La Diplomática

La Diplomática: «Mantén a tus enemigos cerca»

El último drama político de Netflix se llama The Diplomat (La Diplomática) y ciertamente está sobrecargado de política y también de mucho drama, aunque con buenos toques de suspenso,  múltiples pinceladas de comedia satírica… ¡y varias escenas aeromilitares que justifican este comentario en Gaceta Aeronáutica!

Pasaron pocos minutos del primero de ocho episodios de esta miniserie para recordar —con mucha ansiedad— las primeras temporadas de la serie Homeland, una de las producciones más excepcionales de este género en las últimas dos décadas.

Ataque al Courageous
El núcleo dramático de la serie evoluciona alrededor del «misterioso» ataque al portaaviones británico de última generación, HMS «Courageous», durante una misión de patrullaje rutinaria en proximidades de Irán (foto: Netflix).

No era de extrañar… la mano de su productora ejecutiva, Debora Cahn (The West Wing, Homeland, Grey’s Anatomy), está presente en cada uno de sus detalles: El ritmo (a veces galopante), las locaciones internacionales, el guión ultra actual acerca de la coyuntura internacional latente (la guerra en Ucrania, las tensiones con Irán) y, como no, la psicología de los personajes que lideran con talento desbordante esta producción.

En el tope de la lista de estrellas está la estupenda, hipercinética, transpirada (¡!) y desgreñada (¡!) Keri Russell (The Americans, Felicity), quien encarna el papel de la embajadora norteamericana en Londres (Kate Wyler) y cuyos planes de representar a su país en una misión diplomática en Afganistán cambian bruscamente y la ubican entonces en el epicentro de un esfuerzo binacional por evitar que un episodio militar se convierta en la chispa que encienda la mecha de la 3a Guerra Mundial.

Bienvenida
Escena en la que la embajadora Kate Wyler se apresta a descender del Gulfstream C-37A que la traslada desde Washington a Londres en el primer episodio de la serie. La filmación tuvo lugar en el Cotswold Airport Showground, donde TAP supo estacionar hasta seis Airbus A320 durante la pandemia de COVID-19 (foto: Netflix).

Lo que sigue son ocho episodios de ~45 minutos de duración inundados de una narrativa intensa, a veces cautivante y por sobre todo ingeniosa, acompañada de sets y locaciones grandiosas en los que la embajadora Wyler debe lidiar también con el desplome de su vida matrimonial, que la vincula al exitoso y ambicioso ex embajador norteamericano en Londres Hal Wyler, interpretado por Rufus Sewell, en una relación de rasgos patológicos que por momentos tiene síntomas de adicción letal.

Análisis spotter

Entre los detalles cuidadosos de la producción, que no escatimó recursos para ser lo más fieles a la realidad, destaca la adaptación de un Westland Sea King HAR.3 (G-SEAK, ex RAF XZ588, utilizado para faenas de rescate) como uno de los Sikorsky VH-3D Sea King del escuadrón HMX-1 del United States Marine Corps (Cuerpo de Infantería de Marina de los EE.UU., USMC) que usualmente transporta al presidente de los Estados Unidos bajo el call sign «Marine One«.

Marine One
Repintado con aplicaciones autoadhesivas, el Sea King HAR.3 G-SEAK representa razonable a los Sikorsky VH-3D que habitualmente trasladan al presidente de los EE.UU. en desplazamientos de corto alcance (foto: Rick Ingham).

También destacan los efectos gráficos generados por computador para recrear el HMS «Courageous», un portaaviones de última generación (muy similar al HMS «Queen Elizabeth») con cubierta ski jump y grupo embarcado de F-35B Lightning II.

Infaltable además, es la aparición de un par de bizjets Gulfstream y Boeing 757-200 que hacen las veces de transportes militares VIP, C-37A y C-32, operados por la United States Air Force (Fuerza Aérea de los EE.UU., USAF).

La Diplomática
La embajadora Kate Wyler (Keri Russell) y, desdibujados en segundo plano, la jefa de gabinete Billie Appiah (Nana Mensah) y el Sea King HAR.3 G-SEAK haciendo las veces del Marine One durante una visita presidencial a Londres en el segundo episodio de la serie (foto: Netflix).

The Diplomat es una miniserie inteligente, que afortunadamente no cae en los trillados, absurdos e interminables vuelcos de otras producciones televisivas del género, que de sorpresivos a veces no tienen nada y de verosimilitud, menos aún. Por el contrario.

Es un entramado armonioso en el que no hay personajes que sobran, ni líneas conductivas tediosas.

Sin ánimo de spoilear nada, creo que al final del viaje no hay que sentirse culpable por quedarse con gusto a poco y pedir a gritos una segunda temporada… !que acaba de ser confirmada por Netflix hace sólo algunos días! ¡Recomendada!


Referencias: IMDB y Netflix.

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