
Según nuestras estimaciones, el primer Learjet argentino comenzó a ser construido en Wichita (Kansas, EE.UU.) en el segundo semestre del año 1970 y su número de construcción (24D-234) lo identifica como el quinto ejemplar de serie del modelo que entonces se conocía como Gates Learjet 24D.
El modelo 24D fue el más popular en la serie 24 (casi 100 ejemplares construidos) y se distinguía de sus predecesores por incrementar su autonomía a 1.246 millas náuticas (2.308 km) y su peso máximo de despegue hasta 13.512 libras (6.129 kg) mediante un mejor aprovechamiento del espacio disponible para los tanques de combustible.

Certificado por la Federal Aviation Administration (FAA) el 17/07/1970 en categoría FAR.24 (de allí la designación base del modelo), el 24D fue el primer Learjet en emplear ventanillas angulares en vez de las circulares que caracterizaban al producto hasta ese momento.
Propulsado por dos reactores General Electric CJ610-8A de 2.950 libras (6.504 kg) de empuje, su techo de servicio era de 45.000 pies (13.716 m) y, tripulado por piloto y copiloto, podía transportar entre cuatro y seis pasajeros.
Un Learjet para los Blaquier
La máquina fue adquirida por la firma Ledesma S.A., perteneciente a uno de los grupos económicos más importantes de la Argentina, precisamente el mismo año en el que Carlos Pedro Blaquier heredó el mando de la empresa de su suegro, Herminio Arrieta.

Según nuestras mejores estimaciones, empleando una matrícula norteamericana transitoria el aparato realizó su primer vuelo en febrero de 1971 y con una pasavante argentina realizó su vuelo ferry hasta Argentina en mayo del mismo año.
Matriculada definitivamente como LV-JTZ el 27/05/1971, la máquina comenzó a operar como aeronave de traslado de la alta gerencia de Ledesma, que repartía su tiempo entre sus oficinas de la Ciudad de Buenos Aires, el ingenio azucarero de Libertador General San Martín (Jujuy) y sus establecimientos rurales de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos.

Tras nueve años operando para la empresa de la familia Blaquier Arrieta, en 1980 el «Julliet Tango Zulú» comenzó a pasar de manos entre otras tantas empresas con recursos suficientes como para costear este veloz bizjet norteamericano: A principios de 1982, cayó en manos del Banco de Italia y Río de la Plata y pronto siguió camino a la cadena de retail, Orue S.A.
Veterano de la Guerra de Malvinas
Fue precisamente estando en esa firma que la aeronave y su tripulación fueron convocadas por la Fuerza Aérea Argentina para integrarse al Escuadrón Fénix, unidad mixta civil-militar que se dedicaría a realizar misiones de apoyo al esfuerzo bélico al que la nación se expuso después de recuperar las Islas Malvinas el 02/04/1982.

Tripulado por Dennis R. Harvey y Mario A. Quarleri (ambos designados alféreces «en comisión» por la Fuerza Aérea), el JTZ pasó casi dos meses bajo mando militar y acumuló 70 horas de vuelo participando (tentativamente) en misiones de «diversión» o «distracción» de los radares enemigos, exploración y reconocimiento, guiado de escuadrillas de ataque, enlace de comunicaciones, recuperación de información meteorológica, búsqueda y salvamento, patrullaje de la costa patagónica, transporte de pasajeros y material bélico, etc.
Terminada la guerra, volvió a sus propietarios civiles y seis años más tarde volvería a emigrar, primero hacia la filial argentina de la Banca Nazionale di Lavoro y posteriormente a una firma de taxi aéreo subsidiaria de o asociada a la empresa de transportes terrestres, Manuel Tienda León.

Tras casi 20 años de servicio luciendo la característica cabeza de león que identifica a dicha empresa y cuatro décadas y media después después de su primer vuelo, el 24D-234 terminó su carrera operativa y quedó almacenado a la espera de su destino final.
Preservado por APTA
Cuando todo hacía suponer que acabaría «convertido en latitas de gaseosa», el aparato fue rescatado por (o cedido a) la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), que lo instaló a la entrada de su predio recreativo en los bosques de Ezeiza (unos 3 km al Noroeste del aeropuerto «Ministro Pistarini») manteniendo los colores y las marcas de Manuel Tienda León, pero con la matrícula retocada para que parezca ser LV-PTA.
No deja de resultar irónico que este bizjet, que en su momento representó el paradigma del lujo al que están acostumbrados los ejecutivos de los mayores grupos económicos del mundo o que prestó servicio a las fuerzas armadas de la Nación, sobrevive hasta nuestros días custodiado por un sindicato de mecánicos aeronáuticos… ¡todo un reflejo de nuestra historia reciente!

DAD/BAIRES Aviation Photography y Esteban Vermaasen colaboraron con esta investigación. Bibliografía consultada: Boccazzi, J.: «Compilación Malvinas» (Ediciones Gráfica Sur, Argentina, 2004) y Simpson, R. W.: «Airlife’s General Aviation» (Airlife, Inglaterra, 1995). Otras fuentes en Internet: Asociación Escuadrón Fénix, Federal Aviation Administration, Global Air y Wikipedia.