La central de comunicaciones Cables and Wireless durante la Guerra de Malvinas (1/4): Preparación para el día D

El B-737-200 de Aerolíneas Argentinas trasladando personal militar a las islas (foto: via Pablo Luciano Potenze).

El día viernes 26 de marzo de 1982 recibí telefónicamente del Comodoro Castaña Jefe del
Departamento Comunicaciones del Comando de Operaciones Aéreas la orden de estar listo al día
siguiente para embarcar en la plataforma militar del Aeroparque Jorge Newbery para participar en un
operativo en el Sur del País. La información era muy escueta, pude sacar en limpio que el vuelo sería a
Comodoro Rivadavia y que iba como A-5 del Estado Mayor (Jefe de Comunicaciones) que se
constituiría. Entre las recomendaciones que recibí fue que no lo comentara con nadie, porque era un
operativo secreto.

Le informé al Comodoro Castaña que no tenía ropa de combate y que en la Región Aérea Centro
el personal no tenía ese tipo de ropa provista. Me pidió que con el mayor grado de cautela la obtenga de algún compañero. Como vivía en el Edificio Alas me fue posible conseguir la ropa de combate del Mayor Emilio Calderón, cuyas dimensiones físicas eran similares.

Al día siguiente partimos todo el Estado Mayor en un avión Guaraní con destino a Comodoro
Rivadavia, previa escala en Bahía Blanca. Me llamó la atención que los que integrábamos este operativo
éramos un grupo de Mayores o Vicecomodoros modernos.

Llegamos a Comodoro Rivadavia a la hora de almorzar, nos recibió el Brigadier Castellano que
era el Jefe de Brigada, nos asignaron un lugar para trabajar en el nuevo aeropuerto (como se llamaba en
aquella época). La información que nos dio el Brigadier a todo el Estado Mayor fue ambigua. Se había
creado en el joven Estado Mayor la idea que existía un conflicto político muy importante con Chile y se
pensaba realizar un operativo real en la Zona chilena de la Isla de Tierra del Fuego.

Comenzamos a analizar la cartografía y a estudiar como confeccionar un plan con los elementos
que se nos habían asignado.

La tarde del sábado 27 de Marzo pasó rápidamente en filosóficas discusiones bélicas y cada uno
trató de expresar sus fantasías guerreras en los planes de operaciones, ya que la mayoría de nosotros
éramos Oficiales Jefes y nos desempeñaríamos como un Estado Mayor, constituido para atacar un
enemigo desconocido, algo que no parecía serio. Tenía designado como auxiliar al Mayor Mario Módica,
compañero mío que estaba destinado en Comodoro Rivadavia en el Grupo II de Comunicaciones.
Al día siguiente, domingo, en horas de la mañana mientras estaba poniendo en práctica mi
imaginación, me ordenan presentarme al despacho del Brigadier Castellano. Nunca había trabajado con el Brigadier, ni creo que él, en ese momento hubiera tenido mayores antecedentes míos.
En la reunión me explicó que solo él y yo a partir de ese momento, íbamos a saber la finalidad
por la cual estábamos en Comodoro Rivadavia. El objetivo era ir a las Islas Malvinas, estar unas 48 horas
y volver.

En ese momento quede shockeado, me costaba concentrarme en lo que él me expresaba. Me informó que había sido seleccionado por mis excelentes antecedentes de la especialidad y por mis desempeños en varios operativos.

Me entregó una hoja que era el anexo de comunicaciones a la orden de operaciones conjunta para
la invasión a las Islas Malvinas. Tenía muy poco escrito, me pidió que la leyera y que le hiciera algún
comentario, cualquier duda que tuviera debía solo consultarla con él. Me recalcó que la información era
estrictamente confidencial y secreta.

Me ordenó que no hablara con mi familia por teléfono y que actuara en forma normal como que
nada sabía y que todo lo que pudiera necesitar estaba a mi disposición. El secreto incluía al Estado Mayor del que formaba parte y para trabajar más aislado me asigno un lugar en el Taller Radioeléctrico de la Región Aérea Sur.

