
La ciudad de Belén de Escobar, como es su nombre completo, se halla en el territorio de la provincia de Buenos Aires, distante unos cincuenta kilómetros de la capital de Argentina, a través de la Ruta Nacional N° 9.
Allí nos encontramos con un verdadero pedazo de historia de la aviación civil, la sección de proa del Fokker F-28 Mk. 1000 Fellowship, que fuera propiedad de Aerolíneas Argentinas y en el país estuvo registrado como LV-LOA.
Su actual propietario es el señor Juan Carlos Buonacosa, dueño del taller de restauración de motos y autos antiguos “Franto,” ubicado en la esquina de las calles 12 de Octubre e Intendente Oscar Larghi, a pocas cuadras del centro cívico del poblado.
Como Comenzó Todo
Con el fin de modernizar su flota acompañando los avances tecnológicos que le dan la posibilidad a las aerolíneas de ofrecer un mejor servicio a sus clientes y así obtener una mejor rentabilidad, Aerolíneas Argentinas, la empresa de bandera del país sudamericano, en la segunda mitad de la década del sesenta del siglo pasado comenzó a reemplazar a sus de Havilland DH. 106 Comet IV, por el Boeing 707-387B en sus rutas de larga distancia. El primero estaba configurado para 24 pasajeros en primera clase y 43 en turista, 67 en total, mientras que el producto estadounidense podía transportar a 146, 20 en primera y el resto en turista.
Al inicio de los años ’70, comienza con la incorporación de los Boeing 737-287, que podían acomodar a 115

pasajeros, para sustituir en las rutas de corta y media distancia a los Sud Aviation SE-210 Caravelle VI-N, de 80 asientos, como así también a los mencionados Comet que habían sido dedicados a vuelos domésticos.
Al cabo de unos años también decide adquirir Fokker F-28 Fellowship con el fin de complementar a los 737 en las rutas de cabotaje de menor densidad, reemplazar a los Avro 748 Srs. 1/105 y formar una flota totalmente dotada de propulsión a reacción.
Es así que en octubre de 1974 efectúa un pedido a la empresa holandesa Fokker por tres de éstos aviones en su versión Mk. 1000 con una configuración interna para 65 pasajeros en única clase. El primero de ellos, seriado 11083 alzó vuelo por primera vez desde el Aeropuerto de Schiphol, Ámsterdam, el 26 de agosto de 1974 con la matrícula PH-EXO, otorgada para ensayos y que en Argentina sería registrado como LV-LOC. El 11085 el 18 de octubre, con la PH-EXT, el cual se convertiría en el LV-LOA y el 11086 el 13 de noviembre con la PH-EXU y que luego sería el LV-LOB. Estos dos últimos fueron entregados al personal de Aerolíneas el 13 de enero de 1975, para iniciar ambos, el vuelo ferry hacia Buenos Aires. Mientras que, recién el 15 de febrero, el “LOC” partió hacia su destino.
En Servicio
Las aeronaves arribaron justo para plena temporada veraniega, así que fueron utilizados para cubrir los vuelos desde la capital del país a la costa bonaerense y a Punta del Este en la República Oriental del Uruguay. Con el correr del tiempo se agregaron destinos como Montevideo (Uruguay), Rosario y Santa Fe (provincia de Santa Fe), Concordia (provincia de Entre Ríos), Santiago del Estero y Termas de Río Hondo (provincia de Santiago del Estero), Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires), Viedma y San Carlos de Bariloche (provincia de Río Negro).

Sin alcanzar un año de uso, el “LOB”, que había sido bautizado “Ciudad de Villa Gesell,” el 15 de noviembre sufre un accidente en Concordia. Al aproximarse al Aeropuerto Comodoro Pierrestegui en el descenso, golpea su ala derecha contra un árbol, precipitándose a tierra a unos cuatro kilómetros de la cabecera 22. Afortunadamente no hubo víctimas fatales, pero la aeronave fue dada de baja debido al daño sufrido.
