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Malvinas 1982: La última misión del “Sombra” Giménez (3/3)

El teniente John Harrison, piloto de helicópteros Sea King del Escuadrón 78 de la Real Fuerza Aérea Británica, reportó el 26/08/1986 el avistamiento de restos de una aeronave estrellada contra el Cerro Azul (Blue Mountain), una cumbre de unos 400 a 500 m de altitud sobre el nivel del mar que forma parte de las Alturas Rivadavia (Wickham Heights).

Tres días más tarde, un Gazelle del Ejército Británico piloteado por el capitán Chafer trasladó al lugar al capitán Paul Jefferson y al cabo Murgatroyd, integrantes del destacamento de ingenieros militares que en esa época desminaban las islas, quienes iniciaron la identificación de la aeronave y prepararon la eliminación de munición sin estallar presente en el lugar.

Primera inspección de restos

El sitio se encontraba en una cresta que corre de norte a sur frente a la cumbre del Cerro Azul y el avión se había estrellado contra el lado oeste de esa cresta.

“Parecía que la aeronave había hecho contacto primero con el pedregal a unos 100 m por debajo del punto donde la mayor parte del mismo había impactado en un afloramiento rocoso[,] mientras que los restos principales estaban apoyados contra ese afloramiento rocoso con otras piezas del avión esparcidas por la pendiente, cubriendo un área de aproximadamente 400 m por 400 m.”, según se aprecia en un minucioso detalle que Jefferson publicó en 12/1987.

Su inventario también daba cuenta de la presencia de partes de la aeronave tales como “palas de las hélices, restos de las coheteras, cohetes, estaciones de armamento [2 cañones, cuatro ametralladoras y hasta la pistola calibre 9 mm del piloto] y tren de aterrizaje, todos de la parte inferior de la aeronave, los que parecían haber sido arrancados del [fuselaje] unos 100 m cuesta abajo, mientras que los dos motores y algunas otras piezas pesadas habían sido arrojadas sobre la cresta y estaban a unos 200 metros por el lado este”.

Los trabajos realizados en las dos semanas subsiguientes se concentraron en agrupar y detonar la munición sin explotar que se encontró en el lugar del accidente, circunstancia en la que se contabilizaron 42 cohetes de 2,75 pulgadas (muchos de ellos en muy buenas condiciones) e incontables cargas de cañón 20 mm y ametralladora 7,62 mm esparcidas por todas partes.

Pero lo más inusual y riesgoso era la presencia de los dos asientos eyectables de la aeronave, que tenían sus cartuchos propulsores intactos y, según afirmaba Jefferson, “representaban un peligro muy real para cualquiera que visitara el sitio, especialmente porque se armaban inercialmente al someter sus espoletas retrasadas a 28 G” , las que muy probablemente se activaron tras estrellarse el A-537 a 200 nudos (370 km/m) de velocidad.

El verdadero desenlace

La noticia tomó estado público el 03/09 y, tras una semana de intercambios de información y verificación de datos entre ambas naciones, la conclusión se hizo incontrovertible: La aeronave era el Pucará A-537 y el piloto era el primer teniente (post mortem) Miguel Ángel Giménez, tal como atestiguaban las marcas de la aeronave, la vestimenta del piloto y la documentación que se encontró en los bolsillos de su buzo de vuelo.

No parece que una investigación técnica haya determinado las causas del accidente, pero varios autores coincidimos que, probablemente por los daños sufridos en el instrumental del A-537, Giménez se desorientó volando entre nubes bajas y, sin poder apreciar visualmente el contorno del terreno, abandonó la zona de combate con rumbo errado e impactó contra la ladera del Cerro Azul.

El testimonio de Jefferson permite deducir también que Giménez murió en el acto ya que “había evidencia de un incendio y una explosión entre los restos del avión, los que quemaron buena parte de los restos y la vestimenta” del aviador argentino.

