Para fines de mayo de 1982, la situación táctica y logística de las fuerzas argentinas desplegadas entre Goose Green y Establecimiento Darwin era muy comprometida: Consolidada su cabeza de playa tras el desembarco del 21/05 en Bahía San Carlos, Gran Bretaña emprendía el avance hacia la capital isleña y su primer objetivo era neutralizar la segunda guarnición militar argentina de las islas, liderada por el vicecomodoro Wilson Pedrozo (Fuerza Aérea) y el teniente coronel Ítalo Piaggi (Ejército).

La tarea fue encomendada al Segundo Regimiento de Paracaidistas del Ejército Británico, liderado por el teniente coronel Herbert Jones, y sus primeros contactos con las fuerzas argentinas del sector se produjeron a partir de mediodía del 27/05 en el área de Burntside House, recrudeciendo durante la tarde por el hostigamiento de artillería naval británica y el avance de las tropas, que pretendían desayunar en el istmo al amanecer del día siguiente…
Los medios aéreos argentinos con asiento en el continente no podían ofrecer alivio a la guarnición argentina porque las islas estaban cubiertas por nubes bajas, neblina y precipitaciones que daban escasa visibilidad para los pilotos de varios Skyhawks y Daggers que despegaron en búsqueda de blancos en la zona del Estrecho de San Carlos.
Para el anochecer, la única posibilidad de apoyar desde el aire a las fuerzas argentinas del Istmo de Darwin quedó en manos del escuadrón de bimotores Pucará que lideraba el mayor Miguel Navarro.

Decolando desde la Base Aérea Militar Malvinas, en Puerto Argentino, con rumbo al sector donde en esos momentos se encontraba el frente de combate, la unidad inició sus operaciones del 28/05 lanzando una escuadrilla de tres aviones a las 08:00 hs. y una sección de dos aviones a las 09:20 hs.
Entre las 11:30 hs. y las 11:45 hs. partió otra sección integrada por los tenientes Miguel Ángel “Sombra” Giménez (A-537) y Roberto “Cobra” Címbaro (A-532), bajo condiciones meteorológicas que, en el área del blanco, exigían operar prácticamente bajo mínimos: El techo de nubes estaba a 30 o 40 m de altitud y la visibilidad horizontal era de 2.000 a 2.500 m.
Según testimonios de Címbaro y del entonces suboficial auxiliar Norberto Basáez, especialista en comunicaciones e integrante del equipo director de tiro de la BAM Cóndor, la sección navegó visualmente rumbo al istmo reportando posición a la entrada del Seno de Choiseul (punto “Alfa”) y 8 km. al sudeste del aeródromo de Prado del Ganso (punto “Bravo”) mientras mantenían contacto permanente con Basáez, quien desde una ventajosa ubicación al sureste del pueblo de Goose Green tenía a la vista tanto los aviones como el campo de combate.

Mientras se acercaban al área de combate, los “Sombra” recibieron sus instrucciones para al ataque: Asumir rumbo noroeste con dirección a la escuela de Goose Green, donde se encontraban acantonada la primera línea británica, y al Establecimiento Boca House, ubicación de la segunda línea, para bombardear las tropas enemigas que avanzaban hacia el aeródromo de Prado del Ganso y los puestos de comando argentinos en el propio poblado.
Cazando helicópteros británicos
En la lateral de Goose Green, los aviadores iniciaron la corrida de tiro disparando sus cañones (con la intención de emplear posteriormente sus coheteras a la altura de la escuela) y, en ese preciso instante, detectaron la presencia de dos helicópteros británicos que volaban con rumbo convergente hacia ellos.
Se trataba de dos Westland Scout AH.1 del Escuadrón Aéreo de la Brigada Comando 3 (3 CBAS) de la Real Infantería de Marina que se desplazaban entre la retaguardia en Camilla Creek House y la primera línea de combate con la intención distribuir pertrechos y rescatar al teniente coronel Jones y otros paracaidistas británicos abatidos en combate por tropas argentinas.

