Jet lag, el enemigo del viajero

Viajar nunca fue fácil ni cómodo para el ser humano. En el pasado las distancias o los salteadores de caminos eran un problema, hoy en día ya no. Hoy en día nuestra percepcion del tiempo si ha comenzado a serlo . El aumento en la autonomia y velocidad de los aviones ha hecho que a lo largo del siglo XX apareciera un nuevo problema para el viajero: el jet lag (foto: Pablo Luciano Potenze)

Viajar a miles de kilómetros en solo unas horas gracias al avión es una de las maravillas del mundo moderno. Sin embargo, tanta velocidad suele provocar que nuestro aterrizaje en destino sea un tanto “forzoso”, de manera que, por norma general, al desplazarnos de un continente a otro en poco tiempo, nuestro organismo se resiente, sentimos cansancio, sueño, dolor de cabeza u otras muchas molestias.

El 94% de los viajeros, incluso el propio personal de las líneas aéreas, sufre en sus viajes el efecto conocido con el nombre de “jet lag”, con síntomas como desorientación, dolor en los ojos, nariz y cabeza, entre otros, con las molestias que ello conlleva, pudiendo llegar a ser un problema si viaja hacia el este, ya que a su organismo le resultará difícil ajustarse al horario.

Quizás no lo haya notado durante el vuelo, pero experimentar esas sensaciones en el lugar de destino es consecuencia de que con usted viajó uno de los peores compañeros de viaje que podría encontrar: el “jet lag”, también conocido como “síndrome de los husos horarios”, “síndrome transoceánico” o “disritmia circadiana”: Se trata de un desequilibrio en el reloj biológico que marca los periodos de sueño y vigilia.

Los husos horarios

Para entender mejor este fenómeno, quizás sea interesante repasar algunas nociones sobre el tiempo. Ya que dicho “jet lag” aparece cuando cambiamos de zona horaria, (huso horario) lo que induce al error del antes mencionado reloj biológico (ciclo Circardiano), que marca los periodos de sueño y vigilia. Es posible se tarde más de un día en regular el anteriormente mencionado “reloj biológico”, en función de las zonas horarias que se hayan atravesado y no solo en la duración del vuelo, aunque suele ser proporcional. Este fenómeno presenta síntomas más acusados si viajamos hacia el Este, pues a su organismo le resultará complicado ajustarse al horario, manteniéndose imperceptible si el desplazamiento se efectúa de norte a sur o viceversa sin traspasar husos horarios.

En geografía, “huso horario” es cada una de las veinticuatro áreas en que se divide la tierra, siguiendo la misma definición que el tiempo cronométrico (horas, minutos y segundos) llamándose así por tener la forma de un huso de hilar, y están centrados en meridianos de una longitud múltiplo de 15 grados. Para la medida del tiempo, anteriormente se usaba el “tiempo solar aparente”, pasando después a utilizarse el “tiempo universal coordinado” (UTC “Universal Time Coordinated”), huso horario centrado sobre el meridiano de Greenwich, en la longitud 0º (también conocido como “meridiano cero”) por pasar por el Real Observatorio de Greenwich en las cercanías de Londres, donde se calibraban los cronómetros navales, un instrumento de gran importancia para el calculo de la longitud. Por eso, se estableció la referencia de tiempo GMT para usar en todo el mundo. Los meteorólogos han usado el tiempo UTC o GMT por más de un siglo para asegurarse que toman simultáneamente las mediciones meteorológicas de todo el planeta.

Viajar de estea oesto, o viceversa, siguinica atravesar los usos horarios. Hecho esta a la velocidad vertiginosa de un jet aerocomercial, implica que el cuerpo tardará en adaptarse a los cambios. Sele ser mas sencillo hacerlo en los viajes que van de esta a oeste (viajar de Europa a América), que en sentido contrario (viajar de Europa al lejano oriente).

Puesto que la tierra gira de oeste a este, al pasar de un huso horario a otro en dirección este, hay que sumar una. Por el contrario, al pasar de este a oeste hay que restar una hora. El meridiano de 180°, conocido como línea internacional de cambio de fecha, (“International Data Line”) marca el cambio de día.

Resumiendo; en general y especialmente en aviación se utilizan las siglas UTC llamada «la hora en el meridiano de Greenwich» («GMT») o el «tiempo Zulu» («Z»), que es la hora local en el Meridiano Primario (cuya longitud es 0°) dada en horas y minutos en un reloj de 24 horas. Por ejemplo, consideramos la hora 1350 UTC que significa 13 horas y 50 minutos después de la medianoche, ó 1:50 PM en el Meridiano Primario. (PM = “Post Meridiem” en latín o AM = “Ante Meridiem”).

El Real Observatorio de Greenwich, en la ciudad del mismo nombre cercana a Londres en Inglaterra (en la longitud 0°), fue el lugar en donde se calibraban los cronómetros navales, un instrumento de gran importancia en la calculación de la longitud. Por eso, se estableció la referencia de tiempo GMT para usar en todo el mundo. Los meteorólogos han usado el tiempo UTC o GMT por más de un siglo para asegurar que toman simultáneamente las mediciones meteorológicas de todo el planeta.

La química

Retomando el tema “jet lag”, cada persona que lo sufre tiene síntomas diferentes dependiendo de la zona y la dirección en que se viaje. Normalmente, se sentirà cansado y con poca energía durante el día, aunque existen diversas circunstancias que lo empeoran; entre ellas se incluyen la fatiga, el alcohol y la cafeína. Se debería descansar tanto como se pueda antes del viaje, además de hacerlo en el vuelo. Así mismo, aunque le puede ayudar a quedarse dormido, el alcohol daña la calidad del sueño y le producirá una “resaca” que hará que empeoren los efectos del “jet lag”, así que si bebe alcohol antes del vuelo, hágalo con moderación.

Los largos viajes internacionales con generosas escalas suelen dejar la imagen de viajeros derrengados en los aeropuertos, durmiendo por los pasillos entre vuelo y vuelo. Ejemplo de ello son los larguísimos vuelos al lejano oriente con escalas en alguno de los paises del Golfo Pérsico (foto: Pablo Luciano Potenze).

Con respecto a la cafeína, que también puede dificultar el sueño, tome aproximadamente la misma cantidad que suele beber habitualmente, y no tome nada con esta substancia desde unas horas antes de acostarse.

No existen medicamentos específicos para combatir el “jet lag”, pero es evidente que la hormona melatonina es beneficiosa para aquellas personas que viajan cruzando más de cinco husos horarios. Dicha hormona no se prescribe todavía para combatir este síndrome, aunque si su médico de cabecera tiene experiencia en este tema, le recomendará tomársela. Consulte con él si va a viajar y piense que necesitará este tratamiento si se encuentra cansado. Cuando necesita estar activo, la cafeína le puede ayudar de forma temporal a mejorar. Aun así, no beba grandes cantidades de café en las horas previas a acostarse.

Resumiendo; si sufre problemas de sueño, consulte con su médico antes de viajar. Es probable que le recete pastillas para dormir durante un par de días, para ayudar a ajustar su reloj biológico, pero es mejor que no las tome en el avión, ya que el hecho de estar sentado durante mucho tiempo incrementa el riesgo de sufrir trombosis venosa profunda (TVP).

Cómo engañar al jet lag

Veamos algunos “trucos” que minimicen las consecuencias de este molesto fenómeno:

Cuando viaje a lugares de otra franja horaria vale la pena dedicar unos días a la preparación, quedándose despierto una hora más de los normal si viaja hacia el oeste para acercarse más a la hora en que se iría a dormir en el sitio de destino; o si, por el contrario, viaja hacia el Este, acuéstese un poco antes de lo normal.

Lo primero que debe hacer es llegar al destino mentalmente preparado, poniendo la hora local en su reloj nada más subir al avión. Si su vuelo aterriza por la mañana según el horario de destino, debe intentar dormir en el avión. Da igual si viaja hacia el este o al oeste: hay que intentar adaptarse al nuevo ritmo.

Beba mucha agua. Coma ligero: frutos secos y fruta fresca. Si no tuviera apetito. no se esfuerce en comer, hágalo cuando llegue la comida del vuelo. Si beber una copa le ayuda a calmar los nervios antes de volar, tómese una, pero no abuse. Si nota que necesita estirar las piernas, no se preocupe, no será el único; haga como los demás pasajeros y pasee por los pasillos del avión. Ejercitar los músculos aliviará la tensión, oxigenará la sangre y le ayudará a no pensar en la bebida ni en la comida al menos durante unos minutos.

Los fabricantes de aeronaves y los diseñadores de interiores vienen trabajando para reducir los efectos perniciosos de los vuelos largos. Los ultimos diseños incorporan sistema de acondicionamiento del aire y ventilación mejorados, mayores compartimentaciones de la cabina de pasajeros con regulacion independiente de temperatura, diseños de interiores más amplios e iluminacion adaptativa (foto: Andrés Rangugni).

Cuando llegue a su destino, dúchese o dese un chapuzón en la piscina si tiene suerte de que haya una. Al refrescarse se sentirá mejor. También puede dar un largo paseo, lavarse la cara y cepillarse los dientes para relajarse.

Si controla cuánto tiempo pasa a la luz del día en su lugar de destino, puede “engañar” a su cerebro y contrarrestar los efectos del “jet lag” más rápido. Nada más llegar, pase tiempo al aire libre; y si es de día, mejor que mejor, pues ayudará así a su reloj biológico a estabilizarse.

Da igual lo cansado que esté: trate de mantenerse despierto hasta las 21:00 h. local. Recurra a pastillas si es preciso, pero con cierta precaución. Los pilotos y personal de a bordo a menudo toman melatonina para combatir el “jet lag” La melatonina es una hormona que produce nuestro cuerpo de noche y que ayuda al cuerpo a adaptarse mejor a un nuevo patrón de sueño; simplemente induce a un sueño más profundo. Tómelas si todos los otros consejos mencionados previamente no surten efecto.

Después de leído lo anterior nos surge una importante pregunta: ¿De verdad es “Jet lag” lo que ha sufrido? Tenga en cuenta que no todos los síntomas que pueda tener los causa dicho fenómeno. Ojos resecos, entumecimiento, dolor de cabeza y oídos, nariz irritada y sinusitis, mareo, piernas y pies hinchados son algunos de los síntomas que aparecen a menudo a causa del aire seco, la presurización y el poco espacio del que se dispone en un avión. Si sufre sinusitis al volar, pruebe a beber mucha agua, hasta medio litro por hora; seguro que le ayudará.

Ahora que ya conoce algunos trucos de cómo superar el “jet lag”, solo le queda disfrutar de esas merecidas vacaciones, que para eso no necesita ningún consejo.


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