Cuando leí el Anexo Comunicaciones al plan de invasión a las Islas, el mismo no decía Nada.
Recuerdo que tenía fecha de iniciación el 1 de abril de 1982 y que la duración decía 48 horas, el resto
estaba en blanco, le pedí algunas aclaraciones y me informó que el objetivo era Puerto Argentino, que el
día lunes iba a ir el Vuelo regular de LADE y podíamos utilizarlo.

Al salir del despacho del Brigadier me fui meditando y muy concentrado, no sabía cómo
reaccionar, al llegar a mi oficina en el Taller Radioeléctrico, sonó el teléfono, era el Comodoro Castaña
que me preguntaba si ya había pensado lo que debíamos hacer, le dije que sí, que según mi experiencia
debíamos utilizar ideas sencillas y ya probadas, por lo que sugería instalar un equipo de HF en la casa del representante de LADE y que el equipo sea de los Collins que tenía la empresa aérea instalado en sus sucursales.

Antiguo folleto promocional de LADE. Las oficinas y rutas principalmente estaban distribuidas en la Patagonia. Nótese que al ser el folleto anterior a la guerra, la capital de las isla lleva la denominación inglesa: Puerto Stanley (imagen: Via Pablo Luciano Potenze).

Conocía muy bien la red de LADE, las frecuencias estaban limpias y permanentemente probadas
entre estaciones fijas y aeronaves, los equipos eran muy confiables y de fácil instalación y existía
autorización para utilizar esas frecuencias por parte del Gobierno Inglés. También en caso de tener
problemas con las autoridades inglesas se podía demostrar que los equipos eran similares a los ya
instalados. Me dijo que le gustaba la idea y que me iba a confirmar si existía algún problema. A los pocos minutos me confirmo que al día siguiente en el vuelo de LADE iban a estar los equipos y el personal para instalarlo, además me dijo que iban en vuelo desde Paraná un oficial y doce suboficiales del Grupo 1 de Comunicaciones para trabajar en el plan.

Como debía pensar en todos los elementos que los técnicos de LADE debían llevar para instalar
el equipo, para no olvidarme de nada fui a la planta transmisora para analizar la instalación e hice una
lista de todos los elementos y herramientas que se necesitaban para instalar un equipo. Para cada paso de instalación pensaba la o las herramientas necesarias y los problemas que podrían surgir.

A partir de ese momento debía cumplir dos papeles; el primero, simular que trabajaba en el plan
que elaboraba en ese momento el Estado Mayor y segundo el más importante prever los elementos
necesarios para instalar un enlace al día siguiente desde la Isla, que para mí era el real.

Fue para mí muy difícil ver como el resto del grupo trabajaba inútilmente en un plan totalmente
simulado, y uno solo tenía a cargo llevar adelante el plan de comunicaciones para invadir las Islas.
A la tarde se me presentó el personal del Grupo 1 de Comunicaciones, su Jefe era el Primer Teniente Zanardi al que lo acompañaban 12 suboficiales, junto a ellos estaba el Suboficial Mayor Barbe, especialista en comunicaciones, en ese momento Jefe del servicio de Comunicaciones de la Escuela de
Aviación pero que había estado destinado en los dos últimos años en Puerto Argentino. Me daba la sensación que el tiempo corría más rápido de lo habitual.

Hablamos entre todo el equipo de los elementos que era necesario instalar en un Aeropuerto para
brindar seguridad a las operaciones, cuales son los enlaces mínimos y que equipos son los más
convenientes llevar para poder brindar un buen servicio operativo.

Los conocimientos del Suboficial Barbe sobre las instalaciones de la Isla eran fundamentales, él había mantenido el VOR de Puerto Argentino y operado las frecuencias de LADE. Aproveché como no lo
conocía, a preguntarle en forma indirecta como era la vida en la Isla, el sistema de Comunicaciones, las
instalaciones que tenía LADE. Fue para mí un excelente informante, porque poseía datos muy concretos,
conocía muy bien la especialidad y me aportaba ideas muy claras sobre como debía ser la primera etapa
de nuestro plan de operaciones.