Tras confirmar con el director de tiro que los helicópteros no eran Bell 212 de la FAA y debían derribarlos, Giménez decidió atacarlos asignando los blancos mientras los Scouts iniciaban desesperadas maniobras evasivas para escapar a los disparos con cañones, ametralladoras y cohetes que les lanzaban ambos pilotos argentinos.
Giménez se encargó de un ejemplar que escapó con rumbo este/noreste y, después de dos intentos, con sus coheteras logró derribar en vuelo al XT629/DR, ocupado por el teniente Richard Nunn (piloto, fallecido) y el sargento A. R. “Bill” Belcher (artillero, herido grave).
Címbaro la emprendió contra el XP902/DT que tripulaban el capitán Jeff Niblett (piloto) y el sargento John Glaze (artillero), quienes iniciaron su escape con rumbo oeste y, realizando repetidas maniobras evasivas, buscaron refugiarse tomando tierra, donde fueron alcanzados por la onda expansiva de los cohetes disparados por el piloto argentino.

Tras ese dramático y fugaz encuentro, la sección se desarmó: Siguiendo las directivas del director de tiro (finalizado el tiro, ascender y virar cerrado por izquierda, escapando entre nubes con rumbo 180 para eludir la zona caliente y evitar a la fragata HMS Exeter, que cañoneaba la zona de combate desde la Bahía Ruiz Puente), Címbaro hizo un amplio giro a la izquierda alejándose rumbo a la Bahía del Laberinto para retornar hacia Puerto Argentino, donde aterrizó a las 12:30 hs.
Todo indica que Giménez, probablemente desorientado, no giró por izquierda y salió hacia su derecha realizando el escape con rumbo al noreste, opuesto al de Címbaro, y desapareció de la vista al internarse entre las nubes bajas que cubrían el sector.
Los insistentes llamados del director de tiro y su numeral a Giménez no recibieron respuesta y allí se instaló una gran incógnita que no se resolvería hasta más de cuatro años después de la batalla…
Continuará…

Imagen de Portada: Fruto de las charlas con el ilustrador Javier «Javo» Ruberto, surgió la idea de recrear el momento en que el «Sombra» realizaba el ataque sobre el helicóptero Scout AH.1 XT629/DR. Luego de realizar un exhaustivo análisis histórico y gracias a la información de meteorología y el terreno proporcionada por Norberto Basáez, Javo plasmó esta escena que esperamos represente realistamente el momento en que el teniente Giménez disparaba sus cohetes sobre el helicóptero del teniente Nunn y el sargento Belcher, consiguiendo así la única victoria aire-aire de la Fuerza Aérea Argentina en el conflicto de Malvinas que es reconocida por los ingleses.
Reconocimientos: G. Fioni, R. Galván, G. Pavlovcic, S. Rivas, D. Rough, L. Satini y J. Zanela colaboraron con datos y referencias que sustentan esta investigación. Bibliografía consultada: Francisconi, Mario: “Malvinas: tributo entrerriano” (Argentina, 2012). Fuerza Aérea Argentina: “Historia de la Fuerza Aérea Argentina” (tomo VI, Argentina, 1998). Giménez, Isaías: “Malvinas: El Halcón Perdido” (Editorial Neyce, Argentina, 02/1987). Fuentes en Internet: Academia Nacional de la Historia, Apostadero Malvinas, Archive.org, Associated Press, Brit Modeller, diarios Ámbito Financiero, Clarín, La Nación, La Prensa y Tiempo Argentino (Buenos Aires), El Litoral, Escuela Normal “Miguel Ángel Giménez”, Fuerza Aérea Argentina, Google Earth, Helis, Naval History, ParaData/Airborne Forces Museum, The Royal Engineers Journal, UPI Archives y Wikipedia.