Cuanto antes se buscó reemplazar al avión siniestrado. Es por ello que se adquiere uno similar, pero esta vez de segunda mano, el seriado 11046. El mismo había volado por primera vez el 3 de febrero de 1972 y pertenecía a la compañía alemana Germanair como D-AGAB. El 24 de marzo de 1976 fue aceptado en Frankfurt, para dar inicio a la travesía hasta Argentina, en donde fue registrado como LV-LRG y bautizado “Ciudad de Rosario”.
Como refuerzo se arrendó otro Mk. 1000 usado, el 11048, que fue utilizado entre fines de 1976 y mediados del año siguiente, identificado como LV-LZN. Poco tiempo después esta aeronave sería adquirida por el estado argentino, pero para ésta vez como medio de transporte del poder ejecutivo. Al término de 1979 se vuelve a alquilar un Fellowship, aunque ahora sería un MK. 4000 para 85 pasajeros. El 11127, al que se le otorgo el registro LV-MZD y que finalmente el 17 de abril de 1980, fue comprado por Aerolíneas. Este aparato se había alzado en vuelo por primera vez el 12 de diciembre de 1977, como PH-EXT y rematriculado PH-BBV, había operado en leasing con la empresa holandesa NLM City Hopper y la británica Air Anglia, antes de formar parte de la aerolínea argentina.
El 5 de enero de 1990 se accidenta en el Aeropuerto de Villa Gesell el “MZD”. Al tomar tierra en medio de una tormenta, el aparato no logra frenar, sobrepasa los límites de la pista y luego de detenerse, comienza a incendiarse. Tanto los pasajeros como la tripulación logran abandonar ilesos la aeronave, que resultó totalmente destruida.
Ese mismo año, se decidió suspender transitoriamente la actividad de los tres aviones restantes, ya que habían

sufrido accidentes causados por la rotura del tren de aterrizaje principal. La empresa Fokker envió un ingeniero, quien tras un análisis y correcciones por parte de la aerolínea, se liberaron nuevamente al servicio activo.
A fines de 1990, la aerolínea española Iberia, compra Aerolíneas y también se hace del control de la aerolínea doméstica argentina Austral. Se planifica la transferencia de los Fellowship remanentes a ésta última, cosa que no llega a concretarse, decidiéndose entonces darlos de baja en 1994. El 1 de marzo es desprogramado el “LRG,” el 5 de abril el “LOA” y el 7 del mismo mes el “LOC.” A los pocos días, el 13, los tres aviones realizaron un pasaje de despedida sobre la pista del Aeroparque Jorge Newbery. Con la intensión de ser vendidos, quedaron aparcados en la plataforma industrial de dicho aeropuerto, frente a los hangares de Aerolíneas Argentinas. Al transcurrir el tiempo y no conseguir una transacción, se decide su traslado al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini de Ezeiza. El 19 de marzo de 1996 sus registros son cancelados y se toma la decisión de desguazarlos, proceso que culminaría al siguiente año.
Al ser retirados los F-28, muchas ciudades dejaron de estar conectadas con el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery de Buenos Aires, como Concordia, Paso de los Libres, San Rafael, General Roca y Cutral-Có, mientras que otros destinos frecuentes no citados, habían sido Santa Rosa, Neuquén, Río Cuarto, Córdoba, San Luis y Tucumán.
Historias Particulares del “LOA”
Apenas puesto en funciones, el 30 de enero de 1975, en un vuelo desde Aeroparque al aeródromo de Santa Teresita, aterrizó equivocadamente en el Aero Club de San Clemente del Tuyú, también en la costa de la provincia de Buenos Aires, pero alrededor de veinte kilómetros del lugar de destino. Mientras que la pista de tierra era acondicionada y alargada para que el “LOA” pudiera alzar vuelo en forma segura, servía cómo un agregado turístico de la zona, atrayendo a gran cantidad de gente.

El 10 de enero de 1976 fue bautizado “Ciudad de Viedma.” Este hecho tuvo lugar en el aeropuerto Gobernador Castello de dicha ciudad, capital de la provincia de Río Negro.