Con la presencia de Isaías Giménez y su hija María Carolina, los primeros dos argentinos en pisar suelo malvinense después de la guerra, Miguel Ángel fue enterrado con máximos honores militares en la tumba número 180 del cementerio argentino de Darwin el 04/10/1986.

Profeta en su tierra

Pero los homenajes a Miguel Ángel Giménez no cesaron en aquella emotiva ceremonia ya que en su propio país también se le reconoció por su condición de héroe caído en combate y ciudadano ejemplar.

En 1992, la escuela normal de Paso de la Patria (Corrientes) fue bautizada con el nombre “Primer Teniente de la Fuerza Aérea Argentina Miguel Ángel Giménez” en reconocimiento a su trayectoria malvinense y el padrinazgo que la III Br Aé supo brindar al establecimiento.

El 28/07/1993, el Congreso de la Nación promulgó la Ley 24.229 para reconocer el desempeño en combate de personal de la FAA, oportunidad en la cual se concedió a Miguel Ángel la condecoración “La Nación al Valor en Combate”.

En 04/1993, el Pucará AX-04 (c/n 009) fue instalado como monumento en Río Tercero (Córdoba) en homenaje al primer teniente Mario Nívoli, piloto de A-4 Skyhawk nativo de la localidad derribado en Malvinas el 15/05/1982… pero la máquina adoptó la identidad A-537 del aparato operado por Miguel Ángel el día de su desaparición y muerte.

Tres años más tarde, en 03/1996, El IA-58A Pucará A-584 se presentó en la Feria Internacional del Aire y el Espacio promocionando las capacidades caza-helicópteros del modelo con un “kill marking” representativo del derribo que Miguel Ángel logró el 28/05/1982.

Si bien nuestras fuentes aseguran que provocaron molestias y un reclamo formal de la delegación británica ante las autoridades de la feria que se realizaba en Los Cerrillos (Santiago de Chile) del 10 al 17/03/1996, las marcas permanecieron intactas en esa célula, a la par del distintivo de la campaña aérea malvinense, por lo menos hasta el año 2005…

El 28/11/2018, finalmente, la II Brigada Aérea realizó una ceremonia de reconocimiento a la familia de Miguel Ángel en la que el jefe de la unidad, comodoro Alejandro Maroni, y el ex jefe de la BAM Malvinas, brigadier mayor (Veterano de la Guerra de Malvinas) Héctor Destri, entregaron a su hermana María Carolina una medalla “Virgen de Loreto”, santa patrona de los aviadores.


Imagen de Portada: Acercamiento a los restos del fuselaje del A-537 en los que se confirma indubitablemente la identidad de la aeronave siniestrada. La inspección inicial de los restos confirma que, probablemente por los daños sufridos en el instrumental del A-537, Miguel Ángel Giménez se desorientó volando entre nubes bajas y, sin poder apreciar visualmente el contorno del terreno, abandonó la zona de combate con rumbo errado e impactó contra la ladera del Cerro Azul (foto: Douglas A. Rough, coautor de «Falklands -The Air War», 12/04/1987).


Reconocimientos: G. Fioni, R. Galván, G. Pavlovcic, S. Rivas, D. Rough, L. Satini y J. Zanela colaboraron con datos y referencias que sustentan esta investigación. Bibliografía consultada: Francisconi, Mario: “Malvinas: tributo entrerriano” (Argentina, 2012). Fuerza Aérea Argentina: “Historia de la Fuerza Aérea Argentina” (tomo VI, Argentina, 1998). Giménez, Isaías: “Malvinas: El Halcón Perdido” (Editorial Neyce, Argentina, 02/1987). Fuentes en Internet: Academia Nacional de la Historia, Apostadero Malvinas, Archive.org, Associated Press, Brit Modeller, diarios Ámbito Financiero, Clarín, La Nación, La Prensa y Tiempo Argentino (Buenos Aires), El Litoral, Escuela Normal “Miguel Ángel Giménez”, Fuerza Aérea Argentina, Google Earth, Helis, Naval History, ParaData/Airborne Forces Museum, The Royal Engineers Journal, UPI Archives y Wikipedia.

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