
El pasado 2 de octubre se realizó en las playas de Mar Bella y Nova Mar Bella de Barcelona la vigésima edición de la Festa al Cel. Una vez más el festival congregó gran cantidad de público entusiasta, estimándose en más de 300000 espectadores. Esto no es casualidad, ya que es el festival aéreo más antiguo e importante de España, solo superado por eventos especiales como Aire 2006. La popularidad del espectáculo aéreo se mantiene constante, con una base de unos 300000 espectadores, que eventualmente según el programa y la meteorología se incrementan.
El origen del festival está en las exhibiciones de cometas que se hacían en las playas de Barcelona dentro del marco de las fiestas de la Mercè. En el año 1992 las playas de la ciudad fueron remodeladas con motivo de las mejoras llevadas a cabo para las olimpiadas de aquel año. Asi pues, el Ayuntamiento de Barcelona, con la intención de potenciar las renovadas playas de la ciudad, aceptó la propuesta de Rafael Salvadó, presidente del Aero Club Barcelona-Sabadell de Aeromodelismo para realizar demostraciones de vuelo radiocontrolado.
De esta manera la actividad se incorporó a las fiestas de la ciudad, y dada la buena acogida que tuvo, al año siguiente el Ayuntamiento invitó al Aeroclub Barcelona-Sabadell para que se uniera con sus aviones al espectáculo.
Sin duda el festival ha ido creciendo y mejorando edición tras edición, con la participación de empresas del sector, las fuerzas armadas, instituciones estatales, campeones de vuelo acrobático, y diversos participantes internacionales civiles y militares. A lo largo de los años se han ido realizando diversos ajustes para mejorar al espectáculo, que en algunas ocasiones se ha trasladado a otros escenarios del frente marítimo de Barcelona.

La Organización
Un Festival Aéreo es un espectáculo complejo que requiere de un alto nivel de coordinación entre un gran número de empresas e instituciones, un gran conocimiento técnico del medio aéreo, y un respeto absoluto por la seguridad del evento.
El ente estatal organizador de la Festa al Cel es el Ayuntamiento de Barcelona, antiguamente a través del Instituto de Cultura. Pero, desde el año 2008, las responsabilidad fue transferida al Departamento de Sectores Estratégicos del Área de Economía, Empresa y Ocupación de la alcaldía de Barcelona. El cambio institucional se realizó con la idea de aprovechar el festival aéreo para promocionar otras actividades relacionadas con la industria aeronáutica en el área de Barcelona.
La coordinación de todo lo que pasa en el aire recae en el Aeroclub Barcelona-Sabadell. La tarea del equipo coordinador, siempre en contacto con el Organitzador y el Director del Festival, es buscar a los participantes del Festival y preparar la exhibición de tal manera que sea interesante y segura.
Por su parte, el Director y su equipo técnico son los responsables de que el Festival se desarrolle de manera segura, llevando el control de la zona de exhibición y coordinando las operaciones con Navegación Aérea. Teniendo en cuenta que la zona de exhibición esta próxima al concurrido aeropuerto barcelonés de El Prat, la coordinación no es una tarea menor, que debe de hacer compatible las demostraciones de aeronaves de muy distintas categorías, con el tráfico aerocomercial circundante. En la actualidad el Director de la exhibición es Xavier de Martí, controlador aéreo del centro de Gavà.

Participantes 2011
El nivel y calidad de los participantes de esta edición del festival, no tuvo nada que envidiarle a otras ediciones ya que fue muy completa, a pesar que en un principio se preveía más discreta debido a que los recortes presupuestarios en diversos ámbitos eventualmente podrían afectar al festival.
Como es costumbre, las aeronaves de prestaciones más discretas operaron desde el aeródromo de Sabadell, y aquellas más rápidas, desde el aeropuerto de El Prat. La llegada gradual de los participantes extranjeros desde el jueves 30 de Septiembre, y las prácticas realizadas los días viernes y sábado, permitieron a quienes se acercaron por las playas, a Sabadell ó a El Prat, disfrutar de la preparación del show aéreo. Además, en la mañana del sábado 1 de octubre se ofreció en Sabadell una jornada de puertas abiertas.

