
Concebidos por los hermanos Edouard (1875-1911) y Charles Nieuport (1878-1913), los monoplanos Nieuport nacieron en Francia a principios de la década de 1910 y tuvieron bastante éxito en el incipiente mercado aeronáutico mundial gracias a la simplicidad de su construcción y la elegancia de sus formas.
Piloteados por aviadores europeos o norteamericanos, sus distintas variantes tuvieron una participación destacada en la Gran Semana de la Aviación de Champagne (07/1910), las copas Gordon Bennet y Michelin (1911) y la competencia militar de Reims-Bétheny (09/1911).
Desarrollado en ocho versiones terrestres y acuáticas de uno a tres asientos y equipadas con motores de diferentes marcas y potencias (entre 30 a 100 caballos de fuerza), sus distintas configuraciones podían alcanzar velocidades de entre 120 y 140 km/h.

Si bien inicialmente se trataba de un aeroplano deportivo y de entrenamiento, el diseño fue agrandado y potenciado para prestar servicio como aeronave de observación militar en la que se conocería como el modelo IVM.
El Nieuport IVM era así un monoplano, monomotor biplaza construido en madera con revestimientos de tela y apoyos de cables metálicos con tren de aterrizaje metálico de dos ruedas «Super Balloon» y patín central de frenado en el aterrizaje.
La planta alar era de forma trapezoidal con perfil del tipo semi espeso biconvexo, con gruesos largueros fuertemente arriostrados al fuselaje por medio de cables de acero semirrígidos.
La planta de poder estaba integrada por un motor rotativo, radial refrigerado por aire, Gnome Double-Omega de 14 cilindros en estrella y 100 HP de potencia que accionaba una sola hélice tractora bipala.
Con una envergadura de 12,25 m, longitud de 8,15 m, altura de 2,85 m y superficie alar de 23 m2, el IVM tenía un peso total de 705 kg (compuesto por 100 kg del motor, 380 kg del planeador, 75 kg de combustibles y 180 kg de equipaje) y un peso máximo de despegue de 795 kg; lo que determinaba una carga alar de 30,65 kg/m2 y una relación carga/potencia de 7,05 kg/HP.
Con un peso de despegue de 705 kg, el modelo podía alcanzar una velocidad máxima de 117 km/h y entraba en pérdida a los 80 km/h, registraba un régimen de trepada inicial de 100 m/min, un techo de servicio de 3.500 m y una autonomía de dos horas de vuelo.
Incorporación a la flamante aviación militar argentina
Dos máquinas de este tipo fueron donadas en 1912 por empresas o particulares que colaboraron en la colecta de material y fondos pro-flotilla aérea militar organizada por las autoridades del Aero Club Argentino, entidad que presidía el Ingeniero Jorge Alejandro Newbery.
La primera de ellas, bautizada «Argentina», fue donada en 1912 por la empresa tabacalera Piccardo y Compañía a través del Aero Club Argentino tras un proceso de selección conducido por una comisión especial formada por miembros del aeroclub y el Ministerio de Guerra.
La segunda, bautizada “Eduardo Castex” en honor al agrimensor, empresario de seguros y político padre del donante, fue aportada por Alberto E. Castex, fundador de la colonia que hoy lleva el nombre de su padre en la Provincia de La Pampa.

Recibidos en 1913, fueron armados sin conocer su centraje en los talleres de la Escuela Militar de Aviación (EMA), asentada en aquel entonces en el Aeródromo Militar de El Palomar (Buenos Aires).
Dado que no estaban bien calibradas, ambas máquinas fueron depositadas en el Hangar Nº 4, de donde eran retiradas circunstancialmente para hacer funcionar sus motores o para realizar ocasionales carreteos a cargo del teniente primero Alfredo Salvador Agneta o del teniente Pedro Leandro Zanni.
Hacia setiembre de ese año llegó a El Palomar Alejo Simón Tinao Planes, aviador civil argentino que había recibido instrucción de vuelo en Francia y se había desempeñado como armador y piloto de pruebas de la firma Nieuport en su planta de Issy-les-Moulineaux.

Tinao Planes se ofreció voluntariamente ante la dirección de la EMA para colaborar en la puesta en servicio de ambos ejemplares y la preparación de sus tripulaciones de vuelo y, con la asistencia de mecánicos de la institución, realizó el centrado de ambos aviones y realizó el primer vuelo de verificación en uno de ellos el 13/10.
Luego de varios vuelos de prueba las máquinas estuvieron listas y fueron entregadas en estado operativo a sus pilotos en 01/1914: Tras completar en ellos sus correspondientes primeros vuelos, el designado “Argentina” quedó a cargo de Agneta y el “Eduardo Castex” de Zanni.
Fernando Benedetto colaboró activa y críticamente en la elaboración de esta crónica. Bibliografía consultada: Lironi, Julio V.: “Génesis de la Aviación Argentina” (Aeroclub Argentino, Argentina, 1971) y Taravella, Ambrosio L. V.: “Setenta Años de Servicios Aeronáuticos” (Ediciones Culturales Argentinas, Argentina, 1982). Otras fuentes consultadas en Internet: Fundación Histarmar, T. E. Martín, J. N. Passieux y Wikipedia.