Primera parte del plan

El plan era muy sencillo y muy concreto, contaba con dos etapas, la primera instalar un equipo en Puerto Argentino de la forma más sencilla pero eficaz para pasar información segura entre la Isla y el Continente antes de la Invasión, la segunda, era instalar las comunicaciones necesarias para operar durante 48 horas en el Aeródromo de Puerto Argentino. La primera etapa resolvimos realizarla con dos empleados civiles de LADE que iban a ir en el vuelo regular de línea el día lunes 29 y que pernoctaba en Puerto Argentino.

Oficina de LADE en Puerto Argentino (foto: Via Pablo Luciano Potenze).

Se seleccionaron dos técnicos civiles de LADE, porque ellos tenían la autorización (pasaporte especial) para ingresar a la Isla que se tramitaba en la Cancillería Argentina. Los nuevos equipos y herramientas irían en el vuelo como si fueran para ser instalados en la Agencia de LADE. Los jóvenes técnicos tenían solo esa noche para instalar los equipos y la antena, debido a que debían regresar con el vuelo del día siguiente. Por ese circuito de comunicaciones se iba a pasar información meteorológica horaria (QAM) de Puerto Argentino, con un código muy simple, la velocidad del viento en nudos indicaba la cantidad estimada de personal militar en la zona, y no recuerdo que otros datos más indicaba la clave que se utilizó. Esa noche me fue difícil dormir, pensaba en todo momento como se debía perfeccionar el plan.
El día 29 de Marzo comencé a ver que había gente del Estado Mayor a la que muchas cosas no le
cerraban y por presión o por preguntas, el Brigadier nos informó a la Plana Mayor cual era verdadero
motivo por el cual estábamos allí. Para mí fue un alivio, podía ahora compartir con alguien las
alternativas previstas del plan. Este seguía siendo secreto para el resto de los colaboradores del Estado
Mayor.

Tuvimos una pequeña reunión con el personal del Grupo 1, nadie era un improvisado, todos
conocían perfectamente la especialidad y estaban entrenados para el trabajo que se les había asignado; de esa reunión surgió del Suboficial Barbe la posibilidad de escuchar radio Malvinas.

La radio en Puerto Argentino era por cable, y en cada casa había un parlante con una perilla que
le permitía regular el volumen, pero para los habitantes de las otras islas y de las estancias próximas al
pueblo se utilizaban una frecuencia en la banda baja de HF, muy próxima a los dos megaciclos debido a
que no podían hacerlo por cable.

Le pedí al Mayor Módica, colaboración para instalar un receptor en el taller. Como necesitábamos un mástil de 6 metros salimos urgente a comprarlo y posteriormente a instalarlo arriba del taller de radioayudas de la Región Aérea Sur.

En poco tiempo comenzamos a escuchar la broadcasting de Malvinas, a todos se nos llenó la cara
de alegría. Esa alegría era interna por que no todos conocían el plan. A partir de ese momento nuestro personal escuchaba solamente la frecuencia de la radio de Malvinas; tratábamos de aportar datos para Inteligencia. Ya vivíamos la gesta de Malvinas.

Mientras escuchábamos música y noticias de la BBC, el operador de la radio informó que iba a
leer un mensaje enviado por la reina de Inglaterra al Gobernador de la Isla. En ese mensaje, para asombro de nosotros la Reina explicaba que existían rumores que la República Argentina estaba preparando una invasión a las Islas, que Gran Bretaña no la podía evitar pero que iba a hacer todo lo que estuviera a su alcance para recuperarlas. El mensaje leído finalizaba con la tradicional frase Dios salve a la reina. A pedido del Vicecomodoro Mendiberri que se desempeñaba como Jefe de Inteligencia de la Brigada, la misma fue grabada y enviada por él a la IX Brigada de Infantería donde ya funcionaba un Estado Mayor.

