
El Museo Militar Al Alamein fue fundado el 16 de diciembre de 1956, cuando el fallecido presidente Gamal Abd Al Nasser ordenó su creación para conmemorar el papel de Egipto en una de las batallas más trascendentes de la Segunda Guerra Mundial: la batalla de Al Alamein, entre los aliados y las potencias del Eje en octubre de 1942.
La localidad egipcia de Al Alamein está ubicada unos 110 km al oeste de Alejandría. Hoy en día predomina la actividad turística sobre la costa mediterránea y el paisaje nada tiene que ver con el lejano otoño de 1942. Cabe destacar que no lejos del museo hay otros sitios de relevancia como los cementerios inglés, alemán e italiano.

El museo
El museo a lo largo de la historia sufrió numerosas renovaciones y actividades de mantenimiento variadas, que hoy permiten visitar un sitio ordenado e interesante.
El museo tiene como objetivo documentar la batalla de Al-Alamein mediante la introducción de un grupo de armas, equipos, insignias, mapas y modelos que representan las batallas de Al-Alamein y las fuerzas que allí se enfrentaron. Está dividido en 3 partes, que son el recinto de exposición al aire libre, la sala de exposición permanente y la sala de exposición temporal.

Básicamente, en el recinto al aire libre es donde se exhiben armas y el equipo pesado tanto de los Aliados, como de las Potencias del Eje. Allí es donde se exponen las dos aeronaves objeto de este artículo.
Los aviones: El Spitfire
Los restos del Supermarine Spitfire Mk.Vc matricula de la RAF BR491 que se exhiben en el museo fueron recuperados por buzos de la Armada egipcia lo recuperaron del mar Mediterráneo en 1999.
Originalmente los restos del caza fueron expuestos en metal desnudo tal como se encontró, pero recientemente fueron pintados con un esquema de camuflaje simulado, aproximadamente tal como se empleó en el frente africano desierto.

Los aviones: El Kittyhawk
La historia, en especial la reciente, del Curtiss P-40 Kittyhawk es compleja. El avión en cuestión, un Kittyhawk Mk.IA, matrícula de la RAF ET574, saltó a la palestra a principios de 2012, cuando un equipo de prospección petrolífera se topó con los restos bien conservados del accidente en el desierto egipcio de Al-Wadi al-Jadid, cerca del oasis de Al Farafra. El ingeniero polaco Jakub Perka, documentó el descubrimiento en aquel momento.

El avión perteneció al 260 Squadron de la RAF, y desaparecó durante un vuelo en ferry el 28 de junio de 1942 con el sargento de vuelo Dennis Copping a los mandos. Copping era parte de una formación de dos aeronaves que volaba aviones defectuosos desde el campo de aterrizaje en Biur Al Baheira hasta la 53º RSU, una Unidad de Recuperación y Servicio en Wadi Natruna, mientras que el resto de su escuadrón se retiraba apresuradamente del avance del Afrika Korps alemán.
Los restos del avión fueron recuperados del lugar del accidente con relativa velocidad, ya que una vez revelada la posición, comenzaban a ser “cirujeados” por la población local. De allí a su sorpresiva reaparición en el museo nada se supo del avión.

Lo que finalmente sucedió con el P-40, es que fue recuperado y restaurado por personal de mantenimiento de la Fuerza Aérea Egipcia. La restauración da el pego pues el aspecto general de la máquina es más que aceptable, aunque si vamos al detalle, es pobre. Por ello ha sido muy criticada desde el Reino Unido. Las criticas vienen originadas en la negativa egipcia de entregar los restos de la nave a Gran Bretaña, con la argumentación que los centros de restauración en Reino Unido (desde ya de altísima calidad) lo habrían hecho mejor.
Lo cierto, es que el Kittyhawk destaca en la exhibición al aire libre del museo, ya que la mayoría son vehículos terrestres, complementados con algunas piezas de artillería y los restos del malogrado Spitfire. Más allá de lo aeronáutico, el museo merece un recorrido sosegado atento al material expuesto tanto interiormente como exteriormente.
