
El desembarco de la lowcost Norwegian en Argentina es inminente y en la primera parte de esta serie de artículos dedicados a esa aerolinea podemos repasar su trayectoria hasta el momento (ver Norwegian (I): Argentina). La empresa tiene rutas otorgadas por la autoridad competente, personal contratado en Argentina, opera regularmente la línea Londres – Buenos Aires, y matriculó un avión (aunque retornó para volar en el verano europeo).

Pero ¿cómo es viajar con Norwegian Air International en un vuelo de medio recorrido similar a los que por su duración podría realizar en Argentina? Nuestra experiencia se basa en el trayecto Estocolmo – Barcelona, concretamente el vuelo D85555 desde Arlanda hasta El Prat. El vuelo lo hicimos en la temporada alta, verano europeo de 2018 y dos días antes del Midsummer sueco, uno de los principales feriados del país escandinavo.
La experiencia de compra del billete no tuvo nada de particular más allá del coste del pasaje, bastante lejano a lo que podríamos considerar lowcost: 285 euros con tasas e impuestos incluidos, carry-on en cabina, una maleta en bodega, asiento a elegir y fast track en el control de seguridad del aeropuerto. La página web hablaba de algunas ventajas más que ofertaba Norwegian, pero he de admitir que era lo de menos, elegí el vuelo por el horario.
Llegué en ferrocarril desde el norte de Suecia a la Estación Central Arlanda, en el subsuelo del aeropuerto y en una zona denominada comercialmente Skycity, que está ubicada entre las terminales 4 y 5.
Arlanda, en la vecindad del Midsummer, es un hervidero de viajeros desde las más tempranas horas de la mañana, cuando casi todavía no se ha despedido la madrugada. El paisaje a las cinco de la tarde en la terminal es agobiante, parece que los suecos huyen en masa y la puerta de salida es el principal aeropuerto de Estocolmo. El fast track cobra valor y permite sortear el control de seguridad con relativa celeridad.
Gate 12
La puerta de embarque asignada en las pantallas del aeropuerto era la 12, pero la preocupante palabra “DELAYED” aparecía junto a mi vuelo y se advertía de una demora de casi media hora para la salida. Estaba previsto partir 19:10, y los monitores mostraban 19:35.
Al llegar a la puerta de embarque en la manga aún estaba aprestándose a soltarse del finger un 737 de la danesa Primera Air. Más allá del gentío que iba y venía, tranquilidad total y absoluta. Todos los pasajeros reunidos alrededor de la puerta 12 esperaban con resignación, o con la certeza que el retraso serían los 25 minutos mencionados en las pantallas. Finalmente, cinco minutos después de las siete de la tarde, apareció por allí el B737-8JP EI-FHW. El avión, con algo más de 7 años de uso, lleva la figura del matemático noruego Niels Henrik Abel en la deriva.

Admito que mirando el reloj parecía difícil de cumplir aquello de estar saliendo 19:35, pero en desembarque del vuelo anterior y el embarque del nuestro se llevó a cabo con bastante precisión y celeridad. No me percaté del truco hasta tanto se anunció abiertamente que los pasajeros de las filas posteriores a la 15 ingresarían por la puerta trasera del avión y debían salir por una puerta lateral del finger, bajar a plataforma y volver a subir por la escalera colocada en puerta trasera. Como yo estaba en la fila 12, seguí recto por la manga hasta la puerta delantera del 737. Cabe destacar que este particular embarque no es exclusivo de Norwegian, sino un servicio habitual en algunas de las terminales de Arlanda.
El push-back comenzó 19:40, y tras los últimos chequeos, comenzó el rodaje a la pista en uso y posterior despegue hacia Barcelona.

Asiento 12A
Tenía asignado desde el momento de la compra del billete el asiento 12A, así que me dirigí a él. La configuración interior del avión no presentaba ninguna cuestión novedosa, 186 plazas economy, y el diseño Sky Interior estándar de los -800 actuales.
Mientras el resto de los pasajeros terminaba de encontrar sus asientos, grande fue mi sorpresa al percatarme que la revista de a bordo del mes de Junio estaba dedicada a Argentina. La dedicatoria no era gratuita: la empresa lleva algún tiempo ya volando Londres –Buenos Aires y espera comenzar a volar cabotaje y regional en la primavera austral.
Me sorprendió gratamente la posibilidad de usar el wifi de abordo gratuitamente. Es una opción disponible en los 737-800, MAX 8, o los 787 en los vuelos transcontinentales. Normalmente es un servicio de pago, excepto en clases business o first en alguna aerolíneas. Norwegian lo democratizó para todos sus viajeros.

El wifi gratuito virtualiza los dispositivos IFE (In Flight Entertaiment), con lo cual las aerolíneas se ahorran pagar por las pantallas en el respaldo de cada asiento y el peso de todos esos equipos. Los teléfonos o tablets que de todas maneras llevan los pasajeros, sirven de pantalla para informarnos del estado del vuelo, y ofrecen entretenimiento.
El servicio de catering es de pago con una carta asequible en cuanto al costo de lo ofrecido. Para resumir, los precios son aeroportuarios, y son similares a los que ofrecen Vueling, Iberia, Easyjet ó Ryanair. Un “menú” compuesto por un sándwich, una bebida no alcohólica y patatas chips, cuesta 10 euros. Con cerveza algo más.

Paro los que encuentran entretenimiento en las compras, también hay venta de los típicos artículos de duty free: perfumes, pequeñas alhajas, chocolates, etc.
El vuelo trascurrió con normalidad, con la circunstancia que fue imposible recuperar el tiempo de retraso, ya que no fuimos autorizados a aterrizar directamente sino que estuvimos orbitando al sur de El Prat. Horario, vientos y control aéreo mediante, aterrizamos por la pista 02 para dirigirnos rápidamente a la T-2, la terminal de las lowcost en el aeropuerto barcelonés. Salimos con media hora de demora, y llegamos con otro tanto de retraso.
La “pela es la pela”, así que AENA no invierte mucho en iluminación y después de las once de la noche la T-2 está bastante oscura, aun cuando hay algunos viajeros que se aprestan a embarcar a esas horas que rozan lo intempestivo.

La experiencia Norwegian
Como resumen, puedo afirmar que la experiencia general fue positiva y no difiere en lo que brindan otras aerolíneas. Teniendo en cuenta la actual convergencia del servicio percibido por el pasajero entre legacies y lowcost, este estuvo dentro de los parámetros normales y que vemos en aerolíneas tradicionales como Iberia, Finnair o KLM. Puede decirse que Norwegian está por encima de Easyjet, Vueling o Raynair, y por debajo de Lufthansa ó Aegean.
Teniendo en cuenta todo lo antedicho, la versión argentina debería ser similar a la europea, pero… ¿acompaña el resto del sistema? Pese a las buenas intenciones y a las inquietudes revolucionarias del Ministro de Transporte, el ecosistema aeronáutico argentino acumula décadas de retraso y es incomparable con aquellos del hemisferio norte donde la desregulación jugó en beneficio de viajeros y empresas, trayendo desarrollo.