¿Lowcost, sí o no? (1/2): Porqué sí

La tradicional aerolínea española Iberia, se inventó una filial lowcost, con la escusa de poder competir de mejor manera contra las grandes operadoras de precios bajos Ryanair e Easyjet. De paso aprovechó para reducir las condiciones laborales de las nuevas tripulaciones contratadas para operar con esta filial. A la vuelta de los años, el resultado para los pasajeros es que la experiencia de viaje no difiere mucho, más bien en nada, entre Iberia e Iberia Express (foto: Fernando Puppio).

Las aerolíneas de bajo coste a menudo tienen mala fama entre los pasajeros que han tenido una experiencia negativa con ellas. Si bien es cierto que las cosas pueden salir mal de vez en cuando, la mayoría de las experiencias también pueden ser bastante agradables, especialmente cuando se considera que obtienes lo que pagas.

Tras décadas de consumir publicidad idílica sobre los viajes aéreos, generalmente promocionando las clases de primera y ejecutiva, el imaginario popular tiene una idea poco realista de lo que es un viaje en avión.

También determinados colectivos profesionales del ámbito aeronáutico, se dedicaron a denostar este modelo de negocio, atacándolo por el lado de la seguridad operacional.

A continuación enumeramos las razones por las que volar con una lowcost no es tan malo como parece.

En algunos aeropuertos predominan las lowcost, como es el caso de Budapest una fría mañana del mes de diciembre (foto: Fernando Puppio)

El modelo de negocio lowcost es barato y accesible a un gran público

Las tarifas de las lowcost se encuentran entre las más baratas que se ofrecen en la industria del transporte aerocomercial. Si bien los días de las tarifas de un Euro quedaron atrás, todavía es posible volar en  Europa por tan solo € 10.-  el tramo con Ryanair. Sin embargo, mucho más común es encontrar tarifas desde menos de € 20.- el tramo con la misma empresa.

Si bien las tarifas generalmente aumentan más cerca de la fecha de viaje, eso política la tiene todas las compañías, a menudo es posible reservar vuelos por la mitad que las aerolíneas legacy. Esto ha democratizado los viajes aéreos y muchos pasajeros acceden a ellos cuando antes  tenían dificultades para pagarlos.

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Un 737 de Buzz, otra de la empresas de Ryanair. Nótese la matrícula polaca (foto: Fernando Puppio).

Pagas por lo que realmente necesitas

Las aerolíneas de bajo coste no tienen lujos. Esto significa que no ofrecen algunas de las comodidades que tradicionalmente publicitan las aerolíneas de servicio completo. Publicidad en general engañosa ya que se basa en los servicios en clases business o first.

No incluir costes por servicios añadidos en el precio del billete básico, significa que los pasajeros que deseen servicios extra deben pagar por ellos. Sin embargo, por otro lado, puedes terminar ahorrando dinero. ¿No quieres una maleta facturada en la bodega del avión? No tienes que pagar por ella en el precio de tu pasaje.

Normalmente, y dependiendo de la empresa, las tarifas van desde su valor más barato (que ni siquiera incluye el equipaje de mano que no sea un pequeño artículo personal que quepa debajo del asiento de delante) hasta tarifas flexibles (que incluyen cambios de vuelo gratuitos, equipaje facturado, fast track, reserva de cualquier tipo de asiento, prioridad en el embarque, etc.).

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JetSmart es una de las dos lowcost que operan en Argentina con matrícula local. Lentamente y con dificultades las lowcost han llegado al extremadamente regulado mercado argentino (foto: Esteban Brea).

Obtienes lo que pagas

Esta sería la contracara del punto anterior. Nunca recibirá un servicio de primera clase cuando gastas poco dinero en el pasaje aéreo. Obtienes lo que pagas cuando vuelas con una lowcost, pero mientras estés dispuesto a aceptar esto y a ajustar tus expectativas en consecuencia, la experiencia de viaje no será tan mala.

Si bien se puede preferir una experiencia más cómoda en vuelos más largos, para un vuelo promedio de unas dos horas, cualquier mortal puede soportar el servicio en estos vuelos relativamente cortos.

Ryanair es posiblemente la más famosa de las lowcost europeas… por su mala fama (foto: Fernando Puppio).

Habitualmente es una opción disponible

La mayoría de las aerolíneas tradicionales operan como aerolíneas radiales, lo que significa que todas sus operaciones se concentran en uno o dos centros principales. Por su parte, las lowcost se centra en operaciones punto a punto. Las compañías de bajo coste tiene muchas bases más pequeñas, que prestan servicio en más aeropuertos. Esto significa que si su aeropuerto local no tiene un servicio lowcost, es probable que uno cercano lo tenga.

El espacio para las piernas no está mal

Muchos afirmarán que el espacio para las piernas en las cabinas lowcost es menos que ideal. Sin embargo, cada avión cuenta con un espacio regulado para las piernas. Pero estas medidas las aplican las aerolíneas a conveniencia de sus políticas comerciales, sean lowcost o no. También existe la opción de elegir las filas de espacio adicional para las piernas para aquellos que estén dispuestos a pagar por la selección de asiento.

En argentina Flybondi ha alcanzado a fines de 2022 un 20% de cuota de mercado (foto: Esteban Brea).

La puntualidad de las lowcost

Aunque es lo que todos los pasajeros esperamos, el llegar a tiempo , y salir a tiempo, es lo que buscan aprovechar las lowcost, ya que eso permite tener a sus aviones más tiempo en el aire, que es donde producen para la empresa. Cuantos más vuelos al día realice un avión, más veces venderá la aerolínea esos mismos asientos.

La puntualidad es la clave de la operatoria lowcost junto con las escalas cortas, cortísimas…

Vueling es una de las lowcost del grupo IAG, pero tiene la particularidad de ser la mayor aerolínea española por tamaño de flota (foto: Fernando Puppio).

Flotas jóvenes

Las lowcost procuran operar flotas razonablemente jóvenes, con edades promedio inferiores a los 10 años. Los aviones más nuevos consumen menos combustible, producen menos emisiones y necesitan menos mantenimientos caros.

Todo esto es bueno para las aerolíneas y los pasajeros. Las compañías tienen costos generales más bajos, lo que significa que los precios de los pasajes para los viajeros pueden ser más bajos. También significa que los pasajeros son responsables de menos emisiones, algo que comienza a preocupar a los pasajeros del primer mundo.

Alto nivel de seguridad

Si bien se puede pensar que una aerolínea de bajo costo no gastaría tanto en seguridad, este no es el caso, ya que todas las empresas de transporte aéreo están sujetas a las mismas regulaciones.

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No es un negocio habitual. pero también existen lowcost de largo radio como Level del grupo IAG y con base en Barcelona (foto: Fernando Puppio).

Primeras conclusiones

La evolución del negocio del transporte aerocomercial ha terminado arrastrando a las líneas aéreas tradicionales a asumir muchas políticas comerciales de lowcost, por tanto la percepción del pasajero ha ido variando. El  ejemplo del catering es notorio, ya que prácticamente en todos los vuelos intraeuropeos es de pago, sea la empresa lowcost o legacy.

En conclusión la experiencia del viajero ya no es tan distante como lo era hace una década atrás, lo que acaba favoreciendo la elección de servicios lowcost cuando estos están disponibles en el aeropuerto más cercano.

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Push back de un A320 de la húngara Wizz Aire en en aeropuerto polaco de Katowice (foto: Fernando Puppio).

En nuestro siguiente capítulo expondremos las razones por las cuales puede ser un inconveniente elegir una lowcost para volar.

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