Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur

Mural con los titulares de prensa anunciando el vuelo de Fitzgerald (foto: Andrés Rangugni).

Con la realización de la ceremonia encabezada por la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, llevada a cabo el 10 de junio de 2014, y dentro del marco legal del Decreto del PEN Nº 809/2014 quedaba formalmente inaugurado el denominado «Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur». Esta exhibición histórica, se encuentra en los predios de la Ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), que desde 2004 ha pasado a denominarse y funcionar como «Espacio Memoria y Derechos Humanos». Ello, se hizo efectivo en 2007 cuando la Armada Argentina desocupa el predio, y el 20 de Noviembre de dicho año, el Estado Nacional y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires firman el respectivo convenio para la creación de un Ente Público Interjurisdiccional encargado de la administración del predio. Como no podía ser de otra manera, entre los elementos que componen su colección, encontramos algunos de relevancia aeronáutica.

El Museo, que se encuentra emplazado en un gran edificio de moderna arquitectura al igual que de un espacio abierto adyacente, depende del Ministerio de Cultura de la Nación, siendo el primer museo del Estado Nacional sobre las Islas Malvinas. El edificio, además de su correspondiente Planta Baja, está compuesto por dos Niveles, que a su vez se subdividen en diversas Salas. Privilegiando lo interactivo, no solo busca rendir homenaje a los argentinos que dieron su vida en defensa del archipiélago, sino también aleccionar al visitante en lo referente a su topografía, flora, fauna, al igual que la cercanía geográfica y extensión insular de las mismas, como parte indisoluble de la región patagónica argentina. El espacio abierto contiguo al edificio, representa haciendo uso de agua, tierra y piedras, el contorno en sobrerrelieve de las islas y la silueta del Crucero ARA «General Belgrano» (C-4).

Al ingresar por la Planta Baja el visitante hallará la “Sala Prólogo”, que de forma cilíndrica, su finalidad es recrear la historia y ambiente de las islas. En su interior, los visitantes pueden observar el video “Sentir Malvinas” que es proyectado en una pantalla de 360°. Sobre el muro exterior, se encuentra una línea del tiempo con la historia de las Islas, y de diversos acontecimientos históricos conexos con ellas, hasta la actualidad. Allí también, hallamos un auditorio donde se realizan presentaciones, proyecciones, y charlas tanto al público general, como instituciones educativas. Compartiendo la planta baja con las anteriores, se encuentra dispuesta la “Sala 1”, destinada a muestras artísticas temporales. Los más chicos, pueden visitar la “Sala Malvinas” con los personajes de la serie de animación “La Asombrosa Excursión de Zamba”, cuyos personajes viajan en el tiempo a los principales eventos de la historia argentina, en este caso, a los relacionados con Malvinas.

Mural con imágenes y titulares de la prensa de la época hablando sobre el Operativo Cóndor (foto: Andrés Rangugni).

El Nivel 1 se divide en cinco salas, numeradas de la número 2 a la 6. La “Sala 2” muestra la geografía y recursos naturales del archipiélago. La 3 recuerda la obra de Raymundo Gleyzer, quien fuera el primer cineasta argentino que filmara las islas. En la 4, se hace referencia a los viajes náuticos, relaciones políticas entre nuestro país y Gran Bretaña y los conflictos históricos entre ambas naciones a lo largo de la historia. La “Sala 5” expone las biografías de “Distintas Generaciones de Civiles que Dejaron una Huella”, entre las que encontramos al Gaucho Rivero, Dardo Cabo, Areguatí y Vernet, Fitzgerald, Illia, entre otros. En la «Sala 6» está dispuesta una reseña de las movilizaciones populares a la Plaza de Mayo acontecidas entre marzo y junio de 1982.

La colección aeronáutica del museo

En lo respectivo a lo relacionado con la historia aeronáutica de este sector, encontramos expuestas diversas armas de fuego, una bandera, y algunos elementos empleados durante el denominado «Operativo Cóndor», con una muestra fotográfica sobre este suceso.

El 28 de septiembre de 1966, un grupo armado de 18 jóvenes (17 hombres y una mujer) estudiantes, sindicalistas, obreros y periodistas abordaron a último momento en el Aeroparque Jorge Newbery, de la Ciudad de Buenos Aires, el vuelo AR648 de Aerolíneas Argentinas, que tenía como destino Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz. La mayoría de los participantes, de extracción militante peronista y nacionalista, que se autodenominaba «Los Cóndores» tenía en sus planes otro destino para ese vuelo.

La aeronave era originalmente un Douglas C-54A-10-DC-64, modificado al estándar DC-4, con el número de conversión 68, y el registro LV-AGG (C/n 1033). Al mando de la misma, se encontraban el Comandante Ernesto Fernández García y su copiloto, Silvio Sosa Laprida, mientras que el pasaje estaba compuesto por 42 almas a bordo. En pleno vuelo, cuando se encontraban aproximadamente sobre San Julián, Provincia de Santa Cruz, algunos miembros de este grupo irrumpieron en la cabina, empuñando armas de fuego y obligando a que la tripulación desviara la aeronave hacia Malvinas. Allí, debieron aterrizar de emergencia en la pista de cuadreras de 800 metros de Puerto Stanley, que no era apta para la operación de un avión de este porte y debido a lo blando del suelo y al peso de la aeronave, una de las patas del tren principal se enterró en la turba. El “Comando Cóndor”, estaba conformado por miembros de la Juventud Peronista (JP), organizaciones gremiales y nacionalistas, y su peculiar objetivo iba desde un gesto simbólico hasta intentar recuperar las islas.

Imágenes del Operativo Cóndor (foto: Andrés Rangugni).

