
En marzo de 2022 escribimos sobre lo habitual que se estaba volviendo la aparición de hechos disruptivos, tras los dos años de pandemia del COVID y la invasión rusa a Ucrania (ver Éramos pocos y parió la abuela: Inestabilidad como costumbre).
El 7 de octubre de 2023 la banda terrorista Hamas perpetro uno de los ataques más terribles jamás conocido, violando y asesinando bebes, niños, ancianos y a todo el que se pusiera delante. Más de 1200 civiles. Tras la barbarie siguió el secuestro de vivos y muertos. Todo ello bajo un continuo bombardeo indiscriminado con cohetes a pueblos y ciudades israelíes.
Esto puso paratas para arriba todo el oriente próximo, no solo por la legitima respuesta israelí, sino por los continuos ataques de los proxis de Irán distribuidos en Líbano, Siria, Irak y Yemen, y el propio Irán.
La nueva guerra del Líbano
El Líbano es un país maravilloso, que tuvo la desgracia de padecer una clase política corrupta que se dejó infiltrar por el terrorismo de los ayatolas. Desde la guerra civil de los años setenta, el país vive en una guerra continuada con breves períodos de paz a modo de pequeño respiro a la población.

La industria aérea en el Levante está nuevamente en medio de un conflicto. El Al es la única aerolínea que sigue operando sin interrupciones en Tel Aviv (ver EL AL: Un año en guerra), con el mandato de mantener a Israel conectado en medio de amenazas constantes.
También en el lado árabe, algunas aerolíneas han estado operando en condiciones extraordinariamente difíciles, sopesando constantemente la seguridad frente a la necesidad de mantener abiertas las conexiones aéreas.
Valgan dos ejemplos de países afectados por la beligerancia de los ayatolas: Jordania, cuyo espacio aéreo fue cerrado debido a que misiles iraníes atravesaron el país, y el propio sur de Beirut que debe ser bombardeado para extirpar el cáncer de Hizbulá.

Middle East Airlines
Desde que comenzó esta nueva ola de inestabilidad y estado de guerra en Oriente Próximo el 7 de octubre de 2023, los directivos de Middle East Airlines (MEA) vienen tomando riesgos calculados para mantener la conectividad del país.
Con una base en Beirut, MEA está operando ahora en una zona de guerra. La prioridad de la compañía es mantener Beirut conectada con el mundo sin arriesgar la vida de tripulaciones y pasajeros.

La parte positiva es que el país ha logrado mantener abierto el Aeropuerto Internacional Rafic Hariri de Beirut. Las operaciones diarias son complicadas, por decir lo menos. Los aviones vuelan a Beirut, pero no hay escalas y permanecen estacionados en aeropuertos seguros fuera del país durante la noche. MEA tampoco puede volar todo su horario, y tres de sus Airbus A321neos están estacionados en el Aeropuerto Internacional Reina Alia de Amán.
A todo esto, no hay que olvidar que las primas de seguros están por las nubes. Esto encarece la operación y por consiguiente el coste de los billetes que pagan los pasajeros.

Royal Jordanian Airlines
Incluso Royal Jordanian Airlines, que no opera directamente desde una zona de guerra, ha visto un impacto sustancial en su negocio. La aerolínea perdió el 30% de sus reservas de la noche a la mañana después de que la violencia se intensificara en la región en octubre de 2023.
Los turistas occidentales, en particular, están evitando el país, como lo demuestran las calles y los hoteles vacíos incluso en los puntos turísticos más populares.

El esfuerzo por establecer un hub para el Medio Oriente se ve dificultado por la disminución del tráfico en muchos países de la región como resultado no solo de los conflictos en Israel y Líbano, sino también de la eterna guerra civil siria, el vecino norte de Jordania.
Al mismo tiempo, otras rutas están mostrando resultados mucho más sólidos, en particular los servicios a Arabia Saudita utilizados por los jordanos que viajan entre los dos países para trabajar.
A pesar de esto, Royal Jordanian continúa con su programa de modernización de la flota. La aerolínea recibirá pronto su primer Airbus A320neo, así como nueve Boeing 787-9 en los próximos años. Dadas las largas demoras en ambos fabricantes, el momento de las entregas es incierto, con retrasos habituales de 8 a 10 meses para los A320neos.

Emirates
Después de los ataques con misiles balísticos iraníes del 1 de octubre contra Israel, la mayor aerolínea de la región, Emirates, suspendió temporalmente los vuelos a través del espacio aéreo iraní y desvió el tráfico europeo a través de Arabia Saudita y Egipto. Pero pronto la compañía volvió a sobrevolar el espacio aéreo iraní oriental, junto con las rutas aéreas del norte de Irak, para evitar la congestionada y más larga ruta occidental cuando fuera posible.

La demanda de vuelos de Medio Oriente en la red de Emirates está volviendo a crecer. La aerolínea vuela diariamente con un Airbus A380 a Ammán, un destino al que prestaba servicio tres veces al día antes de la pandemia del COVID. Actualmente la compañía emiratí está estudiando la posibilidad de restablecer más frecuencias en el mercado jordano.
Operaciones complicadas
Todas las aerolíneas que operan en Oriente Medio están expuestas a interferencias masivas a través de interferencias y suplantación de señales GPS, lo que crea riesgos potenciales de seguridad. Evitar el espacio aéreo israelí y libanés suma hasta 40 minutos de tiempo de vuelo a los servicios europeos y norteamericanos, haciéndolos notablemente más caros.
Si bien la guerra ha tenido un profundo impacto en la demanda de viajes aéreos en Israel, Líbano y Jordania, no ha sido un factor tan importante en el resto de Oriente Medio.
