grado de planificación y obviamente adelantándose a los tiempos por venir, siempre teniendo en cuenta que como queda demostrado con el programa PEACE CONDOR los plazos de incorporación de cualquier SDA no son inmediatos en lo absoluto.

La selección del F-16: Multirrol por diseño y por necesidad

El virtuoso “Viper” ha sido siempre un número puesto y lógico como sustituto del Sistema de Armas (SDA) Mirage III/Finger/Mara; como antecedente histórico de esta afirmación puede citarse lo anunciado durante un discurso del año 1991 del entonces Jefe de Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, Brigadier General José Antonio Juliá en el que lo mencionaba como el principal candidato a considerar a la hora de encarar un ambicioso reequipamiento de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) luego de las pérdidas sufridas durante la Guerra de las Malvinas.

La USAF homologó el misil AGM-84N Harpoon Block II+ en un F-16D block 52 mediante un enfoque innovador que le permite equiparlo con nuevas capacidades operativas sin requerir grandes modificaciones estructurales. La integración de armas utiliza un enlace que permite la comunicación entre el misil y la aeronave sin modificar la plataforma, reconociendo el misil y enviando las señales necesarias que garantizan una compatibilidad operativa total. Actualmente es posible armar cualquier F-16 de los bloques 20, 30/32, 40/42, 50/52 y 60 con el Harpoon mediante un pequeño ajuste de software junto con la instalación del llamado “Harpoon Interface Adapter Kit”, una simple caja de control de los años 80 que encaja en los mismos pilones 6 o 7 que son los homologados para portar el misil (foto: USAF).

El “conflictivo” romance entre la FAA y el F-16 se mantuvo aún con el correr de las décadas y supo esperar finalmente su turno resistiendo entre más de una decena de alternativas que incluyeron hasta el acoso de un SDA de origen chino como el JF-17C Thunder del que, si consideramos lo avanzado de la oportuna gestión política, de su evaluación y de la validación técnica por parte de la FAA, estuvo como en pocas oportunidades a punto de convertirse en una realidad.

A partir del 16 de Abril del 2024 Argentina se unió oficialmente al distinguido club de usuarios del F-16 con la firma del Programa PEACE CONDOR y hoy por hoy, los aficionados al mundo de la aviación ya estamos más que al tanto de las capacidades de los 24 (+1) F-16AM/BM adquiridos a la Real Fuerza Aérea de Dinamarca (Flyvevåbnet).

No obstante el significativo paso adelante de cara al futuro operativo de la fuerza, se trata de un número de aviones que apenas alcanza para cubrir el mínimo requerido para permitir la operación de un solo escuadrón de combate que debe contemplar además de las operaciones normales y rutinarias en su base de asiento, el despliegue eventual de medios a lo largo del territorio nacional y que considera como práctica común sostener un número de aviones en servicio activo, otros tantos en mantenimiento y para nuestras siempre limitadas posibilidades presupuestarias, un buen número de aviones almacenados en reserva rotativa para preservar y balancear la vida útil de las células.

Bajo esta cruda perspectiva demás está decir que 24 aviones no alcanzan ni por aproximación para igualar el número de aeronaves que estuvieron disponibles durante la operación del SDA Mirage en todas sus variantes, aunque corresponde destacar que sin dudas el SDA F-16 sí lo compensa en parte, al menos considerando la diferencia en cuanto a capacidades y prestaciones; en buena medida esa performance se verá favorecida por la impostergable pero aún pendiente incorporación de aviones cisterna compatibles con el F-16, así como también aviones de alerta temprana y control aerotransportado Airborne Early Warning and Control (AEW&C) que resultarán en verdaderos multiplicadores de fuerza; pero ese es otro tema aparte que amerita un debate tan específico como necesario.

