La mentira verde

¿Quién pagará los altos costos de la declamada sustentabilidad europea? Como no puede ser de otra manera lo harán los ciudadanos, porque ni empresas ni estados perderán un céntimo en esta jugada (foto: KLM).

Las regulaciones europeas están destruyendo la democratización del sector aéreo. Esa es una de las consecuencias que traerán las nuevas políticas sostenibles aplicadas por la Unión Europea, que obligará a las aerolíneas a aumentar progresivamente el uso de combustibles sostenibles.

Esta regulación, que busca reducir la huella ambiental del sector aéreo, se prevé que para 2050 el 70% del combustible utilizado en la aviación comercial provenga de fuentes sostenibles, la mayoría SAF, lo que implicará un encarecimiento significativo de los vuelos a lo largo de los próximos 25 años.

Si bien la producción de SAF viene aumentando, solo representa un 0,5% anual. Según la investigadora Mar Reguant (Instituto de Análisis Económico del CSIC), el coste de los vuelos podría multiplicarse entre dos y siete veces. Un vuelo entre Barcelona y una capital dentro de  Europa podría alcanzar los 200 euros en promedio, en tanto que un vuelo a Estados Unidos llegaría a costar los 700 euros o más, debido al alto coste del combustible ecológico.

¿Qué pasa con la producción de SAF?

El combustible sustentable de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) es la clave de la descarbonización de la aviación comercial.

Actualmente, solo el 3% de las aerolíneas emplean fuel sostenible en sus operaciones. Algunas compañías ofrecen a los pasajeros la posibilidad de compensar su huella de carbono mediante un pago adicional, lo que ya evidencia el impacto del uso de estos combustibles en los costes.

Sin embargo, el SAF no se usa en mayores proporciones por el eI precio (hasta tres veces más caro que el queroseno) y por su escasez. El SAF representa el 0,3% de la producción mundial de combustible para la aviación, y el 11% del combustible renovable en todo el mundo.

Según IATA, en 2024 la producción de SAF alcanzó los 1.300 millones de litros, el doble respecto a la producción en 2023 (600 millones de litros). Pero no alcanzó la previsión de 1.900 millones de litros, debido a que las principales instalaciones de producción de SAF en Estados Unidos han retrasado el aumento de su producción hasta el primer semestre de 2025.

Para este año 2025, se espera una producción de 2.700 millones de litros de SAF, equivalente al 0,7% de la producción total del combustible para la aviación (el 13% del combustible renovable en todo en todo el mundo).

La compañía nipona Mitsui colabora con LanzaJet, empresa estadounidense en la que ha invertido, en la producción a gran escala de SAF. Se produce mediante el proceso Alcohol to Jet (ATJ), que utiliza etanol, y la tecnología desarrollada por LanzaJet permite una producción de SAF altamente eficiente (foto: Mitsui).

El problema industrial

Las refinerías existentes pueden coprocesar hasta un 5% de materias primas renovables aprobadas junto con los flujos de petróleo crudo. Esta solución puede aplicarse de manera inmediata con poca inversión. La iniciativa debería comenzar a funcionar de forma masiva y extenderse con urgencia para permitir el coprocesamiento de una mayor cantidad de materias primas renovables. Según IATA. para 2050 el coprocesamiento podría ahorrar US$ 347 mil millones en inversiones, ya que se evitaría la construcción de más de 260 nuevas plantas de combustibles renovables.

Asimismo, sería positivo diversificar la producción de SAF. Hay 11 procesos certificados para fabricar SAF, pero el actual método HEFA (ácidos grasos de ésteres hidrotratados – aceite de cocina usado, grasas animales, etc.) representa alrededor del 80% de la producción para los próximos cinco años.

Los volúmenes de SAF podrían incrementarse aumentando la inversión para una mayor producción mediante el resto de procesos aprobados, en particular Alcohol-to-Jet (AtJ) y Fischer-Tropsch (FT), que utilizan desechos y residuos biológicos y agrícolas.

Otro tiro en el pie de la UE

La descarbonización de la industria aeronáutica debe considerarse parte de la transición energética mundial, y no separadamente. La medidas unilaterales de la Unión Europea solo son un tiro en el pie para los estados miembros, que pierden cada vez más competitividad ante el resto del mundo.

¿Cómo sobrevivirán las lowcost en un ámbito de precios elevados del combustible? Simplemente aumentando las tarifas, lo que tenderá a restringir la demanda. Lo que está claro es que el sector puede verse muy afectado (foto: Fernando Puppio).

La normativa, además de contribuir a la reducción de emisiones, podría modificar los hábitos de viaje de la población. En tanto que el 1% de la población realiza el 50% de los vuelos, la subida de precios podría llevar a muchas personas a reducir sus desplazamientos aéreos o incluso a dejar de viajar en avión.

Esta situación afectaría directamente a la industria turística española, basada en el turismo del buen clima y los precios razonables que busca el ciudadano europeo promedio.

La auto imposición de medidas y plazos incumplibles resultan en contra de todos los interesados directos: ciudadanos, aerolíneas, industria petroquímica, etc. Y va solo a favor de la paquidérmica burocracia bruselense impulsada por el activismo verde centroeuropeo.


 

2 comentarios sobre “La mentira verde

  1. Exelente título, La mentira verde. Esto es parte de la perversa agenda 2030 que se implementa para producir decadencia, pobreza, conflicto, caos, falta de valores humanos y morales, etc.

    1. ¿Cuál es la mentira? La aviación es el modo de transporte que tiene más dificultades para descarbonizarse, lo que se debe a las características que tiene el combustible que utilizan los aviones. Quienes niegan la existencia del calentamiento global no quieren reconocer que el modelo de desarrollo actual choca de frente con los límites naturales del planeta. Desde ya que la aviación no es el único sector que genera emisiones de GEI y tampoco es el principal, pero no está exento de tomar medidas para reducir esas emisiones. Tampoco se trata solo de las emisiones de CO2, sino también de la contaminación local (óxidos de azufre, óxidos de nitrogeno, material particulado), que genera daños reconocidos en la salud de las personas.
      En este marco, el SAF es la principal propuesta del sector para reducir sus emisiones y como todo proceso de creación de un nuevo sector productivo, el costo inicial del SAF tiene un costo inicial alto en relación con el costo del queroseno. Sin embargo, el precio viene cayendo y la tendencia es que lo siga haciendo.
      Estamos mal acostumbrados al crecimiento como la única tendencia de toda actividad económica. Sin embargo, el crecimiento económico permanente no es posible en un planeta finito. La población mundial no puede crecer indefinidamente y, por lo tanto, ni la aviación ni ningún otro sector pueden crecer por siempre.
      Este tipo de notas ponen de referencia los problemas de implementación que tienen las soluciones propuestas como el SAF, pero no proponen ninguna solución alternativa.

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