
El pasado 7 de octubre de 2023 a la tragedia de los asesinatos, secuestros y violaciones del terrorismo de Hamas, se sumó un nuevo cisne negro en el horizonte de la aviación comercial. En función de ello, las aerolíneas se están adaptando lo mejor que pueden a las consecuencias de la nueva guerra entre Israel y Hamas.
En términos del impacto inmediato a la conectividad, la mayoría de las compañías aéreas internacionales han reducido o dejado de prestar servicios en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, prometiendo revisiones periódicas de esa decisión. Algunas han optado por deducir capacidad en destinos desde los cuales hay conexiones disponibles con Israel.

Inicialmente esto generó operaciones de evacuación de turistas bloqueados en el destino, o ciudadanos con doble nacionalidad que deseaban retornar, al menos momentáneamente, a sus países de origen. Para ello varias fuerzas aéreas realizaron vuelos de traslado.
Por otra parte, no se puede negar que también hubo alrededor de 30 aerolíneas ofrecieron al menos 50 vuelos de regreso al país la segunda semana de octubre de 2023[1]. Entre ellas se incluyen las grandes compañías norteamericanas, las grandes operadoras europeas y una multitud de lowcost.

Como era volar en Medio Oriente hasta octubre de 2023
Para el pasajero, volar a Turquía, Líbano, Israel o Egipto, implica cómo mínimo lidiar con varias capas de seguridad adicionales, que no se ven en otros lugares.
Más allá de los cuestionarios impresos, visados, y las preguntas de agentes en los controles fronterizos, o en la fila del check-in, el paso por dos y hasta tres arcos de seguridad y su respectivo escáner de equipajes asociado, es una incomodidad tan frecuente como necesaria. En los países musulmanes, cabe destacar también, la segregación entre hombres y mujeres a la hora de atravesar dichos controles.

Como contrapartida volar con las compañías tradicionales Turkish Airlines, Middle East Airlines o Egypt Air es volver a disfrutar de otra época. Las tarifas básicas incluyen desde el primer momento una o dos maletas en bodega, equipaje de mano, selección de asientos, catering muy completo y cierta posibilidad de cambios en la reserva. Los precios son competitivos y el servicio a bordo de primera calidad.
Por su parte el servicio de las aerolíneas israelíes guarda una calidad igual o superior a la media europea.

La recuperación post pandemia israelí
Funcionando en paralelo con la industria global, la conectividad de Israel antes de la infame invasión terrorista estaba a unos pocos puntos porcentuales de la paridad con los niveles de 2019.
De hecho, Israel ya se convirtió antes de la pandemia en un popular destino mediterráneo para un gran número de turistas, y una amplia variedad de aerolíneas europeas y norteamericanas volando a Tel Aviv.

La situación actual
A pesar de que el aeropuerto Ben Gurion está abierto, las decisiones de reducir la capacidad se basan en factores como las evaluaciones de seguridad y la disponibilidad (y el costo) de los seguros para dichos servicios.

A fines de octubre de 2023 continúan operando vuelos regulares aerolíneas tradicionales y lowcost europeas, norteamericanas, africanas, chinas, y del Golfo Pérsico. Obviamente las aerolíneas israelíes continúan volando desde, y hacia, el aeropuerto Ben Gurion.
Las aerolíneas vuelan en un ámbito de capacidad limitada, por lo que la reasignación de capacidad no es necesariamente el desafío que alguna vez pudo haber sido. Sin embargo, y dada la inestabilidad en la región, habrá costes inevitables derivados de la cancelación de servicios con poca antelación.
Como es normal, las compañías que mantienen rutas cerca de zonas conflictivas están más expuestas a factores como restricciones del espacio aéreo, cambios en el flujo de pasajeros, reducción de la demanda y costos adicionales asociados con un entorno operativo que evoluciona rápidamente.

La pata financiera del conflicto
En términos globales, la crisis surgió en un período en el que las acciones de las aerolíneas en América del Norte y Europa ya habían mostrado una tendencia a la baja desde los máximos del verano, lo que refleja factores como el aumento de los costos del combustible, algunos indicios de debilidad de la demanda y preocupaciones sobre las perspectivas económicas globales.

En términos generales, el agravamiento de la situación en Medio Oriente tiene detrás un historial de hacer subir los precios del petróleo, lo cual es un acontecimiento potencialmente significativo para una industria aérea siempre afectada por los aumentos en los costos del combustible para aviones.
En ese contexto, la temporada de resultados del tercer trimestre está impulsando a los ejecutivos de las aerolíneas a discutir el impacto potencial de la guerra en las perspectivas. En este caso, podría haber un bache transitorio a los márgenes del tercer trimestre de 2023, como resultado de la cancelación de servicios a Israel.

Dicho esto, los primeros indicios apuntan a que el tercer trimestre fue sólido para muchas compañías en términos financieros.
La duración y amplitud de la guerra serán un factor clave en cómo se desarrollarán esas tendencias globales en los próximos meses.

NOTA:
[1] Según datos de programación de Cirium.