Y como si las imperiosas necesidades operativas de la FAA no fueran pocas hay que tener en cuenta la baja del SDA Fighting Hawk, instancia que le agrega una carencia de aeronaves inaceptable a la hora de garantizar la cobertura adecuada del vasto territorio nacional, incluyendo su proyección oceánica; y este último punto no se trata de un tema menor considerando además que es imprescindible incorporar los roles de interdicción y ataque marítimo perdidos con la baja definitiva de los Super Étendard/Super Étendard Modernisés (SUE/SEM) y que difícilmente vuelvan a ser reasumidos por la aviación naval de caza y ataque; ni tan siquiera con la incorporación de los P-3C/N Orión ex Real Fuerza Aérea Noruega (Luftforsvaret) por parte del Comando de Aviación Naval (COAN) se han recuperado algunas de las capacidades ofensivas perdidas ya que hasta el momento no se ha escuchado nada relacionado con la compra de armamento anti superficie (ASUW) ni anti submarino (ASW), si bien este último punto no aplica aquí.

El F-16A Block 20 de la Republic of China Air Force – (RoCAF) es básicamente un Block 15 Operational Capability Upgrade (OCU) al que se le asignó el bloque 20 que fue oportunamente reservado para redenominar a todos los aviones modernizados al estándar Mid-Life Update (MLU). En la imagen se lo observa portando misiles AIM-9M Sidewinder, un pod AN/ALQ-184(V) ECM y misiles AGM-84L-I Harpoon; si bien el rol antibuque no fue asumido por la gran mayoría de los operadores del F-16 es una configuración plenamente operativa y homologada para todas las versiones del F-16, por lo que no debe descartarse la posibilidad de incorporarla a los F-16AM/BM CONDOR VIPERS de la FAA para poder asumir el actualmente desatendido rol de ataque contra objetivos navales (foto: Dennis Chang – Airliners.net).

Sin lugar a dudas el SDA F-16 de la FAA será por un tiempo ciertamente indeterminado la única y exclusiva punta de lanza para la defensa de los intereses nacionales mediante el control y dominio de su territorio, incluyendo su proyección sobre el espacio aeromarítimo.

Hoy nos corresponde a nosotros asumir en el cortísimo plazo un esquema que impone al F-16AM/BM como único vector supersónico ofensivo con capacidad multirrol, al que sin dudas deberán sumarse un buen número de P-3C Orión para vigilancia y control naval oportunamente equipados con armamento ASUW/ASW; y no será esa instancia una decisión cuestionable en absoluto y mucho menos dada la actual coyuntura ya que durante décadas muchos países han consagrado la defensa de sus intereses a un único SDA principal por arma aérea, esquema que fue adoptado por Dinamarca, Noruega, Holanda y Portugal mediante F-16 y P-3 o Canadá y Australia que optaron por F-18 y P-3.

Resulta evidente que cuanto menos debería considerarse un número de entre 24 y 36 F-16 adicionales para complementar a los 24 F-16AM/BM y además reemplazar el SDA A/OA-4AR; y dependiendo de los plazos de decisión hasta de sustituir completamente ambos SDA, para lo cual deberían incorporarse mínimamente entre 48 y 60 unidades para estandarizar la línea de vuelo con una única versión o bloque del modelo.

Es por esta razón que más allá de lo apresurado y pretencioso que parezca y aun cuando el programa PEACE CONDOR se encuentra en su etapa de implementación inicial, el programa PEACE CONDOR II deberá ser encarado a la brevedad y sin solución de continuidad.


NOTA DEL AUTOR:

Esta nota fue elaborada con datos e informaciones disponibles al 27/05/2025.

Un comentario sobre “F-16 en la FAA (1/5): Perfilando el programa “PEACE CONDOR II”

  1. Si, es evitente que 24 aviones, son pocos, ni siquiera nos parecimos a los aviones que teníamos en 1982, tampoco hay bombarderos como en Camberra,
    Por lo menos tendríamos que tener 80 aviones supersonicos… lo menos… y bien distribuir en el país……
    Pero por más escriba, los políticos se llenan los bolsillos de dólares…..y nuestro país llora……

Deja un comentario sobre esta nota

Descubre más desde Gaceta Aeronautica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo