
El Agusta A-109 es un helicóptero liviano, biturbina de ocho asientos desarrollado por el fabricante italiano Costruzioni Aeronautiche Giovanni Agusta (hoy AgustaWestland) que voló por primera vez en agosto de 1971. Concebido con una serie de roles en mente (transporte liviano y ejecutivo, evacuación médica y búsqueda y rescate), fue construido en aproximadamente 10 versiones diferentes y en varios sub-tipos, lo que le ha garantizado una corrida de producción que se extiende por más de 35 años. Y si bien se lo concibió bajo estándares de la aviación civil, su robusto diseño eventualmente le abrió un receptivo mercado militar, en el cual más de 20 naciones lo han incorporado a sus fuerzas armadas y de seguridad. En la segunda mitad de la década de 1970, de hecho, el Ejército Argentino fue la segunda fuerza armada en adquirirlo, lo que se concretó con la compra de nueve ejemplares de la versión inicial, el A-109A Hirundo (Golondrina), para formar el núcleo de una unidad de helicópteros de exploración y ataque en el seno del Batallón de Aviación de Combate 601 (B Av Comb 601). Transportados por vía aérea hasta la Argentina, los helicópteros fueron montados en Campo de Mayo y librados al servicio a partir del 19 de diciembre de 1979.

Su operador inicial fue la Compañía de Helicópteros de Ataque (Ca Helic Atq), la que también operaba una cantidad de helicópteros SA-315B Lama en operaciones de exploración, evacuación médica y vuelo en zonas cordilleranas. En el tumultuoso período que siguió a la campaña malvinense de 1982, la unidad atravesó una rápida sucesión de cambios, deviniendo en Sección de Helicópteros de Exploración y Ataque (Sec Helic Expl Atq) en abril de 1985, Compañía de Helicópteros de Exploración y Ataque (Ca Helic Expl Atq) en noviembre de 1986 y, finalmente, Escuadrón de Aviación de Exploración y Ataque 602 (Esc Av Expl Atq 602) el 15 de diciembre de 1986. Además de adoptar el lema “Pro Patria Pugno” (Luchar por la Patria), este último cambio determinó el remplazo del escudo del B Av Comb 601 por uno nuevo y propio del escuadrón. Además de ceder sus Lamas a otras unidades que se estaban creando en la zona cordillerana, el escuadrón quedó constituido por una Sección Ataque, re-equipada con UH-1H Hueys, y una Sección Exploración, que continuó operando los A-109As.
Tiempos de guerra

A poco de producirse el desembarco en Malvinas del 2 de abril de 1982, la Ca Helic Atq recibió órdenes de alistar tres de sus A-109As para desplegar a las islas. El primero de ellos partió de Campo de Mayo el 6 de abril y, tras hacer escalas en Comandante Espora (Buenos Aires) y Comodoro Rivadavia (Chubut), se trasladó hasta Malvinas a bordo del rompehielos naval ARA Bahía Paraíso. Siguiendo un derrotero similar, los tres Hirundos llegaron a las islas hacia el 9 de abril. Junto con cinco SA-330L Puma, dos CH-47C Chinook y nueve UH-1H Huey, los Agustas conformaron un destacamento de Aviación de Ejército que operaría bajo el mando del segundo comandante del B Av Comb 601 y se estacionaría inicialmente en las barracas que la Infantería de Marina Real ocupaba en Arroyo Caprichoso, al Oeste de Puerto Argentino. Durante el resto del mes de abril, se les encomendaron misiones de escolta armada para sus contrapartes de mayores dimensiones y realizaron vuelos de reconocimiento y transporte de tropas con los cuales se montó el esquema de defensa terrestre de las islas. Tres A-109As adicionales desplegaron a Comodoro Rivadavia y un cuarto (un ejemplar civil perteneciente a la Provincia de Córdoba) fue movilizado y estacionado en Río Gallegos (Santa Cruz) durante el conflicto.

Tras el inicio de las hostilidades del 1 de mayo, los Agustas continuaron brindando escolta armada para Pumas, Chinooks y Hueys que realizaban misiones de transporte de tropas, apoyo logístico, infiltración/extracción de comandos y evacuación médica. En los 68 días que estuvieron desplegados en las islas, los Hirundos acumularon 250 horas de vuelo y operaron hasta el cese del fuego del 14 de junio, perdiéndose sólo un helicóptero bajo fuego enemigo pero sin tener que lamentar pérdidas humanas entre sus tripulaciones. Amén de conseguir medallas para al menos dos de sus tripulantes, los A-190As estuvieron involucrados en acciones de combate real durante el desembarco británico en San Carlos (22/23 de mayo) y durante las batallas de Pradera del Ganso (fines de mayo) y Puerto Argentino (mediados de junio). Su supervivencia se atribuye a las técnicas de vuelo rasante empleadas durante el conflicto y a los cambios de base de operaciones que realizó el destacamento aeronáutico militar para evitar su eliminación por fuego enemigo; desplazando aleatoriamente los helicópteros y su cadena logística entre Arroyo Caprichoso, los montes Kent y Dos Hermanas y el hipódromo de Puerto Argentino durante los 45 días de combate efectivo.
Exiliados y reclutados para operaciones especiales

Los dos ejemplares sobrevivientes fueron capturados en el hipódromo de la capital isleña por tripulantes del Escuadrón Aéreo de la 3ª Brigada de Comandos de la Infantería de Marina Real. Traspasados al Escuadrón (Aeronaval) 846, se trasladaron hasta el Estrecho de San Carlos y se embarcaron en el buque de desembarco HMS Fearless para un largo periplo hasta el Reino Unido. Repintados con marcas y códigos británicos (el AE-331 recibió los códigos “VC” y “CC” y el AE-334 recibió el “VV”), ambos desembarcaron en Plymouth el 13 de julio y pasaron varios meses en exposiciones con las cuales se celebraba la victoria del 14 de junio. Tras una evaluación de casi seis meses de duración, a mediados de 1983 se decidió ponerlos nuevamente en servicio operativo a la par de otros dos ejemplares totalmente nuevos adquiridos a la firma Alan Mann. Rematriculados con identidades militares británicas (ZE410 para el AE-334 y ZE411 para el AE-331), los Hirundos argentinos fueron asignados al Ejército Real para operar desde Netheravon (Wiltshire) en apoyo a tropas de elite. En una carrera que se extendió por otros 26 años, ambos aparatos operaron con una variedad de discretos esquemas de pintura civiles que ocultaban su verdadera naturaleza militar. Retirados en 2009, ambos aparatos se conservaría en museos británicos.

Mientras tanto, en Argentina, los sobrevivientes continuaron operando en los roles que tenían asignados (reconocimiento, ataque, evacuación médica y ayuda humanitaria) en distintas maniobras del Ejército. Su última intervención conocida tuvo lugar durante el Operativo Ceibo, un ejercicio de fuerzas de paz que se realizó en la Provincia de Entre Ríos en 1998. Si bien no lo hemos podido confirmar, no nos sorprendería que hayan participado de algún modo en las cuatro revueltas militares “carapintadas” acaecidas entre 1987 y 1990 o en la recuperación de instalaciones militares de La Tablada (Buenos Aires), copadas por guerrilleros izquierdistas en enero de 1989. A mediados de la década de 1990, por su parte, la flota fue objeto de una fuerte racionalización: Un ejemplar fue canjeado por un C-212 Aviocar del Gobierno de la Provincia de Santa Fe y otros tres desaparecieron de la línea de vuelo. Los últimos dos ejemplares continuaron operando por poco más de 10 años, cediendo lenta pero inexorablemente a la falta de repuestos y dejando de volar a fines de 2006 o principios de 2007. Y si bien circularon anuncios y rumores sobre su probable remplazo por otros tipos de helicópteros (AH-1F Cobra norteamericanos a fines de la década de 1990 y Agusta Bell 206s italianos hacia 2010), ninguno se ha materializado hasta el momento.
Especificaciones técnicas:
- Dimensiones: Longitud, 10,71 m, altura, 3,30 m, diámetro del rotor principal, 11,00 m.
- Pesos: Vacío, 1.415 kg, carga útil, 1.035 kg, máximo de despegue, 2.450 kg.
- Performances: Velocidad crucero, 144 km/h, alcance máximo, 565 km, techo de servicio, 4.968 m, autonomía, 2:07 hs.
- Planta de poder: Dos Allison 250-C20-B de 420 SHP.
Armamentos
Tan pronto llegaron los A-109As a Campo de Mayo, el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas fue convocado para artillar los helicópteros italianos. A ese efecto, en la parte posterior del fuselaje se instaló un brazo soporte removible con cuatro amarres para armamentos externos; mientras que en la cabina se habría instalado una mira de tiro no determinada. En sus 25 años de operación, las cargas externas más comunes en los Hirundos fueron barquillas de ametralladoras FN Herstal calibre 7,62 mm y cohetes Albatros calibre 70 mm en lanzadores de 7 y 9 tubos tipo XM157 y XM158, producidos localmente con el nombre Gallo. A partir de fines de la década de 1980, se realizaron ensayos en vuelo con las coheteras nacionales de 6 tubos, Yaguareté y Microbio, que disparaban cohetes Pampero calibre 105 mm. El proyecto de integración de armamento más sofisticado, sin embargo, se realizó a fines de la década de 1970s y consistió en la instalación de hasta cuatro cohetes antitanque filo guiados Mathogo y su evaluación en vuelo. Si bien se dice que fueron certificados completamente, nunca se los pudo ver en servicio activo.

En un tono más festivo, los A-109A Hirundos fueron protagonistas habituales en eventos públicos y ceremonias; participando estáticamente o volando en las ceremonias del Día de la Aviación de Ejército que se realizan en Campo de Mayo en noviembre o diciembre de cada año (hemos confirmado su presencia para los eventos de 1981, 1988, 1993, 1997, 1999, 2001 y 2011 y su ausencia en los de 1995, 1996, 2003, 2006, 2009 y 2010) o en las muy populares Jornadas de Puertas Abiertas que se realizaban en el Regimiento Patricios o el Campo de Polo de Palermo (aquí está confirmada su presencia en 1991, 1997, 1998, 1999, 2002, 2005 y 2006). Además, se los vio presentarse en la exposición de mantenimiento aeronáutico, Mantenar, en noviembre de 1995 en Quilmes (Buenos Aires), las Puertas Abiertas de la Aviación Naval de mayo de 1996 en Comandante Espora, el malogrado festival aéreo Aerplata de enero de 1997 en Mar del Plata (Buenos Aires) y la última edición de Air Show South América en abril de 1999 en Morón (Buenos Aires). Pero su presentación más exótica tuvo lugar a fines de marzo de 1997, cuando un A-109A no identificado participó cumpliendo una función desconocida en el Gran Premio de Fórmula 1 de la República Argentina.
La flota
Fuentes:
- C. ABELLA: Newsletter ROLL Out (edición del autor, Argentina, mayo de 1997).
- D. DONALD and J. LAKE, editors: World Air Power Journal/Encyclopedia of World Military Aircraft (Aerospace Publishing, United Kingdom, 1994).
- E. MARTÍN & O. L. RODRÍGUEZ: La Aviación en el Ejército Argentino (edición de los autores, Argentina, 1991).
- J. A. BOCAZZI: Compilación Malvinas (Ediciones Gráfica Sur, Argentina, 2004).
- VARIOS AUTORES, Revistas Pista 18 (Argentina, 1994-1999).
También se consultaron los siguientes sitios web: FL330 (sitio web, Brasil, 2000), Google Maps, Helihub, Les Forges de Zeebrugge (oficial), Thunder & Lightnings y Wikipedia.
Carlos Abella, Guillermo Acerbi, Esteban Brea, Mauricio Chiófalo, Alejandro Frate, Carlos Macías, Andy Marden, Hernán Martínez, Sergio Minchiotti, Walter Mingelgrun, Federico y Fernando Puppio, Andrés Rangugni y Rafael Reca también colaboraron durante la elaboración de esta historia.







Que tal, al menos en el alzamiento de Diciembre de 1988 en Villa Martelli, fueron usados por el bando «leal»:
https://youtu.be/kGuAAhTgA8E?t=840
https://youtu.be/kGuAAhTgA8E?t=906
Rolando: ¡¡Eso es porque nunca me mandaste el material que vos tenés en tu archivo!!
No veo alusión alguna a la utililización del misil antitanque «Cibel» desarrollado por FM, posiblemente en Fábrica Militar «Fray Luis Beltrán», ya que como portador del mismo, en propaganda del fabricante aparecía montado en un ejemplar de Hirundo de la AE. En las imágenes en color se mostraba con un cammo tipo desierto, quizá aludiendo a algun cliente potencial en Oriente Medio. El matetial expuesto durante una Exposición Rural en Rosario en la década de los 1980s, sólo mostraba fotografías o montajes fotográficos del A 109 portador, lo que se exponía realmente era un ejemplar del Cibel en su contenedor de lanzamiento.