Luego del aterrizaje, los miembros tomaron como rehenes a algunos Kelpers que se habían acercado al lugar para observar el suceso, procediendo a enarbolar una bandera Argentina, y procedieron a rebautizar la ciudad como “Puerto Rivero” elevando una proclama. Al parecer este grupo, también pretendía dirigirse a distintos puntos estratégicos para tomar las islas, pero los miembros de las Fuerzas de Autodefensa e isleños armados llegaron al lugar del aterrizaje y rodearon la aeronave, lo que dio por tierra ese plan. Viéndose forzados a negociar, inicialmente liberaron a los pasajeros quienes fueron alojados en hoteles y casas particulares, pero los Kelpers y tripulantes continuaron como rehenes, hasta que la situación se tornó insostenible y debieron deponer las armas y entregarse a las autoridades, para ser devueltos al día siguiente al continente a bordo del buque «Bahía Buen Suceso». Por esta acción, fueron juzgados y pasaron nueve meses detenidos.

En lo que respecta a la aeronave, tras repararse los daños y alivianarse al serle removidos los interiores, esta retornó en vuelo a Río Gallegos el 8 de octubre. Al día siguiente, voló hasta los talleres de Aerolíneas Argentinas en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza para ser sometida a las reparaciones necesarias para volver definitivamente al servicio activo. Esta acción no tuvo las repercusiones esperadas en Argentina, y el acto fue condenado por el presidente General Juan Carlos Onganía.

Pero sin lugar a dudas, el objeto aeronáutico predominante en la colección de este museo es el Cessna 185 Skywagon LV-HUA (C/n 185-0247) de 260 HP apodado “Don Luís Vernet”, en referencia al primer Gobernador-Comandante argentino de las islas. Esta aeronave inicialmente fue matriculada N4047Y, recibiendo la pasavante LV-PKH para el correspondiente vuelo de traslado a nuestro país.

Con esta máquina, el 8 de noviembre de 1964, el piloto Argentino Michael Lawler Fitzgerald realizó un vuelo entre Río Gallegos, Santa Cruz y Puerto Stanley en Malvinas. La máquina para tan importante y osado vuelo, fue ofrecida por Siro Comi, luego de que Fitzgerald le comentara su muy secreto plan, quien además de ser presidente del Aeroclub Monte Grande, era representante oficial de Cessna en nuestro país. Las intenciones: volar para plantar la bandera nacional en ellas.

El Cessna 185 Skywagon LV-HUA es la única aeronave preservada en el museo (foto: Andrés Rangugni).

Para ello se debieron realizar algunos trabajos en el Skywagon. Se modificó el interior de la cabina de la aeronave con una serie de tanques de combustible suplementarios que sumaban 200 litros y una bomba eléctrica, incrementando así su autonomía total a doce horas de vuelo. La única modificación en la aviónica de la aeronave, constituyó la instalación de un equipo de HF en el asiento del copiloto. Algo a destacar, es que esta navegación se realizó sin el uso de radioayudas ni comunicación radial con las islas. Al llegar a su destino, aterrizó en la pista de cuadreras de Puerto Stanley, lugar donde a poco de arribar se congregaron algunos pobladores. Sin detener su aeronave, Fitzgerald descendió, enarboló la bandera nacional y luego hizo entrega de un mensaje a los Kelpers para que ellos lo hicieran llegar a las autoridades, finalmente volvió a abordar el Skywagon para retornar a Río Gallegos, donde fue sancionado por las autoridades, pero a pedido del en ese entonces Presidente de la Nación, Dr. Arturo Humberto Illia, el apercibimiento fue levantado.

El último usuario del LV-HUA fue el Club de Paracaidistas Bahía Blanca, hasta que fue adquirido por el Estado para el nuevo museo, siendo trasladado al Aeródromo de Morón para ser restaurado. Los trabajos correspondientes, fueron llevados a cabo dentro del Hangar 4 (Hangar de Restauraciones del MNA) en dicho lugar. Finalmente, fue emplazado en su lugar actual, suspendido del techo simulando la actitud de vuelo, y en su interior se colocaron dos tambores de 200 litros y una red simulando la modificación realizada para el histórico y osado vuelo de 1964.

La Guerra de Malvinas

El “Nivel 2” alberga a las Salas 7, Sala 8, y está dedicado a los distintos aspectos del conflicto de Malvinas, en ellas encontramos varios elementos empleados durante la contienda, como uniformes, gorras, cascos, elementos de aseo, equipamiento individual de combate, botas, zapatillas, radios, un salvavidas y una pantalla similar a la de uno de los radares empleados en el Crucero ARA «General Belgrano» (C-4), entre otros. En una de las vitrinas que contiene varios de estos artefactos, se encuentra un casco de vuelo HGU-2A/P-D con el escudo del Grupo 5 de caza (G5C) y el indicativo “Cobra”. Muy próximo a este, se encuentra un mural con las imágenes de un SA330L Puma y un UH-1H-BF Huey de la Aviación de Ejército. Desde este nivel, asimismo es posible acceder a un balcón con vista al parque y espacio abierto, donde está ubicada la escultura que representa la silueta del crucero ARA «General Belgrano», y una fuente de grandes dimensiones de la que emerge el relieve de las islas.

Mural con la aeronaves de la Aviación de Ejercito en operaciones (foto: Andrés Rangugni).

Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur: Espacio Memoria y Derechos Humanos, Av. del Libertador 8151 Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Teléfonos +54 11 5280-0750 / +54 11 5280-0799. Sitio web: http://www.museomalvinas.gob.ar/ y correo electrónico museomalvinas.contacto@gmail.com .


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