En esta ocasión se aprovechó la Festa al Cel para conmemorar los 100 años del primer vuelo realizado por una mujer en España el 12 de febrero 1911. Se trató de Helene Dutrieu, una mujer de origen belga, que voló desde el aeródromo de Can Tunis (Barcelona). Para celebrarlo la piloto acrobática rusa Svetlana Kaparina estuvo invitada a participar y voló con un Su-29.
El programa del festival aéreo se llevó a cabo con una cronometrarían casi perfecta participando todas las aeronaves previstas. Abrió la jornada del domingo el Breitling Jet Team, un equipo acrobático un tanto anodino para el potencial que podría tener. Le siguieron los Diamond DA-42 del Centro de Estudios Superiores de Aviacion (CESDA), y tras ellos un grupo de paramotores que despegó y aterrizo directamente desde la propia playa.
El Aeroclub Barcelona-Sabadell también participó con sus aeronaves, tras las cuales el piloto acrobático ruso Victor Chmal realizó una demostración con su Su-29. A continuación la Patrulla Acrobática de Paracaidistas del Ejercito del Aire (PAPEA), realizó su tradicional exhibición saltando desde un C-295 del EdA, y con aterrizaje en la playa.

Puntualmente a las 13:15 hs. irrumpió sobre el Mediterraneo la Patrouille de France. Brindando un show espectacular y dentro del esperado primerísimo nivel que mantiene el equipo francés. Le siguieron los aviones históricos de la Fundación PAC, que con su Texan supo mantener al público expectante. Tras los aviones antiguos, entró en escena el Aerospatiale SA 330J Puma del EdA, que dedicado a funciones SAR realizo una demostración relacionada, además de una gran cantidad de maniobras demostrando las posibilidades del aparato y el buen adiestramiento de la tripulación.
El interesante ritmo que fue adquiriendo el festival aéreo, no se rompió con el A320 de Vueling, que deleitó a los presentes con maniobras poco habituales para un avión comercial. La intensidad aun fue a más con la llegada de la Patrouille Suisse, que estuvo unos 25 minutos en escena, y fue seguida por la rusa Svetlana Kapanina. La acrobacia de altas prestaciones siguió con el F-16 holandés. La nota de color la pusieron las chicas de la Breitling Wingwalkers Team, a bordo de los Boeing PT-17 Kaydet . A las chicas, les siguieron los muchachos paracaidistas del Proyecto Alas, que saltaron desde el Eurocopter EC-120B Colibri EC-HHT.
La variedad de presentaciones siguió de la mano del Canadair CL-215T del EdA, que realizo interesantes pasajes aéreos, descargó agua, amerizó, recargó agua, y repitió la descarga en vuelo. En definitiva mostró su trabajo habitual en los números incendios estivales españoles.
El solo display del F-16 belga retomó las demostraciones acrobáticas, que fueron seguidas por el A320 Spanair, que rivalizo con su competidora Vueling en las poco habituales maniobras de este tipo de avión. A continuación el Equipe de Voltige del Armée de l´Air francés se presentó con su Extra 330SC. Como suele suceder en los festivales aéreos españoles, la guinda del pastel lo puso la Patrulla Águila del EdA, con una exhibición que duró algo más de 25 minutos sobre las playas del Poblenou.

Conclusiones de la edición 2011
Como ya va siendo habitual en todos los festivales aéreos españoles, la lejanía del público a las aeronaves dificulta su correcta observación. Las amplias distancias hacen imposible apreciar determinados detalles del vuelo, y tornan algunas demostraciones, como las de las “wing walkers”, en actuaciones exclusivas solo para los mejor equipados con buenos prismáticos o los más potentes teleobjetivos.
Esgrimir motivos de seguridad para apartar los aviones de la gente, no parece un razonamiento válido, dado que los muchos de los equipo acrobáticos vistos en Barcelona, vuelan con otros parámetros en diversos países europeos de primer orden.
Siguen destacando la posibilidad brindada a los spotters de ocupar una posición privilegiada en uno de los espigones costeros. Tambien resulta positivo el intento de evitar que los espectadores tengan el sol siempre de frente, buscando cambiar el horario, aunque quizás el espectáculo debería ser exclusivamente por la tarde.
Afortunadamente, este año la crisis presupuestaria española ha afectado muy poco a este evento, que mantiene un alto nivel. Pero, desafortunadamente los intentos de consolidación de otras actividades relacionadas con la promoción y difusión de la industria aeronáutica catalana en particular, y española en general, no acaba por cuajar en un evento comercialmente e institucionalmente relevante. La pujante industria aeronáutica española se merece un ámbito de exposición de sus productos y logros tecnológicos, y sin duda Barcelona sería un excelente foro para su promoción.
