¡Adiós amigo Jambock!

Jackson en su medio ambiente preferido: Volando en el asiento trasero de un T-27 Tucano y tomando fotos en una misión de entrenamiento avanzado con instructores y cadetes de la Academia de la Fuerza Aérea Brasileña (foto: Jackson Flores, Jr.).

Fue con mucha pena y un profundo sentimiento de pérdida que supe que Jackson Flores, Jr., historiador y periodista aeronáutico brasileño/norteamericano, falleció en Rio de Janeiro (Brasil) el sábado 29 de junio de 2013 a raíz de un infarto devastador. Hijo de un diplomático brasileño y una heredera de alta sociedad, Jackson había nacido en la ciudad de Nueva York en 1959 y pasó allí los primeros años de su vida. Según recuerdo de memoria, tras el divorcio de sus padres se trasladó al Brasil con su madre y completó allí sus estudios primarios y secundarios en la Graded School, una escuela privada que aplicaba un currículo norteamericano y poseía doble acreditación en EE.UU. y Brasil. Allí, Jackson alimentaría y desarrollaría su exquisito dominio del idioma inglés y ejercitaría su potente intelecto en un ambiente académico de alta exigencia al tiempo que su personalidad revoltosa lo llevaba a visitar la dirección bastante a menudo. Amigos y colegas brasileños afirman que habría sido en la etapa adolescente que Jackson fue picado por el “bicho aeronáutico”.

Gracias a sus contactos en el medio aeronáutico, Jackson tuvo la fortuna de volar en aeronaves antiguas tales como el T-6 Texan del Coronel Antônio Arthur Braga, civilizado con matrícula PT-TRB. Dando cuenta de los riesgos de volar en aviones viejos, esta foto de octubre de 1990 muestra como el Tango-Romeo-Bravo perdió todo el aceite de su motor en 15 minutos y hubo de realizar un aterrizaje de emergencia en Resende, a mitad de camino de Campo dos Afonsos (foto: Jackson Flores, Jr.).

Para cuando nos conocimos en Buenos Aires a mediados de 1985, Jackson ya se perfilaba como un historiador y redactor aeronáutico promisorio y trabajaba como investigador en el Museo Aeroespacial de Campo dos Afonsos, ubicado en las afueras de su ciudad-hogar, Rio de Janeiro. Los siguientes tres a cinco residió en Buenos Aires (Argentina), donde se dedicó a escribir para distintas publicaciones aeroespaciales internacionales al tiempo que daba clases de inglés nativo en Berlitz. Pero sus raíces brasileñas resultaron ser demasiado poderosas, motivo por el cual volvió a establecerse definitivamente en Rio de Janeiro a fines de la década de 1980. El resto de su biografía es algo incompleta para mí, pero tengo entendido que se transformó en un colaborador clave de publicaciones brasileñas y extranjeras tales como las revistas Força Aérea y Flight International y los portales web FL330.com y Flightglobal.com. También escribió y publicó al menos dos libros, “Aviação Brasileira – Sua História Através da Arte” (Aviación Brasileña/Su Historia a Través del Arte) y “Brasil – Infraestrutura Aeroportuária” (Brasil/Infraestructura Aeroportuaria), y fue ganador del primero o segundo puesto en por lo menos cuatro premios Santos Dumont de periodismo aeronáutico brasileño.

Si bien siempre fue, primero que nada, un fanático de la aviación militar brasileña, Jackson era muy receptivo a cualquier oportunidad foránea. Así fue que, en octubre de 1990, fue uno de los pocos afortunados que logró abordar el portaaviones norteamericano USS Abraham Lincoln, donde fotografió este KA-6D Intruder del escuadrón VA-95 con el “antiguo esquema” aeronaval norteamericano (foto: Jackson Flores, Jr.).

Si bien nos separamos hace casi 20 años y nos vimos por última vez en FIDAE 2006, conservo los mejores recuerdos de Jackson. A mediados de la década de 1980, al inicio de su breve “excursión argentina”, compartimos un año muy productivo y entretenido lanzando el boletín spotter experimental, LAW/Latin American Wings (¡uno de los múltiples eslabones en la genética de Gaceta Aeronáutica!). Si bien era un extranjero intentando adaptarse a la tumultuosa cultura argentina, rápidamente demostró ser un tipo de lo más flexible y versátil. Esto ayudó a que nuestro proyecto estuviera en marcha en muy poco tiempo y con un entendimiento mutuo sensacional… ¡por supuesto, después que dejamos de hablar en su español, mi portugués y un “portunhol” de conveniencia y convenimos en desarrollar nuestro trabajo enteramente en inglés! Y si bien su participación en LAW hubo de restringirse a sólo un año (cortesía de un malentendido con la seguridad de la VIII Brigada Aérea en Mariano Moreno), su influencia en el estilo y personalidad de la publicación sobrevivieron más allá de su reconfiguración al español, LAW en Castellano, en 1988.

Los intereses aeronáuticos de Jackson iban más allá de lo puramente militar, tal como lo demuestran varios de sus escritos y fotos. Su conexión con Argentina es también evidente en esta imagen de un Aero Boero 180RVR fotografiado en la Expo Aer ‘90 que se realizó en el aeródromo paulista de Campo de Marte (foto: Jackson Flores, Jr.).

En un plano más personal, creo que Jackson fue una influencia clave en mi formación y carrera como spotter, historiador y periodista. No solo me ayudó a evolucionar en mi conocimiento de la historia aeronáutica mundial, también me desafió intelectualmente al proponer una variedad de títulos y publicaciones en inglés, desde prestigiosas revistas de aviación británicas y norteamericanas hasta boletines spotters ingleses, desde novelas de ficción militar hasta testimonios de espionaje de tiempos de la Guerra Fría. Como si esto fuese poco, también me ayudó intensivamente a perfeccionar mi inglés (¡sin otro costo que el de nuestra sociedad en LAW!) y me introdujo al fascinante mundo de la aviación militar brasileña, desde su etapa fundacional hasta las campañas europea y atlántica durante la Segunda Guerra Mundial o sus estructuras y sistemas en la década de 1980. Sus lecciones se mantienen vigentes hasta el día de hoy y son prueba viviente de su estilo equilibrado y sus impresionante conocimiento técnico, tal como lo afirman muchos de sus obituarios brasileños.

Dos entrenadores Tucano de la Fuerza Aérea Brasileña saludan al hoy difunto Jackson Flores, Jr. rompiendo formación en una sesión fotográfica realizada en julio de 2012 (foto: Jackson Flores, Jr.).

Un acabado conocedor de la campaña brasileña en Italia, Jackson adoptó como apodo el apelativo “Jambock” de la fuerza aérea expedicionaria, de allí el nombre que empleé para titular este obituario. Pero su fascinante sentido del humor, tortuosa mezcla de bromas anglosajonas, brasileñas y, si me lo permiten, también argentinas, lo llevaron a reemplazarlo por el más críptico, pero no por ello menos irónico, “fubar” (acrónimo que, en inglés, significaba “jodido más allá de toda razón”)… Con todo dicho, Jackson descansa en paz desde el 30 de junio en el cementerio João Batista del barrio de Botafogo, otro ícono distintivo de su bien amada Rio de Janeiro.

¡Adiós socio, amigo y mentor! ¡Quiera Dios que sigas disfrutando de tus “cambalhotas aéreas” (acrobacias brasileñas) allá en el Cielo!


Edison Ávila Martins colaboró en la preparación de este obituario. También obtuvimos referencias de C&R Editorial, Graded (the American School of São Paulo), Poder Aéreo y Premio Santos Dumont de Jornalismo.


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