El 4 de junio de 1984 se canceló su matrícula debido a que Aerolíneas lo cede en alquiler a la aerolínea colombiana ACES (Aerolíneas Centrales de Colombia S.A.). Recibió la matrícula HK-3126X y sobre el fondo blanco con el que estaba pintada la aeronave, un cheatline naranja que remataba en la deriva con el logo de la empresa. Esta situación se prolongó hasta diciembre del mismo año, recibiendo nuevamente el registro argentino.
Debido a un paro de actividades laborales realizado en 1986 por el personal de la aerolínea argentina, que se extendió durante un período de 20 días, los Boeing 707 y F-28 fueron operados por personal de la Fuerza Aérea Argentina. Uno de estos vuelos fue realizado con el “LOA” el 13 de julio hacia la Estación Aeronaval Ushuaia, que en ese entonces servía además como aeropuerto para la ciudad. Luego de tocar tierra con malas condiciones climáticas por cabecera 34 y con presencia de hielo en la pista, la aeronave no pudo ser frenada y terminó su carrera de aterrizaje sobre la barranca que da a las aguas del canal de Beagle. Afortunadamente sin consecuencias para sus tripulantes y pasajeros, el avión fue recuperado y para 1988 ya se encontraba otra vez en servicio activo.
Una de las imágenes de cómo había quedado tras el accidente, sería utilizada en 2006 para la cartelera del documental “Fuerza Aérea Sociedad Anónima” dirigido por Enrique Piñeyro, en el cual denunció irregularidades del Comando de Regiones Aéreas de esa institución.
El 8 de noviembre de 1989, mientras se encontraba realizando un vuelo de instrucción en el Aeropuerto Comandante Espora de Bahía Blanca y tras efectuar un aterrizaje, se produce la rotura del tren principal izquierdo, provocando la pérdida de control y sufriendo daños leves.
Fue el F-28 que mayor cantidad de ciclos cumplió operando para Aerolíneas Argentinas, totalizando 38.662 horas de vuelo y 54.056 ciclos.
Un Pedazo de Historia
En diciembre de 1996 y en pleno proceso de canibalizado, su estructura se encontraba bastante intacta en el sector de hangares de la aerolínea argentina en Ezeiza. Finalmente se termina salvando la sección de proa del fuselaje, que habría sido adquirida en un remate por la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), un sindicato de trabajadores de mantenimiento y reparación de aeronaves que con posterioridad la empleó en distintas protestas gremiales trasladándola sobre un remolque.
Paso luego a ser propiedad de un particular y en la segunda mitad de la década del dos mil, conservando todavía los colores de Aerolíneas Argentinas, apareció publicada para su venta, en la desaparecida revista de anuncios clasificados de automotores “Auto Foco”.
Su dueño actual, la adquirió hace aproximadamente diez años con la intención de convertirla en una oficina, en la ciudad de Ingeniero Adolfo Sordeaux. La misma, queda a aproximadamente treinta kilómetros de Escobar, así que la proa tuvo que ser trasladada sobre un tráiler, con asistencia vial para poder circular. Al disponer de poco lugar para almacenarla, la prestó a un local bailable de la zona, donde funcionó como barra. Luego paso a otro emprendimiento similar de la comunidad boliviana donde se le aplicó pintura verde, amarilla y roja, a modo de la bandera nacional de ese país. Actualmente se encuentra con ese acabado de colores, sobre la calle 12 de Octubre frente a su taller de su propietario.
Si bien existen algunos elementos que sobreviven en la actualidad, la sección de proa del LV-LOA, es la más representativa de los F-28 que volaron para Aerolíneas Argentinas, transformándose en un pedazo de historia.
Agradecimientos
Juan Carlos Buonacosa, Pablo Potenze, Carlos Abella y Vladimiro Cettolo.
Fuentes Consultadas
- Serie Aerolíneas # 10 Fokker F28 Fellowship, Carlos Abella, Gonzalo Carballo & Juan Carlos Rodríguez.
- Catálogo Completo de Aeronaves Civiles Argentinas Registradas, Gabriel Pavlovcic, Michael Magnusson y Esteban Raczynsky.
- Boletín Informativo de Accidentes de Aviación N° 24, Junta de Investigación de Accidentes de Aviación, Comando de Regiones Aéreas.