Fuimos a esperar el avión de LADE en el que venían los técnicos que nos enviaban para instalar
los equipos. Tenían poco más de 20 años. Les dimos instrucciones de lo que necesitábamos y la forma de realizar las pruebas. En esa hora fuimos lo más claro y precisos con ellos. Quizás les transmitimos una
responsabilidad muy grande, se fueron sin decir palabras. Sabíamos el clima que ya vivían los Isleños
debido al mensaje que se emitía por la Radio Malvinas.

La madrugada del día martes 30 de marzo, ya sabíamos que el primer paso había sido dado con éxito, los equipos funcionaban perfectamente bien, el Vicecomodoro Gamen y el Vicecomodoro Gilobert
ya cumplían la ficticia función de meteorólogos.

Fuimos a recibir el vuelo de regreso donde nuestros técnicos venían de cumplir tan exitosa misión, ambos estaban extenuados, no podían hablar por la afonía que tenían debido al frío que habían tomado en la noche instalando las antenas en el exterior de la casa, trabajando a oscuras y peleando contra el frío viento reinante. Pero se los notaba felices porque habían superado todos los problemas y veían lo
agradecidos que estábamos todos nosotros. Es una lástima no recordar sus nombres, ya que fueron de los primeros que trabajaron para esta gesta. Nuestra primera etapa del Plan se había cumplido, ya se recibía información meteorológica adicional de Puerto Argentino.

La tarde del martes seguimos trabajando con nuestras tareas, analizando el plan de frecuencias, controlando los equipos, y previendo que íbamos a llevar en cada vuelo.

A medida que iba llegando el día 1 de abril, más difícil era dormir, pues ya había mucha gente
llegando o trabajando en el operativo. No todos conocían el plan por lo que se dificultaban mucho más las conversaciones diarias.

El día 31 de marzo en las primeras horas del día nuestros especialistas tenían todo listo para actuar a la madrugada del día siguiente. Cada uno sabía lo que tenía que hacer, que debía instalar, y como lo debía hacer.

Ese día a la tarde, hablando informalmente con los médicos de la Brigada nos comentaron que ellos iban a tener preparados para cualquier emergencia varios quirófanos en el Hospital de YPF que quedaba ubicado en un lugar denominado Kilómetro 3, camino a la Ciudad de Comodoro Rivadavia, pensé en la necesidad de poder tener un enlace directo con sanidad por cualquier emergencia que tuviéramos en la Isla. La idea era que, en caso de evacuaciones sanitarias por medio de aeronaves, los médicos conocieran el diagnostico de antemano para preparar los quirófanos y prever el tipo de ambulancia. Ese
trabajo se lo pedí al Mayor Módica, él conocía muy bien al personal de médicos de la Guarnición y
también muy bien la forma de implementar un enlace.

Cuando anochecía comenzaron a llegar varios aviones Hércules C-130, no fue el ruido lo que
delató la presencia de ellos, sino la conquista de espacios en los casinos, las piezas tenían varias cuchetas y un sinnúmero de bolsos, ya era difícil hasta obtener un lugar para dormir.
Como pasa en estos casos las bromas estaban a la orden del día. Eran muy pocos los que
tomaban este momento con miedo, daba sensación que el nerviosismo nos obligaba a actuar de esa
manera. Cerca de medianoche se nos informó que debido al mal tiempo, la Armada pedía demorar 24
horas el desembarco. Fueron 24 horas más de vigilia, de pensar, de recordar, y de analizar lo ya planeado.


Próximas entregas: 


El autor: El entonces Mayor Antonio Federico González Iturbe, se desempeñó como Jefe de la central de comunicaciones Cables and Wireless durante el Conflicto de Malvinas. González Iturbe se retiró de la Fuerza Aérea Argentina con el grado de Comodoro, y continua desempeñándose en su profesión de ingeniero electrónico en la vida civil.


Nota del autor: Este trabajo fue escrito habiendo pasado más de 15 años de la gesta, por lo que algunos datos pueden no ser precisos especialmente en cuanto a lo relacionado con el tiempo calendario.


 

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